martes, 22 de septiembre de 2015

ESTRELLA JUÁREZ [17.116]


Estrella Juárez 

Nace en Espiel (Córdoba). Desde niña, a partir de las lecturas de Miguel Hernández y Antonio Machado, comenzó su interés y formación en la poesía. En 1996 entra en la Asociación Española de Amigos de la Poesía de Móstoles (ASEAPO), de la que sería presidenta durante cuatro años. Comienza entonces a organizar una serie de ciclos y recitales, así como de talleres de iniciación a la poesía en colegios, institutos, centros culturales y otras asociaciones e instituciones públicas y privadas. También ha sido actriz de teatro e impulsora del Certamen de Dicción y Declamación para Niños desde el año 2002. Además, desde 1985 recibe formación y la influencia de poetas como Mario Benedetti, Pepe Iglesias, Manolo Romero, Gonzalo Escarpa o Eva Chinchilla.
Su obra ha visto la luz parcialmente en publicaciones periódicas como Cuadernos del Matemático, Rimas o Atlas de Divagantes y en las antologías Las manos en el semblante, Esta boca es vuestra, Antología del flamenco y Boca avoca, así como en otras publicaciones antológicas de la Fundación Centro de Poesía José Hierro. Asimismo ha participado en el  proyecto "Getafe, ciudad de ángeles".




Con voz de punta (Amargord Ediciones, 2010 ), supone la realización de un sueño, poder ver uno de sus mejores poemarios publicado.



Poema Uno y uno 

Reposa niña mía.
No pienses demasiado. Abre y cierra los ojos.
Nadie sabe que el canto de los pájaros ata tus pies.
No pienses en ballenas muertas.
Todo vive en ti.
Comienza a caminar pero sin brújula,
te guiarán los ojos de otras calles,
te vestirán de viento
y sin zapatos
para impedir que así vuelva tu sombra.
Nunca aceptes un ramo de peonías,
su corola es un látigo mortal.
No hagas peticiones a las piedras,
nunca avisan del golpe.
Y si escuchas tronar,
después verás que el cielo se mea sobre su barba.
El resto ya lo sabes.
Uno y uno son tres.





RAZÓN DE OLVIDO

Con agujas de pino, cosía un dobladillo
a una hoja caída.
Después me la entregó.
Me la puso en la palma de la mano.
Dijo que era una estrella.
Me gusta este verso donde escribo mi nombre.
Ahora, le doy la vuelta a los bolsillos
buscando aquella hoja.
Tal vez su corazón recoge lluvia.




PRIMERA FLOR DE ALMENDRO

Hay una almendra amarga en el pozo del pecho.
Dentro de las palabras la saliva traidora
envenena el lenguaje,
y en el pulso del verbo hay una red azul
de esperma detenido.
Un mar secreto, un mar de olas oscuras,
una tiniebla extraña.





BARCOS DE PAPEL

Soy el puerto donde no llega un barco
                                                   E. J

De la bodega triste del vientre de la madre
me arrojaron un día.
No hay secreto en la historia
el trigo es el origen de mi raza.
Los ojos se van hacia los montes
-nostalgia de la sangre-,
las raíces no crecen en las piedras,
las estrellas se mueren por la sed.
Ya no hay líneas de amor en las manos,
hoy el poema es negro.

                                Es negra la simiente.






EN VOZ BAJA

¿Se puede desarmar el corazón,
volver sin uniforme de guerrero,
guardar bien las heridas
cuyos labios cerrados te hablan en voz baja
y responden al labio que devuelve
una gota de lluvia robándole a los ojos
su contenida luz
y te deja el aliento insatisfecho
y el deseo asfixiado agiganta la herida?
¿Se puede desarmar el corazón?





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