viernes, 29 de julio de 2011

4353.- CARLOS BLASCO


Carlos Blasco nació en Plaza Huincul, Provincia del Neuquén, Argentina en 1976. Es integrante del Grupo Celebriedades de Neuquén. Como gestor cultural es el organizador de la muestra anual "Arte Total". Ha publicado recientemente "Para la dama de la cartera y el bolsillo del caballero" en la Editorial "Libros Celebrios" (2004. Mail: carlosblasco@copelnet.com.ar






Arte poético

La mirada perpleja del ojo de la aguja
los brazos imposibles de la Venus,
la nota que armoniza en el estruendo,
la forma que desnuda y que transforma,
el esfuerzo del signo por ser cosa
y ser todas las cosas en un signo,
la piedra entre la suela de la bota,
la espina de la rosa
no su pétalo.








Extinción

Tengo miedo
de que vengan a buscarme
los televisores
los concursos
los shopings
tengo miedo, mucho miedo
de los autos nuevos
conducidos
por mujeres desnudas,
y de las mismas mujeres
conducidas por hombres
con autos nuevos.
Tengo miedo y me escondo
aterrado
temblando
resignado
esperando
detrás de sólo un yuyo
y ellos...
ya vienen degollando
con fiestas topadoras
micrófonos y premios
y una tormenta turbia
de luz
y siliconas.








VIAJEROS I

Las señoras del residencial

por la tarde
riegan blancas rosas
del blanco perfecto
inmaculado
cuidan
se agachan delicadas
flexibles
con manos enguantadas
arrancan la maleza
blancas rosas
crecen
se inclinan
indignadas
deslumbrantes
sutil el talle
el tallo
con el seño
suavemente fruncido
delgadas
elásticas
tironeando
y tironeando
histéricas
(señoras de)
la maldita
maleza que nunca
dejará de crecer.



A dónde van
la vías de la tarde
huyen
dos serpientes brillantes
trazando el contundente
ritual de la distancia
quien las pisa se pierde
por momentos
en lugares lejanos
se alinea con los pasos
del diablo de la arena
que es ausencia
y silencio
o se llena
de anhelos de fantasma
como si un tren negruzco
le atravesara el pecho
repentino
callado
con el susto veloz
de una liebre.



La arena está de vuelta
parece que fue ayer
(lo fue)
cuando la saqué de mi vida
con un escobillón
una palita
pero aquí está
de nuevo
llegando interminable
pequeña
por cualquier lugar
a cualquier hora
golpeando primero
cínicamente
la puerta
la ventana
cientos y cientos
de veces por segundo.



Volverse loco empieza
por andar con la noche
todo el día
un casco
puesto
ver quién anda
ahí
paseando una bandada
de enloquecidos cuervos
por la calle
empieza andando
en bicicleta
sin manos
ni cabeza
y ver
coloridos globos
con forma de conejos
atendiendo los bares
las morgues
el teléfono
y termina saltando
en un jardín vecino
con glorieta
y enanos
de yeso gastado
que se qudan muy quietos
muy enanos
con la almhoada
enredada
en el pelo ando
dormido un poco y medio
despierto.




Hay soledades que dan vértigo
sentado en una silla de madera
la respiración mueve un péndulo callado
la silla cruje
algo
zumba desesperadamente entre el vidrio
y la cortina
una araña teje
paciencia en un rincón del techo
cuestión de tiempo
un pétalo de escarcha
se astilla en el silencio.




Conozco una mujer
que se parece
a caminar despacio
por la niebla
a una siesta en verano
con paredones blancos
y arrullos
de palomas
mujer como un hormiguero
recién pateado
en mi cabeza
se pasea
cajita de música
en medio del escote
y una joya
de azúcar en el cuello
conozco una mujer
que es el callado
aletear mudo
del hada de la harina
que se pone blanca
como el diente de un ángel
que se enciende roja
pero que es azul.










Fósil

Garra de la forma
aferrada al tiempo
garra tenaz
aferrada a la forma
en qué lejano cataclísmo
se crispó tu rostro
de gárgola viviente
de hueso elemental del miedo
has cruzado esa línea
que te otorga el color
de las cosas eternas
viejo como las rocas
frío fragmento
mitología
de dragones mudos.




Volver a destrozarme
peñascos
hay tumbas en mi piel
gualichos
cicatrices azules
para nacer
de nuevo hay que morirse
del todo
puñal entre los dientes
resplandor en los ojos
a veces el tiempo
es un círculo de tinta.

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