sábado, 26 de noviembre de 2016

MARÍA RUÍZ DE LA PEÑA [19.646]


María Álvarez Menéndez Ruiz de la Peña

Nació en Oviedo, y vivió en Madrid sus primeros veinte años. Licenciada en Historia e Historia del Arte. Escritora, poeta. 

Publicaciones

Las Horas Perdidas. (Tempus Fugit, 2015).
Memoria de unas lágrimas. (Editorial Fanes, octubre de 2016). 


SEGUNDA PIEL

Llevo cosida a mí una segunda piel.
Esa en la que habitan mis errores,
mis impulsos desconcertados,
mis miedos más feroces.
Esa piel fue creciendo a lo largo de los años,
cubriendo todo mi cuerpo,
penetrando en mis entrañas.
Ya no sé cuál es real y cuál ficticia.
Me miro en el espejo 
y aprecio una piel cuarteada pero,
¿es la piel del irracional desconcierto o
es la que responde al paso del tiempo?.
Hoy me he sumergido en la bañera,
repleta de agua hirviendo.
He intentado soltar la piel cosida a mi cuerpo,
pero solo he logrado arrancar jirones de mí misma.
He llegado a la conclusión de que soy dos mujeres en una,
inseparables, indivisibles pero, igualmente,
enemigas entre sí, irreconciliables.
Debo aprender a vivir en esta dicotomía.
Por un lado la mujer que quiso haber sido amada,
deseada, soñada, añorada. Y sobre ella, que aún pervive,
aquella cuya mente se nubló, atenazada por el miedo,
obsesionada por toda la pasión que lleva dentro y nunca pudo entregar.


PASO DEL TIEMPO, 2016

El tiempo, ¿es relativo?, ¿es real?.
El tiempo es fugaz, a veces lento,
es feliz o se torna dramático.
¿Existe realmente el tiempo?
Existe la noción de su paso por nosotros.
Ya no somos los niños que fuimos,
los jovenes que amábamos,
los recientes padres ilusionados.
El tiempo los mezcló con niños que abandonan su infancia,
con amores sin resolver,
con problemas sin solución.
En ocasiones, el tiempo todo lo cura, sin embargo,
hay veces que la espera ardiente de algo que no llega puede lograr matar.
Es un hecho que nuestra vida es tiempo,
con un inicio, un nudo y desenlace,
aunque hay vidas que son sucesiones ricas en tiempos,
ricas en historas, ricas en amores, ricas en hechos.
El paso del tiempo es cruel con los humanos.
Hace que nuestros cuerpos se resientan,
que perdamos vigor, energía, lozanía y,
llega un momento, que el tiempo pone fin a todo,
a un amor, a una historia, a una vida.
Ayer pusimos fin a un año, una medida de tiempo
inventada por los hombres, necesaria para los hombres.
Entramos en 2016, abandonamos 2015,
¿Sería muy diferente si dejásemos atrás 2025 e inaugurásemos 2016?.
Solamente nuestras arrugas nos delatarían.


MALDITO TIEMPO

El tiempo, 
mi peor enemigo, 
mi mayor obsesión.

El tiempo es cruel,
perverso, pérfido,
desalmado, implacable.

Su avance es imparable,
devastador, intolerante,
inclemente, despiadado.

Él me arrebató la niña que un día fui y, con ella, 
mis sueños, mis juegos
la inocencia, la bondad innata.

¡La terrible relatividad del tiempo!.
Mi padre se marchó, definitivamente, demasiado joven y
yo ya tengo la edad que él tenía cuando murió.

El tiempo me robó la infancia de mis hijas,
las primeras ilusiones, los planes de futuro pero,
¡ay!, la maldad del tiempo que arrebata lo bueno y 
nos deja para siempre lo malo, la enfermedad.

No hay música más ensordecedora que
el maldito tic-tac del reloj.
No para nunca, es constante, penetrante, como una tortura.
¡y como pasa el tiempo, que de pronto son años, de cuyo paso no avisa!

Y luego, ¡la angustiosa inflexibilidad del tiempo!.
¡Cuántas veces hubiese querido
dar marcha atras en el tiempo y, enmendar así,
terribles errores cometidos!.

Pero no puedo y él lo sabe.
Por eso se ríe de mí a la cara,
restregándome la imposibilidad de una segunda oportunidad o,
mejor aún, haciéndome saber que jamás 
volveré al instante antes de la decisión equivocada.

La primavera choca con el verano.
así como el otoño, se confunde con el estío en su principio,
para culminar en un invierno que, sin darnos cuenta,
ya da paso al nacimiento de nuevas hojas en los árboles.

Cuando menos lo espere, 
miraré mi imagen en el espejo que
me devolverá el rostro ya anciano, preso, 
en una mente, aún joven, sin crecer.

Miraré mis ajadas manos,
sentiré el dolor de mi espalda,
notaré mi lento caminar y
pensaré que el tiempo ha robado mi cuerpo.

También se habrá apropiado
de las personas que quiero,
del hombre que amo y le preguntaré:
¿maldito tiempo, que hecho para que me odies tanto?.


FICCIÓN

Hay quien me reprocha que mis poemas
son tristes, vehementes, dramáticos,
que denotan amargura, tormento, desconsuelo.

Que cuando hablo de amor,
no es un amor real, es un amor idílico
cargado de pasión y entrega.

Me comentan que, 
algunos de mis versos, destilan
rabia, amargura, dolor e ira.

Yo escribo desde mi propio yo,
no puedo disimular cuando escribo,
es mi interior el que sale y se trancribe en palabras.

Palabras de un dolor que no se ha ido,
palabras de resentimiento hacia un pasado no olvidado,
palabras de amor, a un amor por mí soñado.

Versos de momentos idílicos por mí imaginados,
terribles pesadillas que asolan mi mente y mi espacio o
simples espacios oníricos claros y simples para mí.

Pero no os confundáis.
Hay versos que son ficción,
aunque es cierto que, a veces, confundo entre mi vida y la mentira.


EL SILENCIO

Tú, yo, el silencio,
como un muro inabarcable,
como un foso inexpugnable,
como tu corazón, inquebrantable.

Hubo días de risas, no lo niego,
de conversaciones interminables,
de amenas disquisiciones sobre el amor y el arte
pero todo, en un segundo, enmudeció.

Es un silencio que transforma nuestros rostros,
modifica el caminar de nuestros cuerpos,
cambia el movimieno de nuestras manos,
modifica nuestra ubicación en la cama.

Es un silencio que es distancia,
lejanía de nuestros cuerpos,
barrera de nuestra piel,
desafecto de nuestros besos.

Un silencio sin solución
como la sinfonía que toca a su fin,
como la tormenta que se aleja junto a sus truenos,
como los últimos estertores de un morubundo a punto de morir.




Las Horas Perdidas. (Tempus Fugit, 2015).




Memoria de unas lágrimas. (Editorial Fanes, octubre de 2016). 




ABRAZO

Me miras,
te miro.
Sonríes,
confío.
Me llamas,
me acerco sin preguntarme
cómo sabes mi nombre.
Abres tus brazos,
me rindo.
Me abandono en un abrazo
sin límites ni condiciones,
un abrazo que es prólogo sin epílogo.
Cierro los ojos.
Siento que estoy en casa,
una casa sin monstruos como invitados.


MARIONETA

Soy una triste y vieja marioneta
siempre esclava de los hilos
que unas manos mueven a su antojo.

Hce tiempo quise cortarlos,
no lo voy a negar ahora,
pero me faltó el coraje necesario.

¿Cómo saber qué he de hacer
si no logro recordar
mi etapa de libertad?

Pudo haber sucedido que,
aquel que me creó
olvidase, descuidado,
atar a mis miembros los hilos
que me hubiesen permitido
llevar las riendas de mi vida.

Tal vez, entonces, pude correr,
desnudarme sin pudor o
bailar hasta agotarme.
Si fue así, ¿por qué no huí?
¿Era tan terrible mi vida que
preferí ser retenida?

Ahora ya sé la respuesta.
Fui una cobarde marioneta que
opté por ser posesión
de unas manos sin amor,
cansada de buscar y no encontrar
lo que solo yo estaba dispuesta a dar.


HOY

Hoy, he despertado
ciega,
rodeada de nada,
vacía de todo.

Hoy, he despertado
muda,
sin poder gritar mi angustia,
incapaz de chillar mi miedo.

Hoy, he despertado
sorda,
aislada con mis fantasmas
a solas con mi locura.

Hoy, he despertado
sola,
abrazada a mi cuerpo,
amamantada por mis pechos.


NIÑA ASUSTADA

Una niña camina a oscuras.
Avanza con sus pequeños brazos
estirados y
a tientas,
va salvando, a duras penas
los obstáculos que encuentra.
Tiene miedo pero
no puede gritar.
El pánico se ha adueñado
de su garganta.
Sus pies
descalzos
heridos por las piedras del camino
van dejando una estela
de sangre
en forma de pequeñas gotas
que quien la persigue
olfatea.
Pronto escucha su jadeo,
para
seguidamente
sentir el olor hediondo de su aliento.
La niña ya no tiene escapatoria.
La vida la alcanza y quiere devorarla.
Ambas han llegado al borde
de un abismo.
Se miran fijamente y
la niña salta.







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