domingo, 6 de noviembre de 2016

JORGE ORTIZ ROBLA [19.479]


JORGE ORTIZ ROBLA 

Jorge Ortiz Robla, nace en las Palmas de Gran Canaria en 1980. Restaurador de Bienes Culturales, reside en Catarroja.  Sus poemas han sido recogidos en las antologías Aldea poética VI, Anónimos 2.1, Versos en el Aire II, En legítima Defensa. Poetas en tiempos de crisis y en las revistas La cigarra, Cuaderno Ático, La Bolsa de Pipas, Obituario magazine, La Plaquette y Revista Eclipse, entre otras. Ha publicado el poemario Mitocontorias. Ha participado en las exposiciones colectivas “Proyecto Sirena” y “Comunicación o incomunicación”. En el año 2012 publicó el cuento Los cabellos de Lunach, en La Fragua del Trovador. Ha ganado el concurso de microrrelatos “Propósitos para el nuevo año” de Página2. Ha recibido el segundo premio del “microtaller” realizado por La Bella Varsovia en Radio Córdoba (2012). Ha sido finalista de la III edición del Concurso Internacional de Microrrelatos Fundación César Egido Serrano, en el Certamen Internacional de Relato de Editorial.es, en el concurso “Realismo Sucio, homenaje a Bukowski” (Ed. ArtGerus) y ha sido finalista del concurso de relatos “La vida es un bar”. Mantiene el blog “Si fuera la lluvia”: http://jorgeortizrobla.blogspot.com.es/ . En Lastura publicó en el 2014 el poemario La simetría de los insectos, libro que fue reeditado en marzo de 2015 y que, tras agotarse, ve la luz con nuevos poemas y con un epílogo de Víktor Gómez Valentinos en febrero de 2016.


El corazón de la manzana

A Agustín Robla

Recuerdo a mi abuelo,
El sillón de mi abuelo.
Jugábamos juntos a las damas y a la escoba
sobre una mesa de mármol.
Buscábamos en sus vetas las figuras
que otros buscan en las nubes.
A veces nos escapábamos a comprar bolas de anís.
[Toda infancia es una excusa,
Que ancla la madurez al sueño]

Nunca me habló de la guerra.
Demasiado chico decía.
Quiso ser aviador pero le faltó la talla.
Tenía la letra en la sangre,
era maestro
cuando la palabra maestro aún significaba.
Comía media manzana,
le arrancaba el corazón
y el resto
se lo ponía al canario.
Hay que da de comer a la belleza
-decía-
El corazón de la manzana guarda dentro una estrella.
Luego la cortaba en transversal.
Nunca me habló de la guerra.
Le pegaron un tiro en la cabeza,
raspó su carne
con un silbido de muerte.
Vivió para conocernos,
supo ocultar lo innecesario,
supo decir
–La vida es vuestra–



A Javier Temprado y Chema Arake
por la ilustración y la palabra

SOLEDAD EN DESCRIPTIVA

La mano que un día fue nerviosa
hoy se plasma sobre la mesa
como un plato mas en el almuerzo.
El rostro escondido tras la prensa,
su mirada fija en deterioro
ante el grito de la vida.
Los huesos de la oliva como metáforas ,
las pieles del cacao
sobre el mantel desperdigadas.

 El rastro del amor
           es el silencio.


GAZA

Has visto el campo cubierto de amapolas.
Has visto los olivos y su verde fruto.
Has visto las abejas danzar sobre los higos.
Has visto caer las bombas
como un granizo que rompe.
¿Has visto?
En la misma tierra en que nacen las flores
los niños se entierran.


NOVIEMBRE VINO CARGADO DE SOLES, 
FEBRERO DIOS DIRÁ

No te juzgues cuando saques todo hacia fuera.
No te tiemble el pulso,
no te acobarde el tiempo.

Noviembre vino cargado de soles,
pero el invierno es duro
como una coraza de fiebre
como un arrecife de sal.

No te juzgues y aprende a escuchar el silencio,
no claudiques antes de empezar,
no te apoltrones,
respira,
siente.

No te juzgues,
recuerda:

Cuando la hormiga saca hacia afuera la tierra
está construyendo su hogar.


BIRD IN A CAGE

El pájaro que nace enjaulado no aprende a volar.
Abrirle las puertas es como venderle al abismo,
enseñarle que el tacto es un hogar deshabitado



RECIBO UN OBJETO DISTINTO CADA DÍA
EN EL BUZÓN DE MI CASA

Recibo un objeto distinto cada día en al buzón de mi casa.
Entre angustiado y sorprendido lo observo
delimito con mi vista su forma,
la línea que separa su silueta del vacío.
[la luz me ayuda en mi tarea]
Lo cojo y me dirijo al cuarto oscuro de la segunda planta,
abro la puerta y lo arrojo dentro.
No espero oírlo caer,
para mí, 
en la ausencia de la luz,
ya no existe,
ya ha desaparecido.
Luego me acerco a mi habitación
subo de un golpe la persiana
y veo tu cuerpo desnudo sobre la cama.
Existes, 
estás,
eres.


NORIA DE VERANO

Pienso en el movimiento,
[yo estático] 
y mi mente 
y mis ojos,
no pueden quedarse quietos.

Pienso en ti,
[yo estático]
y todo da vueltas.
Soy el tornillo
de una noria de verano
que no para de girar.



POESÍA DEL SILENCIO

Pasas la mano despacio sobre tu vientre 
sin llegar a tocar la carne, 
y la abres ávida y ligera. 
La sombra apenas tiene espacio donde existir, 
todo es luz, 
y creas un línea discontinua sobre la cicatriz de la cesárea, 
un recorrido de aceite de argán y rosa de mosqueta. 
Es entonces cuando el poema se escribe sobre la piel, 
entre el silencio que crean 
los huecos de tus dedos.



VIRGINIA WOOLF QUE ESTÁS EN LOS CIELOS

Qué hiciste 28 días bajo el agua
con los bolsillos pesados y el cuello adormecido.
¿Cuál fue tu porción de oxígeno y de rabia?,
¿Cuál el olor de tus rodillas?
Quizá el musgo húmedo,
la piedra,
el ancla.
Quizá la placenta removida.

Un hombre barre hojas en el parque de Bloomsbury
como quien barre el tiempo.
El ayer se desvanece cada mañana
y nace un mundo.
Pero dime,
¿Qué hiciste 28 días bajo el agua?
Con la boca seca y el pelo limpio.
¿Acaso nos querías enseñar a morir?
Qué voz te convenció de todo.

Tal vez hoy no encontremos la respuesta,
pero no importa,
ya es de noche, el sueño campa
y el cielo se parte en dos,
como tu corazón compuesto
por desasosiego y melancolía.




PRESBICIA
Jorge Ortiz Robla
Baile del Sol, 2016

Los versos de Presbicia exfolian la piel de los días. A su contacto, se hace carne lo circular, aquello que transita y vuelve, aquello que siempre está, como el ojo que mira y regresa adentro, cargado con el rojo rastro de las fronteras que abren heridas y cierran mañanas.

Un regresar, con el cansancio atesorado por los años. Un regresar, con lo visto al otro lado, lo roto. Un regresar desde la ceguera [¿Has visto?] para volver a prender la mirada y aprehender la escucha, incluso contra ese paso que pesa en nuestras agujas cargadas de horas. Incluso, contra la propia turbidez del cristalino, empeñado en su tejer puntos de vista agotados.

A este lado, sus versos nos llevan más allá de lo textual, hasta detenerse en lo diminuto, lo corriente, lo persistente en su exacta sincronía de acontecer diario, alimentado por ese ruido del grifo abierto en la cocina (cuando) era una cascada de nervios.

Al otro lado de lo visto, de nuevo el mundo, dejando atrás lo que somos: una circularidad que no se detiene, que nos envuelve y, que de tan cerca que nos contiene, ni la vemos. ¿Será porque vivimos desenfocados de lo más próximo?
Jorge nos regala con Presbicia, una lectura que devela lo velado por la rutina, un foco que irrumpe clarividente en el sigiloso poso del fondo de los días.

Deja a sus palabras, deja que entren en tus ojos, / que limpien las impurezas, / que se adhieren como polvo a la retina.

B. Ramón Campos Barreda



1

Debías haber venido antes,
el mar ya está distinto.
¿Has visto?
Las matrículas de los coches han cambiado
pero sigue siendo la misma ciudad.
Fronteras,
las nuevas fronteras,
pintadas con escuadra con un mapa.
Como una radiación que destruye
un organismo celular.
Como un bisturí que corta
sin importar hacia qué lado de la herida
vamos a sangrar.



PRESBICIA

Hay una gaviota sobre rl alfeizar de la ventana,
abierta.
Ella picotea el silencio,
a  mi me hace pensar.
Algunas noches la electricidad suena como una chicharra
en el enchufe de la mesilla,
cuando cargo mi teléfono móvil.
Es el roce de los electrones y el metal al entrar,
como una tubería vieja.
El corazón de la ballena late lento
como el bostezo de un oso antes de invernar.
En cambio el tuyo se acelera por segundos
mientras te ciñes la ropa interior y me dices,
-Aléjate, de cerca no puedo.
Aléjate, de cerca no puedo,
Ver el dolor-




POESÍA

"Resiliencia"

Por Gregorio Muelas Bermúdez

La Herradura Oxidada, el sello editorial fundado por Julio Donoso en Zaragoza y conocido por editar el Magazine literario homónimo, publica en su colección “Náufragos del Potemkin”, dirigida por José Gabarre y Pablo Delgado, el nuevo trabajo del poeta canario Jorge Ortiz Robla, "Resiliencia".

Un significativo título donde el poeta afincado en Catarroja, Valencia, ratifica un estilo propio, marcado por un especial interés en las cosas del mundo, se trata, pues, de una poesía enfocada a reflexionar con actitud crítica sobre la realidad cotidiana y los males que la acucian, por sus versos desfilan seres abstraídos en situaciones aparentemente mundanas que gracias a la agudeza y arte de ingenio del poeta se convierten en únicas y extraordinarias.

Editado en forma de plaquette, cuenta con un excelente prólogo del poeta albaceteño Andrés García Cerdán, que titula “El Hambre”, donde éste señala que la poesía es esa herida por donde el poeta sangra con su deseo de andar y profundizar en ella. Resiliencia se compone de dieciocho poemas de variada forma, desde poemas breves de apenas tres versos (“Mensaje en una botella”) a extensas composiciones divididas en tres apartados (“Entreguerras”), donde Jorge Ortiz Robla trasciende la epidermis de las seres y las cosas con su peculiar estilo, un estilo libre, pero marcado por un notable sentido del ritmo que invita al lector a detenerse para meditar sobre esas cosas que de tan cerca apenas se aprecian, ahí es donde el verso de Jorge Ortiz se afana, en ofrecer otra visión que permita desentrañar la realidad, para ello apela a la sentimentalidad como eficaz recurso para remover la conciencia del lector activo.

Tras el éxito de su opera prima La simetría de los insectos, que ya va por su tercera edición, revisada y ampliada, en Lastura, esta plaquette viene a confirmar el valor en alza de su autor en el panorama poético actual, plagado de propuestas sociales de la más diversa índole donde, sin embargo, Jorge Ortiz Robla brilla con luz propia por su lirismo, que consigue trascender el tono panfletario en el que suelen incurrir algunas de estas propuestas para calar hondo en las inquietudes del lector sensible, al que pone alerta.

Los conceptos de amor y paz se encuentran íntimamente ligados, Jorge Ortiz no concibe el uno sin el otro, pues de esa feliz conjunción se puede erradicar el hambre, uno de los temas centrales que el poeta canario aborda en los primeros poemas: “en una casa junto al mar morimos de hambre”. (“Civitas”). El valor forja al individuo en situaciones extremas y de hecho son las circunstancias las que forjan las civilizaciones, de nuestras decisiones y acciones presentes dependerá el futuro: “los hombres de hoy somos la tierra/ que nutrirá vuestras semillas.”.

La poesía de Jorge Ortiz Robla denuncia la inacción y el “confortmismo”, veamos un ejemplo:

“El cuerpo contra la pared se ciega.
Dejar sin vista,
ése es el castigo.
Detrás la vida sigue y tú inerte
frente al muro de piedra o ladrillo.”(“Comunes”)

Pero también se muestra sensual en “Casa museo” (“la piel de mármol/ la sonrisa arcaica”) y “Una esdrújula para Linda” (“Escribo, témelo, en un versículo orgiástico/ y tú ojiplática en tu tácito castigo,/ como Tántalo, acérrima bajo la roca,/ famélica ante la fístula de alma”), donde emplea con maestría el paralelismo y la homofonía.

El mensaje de Jorge Ortiz desencripta los mecanismos del poder, que avanzan en tropel como manadas hambrientas, de nuestra hambre se nutre su ansia y sobre nuestro silencio braman, así el poeta advierte de las posibles consecuencias, su poesía es combativa porque impele al lector a hacerse preguntas de incómodas respuestas: “¿seremos la flor de la tumba, la infección de la garganta sin grito?/ ¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?”.

Sorprende la capacidad analítica del poeta, que a partir de un hecho o una anécdota es capaz de hilvanar un discurso paralelo de un lirismo realmente sobrecogedor, así en “Poesía del silencio” es la mano del poeta la que escribe versos sobre el vientre de la amada; en “Polonio 210” nos recuerda que la vida nos va matando si no tomamos parte; en “Estío” cómo un leve gesto, cerrar una maleta y una casa, puede esconder algo mucho mayor, como un desahucio; mientras que en “Los filósofos” traza “un punto de fuga en perspectiva aérea” para señalar la dicotomía entre el cielo de los soñadores y “la realidad del suelo”.

Sobre la escoria de los días debemos edificar “nuestro futuro/ más inmediato”, tender un puente frágil donde “la madera puede contener el vacío”.

La plaquette culmina con el poema en dos tiempos “Entreguerras”, donde las noticias de los conflictos armados en Bagdad, Siria y el Líbano se entrelazan con una historia de amor, y donde la historia y la intrahistoria conviven en la sensibilidad del poeta que siente el presente de forma polifónica, viviendo una paz de entreguerras donde “hay motivos para soñar” aunque los periódicos y el telediario nos bombardeen con mentiras todos los días.





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