miércoles, 29 de diciembre de 2010

2720.- ELISABETH HACKEL


Elisabeth Hackel, nació en 1924 en Roßlau (Alemania).
Estudios de pedagogía en la Universidad de Humboldt de Berlín, vive desde 1953 en esta metrópoli. Viuda, sus dos hijos murieron en 1987 y 1996. Desde 1975 es miembro del Círculo Köpenicker Lyrikseminar, ahora Karlshorster Lyrikkreis. Ha publicado en diversas antologías.En 1994 publicó su libro de poesías “Luftwurzeln” (“Raíces aereas”), en 2004 “Frei werden für Licht” (“Ser libre para la luz”).




Relato de un sueño II

Dos caballos blancos
levantan sus cuerpos –
Sus cabezas
forman un portal
en sentido infinito –

Como si yo una vez
hubiera estado aquí,
pero sin saber
a dónde ir –
En ninguna parte
una casa...

Se levantan
los caballos blancos
sobre el tablero de ajedrez
de mis padres,
entre sueño
y realidad.







Haiku

Las mimosas se estremecen
aún cuando se las toque suavemente –
¿Desde cuándo soy así?









Saúco

Nos sentábamos debajo del saúco.
Estaba plantado en nuestro patio,
hasta que estorbaba al hormigón.
„Manzana, naranja y pera,
tú te quedas fuera“,
decíamos de niños
creyendo que era solamente un juego.
El patio se ha vuelto silencioso.
A veces una urraca
sobre el techo del garaje grasna:
chac, chac, chac,
manzana, naranja y pera
chac, chac, chac,
manzana, naranja y pera.






Música en la calle

Rusia en medio del ruido –
Su música en la calle
con la mano pidiendo –
Rusia en medio del ruido –
Roja es la señal
La gente está parada delante del semáforo
como si la escuchara.

Apuradamente
alguien le arroja
una moneda –
¿De dónde saca
ese hombre su sonrisa?








Lo que llega hasta el alma

Para el pintor Siegfried Schütze

Delante de mi retrato
la pregunta miedosa,
si el tiempo dejará pasar
los rostros hacia lo extraño
hasta que los amantes
no se reconozcan.

Mis ojos recuerdan
a los de la madre,
a los del hijo...

La mirada del pintor
es más profunda que la del espejo,
él ve lo que llega hasta el alma.







Septiembre

Aquí y allí
una primera hoja amarilla
interrumpe al verde
que la protege –
Yo no veo el árbol frondoso,
sino percato hoja por hoja
y cada hoja se amarilla
en su propio estilo –

La despedida llega siempre
cuando ha pasado un tiempo.
¿Quién despide a quién?







Me quedé donde nos despedimos

Cuando te fuiste en aquel entonces,
cuando el tiempo se enfrió,
ya no se podía
nadar en el río
y sobre el débil hielo
no se podía caminar.
Me quedé
donde nos despedimos.

El hielo se hizo consistente,
estoy caminando hacia ti,
el camino no lo conozco –
pero ya no me hundo
en tu existencia -
El hielo crece
a lo infinito.







Vientos azules

Caminos hacia el azul claro
se quedan en lo oscuro –
La luna y los botones de las hojas
no se detienen nunca –
Por la noche
cuando yo no dormía,
un paso silencioso
al círculo cerrado,
lentamente,
el tiempo impone
su medida.







Junio blanco

Ventisca de luz –
Nieve
que no se derrite sobre la mano –
Hojas de rosa blanca en el viento
suave como ninguna otra flor –
Despedida
que no se descolora.








Verano en Köpenick

La isla reposa tranquilamente
en el brazo del río.
Los cisnes silenciosamente
dan vueltas en el agua,
e intensos como un verano ardiente
se oyen los gritos agudos de los pavos reales.

En el río tu imagen –
El tiempo del agua
pasa por delante de nosotros
y las olas traen el brillo
a nuestro verano.







Cada hoja brilla diferente

Por la noche,
sola, con la rosa –
¿O somos dos?

En silencio
se abren los pétalos
para dar origen a la flor.

Intento
mantenerlos
aún después de que se marchitaron –
Cada hoja brilla diferente.






Cuadro de agosto

La mariposa blanca
intensifica el azul profundo.

Semillas como velas
se arremolinan en silencio,
van a la fiesta grande
de las cometas.







Ayer un aspa

Antes cuando quería dormir
contaba ovejitas,
ahora cuento las guerras
de los días pasados.

Ayer
como uno dice,
entregué mi voto,
hice un aspa
sobre el papel blanco,
ahora deseo gritar
cuando noto cómo negocian mi cruz,
cómo mañana la venden muy cara
como cruz de tumba.

Debemos desarmar su tiempo
en el que bajo una bandera blanca
buscan nuevos motivos
para iniciar las nuevas guerras.







A mi madre

Desde que mi padre no regresó
nunca más escuchaba cantar a mi madre.
Muchas veces ella mira su fotografía
Y yo sé
cuando todo es muy tranquilo
que no habla con las paredes.

Mientras ella forma figuras
con las hojas de los tulipanes,
cuento en sus manos
la cantidad de ladrillos
para la casa
en la que yo era niña.

Traducciones al castellano de José Pablo Quevedo, Perú.

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