domingo, 28 de noviembre de 2010

CARMEN KARIN ALDREY [2.154]



Carmen Karin Aldrey



(Preston, Holguín, Cuba, 1950). Ha publicado los poemarios Aceite (Linden Lane Press, 2011) con 19 ilustraciones a color de su obra plástica, Noctibus (Linden Lane Press, 2012), El fuego de la lluvia (I C E, 2013), Soy un dinosaurio (I C E, 2015), Me llamaba Betsabé (I C E, 2015), California (ICE, 2015), Numeria: veinte sentencias apocalípticas (ICE, 2016), el libro testimonio Las siestas de Scherezada (I C E, 2013) y el de Ciencia Ficción Eva desde el Cosmos y otras historias (ICE, 2015). Ha colaborado en diferentes espacios impresos y electrónicos. Sus pinturas han sido expuestas en galerías de Estados Unidos y España. Es fundadora de Imagine Clouds Editions y La Peregrina Magazine.


HE MUERTO MUCHAS VECES
juegos de palabras
encienden velas
sollozan

Pero he muerto y he resucitado
dulce cadáver que ama
la pasmosa sensación de morir

Si naciera de nuevo
pediría repetir cada instante
cerrar los ojos
abrirlos.


ALGUNAS VECES
nubes oscuras se apoderan
del horizonte
el rostro se esconde
entre paredes sólidas
las manos se niegan
a responder al lienzo

Algunas veces
callamos por no herir
o simplemente para no descubrirnos
imponemos normas absurdas
a nuestro silencio
nos inventamos dioses
para aliviar el pesar

Algunas veces
caminamos hacia atrás
con los ojos abiertos
cerramos la puerta al mar
nos escapamos de la vida
sin remordimientos
miramos al suelo y no al camino

Algunas veces
dejamos de entender
y huimos.


SIENTO QUE EL GESTO
es una rama
que se estira hacia la luna.

En el intento
se va partiendo en pedacitos

primero la corteza
luego su madera desnuda.

Si llegara
el gesto sería un reclamo
cansado y sin memoria.

LA PALABRA SE DESVISTE

abre la boca
su lengua es de pez.
Su verdadero sentido
está escrito en el vacío.
Cúbrete y escapa al mar,
palabra que mueres
sin haber nacido.



ME SUSPENDÍ EN UN DIRIGIBLE
siendo Tinkerbell
Veía el mundo muy abajo
me reía de toda su vanidad
era libre entre pájaros
sembraba flores en las nubes
En fin
las cosas que puede hacer un hada
que además de ligera
tiene una estrella marrón
en la punta de la nariz.


Soy un insecto metálico
bebo helio con fuego
desconozco el sexo
me alimento de energía nuclear.
Cuando amanece
exprimo un planeta
y consumo sus volcanes.
Ayer aprendí nuevas palabras.
Hoy aprendo a olvidarlas.

CON VAN GOGH BAILÉ EL DUETO
de las despedidas
bajo el cielo azul de París.

Estrechas calles
lavanderas y lilas
fueron mordidas
por ese amor
de loco visionario.

Con Van Gogh
bebí champagne
en la antigua estación de trenes
miraba los cristales del techo
brazos y rostros de metal
japoneses frustrados
(interdites les machines
photographiques)

Ante mi su girasol prendido
en el Palais d’Orsay.

Tú al lado de Van Gogh.


OJOS DE CIERVO
heridos por un disparo

nada bueno han aprendido
de los hombres

sólo el pesar
de morir a oscuras
en esta inmensa selva de la vida



DOS CUERVOS AMÁNDOSE
en la plenitud del árbol,
acechando nidos
y esos retoños
que no han visto la luz.

Yo observando el mensaje
de la vida, viéndolos
depredar, devorar
la sangre que resbala
por sus picos horados.

Dos cuervos amándose
y uniendo sus lenguas
en la plenitud del árbol.
Y yo hambrienta.
En mi boca el vacío.
Sin alas.

LA VOZ DE LA DISTANCIA HUELE A NARDOS,
es el mar de tus ojos la tierra donde nacen.

Regálame esa mirada,
pradera de requiebros que me invita
a nadar donde flota tu silencio.


CUERVOS AZULES

-I-

El aullido de tu sombra entra en mi cama
se que mueres al otro lado del mar
En la almohada vuela un pez
en el aullido los cuervos azules
Mi sábana se llena de piedras y caminos
siento pasos de lobos en la noche
No tengo ojos para ver el cielo
me han dejado ciega las distancias.


-II-

Nací en la espera de los días
las calles eran estrechas sin aceras
las mujeres parían apretadas al dintel
el mar entraba a las habitaciones
las brujas bendecían el agua
los gritos volaban de ventana a ventana
la sangre era de un rojo inmortal
nacer un equilibrio milagroso…
a veces la noche me regresa al instante.

C.K.Aldrey
08-06-10


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I

Los milagros esperan
más allá de las sombras
Con la noche llegan
aplastan la nariz en mi ventana
rompen el vidrio
La luz del níspero cubre el techo
y a veces su estruendo
me despierta
¿Dónde están todos?
¿Qué caminos han elegido
mientras el viento desata
su furia envenenada?
La nube es una manta
cubierta de escarcha y alfileres
el trueno se asusta de su voz
las guitarras dejan de llorar y cantan
En todos los jardines del mundo
nacen los milagros.

II

Con el mar llega tu materia
naufragio de brazos y tendones
cuencas vacías
Las baladas de tu niñez
son cantadas por delfines
El mar te mantiene prisionero
entre sus garras coralinas.
La muerte no existe
hoy me has despertado.

III

Dame una razón
para estar viva
-dice la orquídea
Llueve y sus pistilos
se vacían de polen
las hojas
medio marchitas
caen y son arrastradas
por el agua
su raíz se asfixia
en la tierra mojada
Pero deja de llover
y sus pétalos brillan
la raíz respira
el sol besa su tallo
Por fin encuentra
las razones.

IV

Tu mano ha decidido
tocar mi cuello
No se si la he sentido
viajar por mi sangre
o si el ritual de la noche
ha sido sólo un espejismo
velado por las sombras
Si tu mano, al fin y al cabo,
la he imaginado o ha sido real
con sus suaves matices
parecidos a nubes de otros cielos
mares dibujados
por insaciables trazos
cañadas atravesadas por ríos
tan azules como el mar
En mi cuello
tronco de árbol impaciente
tu mano ha ido tallando
las cuerdas del violín
el peso del viento lluvioso
la arteria donde transita
ese espacio de tiempo
donde todo es posible
La simple idea de sentirla
como si fuera cierta.

C.K. Aldrey
07-2010 ©



Estos tres poemas pertenecen al poemario inédito Los Chicos de la Flor © 2015.

-I-

A mi querida prima C. Fluriach

Envejecí
con John Lennon
mirando sus ojos de bronce
en una foto del parque de 15 y 10
donde montábamos bicicleta
cuando todavía no existían
discursos demagógicos
de intercambios y reconciliación
y las orillas eran rocas
apuntadas por fusiles
y llamábamos a los pájaros ausentes
en el silencio de la espera
que se hacía tan larga
como esos caminos de la antiguedad
que partían de Chang’an.

Envejecí en ese parque
de hojas verdes y yerba seca
sintiendo la mirada de abuela
sobre mis hombros
y cerraba los párpados
cuando escuchaba de lejos
el entrañable violín familiar
y corría despavorida
si se asomaba a la puerta del vecino
la reprimenda sin sentido
con su uniforme implacable
espantando mis sueños.

Cuando no estaba Lennon
sentado en ese banco
de las profanaciones
nosotros cantábamos sus poesías
y amanecíamos
en la estación de policía de Zapata
por escuchar a los escarabajos
por onda corta
en el malecón o los jardines del Nacional
y nos caían encima las jaurías
que odiaban su melena
y nos empujaban a los autobuses
como si fuéramos criminales de guerra
y después nos rapaban las cabezas
con fiereza y alevosía
y a muchos nos enviaban
a cárceles y campos de trabajo
donde el abuso y el suicidio
ahondaban sepulturas
que después se olvidaron…

y todo por ti Lennon
por cada emblema
de esos tiempos
que cruzaban el mar.


-II-

Te das cuenta
que no puedes hacer nada
y el día gris
es solo una astilla
que vuela incansable

que el misterio
es de papel y tinta
porque la historia reincide
y hay que contarla
para exaltar las falacias
y empolvar los fracasos

que los amaneceres
no te pertenecen
ni el pájaro azul
el techo o la ventana

que los mismos caminos
son recorridos
una y otra vez
por los que escapan
invaden
amparan
regresan
renuncian
sueñan
y después desaparecen

que una copa de sal
es lo mismo que una de agua o de vino
porque el sabor está incrustado
en tu escenario circunstancial
y te satisface o disgusta
de acuerdo a la aflicción o al gozo

que el sur es el norte
y abril es diciembre
que el verano es invierno
y la verdad y la mentira
herramientas del pensamiento
para apuntalar ilusiones.

Te das cuenta
que caminar hacia adelante
es caminar hacia atrás
y subir una montaña es bajarla
que nadar es ahogarse
y huir quedarse enquistado

porque eres volátil
un náufrago extraterrestre
perdido en la niebla
un pez de nube y granizo
la cerca que has construido
toda tu vida
sin saber a ciencia cierta
para qué servía.

Te das cuenta que tiemblas
porque la realidad
es entelequia sumergida en la sangre
y los pulmones la beben insaciables
para despertar tus ansias
y empujarte a la abnegación
o al egoísmo

que el corazón se agota de amar
y los huesos de maldecir
y tu sexo relincha
por los campos elíseos
mientras persigue a las meigas
y se entrega al abismo.

Te das cuenta que los mares
no son orillas ni puentes
navíos ni trayectos
oleaje embravecido ni sereno
sino una mancha azul
que cuando te alejas
se hace más pequeña
y más pequeña
y más pequeña
hasta convertirse en un punto
de hermosa insignificancia
que se traga el universo
con la codicia de un avaro.

Te das cuenta
que no eres real.


-III-

Te gustaba creer
que la ortografía era una mandarina
y el amarse los unos encima de los otros
un dogma musical y libertario
cuando la revolución de mayo
se rascaba los codos hasta sangrar
y entraba el grito de su urticaria
a través de todas las ventanas.

Creías firmemente
que el mundo era una alfombra mágica
y tu imaginación viajaba sobre ella
cruzando mares y montañas
con el entusiasmo de una canción
gaseada por la policía antimotines
a la que arrojabas flores y consignas.

Creías en el poeta
de gafas montadas al aire
que soñaba como tú
en la eternidad de los árboles y las ideas
y pintabas frases con los dedos
en muros y paredes
que sólo entendían los versados
cuando la noche cerrada
te convertía en sombra.

En realidad nada nuevo sucedía
el virus de la rebeldía
se gestó por primera vez
en una caverna helada
cuando el cerebro sintió frío
y bajó del volcán la primera llama
que a veces se apagaba
y otras se encendía
y lo único posible era soplar
para mantenerla viva…

Soñabas
y soñabas…

echabas flores a las bestias
y ellas se cubrían con escudos
tenían miedo.






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