domingo, 20 de noviembre de 2016

MARCOS RODRÍGUEZ LEIJA [19.593]


Marcos Rodríguez Leija

Es originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas (México). Forma parte del Diccionario de Escritores Mexicanos del Siglo XX, publicado por el Instituto de Investigaciones Filológicas y el Centro de Estudios Literarios de la UNAM.

Recibió el Premio Nacional de Periodismo e Información 2000-2001 en México. Es autor de los libros de cuento breve y minificción Minificciones (2002, IMC); Pandemónium (2001, CNCA, ITCA), Souvenires (2011, CNCA, ITCA) y de poesía Rumor de humo y ceniza (2015, CNCA, ITCA). También cuenta con una producción discográfica titulada “Antología” con canciones de su autoría, con variantes musicales del blues, el folk y la trova.

Coordina talleres de minificción, de fotografía y de periodismo. Su trabajo literario ha sido traducido al inglés, francés, italiano, portugués y alemán.

Ha ejercido el periodismo en medios impresos y electrónicos de México, Estados Unidos y Sudamérica.



QUÉ FUE DE TI CIUDAD MUCHACHA

Nací en una ciudad muchacha que envejeció de pronto
Tendida sobre los peores males
desprende el aroma de los desahuciados
los pies le sangran
por caminos de espina y brasas
Si hubieras andando aquel de piedra y lodo
no te retorcerías en dolores que te muestran incurable
muchacha ultrajada por hombres diestros
en los malabares de la lengua que emborracha corazones
Fuiste de uno y de otro
te poseyeron tantos dejándote extraviada
Una locura te impide recordar tu nombre
pronunciarlo arrastra un eco antiguo apagándose
¿Qué fue de ti ciudad muchacha
perdida en laberintos de palabras recurrentes?
Me duele verte despellejándote muchacha anciana
en el dolor que desprende el aroma de los desahuciados
mientras cobija los temblores de tu cuerpo la sombra de la muerte.



LOS ATAÚDES

Hay más de un ataúd en larga espera en las banquetas
junto a las puertas de las casas
la ausencia es algo más que el fin de la existencia
un retrato indeleble
una voz retumbante en la memoria
una nube lóbrega que filtra ríos de sangre
No hay cruz sobre la tierra
no hay moño negro en las ventanas
es otro el tipo de muerte que duele hasta los huesos
una tonalidad común en todas las fachadas
¿Qué palabra empuñar ante tanto velorio de cuerpo ausente?
En cada casa hay más de un ataúd en larga espera
y no hay cadáveres para llenar tanto vacío.




HAY NOMBRES QUE TUVIERON CUERPO

Hay nombres que un día tuvieron cuerpo
están ahí dando cuenta de ello
en las actas de matrimonio o de nacimiento
en los zapatos huérfanos bajo las camas
en el legajo pericial de algún juzgado
en la voz de aquel que los invoca
en lo intangible
en el recuerdo…
hay nombres que un día tuvieron cuerpo
hay muchas voces que los nombran
ahí están sus nombres pero sus cuerpos
¿dónde están sus cuerpos?




EL ORIGEN

En el principio todo era silencio y noche.
Del silencio nació la piedra y de la noche el tiempo.
El tiempo labró la piedra en diminutos círculos
para formar el universo.
Labrando a la piedra el tiempo descubrió al fuego
y del fuego al sol.
Del sol brotaron las estrellas y a la más grande le dijo:
“tú te llamarás luna”.
Finalmente del sol y la luna surgió el día
y del día el resplandor de la vida.
Desde entonces ya nada fue solamente noche.
Desde entonces ya nada volvió a ser silencio.



LOS DINOSAURIOS

En la quietud del desierto
reposa la silenciosa piedra.
Muda testigo del tiempo
esconde los más antiguos secretos.
Pocos lo saben
muy pocos lo han descubierto
adentro de cada piedra
hay un dinosaurio durmiendo.




LA CASA

A mi casa le falta un brazo
Se detiene en una pierna y no es aquella
con la que aprendió a patear las piedras
El brazo que le falta era el fuerte
el que usaba para aferrarse a la vida
Mi casa tiene el gesto de una perra enferma
tiene heridas que no cierran
hay quien dice que ya tiene gangrena
Mi padre es carpintero pero mi casa
esta casa llagada / enferma
no es de madera




EL INCENDIO

Una noche mamá nos despertó alarmada
—¡Se quema la casa! ¡Se quema la casa! —gritaba
tenía un claro paisaje de terror en el rostro
Al ver la mano macabra de la llamarada
no le di importancia y me dormí de nuevo
Aquello no era tan grave
la lengua endemoniada de mi padre
desataba peores infiernos




EL DESTIERRO

Guardé mis sueños y la corbata favorita en una caja de zapatos
Doblé el consejo de mi abuelo junto a retazos capitulados de mi vida adolescente
Mi corazón palpitaba de coraje
libertad
miedo
Un gesto indiferente quedó tras una puerta
Frente a mí la boca de un monstruo se abría para devorarme




DETRÁS DE LAS VENTANAS

Detrás de las ventanas algunos adoptan gatos
para lanzarle arañazos al vacío
Alargan sus días macilentos
y pierden el miedo a caminar por las cornisas
Aprenden a lamer del alma las heridas
y se vuelven maullido sus lamentos
Se acostumbran a la humedad
a la penumbra
a un cuarto lleno de escombros
Comen distinto
les cambia el sueño
la hora y la forma en que se alimentan
El olor les cambia
la forma de mirar al mundo desde las ventanas




CUERPOS MORTECINOS

Los hombres son cuerpos mortecinos
abriéndose paso entre las sombras
Perdieron algo:
el amor / la risa / la memoria
las ganas de vivir el tiempo que les sobra
el gozo de todo lo vivido
Los puedes ver en las esquinas
esperando su no sé qué
en las bancas de los parques
deshojándose
saliendo de los bancos
del trabajo
de los trenes
deshojándose
Así van todos sin saber a dónde
sólo persiguen las flechas arbitrarias
que les marcan los caminos
En sus rostros fúnebres
sus ojos te dicen todo
perdieron algo:
el amor / la risa / la memoria
las ganas de vivir el tiempo que les sobra
el gozo de todo lo vivido
Son cuerpos mortecinos
abriéndose paso entre las sombras


https://luzdesdelinframundo.wordpress.com/category/poetas/page/3/






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