domingo, 20 de noviembre de 2011

5184.- MIRTA AGUIRRE


Mirta Aguirre Carreras fue una poetisa cubana. Nació el 18 de octubre de 1912 y falleció el 8 de agosto de 1980 en La Habana (Cuba). Graduada de la Universidad de La Habana. Estuvo exiliada en México por su oposición al gobierno del dictador cubano Gerardo Machado y Morales. Fue militante del Partido Comunista de Cuba y profesora universitaria.
Mirta Aguirre nace en La Habana en 1912. A la edad de 20 años, ingresa en el primer partido marxista-leninista de Cuba, siendo la primera intelectual cubana que milita en las filas de dicha organización. Se doctora en 1937 en Derecho Civil por la Universidad de La Habana. Entre 1942 y 1953, publica más de dos mil artículos en el rotativo “Hoy” sobre cine, teatro y música.

Formó parte del Frente nacional antifascista y de la Sociedad de amigos de la URSS.

Colaboró en “Mensajes”, “Mediodía”, “Cuba”, “Socialista”, “Casa de las Américas”, “La palabra” y otras publicaciones. Fue subdirectora del semanario “La Ultima Hora”(1951-1954). En 1945 recibió el Premio Justo de Lara y en 1947 con su ensayo “Influencia de la mujer en Iberoamérica” (1947), el primer premio en los Juegos Florales Iberoamericanos.

Obras
El romanticismo
De Rousseau a Víctor Hugo





Yo me acostumbro, amor...

Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro. Yo me acostumbro a estar sin ti. ¿Lo entiendes? Quiere decir, amor, que no amanece; quiere decir que aprendo a abrir los ojos sin tu beso. Quiere decir que olvido, amor, que yo te olvido.

Como un morirse lento, implacable, a pedazos, yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro. Y acostumbrarse es una cosa oscura, es una cosa eterna, sin caminos, como un caer, caer en el vacío.

Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.

Y un día y otro pasan. Y un día triste no es día sino un cortejo inmenso. Y dos días de tristeza ya no pueden decirse. Y acostumbrarse es una palabra irremediable que ojalá nunca sepas.

Una criatura tiene su tamaño, tiene su borde estrecho, su medida. Y ha de haber para todos la pequeña alegría, esa mínima dicha que es un derecho humano. Ser feliz, amor mío, es como el aire, el agua, algo para la vida.

Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro.

Lejos, tu mano corta el pan para otra boca. Lejos, suenan tus pasos y como yo sé que suenan. Lejos, amor, muy lejos. Y allí, donde mi angustia está sin ecos, tú sonríes, tú eres, y no sabes, amor, con cuánta sangre, con qué amarga paciencia, con cuánta fuerza para ahogar, yo olvido, yo deshago mi sueño y me acostumbro, amor, y me acostumbro.





POEMA DE LA VERDAD PROFUNDA

Tú no entiendes, amigo, tú no entiendes.
Deja que te lo explique, no en palabras
-que con palabras no se entiende a nadie-
sino a mi modo oscuro, que es el claro.
Así oscura y claramente
lo siento yo:
A mí no me perturba la Rosa de los Vientos.
Bello es el Sur, pero también el Norte
tiene belleza.
Para mi casa en noche está la luna
y con mi vida puedo henchir la tierra
cuando la tierra es árida.
Sé vivir en el viento y en la nube
y beber el agua sobre las hojas.
-No siempre se ha de estar alto, como Aldebarán...-
Hay que saber doblarse sin partirse.
Saber leer, y luego
saber romper la copa.
La ciudad puede, alguna vez, ser selva.
¿Qué importa así o de otro modo?
Bebiendo sol y salitre en alto mástil de barco
o en presidio...
Me da igual.
Donde quiera estoy yo. A salvo.

(Tomado de Presencia interior; poemas, pp. 41, /s.e/, La Habana, 1938)









TODO PUEDE VENIR

Todo puede venir por los caminos
que apenas sospechamos.
Todo puede venir de dentro, sin palabras
o desde fuera, ardiendo
y romperse en nosotros, inesperadamente,
o crecer, como crecen ciertas dichas,
sin que nadie lo escuche.
Y todo puede un día abrirse en nuestras manos
con risueña sorpresa
o con sorpresa amarga, desarmada, desnuda,
con lo triste de quien se ve de pronto
cara a cara a un espejo y no se reconoce
y se mira los ojos y los dedos
y busca su risa inútilmente.
Y es así. Todo puede llegar de la manera
más increíblemente avizorada,
más raramente lejos
y no llegar llegando y no marcharse
cuando ha quedado atrás y se ha perdido.
Y hay, para ese encuentro que guardar amapolas,
un poco de piel dulce, de durazno o de niño,
limpia para el saludo.

(Tomado de Presencia interior; poemas, pp.47, /s.e/, La Habana, 1938)










SONETO

Vida de la vida mía,
¿a quién contaré mis quexas,
si a ti no?
Marqués de Astorga

Muero de ti, de amor en desventura,
de mal pagado amor que en ti se obstina.
Muero de ver mi vida que declina
en desolado invierno y red oscura.

Muero de un mal que muerte me asegura:
de traspasado corazón y espina.
Y a ti, al morir, la muerte me encamina,
aunque sean tuyos dardo y amargura.

¿A quién acudiré, si a ti no acudo?
¿A quién irá mi amor por ti, desnudo,
a confesar la pena que me mata?

Del mal que hacia la muerte me arrebata,
de ese morir a solas, sin consuelo,
si no me duelo a ti, di, ¿a quién me duelo?

(Tomado de Ayer de hoy, pp. 272-273, UNEAC, La Habana, 1980)








SONETO DE MAÑANA

Yo no tendré ya voz y sí una oscura
sonrisa-luz sobre mi gris reciente.
Cáliz de rosa desleída. Ardiente
repaso de sonrisa en sombra pura.

Meridiano solar de alba en procura
de pleno sol. Simiente de simiente
con raíz escondida en tierra y frente
a la brisa y al fuego en hendidura.

Ola de arena y cal y espuma de ola,
siendo, sin ser, mejor aún que si fuera,
viviendo en humus y en dispersa nada,

en aire y luz y plata y amapola,
de clorofila y mineral viajera,
renuevo intacto, vida libertada.

(Tomado de Ayer de hoy, p. 220, UNEAC, La Habana, 1980)









CANCION ANTIGUA A CHE GUEVARA

"Sans peur et sans reproche..."

-¿Dónde estás, caballero Bayardo,
caballero sin miedo y sin tacha?
-En el viento, señora, en la racha
que aciclona la llama en que ardo.
- ¿Dónde estás, caballero gallardo,
caballero sin tacha y sin miedo?
-En la flor que a mi vida concedo:
en el cardo, señora, en el cardo.
-¿Dónde estás, caballero seguro,
caballero del cierto destino?
-Con la espada aclarando camino
al futuro, señora, al futuro.
-¿Dónde estás, caballero el más puro,
caballero el mejor caballero?
- Encendiendo el hachón guerrillero
en lo oscuro, señora, en lo oscuro.
-¿Dónde estás, caballero el más fuerte,
caballero del alba encendida?
-En la sangre, en el polvo, en la herida,
en la muerte, señora, en la muerte.
-¿Dónde estás, caballero ya inerte,
caballero ya inmóvil y andante?
-En aquel que haga suyo mi guante
y mi suerte, señora, mi suerte.
-¿Dónde estás, caballero de gloria,
caballero entre tantos primero?
-Hecho saga en la muerte que muero:
hecho historia, señora, hecho historia.

(Tomado de Canción antigua a Che Guevara. 1 pp., pleg., Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1970)









DOÑA IGUANA

Por la mañana,
girandolilla,
va Doña Iguana
con su sombrilla,
giradorola,
puesta en la cola.

Señora Iguana
de Varadero,
girandolana,
girandosoles,
con un sombrero
de caracoles.

Con una saya,
girandolaya,
de espuma fina;
con su abanico,
girandolina,
verde perico.

Girandulera,
si te doy piña,
dame una pera.
Girandochuela,
para una niña
que va a la escuela.
Una manzana,
girandolana,
y una ciruela.

(Tomado de Doña Iguana, pp. 2-5, Gente Nueva, La Habana, 1982)










CORTESIA

Limón, limonero,
las niñas primero.

Ceder la derecha,
quitarse el sombrero,
jugar a la dama
y a su caballero.

Limón, limonero,
las niñas primero.

(Tomado de Doña Iguana, pp. 20, Gente Nueva, La Habana, 1982)









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