sábado, 5 de noviembre de 2016

LOGAN PEARSALL SMITH [19.468]


Logan Pearsall Smith

Logan Pearsall Smith (18 octubre de 1865 – 2 marzo de 1946) fue un poeta, ensayista y crítico estadounidense.

Smith nació en Millville, Nueva Jersey, en una familia cuáquera. Era hijo de Robert Pearsall Smith y Hannah Whitall Smith. La familia paterna había amasado una considerable fortuna en el negocio del cristal. Pasó algunos años de su infancia en Inglaterra y, ya de vuelta en los Estados Unidos, estudió en Haverford College y en Harvard College; en su autobiografía de 1938 habla de su relación con Walt Whitman al final de la vida del poeta. Más tarde, Smith estudió en el Balliol College de la Universidad de Oxford, graduándose en 1891. Terminó por establecerse en Inglaterra y adquirió la nacionalidad británica en 1913.

Smith es conocido por sus aforismos y epigramas, que fue recogiendo en las sucesivas ediciones de Trivia. Autor también de Words and Idioms, que lo convirtió en una autoridad en el uso correcto de la lengua inglesa. En 1938 publicó su autobiografía con el título de Unforgotten Years. Acusa la influencia de Walter Pater. Mantuvo amistad con Desmond MacCarthy, John Russell, R. C. Trevelyan, y Hugh Trevor-Roper. Smith es el principal modelo para el personaje de Nick Greene / Sir Nicholas Greene en la novela Orlando de Virginia Woolf.

Su hermana Alys fue la primera esposa del filósofo Bertrand Russell, y su hermana Mary se casó con el historiador del arte Bernard Berenson.

Hay una edición completa en español de toda su obra aforística y poética: Todas las trivialidades (Trabe, 2010). Traducción de Héctor Blanco Uría. Introducción de Emilio Quintana.

Obras

1895. The Youth of Parnassus, and other stories
1902. Trivia
1907. The Life and Letters of Sir Henry Wotton. Biography
1909. Songs and Sonnets
1912. The English Language
1919. A Treasury of English Prose
1920. Little Essays Drawn From The Writings Of George Santayana
1920 (ed.). Donne's Sermons: Selected Passages with an Essay
1920. Stories from the Old Testament retold. Hogarth Press
1921. More Trivia
1923. English Idioms
1925. Words and Idioms
1927. The Prospects of Literature. Hogarth Press
1930 (ed.) The Golden Grove: Selected Passages From The Sermons and Writings of Jeremy Taylor
1931. Afterthoughts
1933. All Trivia. Collection
1933. Last Words
1933. On Reading Shakespeare
1936. Fine Writing
1937. Reperusals & Recollections
1938. Unforgotten Years
1940. Milton and His Modern Critics
1943. A Treasury Of English Aphorisms
1949 (ed.). A Religious Rebel: The Letters of "H.W.S." (Mrs. Pearsall Smith). Published in the USA as Philadelphia Quaker, The Letters of Hannah Whitall Smith
1949 (ed.). The Golden Shakespeare
1972. Four Words. Romantic, Originality, Creative, Genius
1982. Saved from the Salvage. With a Memoir of the Author by Cyril Connolly
1989 (Edward Burman, ed.) Logan Pearsall Smith. Anthology.

Traducciones al español

2010. Todas las trivialidades (Trabe, 2010). Traducción de Héctor Blanco Uría. Introducción de Emilio Quintana.




POEMA

El otro día, agobiado en el metro, busqué animarme con el pensamiento de las alegrías reservadas a la vida humana. Pero no hubo ninguna que me pareciera digna del menor interés; ni el Vino, ni la Gloria; ni la Amistad ni la Comida; ni el Amor ni la Conciencia de la Virtud. ¿Valía la pena entonces quedarse hasta el final en este ascensor, y subir a un mundo que no tenía nada menos usado que ofrecerme?

Pero, de pronto, pensé en la Lectura, en la fina y sutil felicidad de la Lectura. Era bastante esa alegría que los años no pueden debilitar, ese vicio refinado e impune, esa egoísta, serena y duradera embriaguez.




TODAS LAS TRIVIALIDADES, de Logan Pearsall Smith


La gente dice que lo importante es vivir, pero yo prefiero leer

*

Cuidado si pierdes tu tiempo libre. Estás perdiendo el alma.

*
Un best-seller es el sepulcro dorado de un talento mediocre.

*

Lo que me gusta de un buen escritor no es lo que dice, sino lo que susurra.

*

La infatigable búsqueda de una perfección inalcanzable (incluso aunque no sea más que aporrear las teclas de un viejo piano) es lo único que le da sentido a nuestra vida en este planeta.

*

La prueba por una vocación es el amor por la rutina que comporta.

*

Las musas son vírgenes vengativas, que se vengan, inexorablemente, de aquellos que se cansan de sus encantos.

*

El gran arte de la escritura consiste en hacer a las personas reales ante sí mismas mediante las palabras.

*

El estilo es una varita mágica: todo lo que toca lo convierte en oro.

*

Las palabras de los poetas tienen alas: ellos suben flotando sobre ellas las escaleras de los palacios.

*

Los buenos escritores deberían buscarle los cinco pies al gato juntos y, sentados los unos al lado de los otros, como amistosos simios, despiojar mutuamente su prosa.

*

La idea de ganar dinero con un libro de gran éxito popular y luego retirarse con los beneficios a escribir literatura seria, ésa es una de las trampas más habituales que el diablo tiende a los escritores.

*

Gracias a Dios, el sol se ha metido, y yo no tengo que salir y disfrutarlo.

*

En la vida, hay que emprender dos tareas esenciales: conseguir lo que uno quiere y disfrutar con ello. Sin embargo, solo los más sabios logran lo segundo.

Todas las trivialidades, trad. de Héctor Blanco, Oviedo, Trabe, 2010.



En el jardín de sir Logan Pearsall Smith

¡Qué aburrido levantarse por la mañana siendo siempre la misma persona!

... Entonces pensé en la lectura, la hermosa y discreta felicidad de leer. Eso fue bastante: esa alegría no empañada por la edad, ese refinado vicio impune, esa egoísta y serena embriaguez de por vida.

Hay dos objetivos en esta vida: primero, conseguir lo que se desea; y una vez conseguido, disfrutar de ello. Solo los más sabios logran lo segundo.

¡Qué lleno está el mundo de ángeles caídos!

Cuidado si pierdes el tiempo libre. Estás perdiendo el alma.

Lo que me gusta de un buen escritor no es lo que dice, sino lo que susurra.

¡Qué farsantes, que afirmamos vivr por la belleza y no vemos nunca el amanecer.

La gente dice que lo importante es vivir, pero yo prefiero leer.

No pido demasiado; mis esperanzas para mis últimos años no son desmesuradas. En enero (como un viejo ateo francés al que he leído) comienzo a pensar en la temporada de las fresas, y cuando esta se acaba, espero con ilusión los melocotones maduros de agosto.




Apariencia y realidad

Es agradable salir por la mañana a pasear por las calles bajo el sol del verano.

 ¿Pero está bien?

No me preocupan demasiado estas cuestiones, las viejas adivinanzas de la ética y la filosofía, que merodean por las esquinas de Londres para asaltarme. Me he acostumbrado a ellas, y la más imponente de todas, la mayor obsesión de la metafísica, el problema que desconcierta a las mentes más sabias de este planeta, se ha convertido en mi frecuente compañera. ¿Qué es la realidad? Casi a diario me pregunto: ¿cómo existe el mundo, materializado en el aire, independientemente del hecho de que yo lo esté viendo? ¿Este espectáculo de calles y cielos, de paseantes y duras aceras, no es nada más que una mera hipótesis, un producto de la mente, o sigue allí, permanente y majestuoso, cuando dejo de mirarlo?
   
A menudo, mientras camino por Piccadilly o Bond Street, me deleito con la noción berkeleyana de que la materia no tiene existencia, que este mundo aparentemente tan sólido es todo idea, todo apariencia. Que viajo suavemente por el espacio en el interior de una inmensa burbuja de pensamiento, un flotante y diáfano sueño de color del ópalo.

Todas las trivialidades. Oviedo: Trabe, 2010, pág. 51



Éxito social

   
El criado me dio el abrigo y el sombrero y, borracho de satisfacción, salí a la calle, donde ya se había hecho de noche. "Una tarde deliciosa", pensé, "con una gente de lo más simpática. Les impresionaron mis comentarios sobre finanzas y filosofía, y cómo se rieron cuando imité el chillido de un cerdo",
   
Pero poco después musitaba "Dios, es horrible, me quiero morir".

(De Todas las trivialidades).



Las trivialidades de Logan Pearsall Smith
Por Emilio Quintana

Logan Pearsall Smith (Millville, New Jersey, 18 octubre 1865 – Londres, 2 marzo 1946) nació en una familia cuáquera de la zona de Filadelfia en la que abundaban los escritores y los predicadores. A pesar del peso de la figura del padre, la casa era una especie de matriarcado religioso en el que Logan era el único hijo varón y se hacía llamar, volterianamente, Ye Cynic ("El Cínico").

En cierto modo misógino, no se casó jamás, al contrario que sus dos hermanas: Alys, con el filósofo Bertrand Russell, y Mary, con el historiador del arte Bernard Berenson. O quizá sí se casó: con Europa, su cultura y su forma civilizada de vida.

Todavía en los Estados Unidos, estudió en Haverford College y durante un año en Harvard College, se hizo amigo de Whitman poco antes de que muriera (lo cuenta en algunas cartas y en su autobiografía: Unforgotten Years, 1938) y, cuando la familia se trasladó a Inglaterra, acabó graduándose en el Balliol College de Oxford. A partir de entonces no salió de Europa: adquirió la nacionalidad británica en 1913 y llevó una vida bastante rutinaria entre su imponente casa del barrio londinense de Chelsea y Big Chilling, una mansión estilo Tudor en plena campiña, provista de una impresionante biblioteca. Entre sus autores favoritos estaban Bossuet, Catulo, Carlyle, Pascal, Ovidio...

Es conocida su afirmación borgiana: "People say that life is the thing, but I prefer reading".

Logan Pearsall Smith nunca tuvo la pretensión de considerarse un escritor importante, pero trabajó de forma continua y minuciosa en los temas que más le interesaban: unas anotaciones inesperadamente inteligentes y hermosas que llamó "trivialidades" y su devoción por la lengua inglesa. Fue un outsider, un espectador, un flâneur, siempre al margen de la corriente de la vida, sin otra guía que la elegancia, el sentido común y la buena fe.

Era alto, encorvado como una caña y con un rostro agudo, miope y aguileño. Hasta cumplidos los cincuenta no tuvo una posición económica desahogada (vivía con 300 libras al año), pero entonces ejerció el mecenazgo al tomar como secretarios a jóvenes de talento, como Cyril Connolly, que siempre le estuvo agradecido por ello y sobre el que ejerció gran influencia. La crítica ha señalado la huella de Logan en el Orlando de Virginia Woolf, que al parecer lo retrató como Nick Greene/Sir Nicholas Greene (Whitworth, Review of English Studies, 2004), algo que no extraña, ya que Orlando (traducido por Borges al castellano) es un roman à clef por el que pululan muchos de los literatos ingleses de la época.   

Este libro impecablemente traducido por Héctor Blanco Uría recoge la totalidad de sus prosas poéticas, epigramas y aforismos, es decir, All Trivia, una obra que descubrí en los años 80 en alguna página de Valéry Larbaud y que siempre me ha acompañado desde entonces. Recuerdo vagamente haber traducido en aquella época algunas trivialidades que se publicaron en un par de revistas de provincia y en la antología Poesía inglesa del siglo XX editada por García Martín en Llibros del Pexe (1993).

Los textos de Trivia empieza a redactarlos muy pronto, pero la primera vez que los publica –300 ejemplares a su costa– es en 1902. Tiene 37 años y el libro cosecha un rotundo fracaso. La decepción le dura varios años, hasta que decide sacar una nueva edición corregida y aumentada en la editorial Doubleday (1918). Más tarde publicará More Trivia (1922), se dedicará al aforismo con Afterthoughts (1931) y acabará recogiendo todo ese material en 1933 en dos libros: All Trivia y Last Words. Esta obra, que fue paciente y lentamente elaborada durante años, es hoy una obra de culto y sus ensayos en miniatura, frágiles, impecablemente cortados y extravagantes, tienen un puñado de incondicionales que los consideran, que los consideramos, parte de sus, de nuestras vidas. Los devotos de Logan estamos dispuestos a pagar 1,59 euros por bajarnos una aplicación al iPhone llamada Logan Pearsall Smith Quotes, o nos agrupamos en torno a cierta hermandad secreta de aire stevensoniano de la que tan sólo diré el nombre: Suicide Club.

El gran amor de Logan Pearsall Smith fue la lengua inglesa, de la que fue "árbitro de elegancia" –estiloso pero no amanerado, sin pedantería–. Estos libros –así como los ensayos de crítica literaria– tienen menos interés para el lector común, pero hay uno que sigue conservando toda su esplendorosa y excéntrica poesía: Four Words. Romantic, Originality, Creative, Genius (1924). Como diría Juan Bonilla, ese lo tengo en mi biblioteca, y recuerdo haber comprado también la primera edición de Unforgotten Years (Clarendon, 1938), que es una obra seguramente llena de falsedades pero muy entretenida.

Logan Pearsall Smith fue un hombre rutinario y un escritor aficionado, una especie de Larbaud anglosajón, un hombre de letras solitario y maniático que afirmaba que el sexo y la religión eran dos placeres absurdos pero deliciosos. Fue escéptico y romántico hasta el final, y nunca se libró de ser un maniaco-depresivo que pasaba de la euforia al fatalismo en un instante, algo que apenas se trasluce en su literatura pero que está presente en su correspondencia, inusualmente histérica en algunos momentos. Tanto en sus maneras como en su obra combinó ironía y discreción, y tuvo la rara habilidad de verter mercurio en copas de champán con un estilo impecable. Vivió la vida como le dio la gana, los inviernos en Venecia, marzo y abril en Settignano, un par de semanas encerrado en la biblioteca del Museo Británico, el resto del tiempo entre la casa de Chelsea y la mansión de Sussex, a tiempo para ver florecer las buddleias. Fue un tipo políticamente incorrecto que para su fortuna murió cuando el mundo empezaba a castigar la libertad de vivir a su modo.

Por primera vez el lector español tiene la obra literaria completa de Logan Pearsall Smith entre las manos (dejando aparte la autobiografía). Esta fuente de placer inagotable viene además de la mano de Héctor Blanco Uría, que ha hecho una traducción imposible de mejorar, llena de aciertos y matices afortunados. Este libro es desde ya a joy forever.


LOGAN PEARSALL SMITH: TODAS LAS TRIVIALIDADES. Trabe (Oviedo), 2010, 197 páginas. Traducción de Héctor Blanco Uría.



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