lunes, 16 de enero de 2017

KIRILL KORKONÓSENKO [19.869]


KIRILL KORKONÓSENKO

Poeta. Hispanista. Traductor. Investigador del Instituto de Literatura Rusa, San Petersburgo. Secretario de la Fundación Cervantes de San Petersburgo.



TRAVESÍA DE EXTRAMARES
Unos poemas del hispanista Kirill Korkonósenko


Alfredo Pérez Alencart da a conocer textos del reconocido investigador sobre las relaciones entre Unamuno y la cultura rusa

Hace unos dos lustros que conozco a Kirill Korkonósenko. Fue en la sala de investigadores de la Casa-Museo Unamuno que dirige Ana Chaguaceda y, desde entonces, mantenemos una cordial relación a través de correos electrónicos y noticias que intercambiamos. Experto en Unamuno y la cultura rusa (su tesis doctoral ahonda sobre ello), lo cierto que sus ejes de atención investigadora también abarcan a otros autores (Quevedo, entre ellos) o a la propia recepción que ha tenido en Rusia la literatura española del siglo XX.

Precisamente, hace unos días me llegó un mensaje suyo, que, entre otras preguntas, decía: “¿Qué dice Armando Palacio Valdés en la última frase de su carta a la traductora rusa Maria Watson?”. Lo cierto es que se trataba de unas abreviaturas que la inmensa mayoría, incluyéndome yo, no utiliza ni les suena de lejos. Al final pude descifrarlas, para alivio de este destacado investigador del Instituto de literatura rusa de la Academia de Ciencias de Rusia, con sede en San Petersburgo, y uno de los traductores más reputados  de  escritores en lengua castellana, como lo testimonian sus quince traducciones de obras de Unamuno, Vargas Llosa, Ganivet, García Márquez, Rosalía de Castro, Cortázar, Juan José Arreola, Adolfo Bioy Casares…

También, por esa confianza, quiso que desde Salamanca diera a conocer algunos de sus poemas escritos en español, los cuales nunca había expuesto fuera de su entorno íntimo. El pasado jueves publiqué tres de ellos, que giraban en torno a la mujer, en El Norte de Castilla. Ahora, para los lectores de SALAMANCArtv AL DÍA, expongo otros tres textos inéditos.



CÓMO VIAJÉ POR ESPAÑA
O EL MUNDO AL REVÉS

Me atravesaban las ciudades,
fui cifrado en un mapa de constelaciones,
me perseguían buenas intenciones
pero para huir no tuve dificultades.

Eran los autobuses que me pagaban billetes
mas yo no anunciaba sus paradas,
con maniobras de ajedrez, sofisticadas,
mi reino por el caballo daba mil veces.

Eran los idiomas que me manejaban
mientras balbuceaba palabras de despedida,
pero las fórmulas de ida y venida
no cabían en mi mochila, y las dejaba.

Y si el mundo es así de grande,
ante su grandeza no pienso resignarme.





EN AQUEL ENTONCES…

En aquel entonces
todavía era yo buen mozo,
me gustaba leer a Jacques Prévert
y podía almorzar en cualquier panadería
con media barra de pan tierno.

En aquel entonces
todavía no sabía tratar con gente mala,
mis besos eran ridículos
y estaba completamente satisfecho
con mi arte de tocar la guitarra.

Parece que yo era un tipo poco simpático
pero creía que todo el mundo me amaba
y, casi seguro, así era de veras.

Y ahora pienso:
¿tal vez no haya cambiado nada
desde aquel entonces?



MI VIRUS

Ahora lo veo:
soy un ordenador que no funciona bien,
pues mi memoria
contiene demasiados recuerdos de ti –
espontáneos, desordenados, imborrables.
Parece que has sido una especie de virus,
no sé si curable
y, lo peor,
no estoy seguro de que quiera curarme del todo.
Necesito algún programa de defragmentación total
porque he sido ideado
como un multimedia
y ahora sólo sé hacer cosas muy sencillas.
Eso sí: no funciono bien
            no funciono bien
            no funciono bien

ESTE PROGRAMA HA COMETIDO
UNA OPERACIÓN INCORRECTA. SE CERRARÁ



A LA QUE LLEGARÁ A SER MI MUJER

La que llegará a ser mi mujer
tendrá que viajar en el coche a mi lado
y apostar su vida
a mi conocimiento de las reglas del tráfico.

La que llegará a ser mi mujer
tendrá que leer mis poemas 
y hasta escuchar canciones,
soportando mi falta de voz.
Y de ritmo.
Y de oído.

La que llegará a ser mi mujer
tendrá que ir a verme al teatro
y morderse los labios al oír que yo –¡otra vez! –
he dicho “es muy posible” en vez de “es posible”.

La que llegará a ser mi mujer
tendrá que hacer el amor conmigo
y otras noches cenar a solas
para después oírme regresar
borracho como una cuba.

La que llegará a ser mi mujer
tendrá, seguramente, malas rachas conmigo.
Pero espero que también tenga sus puntos flacos
por los cuales me casaré con ella.



NO HAY REMEDIO…

No hay remedio
contra las sanas costumbres,
contra las bellas moscovitas,
contra mis escrúpulos.
En la Luna
viviría como un ermitaño,
cada martes te mandaría
un saludo electrónico.

Y aquí –
la misma rutina cortés,
tontos y gilipollas
siguen tocando su jazz.
Cada hora
me evado del progreso,
para poner a salvo los nervios
gasto salud y cigarros.

Ergo sum
el que habita las sábanas,
el que devora ensaladillas,
el que se hurga las narices.
Una rueda
para tomar impulso
necesita tocar algo firme
en vez de girar en el vacío.

Yo también
estoy harto de dar vueltas,
de contemplar cómo no puedo dormirme
y como te echo de menos.
En la Luna
cada día es lunes,
cada habitante es ermitaño
y hasta el Internet anda mal.



ACERCA DE LAS FUNCIONES DE LA POESÍA

Quería decirte
que tus ojos son negros como la noche
pero mi amigo iraní me explicó
bajo el nocturno cielo murciano
que este poema ya fue escrito.

Pues no te digo nada,
sólo te aconsejo leer el libro de Saíd,
mi amigo, poeta iraní.







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