miércoles, 11 de enero de 2017

JOSÉ MANUEL GALLARDO PARGA [19.840]


JOSÉ MANUEL GALLARDO PARGA

José Manuel Gallardo Parga nació en Madrid en 1975, se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente continúa reelaborando su siempre pospuesta tesis doctoral sobre don Juan Benet. Trabaja como profesor de Lengua y Literatura en Madrid y ha trabajado en distintos lugares de España como profesor de Español para Extranjeros, labor que sigue haciendo algunas semanas de sus extensos veranos. Ha obtenido algunos premios literarios como el Segundo Premio en el IX Concurso de Poesía Miguel Hernández del Ilustre Colegio de Doctores y Licenciados en Filosofía y Ciencias y Letras de Madrid; y segundo accésit en el VIII Concurso. Colabora con la Revista de Literatura y Cultura El coloquio de los perros donde han aparecido algunos de sus poemas, un reportaje foto-poético y entrevistas con dibujantes de cómic, aunque su primer poemario, Límites, Ayuntamiento de Talavera de la Reina, 2003, que consiguió el Accésit del Premio Joaquín Benito de Lucas 2002 es su única obra editada. Ha realizado algunos proyectos en Internet, como la desaparecida revista Athenea, y ha colaborado en distintas publicaciones literarias con estudios como La poesía última de José Hierro, Las traducciones de Verlaine por Manuel Machado o España Peregrina, una revista del exilio español en México.

Ha publicado Límites, Ayuntamiento de Talavera de la Reina, 2003, que consiguió el Accésit del Premio Joaquín Benito de Lucas 2002, Números rojos, Amazon.es, 2012 y Infinitos monos, El Desvelo, 2016.



LÍMITES

Remo muerto a manos de su hermano
por no respetar la línea fronteriza
que éste trazó.
Horacio Clorita defendiendo un puente
frente a la barbarie,
convertido en héroe.
Julio César, cruzando el Rubicón,
ya sin vuelta atrás
(alea iacta est).
Mi indefinida espera frente a tu portal,
frontera infranqueable
que nos une y nos separa.



La infancia

A mí también me enseñaron a no gritar,
a no escuchar las conversaciones de los vecinos,
a cerrar bien las cortinas y, por la noche, las persianas,
a guardar el miedo dentro y no mostrar nada,
a sentir siempre para dentro.
Me mintieron
y la infancia feliz que no viví
es irrecuperable.

De "Límites".




1.

La incapacidad de encontrarnos, de cruzarme en tu mirada o que te cruces en mis pasos, se arrastra por los días soleados como este.
Y no hay ley física que explique hoy la capacidad de difracción de nuestras vidas, la imposibilidad de calcular el proceso estocástico que nos envuelve.
Pronuncio tu nombre: agua en el agua.



2.

CIMENTACIONES

La función de todo cimiento

                          es soportar
y transmitir

           al terreno sobre el que descansa
la combinación de cargas
(debidas - por supuesto - al peso propio
y - cómo no - a las sobrecargas)
de tal manera
que no se produzcan asentamientos diferenciales

                    u otros movimientos
que puedan comprometer la estabilidad
                    o causar daños
al individuo.



3.

PROYECTOS

Un poema donde el paisaje aparezca simplemente intuído por el lector,
pero del que se sepa que hay pequeños arbustos
-quizá azaleas- y un calor que no logra sofocar
el sonido del agua no demasiado próximo.

Un poema donde se intuyan los sonidos obscenos
de la chicharra y el agua lejana.

Un poema de verano donde no sucede nada,
no se describe nada;
un poema en el que sucede todo:
la plenitud del día, el paisaje y los sonidos del verano
y alguien que aparece por allí,
un tipo que nada tiene que ver con todo eso
y sin embargo lo observa.
Aunque no parece influido por lo que pasa.

Un poema donde el discurso mental del tipo aquel
nos aleje y nos conduzca a ese mismo paisaje
que acaba y acabamos aborreciendo.



Desolación

La desolación no es un sistema,
no se organiza ni se agrupa,
no forma grupos de trabajo
ni se deja las manos en creaciones de estatutos,
no convoca reuniones ni asambleas.

Viene por el día o por la noche
-no le importa cuándo-
y es masculina como los desastres;
arrasa cuanto se le pone entre sus cejas
y deja vástagos ruinosos a su paso.

No le molesta la herrumbre -su aliada-
ni el tacto áspero de la madera vieja.

Siempre mira a los ojos
y jamás, jamás
aparta la mirada.


La insistencia de las pequeñas cosas

Un poema como una ola de un lago interior,
del agua en leve movimiento de una presa artificial.
Leve, pero no obstante insistente
golpea, acaricia suave la orilla,
lima los pequeños guijarros
con su agua pura y transparente
(agua del deshielo, agua del pasado invierno).
Un poema como el agua, como las leves olas
de un lago de montaña.
Apenas llega a la orilla, desaparece,
indistinguible ola rasa.
Tan solo de cerca las pequeñas cosas
cobran su importancia primigenia,
su sentido.
La insistencia de esta breve ola nos fascina.
Verso a verso.



Desaparecer I

Desaparezco sin embargo de tu mirada,
como sombra en la sombra, 
como agua en el agua.
Agustín-Jean Fresnel lo demostró ya en 1818: 
las ondas luminosas contonean sin dificultad 
los objetos pequeños 
(no en vano las longitudes de onda 
se expresan en angström, 
la cienmillonésima parte de 1 cm.)
Y tú empeñándote en demostrar el fenómeno de difracción, 
tu mirada – haz luminoso – 
rodeando mi cuerpo 
que se cruza intencionadamente en su trayectoria.

Desaparezco ante tus ojos.



PIEDRAS

Como tirar piedras, como arrojar guijarros
que unas veces caen como cuerpos plomizos
y desbrozan las ramas en su caída
y otras rebotan y rebotan en el agua
jugando a la rana.

Como tirar piedras, como construir puentes
inseguros sobre los lechos de los ríos
en su parte más estrecha,
puentes resbaladizos para pasar a la otra orilla
donde quizá nada encontremos.

Como tirar piedras, como luchar a ciegas
arrojando proyectiles inútiles por encima de un muro
del que desconocemos lo que guarda,
lo que espera al otro lado.

Como tirar piedras, como escribir poemas.



CONJUNTOS

No hay mentira en las palabras,
porque las palabras
son meros conjuntos de fonemas,
de monemas,
de sílabas que nada significan
si no es porque nosotros
los convertimos
(proceso inverso es siempre la escucha)
en significados que transmiten
las neuronas
con impulsos neuroeléctricos:
sucede entonces la mentira,
en un lugar imperfecto
entre mi boca
y tu mente.



Zero

Escribe lo que sientes
como si fueses único, única;
como si fueses el único ser bajo la tierra,
como si nadie hubiese en el mundo sino tú.

Y que esas palabras te definan.

Y que esas palabras te definan
como uno, como una más entre todos,
como un cualquiera de entre todos,
uno;
presisamente lo que eres:
nada, apenas nadie entre los demás.

Lo único que existe.
Irrepetible.





Prologado por Antonio Praena y con la ilustración de portada de Ángeles García, este poemario es una honda y bella reflexión sobre la comunicación humana y sus (im)posibilidades, pero es también una visión sobre la vida como viaje, sobre la importancia de la mirada sobre los otros y sobre nosotros mismos; sobre el amor.


Variación III

El teorema de los infinitos monos
de Borel-Cantelli
enuncia esta posibilidad:
si un infinito número de monos mecanografiaran
por un intervalo infinito de tiempo
podrían escribir cualquier texto posible.

Todo lo que incluye este poema.

Todas las palabras que alguna vez me has dicho.



INFINITOS MONOS

El Diccionario de la Real Academia Española
ofrece 100.554 entradas
-100.554 palabras-;
a todas esas palabras deberíamos añadir las que no incluye:
todos los verbos conjugados, las frases hechas y los modismos,
las expresiones latinas que aún hoy pronunciamos,
las palabras que también utilizamos y que el diccionario todavía
no ha incluido.

Todas esas palabras se pueden combinar
con determinada organización sintáctica
-o sin ella-
se pueden colocar en diferentes párrafos,
en distintos versos,
en variadas disposiciones.

El número, pues de posibilidades de comunicación
es casi inimaginable,
pero no infinito.



Soy un número:

Soy un número.
El 50.965.766.
También soy una letra.
la letra K.
No me importa ser un número, sin embargo.
Es fácil serlo,
es fácil ser el 50.965.766 letra K.
Lo que es difícil es ser José algunas tardes,
ser José Manuel por las mañanas,
ser Gallardo en todas las reuniones.

A veces, cuando digo mi nombre,
es decir, mi número por teléfono
y me preguntan por mi letra
digo K.
A veces dudan, y me preguntan si K
de kilo.
suelo contestar que K
simplemente K, que solo hay una K en el alfabeto.
50.976.936 letra K.
Así me llamo.

Aún no saben quién soy.





Números rojos



He esperado una eternidad,
todos los días de mi vida,
cada minuto sin ti.

He tenido en mis manos
todo un caótico universo
de decisiones.

Y te he elegido a ti
para que cumplas mis sueños
-a un bajo interés-.

Ahora tú
                eres
                        mi banco.







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