martes, 22 de septiembre de 2015

ANTONIO M. MORENO -ANTONIO eMe- [17.109]


Antonio eMe

Antonio M. Moreno. Nació en Madrid, el 7 de octubre de 1972.

Reside actualmente en Alcalá de Henares (Madrid). Estudió Humanidades hasta que Catulo se cruzó en su camino. Dejó en Stand by la carrera una vez hubo aprendido el latín suficiente para poder leer sus poemas. 

En su poesía siempre hay ruido de ciudad de fondo. A menudo sueña en verso libre. Sabe poco de todo, o de nada. Un buen día comenzó a escribir para dejar de hablar, y procura siempre ser correctamente impolítico. Cree en el amor sobre todas las cosas porque el amor, y no el dinero como se piensa, es el que mueve el mundo. Se entrega sin medida a la belleza, al arte, y a las siestas de pijama.

Realizó el ciclo de recitales de poesía “Poesía en los bares” por salas de la geografía española. A este ciclo le siguió otro llamado “Poesías, manías, y otras tonterías” esto antes de buscarse la vida con los monólogos de “El hombre de las tabernas” y recitando por diferentes teatros españoles junto a los músicos Fito Mansilla y Rubén Fuentes, formando el grupo  “Las tres sillas”


Publicaciones

Ha publicado poemas en:

Antología poética “23 poetas y un DNI”
En la revista “La bolsa de Pipas”, dirigida por Román Piña Valls.

Editó dos revistas de poesía:

 “Poesía en los bares 1” 
 “Poesía en los bares 

Su anterior poemario publicado lleva por título “El Café del Loco”

Premios y certámenes

Ganador de varios premios de poesía y relato entre los que destacan:
Premio Nacional “Guadiana” de poesía, 2012, en Ciudad Real, por “El hombre que llenaba lunas antes de que anocheciera”
Premio “José Chacón” de poesía, 2011, en Alcalá de Henares por “Desastres naturales”
Premio “José Chacón” de poesía, 2010, en Alcalá de Henares por “Me sobran las palabras (Poema ñoño)”
Premio “Albaricoque de Oro 2007” de poesía, en Moratalla (Murcia), por “El poema más bello del mundo”.
Premio “A.A. V.V. El Val” de relato 2007 por “Paquito y su balón de reglamento”, relato.
2º Premio “Diálogo poético entre civilizaciones” 2002 por “Para decir tu nombre”. Cadena 100.
Premio “Jóvenes Creadores de Alcalá de Henares” 1999 por “Días de vino y… cosas”, relato.
Finalista “Jóvenes Creadores Comunidad de Madrid” 1999 por el poemario “Cuando se esconde el amor”, poesía.

Actualmente preparando su próximo poemario “Los pétalos pares de las margaritas”  que verá la luz bajo el sello editorial de PiEdiciones entre finales de Septiembre y primeros de Octubre de 2015.

Leer más: http://piediciones.webnode.es/autores/antonio-eme/



EL CAFÉ DEL LOCO

Te espero a las cinco en el café del loco,
llevaré un libro negro sobre mi negro pecho.
Tú puedes traer, si quieres, una rosa
y apretarla bien fuerte entre tus finas manos,
así, cuando la sangre que te arranquen las espinas
comience a gotear por tu meñique,
sabré que ya has llegado. Que eres tú.

Te espero a las cinco en el café del loco,
sentado en esa mesa, en el rincón,
haciendo pajaritas de papel con servilletas
que no cesan de agradecerme mi visita
y que apenas consiguen mantenerse en pie.
Les pasa lo que a mí.

Te espero a las cinco en el café del loco,
habrá un par de señoras en la barra
dando conversación al camarero,
vienen todas las tardes por aquí.
Un hombre con botines y sombrero
se fijará en tu culo, con descaro,
cuando pases enorme frente a él.
Tú haz como si nada.
Es capaz de morirse de vergüenza
si algún día le habla una mujer.

Te espero a las cinco en el café del loco,
si no puedes venir no pasa nada.
Puedes estar tranquila,
si no puede ser hoy que sea mañana,
y si no lo dejamos para la semana próxima,
para el próximo mes.
Para cuando te venga en gana o en deseo.

Te espero a las cinco en el café del loco.
Ya, ya sé que no es así como se llama,
que tiene un nombre fino y elegante,
que la gente que pasa por aquí
luce buenas maneras, ropas caras,
y una mezcla de lástima con odio
que puede adivinarse
cuando clavan sus ojos sobre mí.
Sobre el hombre de barba, despeinado,
que espera en una mesa del rincón
a que aparezca, a eso de las cinco,
una mujer hermosa, bien vestida,
con la sonrisa abierta y la mirada
con ese brillo ingenuo y despistado
de quien no sabe a quién es a quién busca,
ni para ni por qué,
ni qué pintan encima de la mesa
cincuenta pajaritas de papel,
ni qué es lo que hace aquí,
aparte de esperarla
desde hace mucho tiempo,
el loco que le da nombre al café.



consejos para escritores

Bebe tanto como puedas,
hasta que tu hígado se vuelva transparente
y se vean a través de él
tus oscuros sentimientos.
Fuma. Fuma mucho,
que ninguna de tus aspiraciones
quede exenta de nicotina
-ni siquiera mientras duermes-.
Déjate de chorradas de amores
y de estupideces parecidas,
sabes que no te ayudarán en nada,
que acabarás escribiendo solamente
palabras ñoñas
e insoportables cursiladas
acerca del amor
y de otras enfermedades incurables.
Maltrata a las musas
hasta que se cansen de ti
y decidan abandonarte para siempre.
No seas educado
con aquellas personas
a las que no conoces,
no merece la pena quedar bien
con los que no están a tu altura,
a no ser que ya te encuentres
promocionando ese libro
que tienes que vender
para poder seguir bebiendo.
Entonces sí, sonríe,
pero sin que ese gesto
llegue a parecer exagerado. 
No salgas de tu casa.
No escuches a la gente
que cuenta alegremente sus historias
y las de los demás,
son veneno mortal
para tu frágil mente.
No pienses.
No dejes, jamás,
que tu vista se pierda
sin meta sobre el horizonte.
No quieras adivinar
ni cómo ni por qué
te late el corazón.
No pronuncies su nombre,
nunca.
Y si nada de lo anterior funciona
y sigues sintiendo
esas estúpidas ganas de escribir,
suicídate
y déjame tranquilo
que yo tampoco sé
cómo desengancharme de esta mierda. 



DOMESTÍCAME

Domestícame,
átame a las patas de tu cama,
no dejes que me lama las heridas
que me abrieran los años.
Hazme de ti,
de tus silencios, de tus ausencias,
y aguardaré nervioso
escuchar el sonido de tus pasos tras la puerta,
y me pondré contento al verte entrar,
escucharé tu voz como si fuera
el aire que se estaba terminando.
Esperaré ansioso las caricias de tus manos
por mínimas que sean,
y restregaré mi cuerpo contra el tuyo
aunque uses los cojines del sofá
como un muro insalvable entre nosotros.

Domestícame,
enséñame las luces de tus ojos
y te guiaré, sin prisas, por mis ganas.
¡Cuidado!
no tropieces con el miedo
que dejo tirado cada noche
por el suelo al desvestirme,
o con la estúpida correa,
en forma de corbata,
que me amarra a un trabajo
que no me gusta mucho,
que no me gusta nada.
Conquistarte sería
mi trabajo ideal.

Domestícame,
lánzame una mirada
hacia el final del parque
y yo te la devuelvo
convertida en un beso
que te cierre los ojos,
y ya, luego, si quieres
desplegamos las alas,
encendemos las calles
y volvemos a casa.

Domestícame,
hazme invisible a todas las mujeres,
siente mi sombra acercarse despacio
hasta tu dormitorio,

          hazme sitio en tu cama.

                             Domestícame.

                                                 Domestícame.

(Página 27; El Café del Loco)   






EN ESTAS HORAS

Es, en estas horas,
cuando el sueño no encuentra su camino,
cuando estrellas desnudas nos vigilan,
cuando espero la señal de tu mirada.

Es, en estos ratos,
cuando el humo del tabaco viste el aire,
cuando un güisqui derramado
da paso al siguiente, más cargado,

cuando hurgo en el desorden imperial de mis adentros
por encontrar el valor para acecharte.

Es, en estas noches,
cuando miro hacia el fondo de la barra,
y tú, radiante, grande, altiva y bella
me niegas el favor de tu mirada.


Es, en estos tiempos,
cuando aprendes que el dolor es sólo eso,
cuando brota de la herida nervio y rabia
y no quieres cerrarla con tus besos.

Cuando entiendo que el amor es noble juego
de estrategias, azares y misterios.

Es, en estas cosas,
cuando el alma revienta en mil pedazos,
cuando el sol hace de madre improvisada
y me manda a la cama del fracaso,

sin un beso en la frente…

                               …ni en la cara...

               …ni en los labios.

(Página 78, "El Café del Loco")









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