domingo, 31 de julio de 2011

4362.- ÁLVARO MORALES RODRÍGUEZ


Álvaro Morales Rodríguez (Córdoba, 30 de octubre de 1953 - 11 de abril de 2011) Realiza los estudios primarios en el colegio de Nuestra Señora de la Fuensanta, propiedad de su padre el poeta y escritor Juan Morales Rojas. Fue poeta, actor y director de teatro, licenciado en la Escuela Superior de Arte Dramático de Córdoba. Profesor de 2.ª enseñanza.
Colaborador del periódico Córdoba y otras publicaciones de nivel local y nacional. Conferenciante. Intervino en numerosos recitales poéticos. Pregonero de Santo Domingo de Scala Coeli en el año 2001. Participó en Un poeta español en Ucrania, programa especial de televisión de la ciudad de Lustk, en la región de Volin (Ucrania).
Presentó ponencias y recitales en el Primer Congreso Internacional de Literatura Virtual Iceberg Nocturno 2007 en Mayagüez (Puerto Rico).

Obra poética publicada
Antología poética de Juan Morales Rojas. Córdoba: Cajasur.
Sueños grabados. Pontevedra: El Taller del Poeta.
Tentativas del silencio. Córdoba: Diputación de Córdoba.
Antologías I, II, III, IV, en revista Sensibilidades.
Antologías V incluye el poemario Noche sin sueños (como autor invitado).
Antología de poemas y poetas del planeta Tierra incluye algunos de sus poemas.


Premios
Primer premio del Concurso Nacional Literario de la Revista Diana
Primer premio del Concurso Nacional de Poesía de la IX Feria del Olivo, en ciudad de Montoro.
Primer premio del concurso de poesía en la ciudad de Córdoba, promovido por la organización de Estudiantes SEU.
Segundo premio de «poesía taurina» de La Larga Cordobesa.
Escritor del año nominado por la revista Sensibilidades.
2004: Accesit. II premio de poesía Gaudí.



LA VIDA SE ACABA

Quiero anunciar que la vida se acaba,
los sueños han muerto, la luna se apagó,
el sol herido agoniza con rayos helados,
la tierra está mojada de tragedias,
la sangre y la sequía es su alimento.

Las olas del mar no tienen espuma,
el viento huele demasiado a pólvora,
los glaciares comienzan a exterminarse,
los montes buscan las eternas lápidas,
los árboles secos lloran por sus hojas.

Las minas están alejadas y mudas,
las flores expiran en larga agonía,
las armas son portadas por niños,
las mujeres por fanatismo, lapidadas,
las guerras se recrudecen aún más.

Ya no hay música para oír
ni tan sólo la de un pájaro perdido
ni la sonrisa de un niño
que no podrá ver más allá de sus ojos
en la terrible y amarga diáspora.








JUVENTUD...

Ciudad del augur elegida
en medio de sueños encontrada,
cuando la mañana
era aún niebla que mima al día que nace,
y el rocío besa las mejillas de las flores.

Te busco como ermitaño solitario,
para sentirme protegido
en el cuento que no está escrito.

Habrá quién lacere tu alma
al no saber andar por ti,
y te insultará
y las lágrimas de un cielo
no podrán borrar tu escarnio quemado,
mientras alucinan en engendros no reales
y falsas fantasías
en medio de un "delirium"
que no encuentran
y forma parte de sus mentes
de ancianos recuerdos
cuando al niño
no lo han dejado vivir.

Miserias de un mundo de pasiones
sin sentido, sin palomas...
y demasiadas violetas
convertidas en humo negro
en noches insomnes sin amor
en medio de musicales cárceles
con salida de emergencia,
con ritos de destilados néctares,
tabaco rubio,
y monedas blancas de éxtasis
que muerden la vida buscada
y truncan juventud por muerte.










DOMINGO DE CAMISAS BLANCAS EN LA HABANA

(La Habana, Domingo de Septiembre de 1.996)

Hay demasiada humedad en mi cuerpo seco.
Lo presiento cuando veo
un puñado de hombres sentados
en medio del fuego triste de la calma adversa.

Camino por bares,
por agrietadas calles de un barrio
por dónde van las mujeres más hermosas
que trocan sus cuerpos
por recuerdos de inmorales.

Barrio negro de sonrisa blanca y camisas de domingo.
Los domingos de la Habana
con los ómnibus cargados de silencio...

Una humilde piñata cuelga de una palmera,
anuncia los quince años, de una mulata niña.

Creo que no son los cigarros
los que irritan mi garganta,
ni es el humo lo que hace notar
mis ojos de húmedos silencios...

¿Quién tiene la respuesta?

Yo imaginaba tiendas de lujo adornadas
por sonidos de maracas y de claves
y solo las sentía en mi interior agitado.

¿Pero hoy es fiesta en La Habana?

Un chubasco muerto camina en la plaza
mojando las trenzas de las mujeres soñadas.
Y a mí el agua se me clava como cuchillo.

¡Creo que la línea de la suerte
no está en las manos cubanas!.

Canciones sobrecogedoras,
alguien mueve las palabras que envuelven
los sentimientos del ayer...
el purgatorio cotidiano.


Camisas blancas de domingo
algunas levemente floreadas
aguardan el largo verano triste
para que alguien cambie las palabras.











CAMINO DE PERFECCIÓN (Álvaro Morales)

Quisiera ser como Alberti, marinero.
Escribir los versos tristes de Neruda.
Cabalgar como jinete de Lorca.
Ser el recuerdo de Salinas en la noche.
De Ricardo Molina, gitano en "Cante Hondo".
Tener la Paz de Octavio en sus himnos.
Ir en la marcha triunfal de Rubén Darío.
La metamorfosis de Clemensont en las piedras.
Compañero del alma de Miguel Hernández
Montar en un platero con Juan Ramón.
Visitar el río Duero con Gerardo Diego.
Pasear con Juan Morales en Córdoba.
Poder querer con el sentimiento de Aleixandre.
Saber de los placeres prohibidos de Cernuda.
No tener desesperación como Espronceda.
Jugar en las fiesta con los niños de Góngora.
Hablar con la ironía de un Quevedo.
Saber rimar como lo hacía Lope de Vega.
Ser Tenorio en mi tierra con Zorrilla.
Tener el recogimiento de San Juan de la Cruz.
Poder hablar de amor como el Arcipreste.
Decir a una mujer palabras de Bécquer.
Ser fiel como Alfonsina Storni.
Aprender la exaltación erótica de Rueda.
Encontrarme en un verso de García Baena.
Tener los bastones de Antonio Gala.
Saber el sentimiento enamorado de Garcilaso.
Escribir con la fuerza del apellido Hierro.
Beber anís de Rute con Roldán.
Ser historiador en Moguer como Garfias.
Pero al final tengo que firmar mis poemas
como ANÓNIMO.....












MADRID

Vuelvo de dejar
la noche con vida,
en un mundo lejano
que no vive.
He visto el humo blanco
pegado a la bufanda
en el café de tertulia
dónde los versos florecen
entre olor de aguardiente
y frío interior
de pasados días de vigilia
de hambre y de sueño;

¡Y he conversado en Madrid. !
He buscado la pecera verde
sin pasión de conversos
en busca de fama y fortuna,
pero arriesgando mi vida
en noche de sentencias programadas.

Estragado por la vulnerable
masa de arrebatos
y amores desaforados,
y sin la herencia
de las greguerías de un imperio.
La esencia esta en la mirada
y en el aire castizo
de la ciudad sin fronteras,
mezclado de arte bohemio
y un mundo por descubrir.
Ciudad de sótanos
y ciudad que al cielo besa
con mendigos y casinos
con alcantarillas y casas de cristal,
cerca de las pastas que en el Rizt se toman.
Ciudad de Goya y Ramón
en cuatro caminos
de espirituales cuadros
de atardecer sentido
en medio de la noche blanca
de una Navidad perdida
en un lienzo del Prado,
y figuras de cera
en terrazas de verano
y música con director
de orquesta de fugas
y sangre en calles inmortales.
Un decorado de casas
con azulado aire
y estilo dibujado
en serenas devociones
de rituales, que suben y bajan
en escenarios de postales.

Crepúsculo mágico de deseos,
con olor de sándalo,
que se aleja lentamente
como monjes en retiro perpetuo
y relojes que sueñan en volar,
en verdes prados
con un tiempo bajo cero
en oasis de acantilados
en el exilio de su entorno.
Jardín que se retira
buscando su preciado aire
que se quema por la prisa
de praderas que aparecen
como lagos secos
entre montañas rojas.

Aún eres terciopelo
en deseos de vivir en tu corte,
de sueños de joyas y aplausos,
y kilómetros de lujo
en la ciudad que vive
entre un ritmo seguro
de realidades arrebatadas
y recuerdos, de oloroso vino
sin sueños profundos
y ligeros equipajes del poeta











PAISAJES PERDIDOS

Recreo en mi mente paisajes perdidos:
vivo entre la media luna y arreboles secos.

Acudo a ti... no revivo los días blancos
en cóncavas miradas cuando son cuevas
oscuras y húmedas porque ayer fue distinto.

Miro al frente... como soldado anarquista
veo solo angustia y vanidad en tus ojos.

Oigo tu voz ausente que se escapa sola
como fábulas casquivanas sin finales
en medio de odas que ni siquiera cantan.

Alejo de ti el olor de mi cuerpo guerrero
cuando aún la batalla no está ganada.

Sufro la ausencia al no verte en mi lecho
como antes cuando éramos amantes
y no recreaba la mente los paisajes perdidos.


olvídate de pensar.

No soy como la estrella que se apaga
y no le importa a la noche.

¿Por qué sales al paso de los recuerdos
que para ti son como caracolas muertas
perdidas en la arena de la despoblada playa
que tampoco sienten si la ola llega?.

Hoy ardo en el vacío del espacio
y no huelo los pinos al amanecer.

Por mi sangre cansada
circulan los miserables ácidos de la gula
y no se encuentran con el fuego lascivo
de cuando no pensabas olvidarme.

Hoy el diluvio en mi cara
ha hecho un muro de piedra
que canta a los rincones olvidados
que como corales rotos
continuo viendo en tu cara.

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