miércoles, 2 de noviembre de 2016

ÁNGEL AUGUSTO UICAB [19.441]


Ángel Augusto Uicab

Mérida, Yucatán; México 1988. Fue incluido en la antología de relatos #ESCRIVIVE-PLAYA (GRECA, 2016). Ha publicado en revistas literarias digitales como: REVARENA, FACTUM, Monolito, Cirrosis (Playa del Carmen), Bitácora de Vuelos, Caracol Azul (Cancún). Dirigió el círculo de lectura ‘Yaxcopoil’ para niños de primaria, de noviembre de 2015 a febrero de 2016, en la comunidad de Yaxcopoil. Desde marzo de 2016 participa en la revista ‘delatripa: narrativa y algo más’ con su columna La Memoria del Pájaro. Ha sido incluido en la antología Karst. Escritores de la península yucateca en 2016, compilada por Mario Pineda Quintal y Adán Echeverría




Libélulas

Alguien viene de noche
Y reemplaza mis ojos
Por un par de libélulas

Las libélulas
                       Mis ojos
Mis oji-libélulas
Besan el reflejo de la luna
En los espejos de agua

Y los cuencos donde pertenecen
Mientras tanto
Quedan vacíos

Mis oji-libélulas
No regresan
Hasta que el frío matutino
Casi congelas sus alas

Cuando retornan
Se posan pétreas
Entre mis párpados
Como si nada pasara.



Plenilunio

Sentado
en la cornisa
del tiempo
miro la flor
plateada
que se abre
en la noche.



En defensa propia

Aclaro que maté a la rosa 
no por sus espinas sino por bella

Tanta belleza 
no cabe en las manos
ni en los ojos

Tanta belleza
a veces duele
Duele en los pétalos
en las manos
en las pupilas

Por eso
la estrujé entre mis dedos
con toda la fuerza
con todo el amor que puedo dar

Lloré
lo juro
y en el llanto
brotaron pétalos
espinas
hojas
el sentimiento de alivio
que solo la muerte
de algo que amas
y duele
y se duele
puede provocar.



X-Tabay

Al caer la noche
la cigarra canta
un fuego baila lento
una botella de licor

X-Tabay, mujer hermosa
tu piel de lirio
tu pelo como la noche acaricia tus pies
tus pechos cerros voluptuosos

Siento el deseo ilícito de tomar tu carne
siento tus manos descubriéndome
siento tu olor a x´tabentún que me embriaga

Los tecolotes que tienes por ojos se reflejan en mis ojos
Mi sexo soporta el peso abrumador de tus caderas
como el peso del mundo
como el peso de todo lo obsceno
como el peso del gozo

Tus cabellos, látigos que surcan mi espalda
tus uñas, espinas que se clavan en mis hombros
tus dientes, pencas de henequén atraviesan mis labios

La noche me aplasta
deja caer su obscuridad sobre mí

Por la mañana
por la mañana el rocío de la ceiba
hormigas rojas brotan de mis llagas.



Cuando se acepta amar, se acepta sufrir

El amor:
son tus lágrimas
pétalos de rosa atardecer
que llenan el cuenco
que forman mis manos.




METAMORFÓSIS

Desenredas la madeja de mi lengua
Tejes con el estambre y mis pestañas
Capullos en dónde guardar mis ojos

Mañana al abrirlos
Serán polillas muertas.



NATURALEZA URBANA

Erguido en la acera
Bajo la soledad de un cielo gris
Los pies-raíces hundidos en el pavimento:

El árbol
Centinela del tiempo
Mece sus ramas cenicientas
Y el murmullo de sus hojas
Arrullan al zanate.



HE VENIDO HASTA TU CASA

No a suplicarte una mirada
Porque un cuervo te ha sacado los ojos

No a saber mi destino en la planta de tu mano
Porque en las líneas se dibuja otro rumbo

Solo vengo
A robarte los fragmentos de luz de tus recuerdos
Para romper el muro de oscuridad que se yergue en mi memoria

Me iré tan pronto
Llene este frasco de luciérnagas

Lo juro
Cerraré la puerta
No miraré atrás
Por temor a convertirme en árbol

No volveré la mirada

Me iré
Simplemente
Así
Como quien se va.



A LA SOMBRA DEL ÁRBOL

El cielo detrás de la rama
Lluvia de luz a través de las hojas
Las hojas bailan
El pájaro en su nido duerme
El viento canta

Una hoja se desprende
se contonea en el aire
cae
Se posa en mis labios

Intento guardar un haz de luz en mi pupila
Intento guardar el verde del árbol en mi otra pupila
Mi vago intento de ser pájaro
De ser tierra
De ser pasto
De ser viento
De ser árbol
De ser…
De ser  se va una hoja con el viento
Soy naturaleza y duermo.



LUGARES DONDE SE PUEDE ENCONTRAR 
A SATANÁS

1

Levanté una roca
Encontré sus cuernos
La terminación de su cola
En forma de hormigas rojas
De cientos de mordeduras en mi cuerpo


2

Partí un trozo de madera
Encontré sus manos
Aprisionándome las manos


3

Asoma en la mirada de un viejo
Cuando al pasar un par de tetas grandes
Siente un cosquilleo en la entrepierna

Una serpiente palpitante que muere
Luces neones que se apagan


4

Una rosa marchita
Entre las páginas de una biblia


5

En sus alas
La mariposa negra
Carga un rostro
Que esparce en polvo por todas partes


6

Bailando con tutú y zapatillas
En el estómago vacío
De un niño hambriento


8

Ya me lo habían dicho los que cazan mariposas
Los que se ocupan del oficio de hacer carreras con caracoles
Los expertos en el arte de hacer rabietas:

En la legaña de un perro


9

En la belleza de un niño
Dios ha pintado los rasgos de un
Ángel


10

Un topo rabioso
Dentro del coño de una puta.



SUELE SUCEDER


I

Que un jardín florece
Cuando un hombre y una mujer
Pronuncian que se aman


II

Que el amor
A veces
En el agua del tiempo se disuelve


III

Que hace eco el canto del gorrión
Cuando busca la preciada miel
En pistilo ajeno

IV
Que en las madrugadas
Cuando llora ella
Es una suerte de río que se seca


V y VI

Que la primera vez que la mano de él
Pájaro de mal agüero
Surca el rostro de la mujer:
Se forma un cardenal en su mejilla
Y ella en su pobre jaula
Es una especie de ave deshojada


VII

Y cuando él —cobarde y desesperado— le canta “Te amo”
Se lee entre sus labios
Una flor marchita.








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