sábado, 3 de diciembre de 2016

URSUS SARTORIS [19.677]


Ursus Sartoris

(Ciudad de México, 1971). Es poeta, ensayista y editor. Estudió Letras hispánicas y Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue maestro de creación literaria en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) de Morelos y profesor de literatura en la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo.

Ha publicado ensayos, traducciones y poemas en El Nacional, unomásuno y La Jornada Semanal. De un viaje que realizó a Oriente, surgieron dos libros de poemas que permanecen inéditos, así como traducciones de Jalaluddin Rumi y Ramakanta Rath, publicadas, respectivamente, en las revistas Líneas de Fuga y Paréntesis. Es profesor en el Centro Morelense de las Artes, en Cuernavaca, y profesor curricular en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

-Islote de garzas, 2011, poemario de Ursus Sartoris que evoca el mito de Aztlán. Editado dentro de la colección Práctica Mortal de la Dirección General de Publicaciones del Conaculta, el libro refiere el espacio mítico y fundacional mexica considerado por el autor “como el punto de partida y de origen de nuestra cultura”





Ayer lo oí
agrietarse
en el eco
de las amatistas,
apenas si balbuceaba.

Entre la palabra sanguínea
y los íncubos del pensamiento,
entre destello y destello
había visto las últimas garzas
desvanecerse en sus labios

como si fuera un segundo ocaso
como si cada una de ellas fuera el sol
en busca de su manto.






Anoche,
cuando el cielo dio por fin
 de sí,
cuando dejaron de silbar
 las cañas
y se abrieron los lotos.
Anoche,
al desmontar la luna
 sus acantilados
¿era una fiesta de velación
lo que celebramos
en la estera con címbalos
 y campanas?
¿Era el flamboyán los ojos
 del verano
con su antifaz de nube
o los precipicios salvajes
 del gesto
lo que iba creciendo en
 el río de las ánimas?
¿De quién era el aire que
 respirábamos?





Islote de Garzas, de Ursus Sartoris

por Ismael Lares

El discurso poético del libro Islote de garzas hace referencia a la cultura azteca, pero no directamente, sino en cuanto al uso de imágenes de un pasado precolombino. Los poemas integran y reúnen tres apartados –“Venados”, “El ayuno del coyote” y “Libamen”, respectivamente – que a la vez devienen de una ofrenda: el poema. La voz poética sabe que canta, pero no distingue a quién, tal vez porque su versos son sacrificio a un dios mítico, sea éste la ciudad y su esplendor; o bien el amor de una mujer; o acaso el desprendimiento puro del espíritu. Esta diversidad, en algunos poemas, conlleva la parsimoniosa voz del canto personal, amargo y melancólico:



Mi corazón se aflige
de ver tu rostro
sin plumaje,
desollado



A nivel de imágenes, la sinestesia y la personificación en los versos proponen un efecto que, aunado al canto, realzan magníficamente algunos poemas. En “Canto Guerrero”, por ejemplo, sucede lo dicho:



Sabrán mis pies
que su morada es el aire.
Escucharán los mares
el caracol que los nombra.
El palo dulce y copal
hallarán su fuego.



Y después, el poeta remata con sensibilidad, el furor que fomenta en el lector:



Si tienes ojos en el corazón
verás mi penacho.



En el apartado “Libamen” –el sacrificio como ofrenda– la poesía transcurre en una sucesión de veinte poemas dedicados, en apariencia, a la divinidad. En el poema “I” de la mencionada serie, Ursus Sartoris (1971), se ofrece como el canto al viento, es decir, sin concesión:



A tus pies
dejo mi abismo
como ofrenda,
no aspiro a tocas el cielo,
ni busco volver al agua,
sólo en tu llama quiero florecer.



Islote de garzas es un poemario que se origina en la antigua Aztlán, lugar primero que nos hace referencia al propio interior. Es en el esplendor de ese mítico lugar donde el poeta canta, como lo hiciera alguna vez, el maravilloso rey poeta. Sea pues, éste sacrificio, una ofrenda con voz propia a la divinidad, a la morada y a la mujer.

Concluyo esta lectura que intenta anotar la diversidad poética de una colección, Práctica Mortal, vinculada con la realidad contextual de su nombre. Hecho que se pone especialmente de manifiesto en libros como los analizados, disímiles en sus estrategias formales, pero decisivas al comunicar que el poema es una propuesta de la realidad vivida.








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