miércoles, 27 de julio de 2011

4336.- PIERRE-YVES SOUCI


Pierre-Yves Soucy, poeta originario de Québec, Canadá.
Es profesor e investigador. Fue jefe de redacción de la revista “Le courrier”, del Centro Internacional de Estudios Poéticos, de 1992 a 2000.
Con más de 10 libros de poesía en su haber, también ha trabajado como director de las ediciones “La lettre Volee” y “LeCormier”.
“Arde el aire” es su primer libro traducido al español, en traducción de Fabienne Bradu.
Cabe señalar que “Arde el aire” fue publicado por Ediciones sin Nombre, editorial nacida en 1994 dedicada al ensayo literario y de imaginación con dos libros: “Retrato hablado” y “El tiempo escrito”, de Francisco Segovia y José María Espinasa, respectivamente, en la colección Los libros del arquero.
A más de 15 años de su fundación, el sello ha diversificado su oferta en diferentes colecciones, que incluyen narrativa, poesía en español, poesía en traducción y presentación bilingüe, textos sobre cine, historia, rescate e historia de la tipografía.
“Pero sigue privilegiando el ensayo como género distintivo y cuenta con 250 títulos en oferta viva”, abundó Espinasa, quien citó entre sus autores a Gerardo Deniz, Ramón Xirau, Esther Seligson, Tomás Segovia, Ana María Jaramillo, Juan Carvajal y Juan Antonio Masoliver.
Igualmente, Ediciones Sin Nombre publica primeros libros de jóvenes desconocidos y textos de escritores españoles y latinoamericanos de los que poco se sabe en México, para beneficio de las nuevas generaciones de lectores.






Traducción de Pedro Serrano





Tu quemadura
ya no está sin sombra

A la memoria de Thierry Hentsch


Mucho antes lo visible retirado de lo visible
caída la noche mucho antes abrupta
tu transparencia cuando se derrumba
el ojo ciego con el olvido mucho antes

dónde naufraga sin fin regreso a sí
tu palabra precipitada esa que cercena
la esperanza diferida ese punto del espacio
que se apropia de la pesantez del silencio

la derrota lentamente retirada del cuerpo
cuando los torrentes dejan alrededor
sueltos los meandros de las riberas alrededor
cuando los sentidos se vacían mucho antes

el caos en los susurros del verano
por retener parcelas de voz alrededor
con sus salinas que atraviesan tus cenizas
por la tierra y por las partículas del aire

con el fruto de tu quemadura alterada
cuando sumerge tu naufragio y
el cuerpo ajando el aire el cuerpo roído
por las palabras de un espacio que se pierde

cuando la tormenta se retira de tu aliento
y guarda la soledad la boca cerrada

apoyarse lentamente en la curva
en el eco de tus palabras que cierras
con la infancia bajo tus pasos cuando
la sangre descendía a lo largo del árbol

¿cuántas veces deberán escuchar
tu voz más fuerte que sus laminadoras?



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