martes, 15 de septiembre de 2015

ÍBICO [17.072]


Íbico

s. VI aC -uno de los nueve poetas líricos de Alejandría-

Íbico, (en griego antiguo, Ἴβυκος), nacido en Rhegium, en la Magna Grecia italiana, fue un poeta lírico griego del siglo VI a.c. Fue contemporáneo del también poeta lírico Anacreonte. Estaba incluido en la canónica lista de los Nueve poetas líricos de la entonces helenística Alejandría.

A pesar de la desahogada y despreocupada situación económica familiar, vivió una vida de aventuras y pasó una considerable parte de su vida en la corte de Polícrates,1 tirano de Samos, por quien fue protegido. La historia de su muerte es así relatada: Mientras estaba en la vecina villa de Corinto, el poeta fue mortalmente herido por unos ladrones. Mientras yacía moribundo, vio a un numeroso grupo de grullas que volaban sobre su cabeza, a las que invitó a vengar su muerte. Los ladrones (que eran de Corinto), después de su criminal acción se habían dirigido al teatro a ver una representación. Allí aparecieron las grullas. Uno de los ladrones, en un gesto de burla al ver las grullas, gritó: ¡Observad a los vengadores de Íbico!, y así ellos mismos dieron la pista para su detención por el crimen cometido (Plutarco, De Garrulitate, xiv.). La frase "las grullas de Íbico" se convirtió así en un proverbio entre los griegos por el descubrimiento del crimen a través de la intervención divina.

Obra poética

Según el Suda, Íbico escribió siete libros de lírica, hasta cierto punto mítica y heroica, pero generalmente erótica (Cicerón, Tusc. Disp. iv. 33), celebrando los encantos de los más jóvenes y las muchachas hermosas. Fue célebre por el carácter pederasta de su literatura, algo que a los antiguos griegos no les parecía mal: "IÍbico, que escogió el dulce florecer de Persuaion y el amor de los chavales." (Antología griega, IX,184). Se le considera el inventor o introductor del elogio (escribió el del tirano Polícrates) y su poema Juegos para Pelia es de carácter épico-lírico. Pero de esos siete libros solo ha subsistido un centenar de versos. Los antiguos griegos lo comparaban a Estesícoro en el tratamiento de los temas míticos (la Guerra de Troya, la expedición de los Argonautas), pero lo poco que de él se ha conservado, sin embargo, revela una sensible diferencia e independencia, prueba de la diversidad de estilo del poeta. Algunas de sus fórmulas fueron retomadas por el poeta latino Horacio. La balada del poeta romántico alemán Friedrich Schiller Las grullas de Íbico celebra su famosa leyenda. F.G. Welcker sugiere que sus obras eran cantadas por coros de muchachos en las competiciones de belleza que se llevaban a cabo en la isla de Lesbos. Aunque su métrica y su dialecto eran dóricos, los poemas tienen el espíritu de la poesía melódica eólica.



El amor me quema

En la primavera, los membrilleros
regados por las corrientes
de los ríos -donde está el jardín intacto
de las Vírgenes- y las vides
creciendo a la sombra de los pámpanos
florecen; pero el amor no duerme
para mí en ninguna estación,
sino que, igual que el tracio Bóreas por el rayo encendido,
lanzándose, enviado por Cipris,
en medio de una furia que lo agosta todo,
oscuro e intrépido, poderosamente desde el fondo
agita mis sentidos.



L’amor em crema

A la primavera, els codonyers
regats pels corrents
dels rius -on hi ha un jardí de les Verges
no trepitjat- i els raïms
creixent sota dels pàmpols ombrívols
floreixen; mes per a mi, l’amor
bo té cap temps de descans,
sinó que, com el traci Bòreas encès pel llamp,
precipitant-se de casa de Cipris
amb abrusadores follies, obscur, intrèpid,
poderosament, des dels fons (agita)
els meus sentits.





Demasiado viejo para amar

Otra vez Eros, mirándome lánguidamente
con sus ojos bajo párpados azulados,
con mil seducciones me empuja
dentro de la red inextricable de Cipris.

Le temo cuando lo veo acercarse
como un caballo sufridor del yugo, vencedor en los Juegos,
en su vejez, caminando de mal grado, con veloz carro entrando en carrera.




Massa vell per estimar

Eros, de bell nou, mirant-me sota les seves blavoses
parpelles amb ulls lànguids,
amb seduccions de tota casta em llença
a les incertes xarxes de Cipris.

En veritat tremolo de veure’l apropar-se,
com un cavall portador del jou, guanyador de premis,
quan és vell camina de mal grat, amb el veloç carro, a la competició.

http://francesccornado.blogspot.com.es/2011/03/ibico-dos-poemas.html






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