martes, 22 de noviembre de 2016

MARIANNE BAUTISTA [19.600]


MARIANNE BAUTISTA

(Ciudad de México, 1995) estudia arquitectura en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y es editora de la revista Metascopios. Textos suyos aparecen en diversas revistas, entre ellas ERRR Magazine, Digo.Palabra.TXT. y A buen puerto.


Render

Estoy escuchando un disco de Grimes en mi cabeza pero alrededor suena Belanova y su electropop. Llevo unos quince minutos intentando terminar un render pero no puedo. R E N D E R. Definición. Google. Buscar. Proceso de generar una imagen desde un modelo. No sé si saber la definición me sirva de algo en este momento. El disco de mi cabeza está en el track cuatro donde todo es rosa. Mi cabello fue rosa alguna vez. Mis manos tenían flores y mis pestañas lloraban coca-cola. No sé si ‘adormecido’ sea un sabor, pero si lo fuera ese sería el de mi lengua. Y el de mi cerebro. Todos a mí alrededor parecen muy felices pero no logro entender la razón. He perdido la razón. O quizás nunca la tuve. Quizás mis padres creyeron que no la necesitaría jamás. Probablemente eran tan jóvenes y despistados que olvidaron darme la razón. Olvidaron también muchas otras cosas importantes como darme tiempo y delicadeza. Las chicas de mi generación son delicadas. Pintan sus pestañas, sus párpados y sus mejillas para que nadie note el recorrido de sus lágrimas. El color intenso de sus labios es un distractor de mentiras. Las chicas de mi generación se vuelven locas por cosas genéricas y no precisamente hablo de medicamentos. Debí nacer en otra era. En una era en la que las lágrimas corren por dentro y el único ‘maquillaje’ que podemos introducirnos son pastillas. Ellas no comen, ellas hacen dos horas diarias de ejercicio y creen que las benzodiacepinas son malas. Debí crecer junto a otra generación. Una generación que consuma estupefacientes hasta sentirse lleno de ellos y no de sentimientos estúpidos. Track número ocho, las flores de Venus caen sobre mis manos y los árboles que en ellas brotaban cambian de estación. En mi cabeza nada parece tener sentido pero el universo dice que sí. Hay un grillo en la ventana que emite un sonido a la par de los sintetizadores de esta canción. Me gustaría ser como el eco y perderme en el vacío de repente sin que nadie lo note. Le dije a un amigo que vería su película pero no tengo el valor de abrir mi computadora. Si la abro, navegaré en un lío infinito de letras que has escrito para alguien más y no podré parar de llorar. No soy como las chicas de mi generación. No llevo puesto rímel o delineador porque no quiero resaltar la tristeza, muchas gracias. Se ha terminado el disco. Denisse canta algo cursi pero no logro entenderla porque está gritando. La única imagen que he generado después de estos treinta y un minutos es la de tu rostro y tus brazos cruzados sobre tu auto. Al diablo con los renders, lo que no entiendo es por qué no te besé. Las chicas dirían que “no era el momento”. En este momento mi cabello es azul y en las manos tengo solo tres tabletas de tramadol. 


E L   V I C I O   D E L   E S P A C I O – T I E M P O

Uno crece creyendo que el vacío es un espacio vacío hasta que aprende a llenarlo, rellenarlo u olvidarlo; con el tiempo, se aprende a visualizar el espacio de distintas maneras y es así como nos llenamos de vacíos. Tenemos vacíos en la memoria: olvidamos cómo aprendimos a hacer tantas cosas que ahora nos parecen burdas. Vacíos en el cuerpo: estamos llenos de agujeros y queremos llenarlos todos, nos armamos de vicios, nos volvemos cómplices del consumismo, la comida, el sexo, la cocaína, los laxantes y la música se han vuelto comunes. Vacíos en el alma: algunos aseguran no tenerla y esto se vuelve un vacío más.

La insaciable necesidad de estar llenos, no completos, no enteros: llenos. ¿Llenos de qué?

Hace tiempo que dejamos de crecer, pero seguimos creyendo que el espacio es un sitio vacío. El espacio puede no ser cualquier cosa imaginable o no, podemos construir en él un edificio lleno de nuevos espacios tan grandes o pequeños como el ojo habitante quiera verlo; podemos reutilizar un espacio olvidado y comenzar a aprehenderlo. Si entendemos que vivimos dentro de uno y ocupamos otro mucho más grande del que necesitamos, sabremos cuál es nuestro sitio.

homogéneo, continuo, tridimensional e ilimitado


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He tomado mi navío decidida a naufragar en tus manos, las que me han reconstruido el alma. La vista aquí es maravillosa y mira que el universo se ha quedado sin estrellas porque se han escondido tras el par de hoyos negros que llevas puestos por ojos. Desde que te conocí no he dejado de pensar en el vicio del espacio-tiempo ni en desenterrarme los cuchillos que alguien más me incrustó. Mi navío tiene un nuevo nombre y todavía no logro descifrar el tuyo; llevas la simpleza de lo complicado a lugares imaginarios, tomas el timón del barco que creía olvidado en costa Melancolía y luego me avientas al mar.

Te he visto llorar al atardecer: un millón de estrellas rodaron por tus mejillas, el colchón adoptó una nueva constelación y todavía no sé cómo nombrarle. Llevas puesto el abrazo infinito, los besos más cálidos y las palabras más sabias, tu nombre entero tiene más de trescientos cuarenta y cuatro caracteres, pero tú no sabes eso todavía.


D  X  M

Comencemos por hablar de cosas absurdas, déjame ponerte atención para luego perderme en tus palabras porque mi cerebro está nadando en dextrometorfano y en lo único que pienso es en girar. Te estoy hablando de otro chico. Hay una canasta de básquet arriba de nosotros por si no lo habías notado; tres puntos al que meta la luna llena en el aro. Creo que no recuerdo cómo llegar a casa, ¿Quieres una hamburguesa? Creo que no lo estoy logrando.

Deja de cantar cosas que nunca pondrías en tu cuenta de twitter. Hace frío, aquí siempre hace frío no sé qué te sorprende. Tú dices que el mareo es algo normal después de medio frasco así que optaré por creerlo. No quiero caminar, no veo bien de noche y hace mucho que no venía para acá. Si muero tendrías la culpa porque llevo tu chamarra puesta con la cartera en el bolsillo. ¿Tienes novia? No quiero morir ahora.

Qué ridículo te ves bailando solo. Ni siquiera puedo encender un cigarro porque dices que no se lleva bien con el DXM. Yo sigo optando por creerte. No puedo seguir las líneas discontinuas del pavimento si no estás frente a mí, es complicado caminar de espaldas. ¿Esto sigue siendo normal? Estamos haciendo esto complicado y hacemos como que no pasa nada. (hashtag yolo).

No quiero saber de ella ni de sus lágrimas sobre el puff, en realidad no quiero saber nada del mundo ahora. Ven, arrasemos con una ciudad entera. El sabor cereza sintética en mi boca dice que estoy perdiendo la razón, pero no puedo recordar si compre eso en la farmacia. Tomemos un taxi que sepa llegar hasta mi casa. Mira allí, la casa roja es mía, ese es mi color favorito y el del frasco con dextrometorfano también. ¿Por qué besas mi frente? Yo también me divertí, no sé si quiero verte pronto.

Ya es miércoles, esta vez podemos ir a un lugar con menos tiempo, se está acabando el xanax.


Efectos Colaterales (Corteza)

No entiendo nada de lo que sucede con ningún asunto en particular este es el momento perfecto para que me expliques las secuencias de tu cerebro todas tus conexiones neuronales llevan a un país distinto y me gustaría recorrer el mundo quiero destruir ciudades y enterrar un pedacito de ti en cada una de ellas eso a lo que tu llamas vida es para mí una utopía vivimos a unos kilómetros y pareciera que estás Plutón aunque según las fuentes ese ya no sea un planeta del sistema solar que gira en mi cabeza cada vez que intento no pensar en cuanto te extraño sufres de alguna enfermedad extraña incurable e indescifrable es probable que ni siquiera estés enterado que padeces de ella los síntomas cambian cada noche que vas a dormir y decides enviarme alguna melodía melancólica monótona sin razón aparente los efectos secundarios de tu padecimiento afectan a terceras personas y de ello estás tan consciente que aprovechas tus recaídas para contagiar algo de piano suena en el trasfondo de tu corazón pero no quieres dejarlo salir porque tienes miedo de que ella lo escuche prefieres cinco cuadras de silencio forzadas a caminar prefieres quedarte con mi mente para jugar con ella después de escribir algunos versos en mi corteza que tiene sabor insípido pero que igual te gusta masticar.






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