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lunes, 11 de enero de 2016

HENRI LOPES [17.882]


Henri Lopes

Henri Lopes nació en 1937 en Léopoldville, Congo belga (actual Kinshasa, República Democrática del Congo), aunque crece en la República del Congo.

El escritor congoleño destaca como uno de los nombres más importantes de la literatura africana actual.

Con 11 años fue enviado a estudiar en Francia. Fue al instituto en Nantes y más tarde estudió Historia y Literatura en La Sorbona. Regresa al Congo, ya independiente, en 1965 y comienza a trabajar como profesor en la Ecole Normale Supérieure d'Afrique Centrale, en Brazzaville.

Miembro fundador del Partido Socialista, su carrera política le llevó a ocupar varios ministerios y a ser primer ministro desde 1973 a 1975. Posteriormente ha ocupado cargos de diversa responsabilidad en la Unesco (subdirector general de Cultura) y en la diplomacia.

Como escritor es autor de Tribaliques (1971), Sans tamtam (1977); Le Pleurer-Rire (1982); Le Lys et le Flamboyant (1997) y Ma grand-mère bantoue et mes ancêtres les Gaulois (2003). Le ha sido otorgado en dos ocasiones el Gran Premio de Literatura de África Negra y ha recibido el Gran Premio de la Francofonía de la Academia Francesa por su obra completa, además de otros premios y distinciones académicas.

En su periplo diplomático ha sido embajador del Congo para España, Francia, Portugal, Inglaterra y Ciudad del Vaticano. Fue nombrado Caballero de la Legión de Honor en Francia y, entre otros galardones literarios, ha recibido el Gran Premio de la Literatura de África Negra, el Gran Premio Julio Verne de Bretaña y el Gran Premio de la Francofonía de la Academia Francesa.



Y TÚ QUE LLORABAS

Y tú que llorabas

al oír esa noche
algunas canciones
de mil novecientos
me decías con lágrimas
saliendo de tu sonrisa:
"Hermosa época
que no viviste
y no volverá"

Si, tú que llorabas
al oír esa noche
algunas canciones
de mil novecientos
que no era hermosa
época para mi que
me llamaban macaco;
si, llorabas esa noche
por tu juventud muerta.

Finiquitada, terminada, muerta,
como mi infancia junto al río.

(Versión libre de José Mª Amigo Zamorano del poema de Lopes 'Tú que llorabas')



DE LA VERA DE KATANGA

Un rumor nos viene de Katanga
Diciendo al oído que un gigante
Cayó en la oscuridad de la noche
Y el agua que se precipita de los cielos
Y el agua que se precipita de las frentes
Y el agua que se precipita de los ojos
El agua que corre ondulante
Por todo lo largo del río color de té
Toda el agua está llorando y gimiendo
En esta oscura y tenebrosa noche
Donde la muerte tiene faz de gigante

De la vera de Katanga
Si te dicen madre mía
Marcando con el dedo
He aquí el lugar de ahí

Donde yace el hijo perdido
No, no lo crea madre mía
No, no lo crea madre mía
Que cayó ahí esa noche
De ese lado de Katanga

Mujeres con sus vestimentas
Que cruzan en bandadas
Venid al mezclar los llantos
A ese que corre enloquecido
Yendo de puerta en puerta
Diciéndole a gentes de aldea
Que él no se llega a creer no
En el fallecimiento del gigante
Que haya caído esa noche
Ahí en ese lado de Katanga

Lloremos si, lloremos compañeros
Sin vergüenzas si compañeros
Como antaño los días de duelo
En el país de nuestros grandes reyes
Todos en círculo reunidos juremos
Con los dedos señalando acusadores
Del lado de Katanga

Juremos dirigirnos
Marchando en fila
De cuatro en cuatro
En formación marcial
Dirigirnos al entierro
No de ese gigante
Porque muy adentro
Vivo sigue su corazón
En los nuestros latiendo

Apuntando con el dedo
De la vera de Katanga
Iremos, si, al entierro
Del casco colonial
Del casco del tirano
Blanco negro o kaki
Sin importar el color.

(versión libre de José Mª Amigo Zamorano del poema de H. Lopes ‘De la vera de Katanga’; París, febrero de 1961)






MATALA MUKADI TSHIAKATUMBA [17.881]


Matala Mukadi Tshiatakumba

Nacido en Luiska, República Democrática del Congo, en 1942.


ADDENDUM

"Pero su muerte es algo más que una triste anécdota. Es una luz que ilumina el oscuro tiempo en que vivimos, la miserable época que vivimos"

Washington Delgado

A la memoria de Javier Héraud, el poeta asesinado


"Allí, en Cuzco, el templo del sol, aún reta a los traidores.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Un cóndor de alto copete, de los que saben fenecer con el grito tiritando árboles.

La tierra se entornó para el ave venerable. Cuando el ibis africano se enteró de esta tétrica noticia en la sierra donde también él libra su lucha, su meditación fue intensa y su vista se tornó hacia América Latina dolorida, la América Latina hundida en la bestialidad desde hace más de un siglo.

Aquel día, el cóndor, sarcástico y altivo, se lanzó sobre la cordillera de los Andes.

El viento que bate las alturas eterniza Tú recuerdo y su canto lastimero es el de las plañideras de pechos desnudos.

Oh, poeta heroico, un vástago del Congo y de África Te destaca al azar de las bibliotecas, en esa Europa que contempla nuestras heridas disfrutando, como antaño los emperadores en el Coliseo; en esa Europa digo, te conocí cansado de viento y sol; un otro yo hallé. Si, encontré un otro yo.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Cumplióse tu anhelo de expirar entre pájaros y árboles. Te extinguiste en el tiempo en que las plantas florecen, rodeado de pájaros y árboles en las riberas del río Madre de Dios, oh poeta profético, ¿tu creación primera no se rotuló 'El Río'?

Gloria a Ti que te negaste a ser un cancerbero de explotadores y cobardes. Sin embargo debías morir. Tú, grueso de pergaminos; Tú, maestro, para que tus discípulos, para que los campesinos, los obreros, los poetas, los escritores, miren, en ti, la tea que ilumina su espíritu y los mueva a la lucha.

Naciste, hijo del Perú, en 1942, año de mi nacimiento. Destinos convergentes. Nuestros gemidos fueron las balas de la protesta ante la miseria, la ignorancia de antaño que poderosos inoculan a los débiles. Guerrero Tú con las armas y la pluma. Nunca Te interrogaste por qué y por quién sacrificarte ya que Tu vida entera no era más que el rechazo de un orden repugnante.

Tu muerte es un hito futuro en la senda del triunfo;

Tú muerte originará en próximo futuro una calma en el alma del Indio en la meseta andina.

Allí, en Cuzco, el templo al sol, aún reta a los traidores.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Con su gastada quena el Indio salmodia el canto amargo de la insumisión.

Javier HERAUD, yo Te saludo tres años después del derramamiento de tu sangre, esa sangre que día y noche convoca al hombre de la Tricontinental a la Revolución. Ante tu nombre inclino espalda y pensamiento, niño precoz estabas en la edad en que la caña pide gotas de rocío. Insté a mi espíritu, mas ningún verso nació digo de grabar tu memoria.

Tú no estás olvidado porque mañana mismo en selvas, bosques y arboledas de mi país y de mi continente,

jóvenes de cespas cabelleras escandirán tu nombre:

Oh, Javier HERAUD, compañero de edad.

Eres un árbol que el relámpago en lugar de destruir plantó profundamente en tierra.

Y el río Madre de Dios arrastra aún la ira de un pueblo bastardeado.

Allí, en Cuzco, el templo al sol, aún reta a los traidores.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Era un cóndor de alto copete, de los que saben fenecer con el grito estremeciendo árboles.

(VERSIÓN LIBRE DE ADDENDUM de José Mª Amigo Zamorano)





À Aimé CESAIRE

MANZAMBI

L’esprit du soir remue la cendre.
La foudre et le feu.
Carbonisent ton corps malingre.
Sur ton visage hâve se lit la misère.
Tes yeux disent adieu à la case fuligineuse
Ton regard enflammé m’envoie la furie
Qui te brûlait en sourdine
Et consumait le Kongo de ma joie et de ma peine
Sur l’écran de ton monde ton regard
Reflète la faim ta compagne fidèle
Sur la carapace de ta peau
Les balles trouvent un rempart
Sache, frère luttant contre la mort
Que même dans l’hypothétique au-delà
La foudre et le feu
Transcendent les serments humains
J’assiste consterné à la réduction
Des tribus sauvages
Moi sauvage aux dents de cannibale
Qui peut se parer du nom de sauvage ?
Toi ? ou ceux qui brisent ta vie ?
Sur mon front durci par les malheurs
Se coagule un caillot de fureur
Je hèle la nuit, j’interroge les hommes ;
Qu’a fait Manzambi, buveur de poussière
Mangeur de sauterelles et de grillons.
Qu’a Manzambi, dont les ronces
Balafraient les orteils.
Qu’a fait Manzambi qui, il y a à peine cinq ans,
Prenait la sagaie et criait « Urhuru »
Comme l’homme, d’Outre-Atlantique en 1776,
Comme le sans-culotte en 1789,
Comme le moujik en 1917,
Comme l’homme de la longue marche en 1949,
Comme le « guajiro » de la Sierra Maestra en 1953,
Comme le paysan du Fouta-Djallon en 1958.
Qu’a fait Manzambi, le terrassier de Bukavu,
Assassiné sur la terrasse de son destin ?

Manzambi,
Écoute, toi qui râles :
Je refuse d’être la cendre,
Je me veux le brasier couvant sous la cendre.
Je refuse d’être le hanneton,
Je me veux la guêpe à la morsure venimeuse.
Je suis comme toi, l’érosion qui a la longue
Fend la montagne.
Si je trahis cette terre,
Terre kongolaise, terre africaine,
Que la foudre et le feu pulvérisent mes os.

« Réveil dans un nid de flammes », Seghers, Paris, 1969




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martes, 18 de marzo de 2014

RAIS NEZA BONEZA [11.260]



RAIS NEZA BONEZA

Poesía Actual de la República Democrática del Congo
Rais Neza Boneza nació en 1979 en la provincia de Katanga en la República democrática de Congo. Vive hoy en Noruega. Es poeta, escritor y activista de la paz. Sus obras publicadas son: ‘Nómada, un poeta refugiado’; ‘Esmeralda negra’; y ‘Cómo conseguir la Paz con medios africanos’.

Rais Neza Boneza (b.1979) is an artist, fiction writer, poet and peace activist originally from the Democratic Republic of the Congo. Currently, he lives in Trondheim, Norway.  He is a member of the TRANSCEND Network for Peace, Development and Environment and received an honorary doctorate degree (Honoris Causae) from the Institute of Management (ISGM) and the University of CEPROMEC in Burundi. Inspired by the reality of exile, Rais’ work presents a successful mixture of the universal and the particular in a search for freedom and wholeness. His writing has been published in different magazines worldwide. 



Vientos africanos

Vientos salinos
Imágenes de ganado y de pastores,
Vida difícil del desierto,
Espejismo de ciudades de sal distantes.

Vientos Mandinga,
Cantos místicos Bantú,
Vientos del Nilo,
Manantial de leche pura.
Verdadero sentido de la existencia,
Zumos de los mitos de tiempos primeros,

Vientos de las cumbres,
Olas de naturaleza verde.
Encarnación de sonidos misteriosos,
Vientos tropicales, cazando,
Los verdaderos propietarios aletargados de tierra virgen.

Vientos de los sonidos,
Del Norte al Sur de Este a Oeste,
Abriendo el camino a la noche y al día,
Negro y Blanco, vibrando en la inmovilidad.

Vientos de colores múltiples,
Diversos como fueron las flores en el Edén.
¡Sí ! La madre patria es rica
De los lagos a los ríos a los desiertos a los montes.
Canto de un continente, madre de la civilización,
Bello surgimiento, buscando la unidad
Eres la perla de la tierra,
Perla de grandeza incomparable.

Traducción al castellano de Marcel Kemadjou



The Battle of Birds





OLD BEAUTY

A flight of times,
A flight of petals,
The wind blows,
The perfect fades
Charms vanish.
Endless smartness,
Eternal sensuality,
O wild beauty!
The world adores your youthfulness,
We celebrate the death of time.






The Worshipper

I climb the hill of my feelings
To satisfy my sight.
I seek to find, my reason is lost.
In my estrangement my soul speaks.

Abandoned as a discarded plant
I look to thee;
All thy greatness is in my sight.
You leave your dwelling
As thy sun seeks its resting place.

I am rooted to your very being;
My branches cover your presence;
You move under my shadow.

I nderstand with the vigor of thought,
Thy body but with a glance.
I admire you without weariness
And explore you from discovery to wonder.

I praise thy sculptor,
Him, the all-wise, the all-bestower
Who, beneath the pounding of my misled heart,
Long ago fashioned your existence
For the accomplishment of compassion
And the gift of the essence of love.

I am the spirit who observes you;
You do not know me,
Yet you are a reality well known by me.

Source of poetic water from above,
Inspirational rain from the sky,
From thee my feelings are nurtured
Even in thy obscurity of me.

My words remain silent,
And for thee my existence still a fable
A dream that I shall never share,
A poem never to be written.






The Birth of the Sun

My tears are the lines of my novel
The characters are rigid
Stiff and ready to act in my cynical scenario
I am the milestone of all misfortunes
Miseries that hunts the running-gods in the firmamen
My splendour reaches the stars in the immeasurable spaces
And always declines as I attain 'Isis' giving birth to Apollo

--- extracts from Black Emeralds and Nomad, a refugee poet ---