domingo, 8 de enero de 2017

CESÁREO CHACHO MARTINEZ [19.822]


CESÁREO "CHACHO" MARTINEZ SÁNCHEZ

(Cotahuasi, Arequipa, Perú 1945 – 2002)


CESÁREO "CHACHO" MARTÍNEZ: EL POETA Y SU ÉPOCA”

Por: Juan Carlos Lázaro

Cesáreo Martínez nació en 1945 en Cotahuasi, distrito de la provincia de La Unión, en el sureño  departamento de Arequipa. Establecido en Lima, ingresó a la antigua universidad  de San Marcos y por un tiempo siguió estudios de Letras, en cuyas aulas adhirió a las posiciones políticas de un sector radical de la izquierda que se identificaba con la experiencia revolucionaria del maoísmo. Paralelamente a este episodio estudiantil, se sumió en una intensa bohemia cuyo punto neurálgico era el tradicional bar Palermo, en el centro de la ciudad. En esta etapa trabó gran amistad con otro poeta provinciano como él, de sorprendente parquedad y que solía  vestir de negro: Juan Ojeda. Pese a su extracción social netamente popular, tanto Martínez como Ojeda eran unos sibaritas de la palabra, artífices de la magia verbal, cultores de imágenes soberbias y rebuscadas. Con el paso del tiempo –del breve tiempo de su vehemente juventud–, Ojeda se adentraría en una poética de honda connotación metafísica, en tanto que “Chacho” –como también llamábamos sus amigos a Cesareo Martínez – experimentaría en los derroteros de la poesía amorosa y de la protesta política. Ojeda, que había nacido en el puerto pesquero de Chimbote en 1944, concluyó sus días prematura y trágicamente a los 30 años de edad, lo cual no le impidió concretar una obra sólida y bien cincelada que se reunió y publicó póstumamente bajo el título de Arte de Navegar. Martínez murió víctima de un aneurisma cerebral el 29 de enero del 2002, antes de cumplir los 57 años. En vida llegó a publicar cuatro libros de poemas1 y tres plaquettes que propiciaron su reconocimiento como una de las voces más propias de la Generación del 70. Los dos autores, desde sus respectivas poéticas, recusaban el orden social existente y postulaban la revolución de signo marxista. Y es que ambos amigos –poetas, bohemios y socialistas– vivieron convencidos de que la poesía debía cumplir un papel fundamental en la lucha por la construcción de un nuevo orden de justicia social.

El contexto social que inspiró a Martínez sus dos notables libros de poesía política fue el de la dictadura militar inaugurada por el general Juan Velasco Alvarado en 1968, que seguía –según sus voceros políticos– un proceso revolucionario  nacionalista y antioligárquico. En la oposición al velasquismo se ubicaban tanto la derecha civilista desalojada del poder, como el APRA de ambiguo predicamento populista, y la recalcitrante izquierda maoísta y trotskista. El 29 de agosto de 1975 Velasco Alvarado fue derrocado por su primer ministro, el general Francisco Morales Bermúdez, quien encabezó un proceso encaminado a desmantelar “la obra de la revolución”. Aplaudido y respaldado por los rezagos de la derecha oligárquica, el nuevo dictador pretendió atornillarse en el poder, pero en sus cálculos no consideró la oposición de un vasto movimiento popular, forjado sobre todo en los años del velasquismo y organizado en activos gremios de trabajadores, campesinos y estudiantes. Lo novedoso es que esta vez al frente de ese movimiento popular ya no estaba solo el APRA, sino también una izquierda renovada, joven y radical, además de la vieja izquierda estalinista. Fue este conglomerado izquierdista y sindical el que el 19 de julio de 1977 paralizó unánimemente al país en abierto desafío a la dictadura. Herida de muerte y sin el respaldo de quienes la aplaudieron en sus comienzos, la “segunda fase” del gobierno militar anunció la devolución del poder a los civiles y convocó a una asamblea constituyente para el año siguiente.

El más espectacular y rotundo paro protagonizado por el pueblo peruano en el siglo XX abrió así un nuevo escenario de incesante protesta social en el Perú, en el cual la izquierda ganó un protagonismo de primera línea e involucró al poeta en cuerpo y alma. Cinco razones puras para comprometerse (con la huelga), publicado en Lima en 1978, surgió precisamente como un llamado a solidarizarse con una huelga del gremio magisterial en ese año. Los resultados de las elecciones para la asamblea constituyente revelaron a la izquierda como una verdadera fuerza política pese a su fragmentación. La esperanza popular crecía en torno a esta izquierda. Sin embargo no pasó mucho tiempo para que dentro de ella empezaran a primar los apetitos personales de sus dirigentes, lo mismo que las luchas facciosas motivadas por sus dogmatismos ideológicos. Hacia 1980, teniendo a la vista las elecciones presidenciales, los diferentes partidos de este conglomerado izquierdista  intentaron la unidad en una frágil Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI). Los continuos forcejeos por el liderazgo de la ARI hicieron cada vez más precaria esta alianza, la cual  finalmente estalló, dando al traste con las aspiraciones de un importante sector del país. Este fracaso sería el tema de Donde mancó el árbol de la espada y arcoíris en el que “Chacho” despotrica contra el sectarismo y la inconsecuencia de las dirigencias izquierdistas y, haciéndose eco de las demandas del pueblo, las conmina por última vez a la unidad so pena de ir a parar a un lugar aún más abyecto que el basurero de la historia. Huelga decir que las elecciones presidenciales de ese año le devolvieron el poder a la derecha.

Como bien observó la crítica en su momento, la poesía política de Cesareo Martínez fusiona el lenguaje coloquial con el estilo narrativo, así como la imprecación lírica con las imágenes de la naturaleza. Esta síntesis se plasma con gran equilibrio en Cinco razones puras para comprometerse (con la huelga), en cuya lectura resulta inevitable la evocación de la poética arguediana. En Donde mancó el árbol de la espada y arcoiris, el poeta insistirá en la misma empresa, aunque deslizándose adrede en el panfleto y la diatriba. Al empezar, el poeta se anuncia con el mismo verso de Dante en La Comedia: “En medio del camino de mi vida…”. Su crítica contra los dirigentes de la izquierda, directa y áspera, va al meollo del problema: “Han discutido sobre un charco repetidas veces, y repetidas veces se han peleado por las puras”. También les recuerda la voz de quien los demanda: ¿Quién desconoce mi partido? Mi partido son esos infinitos rostros regados entre el bullicio de las calles, preñando las puertas malditas de la miseria”. Pero este libro es también una magnífica muestra de la mentalidad y del estado de ánimo de las izquierdas de los años 70, de sus equívocos y de sus excesos, de sus dogmas y de sus sueños. Y es que así pensaba y sentía una generación que por mucho tiempo creyó que la revolución estaba a la vuelta de la esquina, pero en cuyo tránsito extravió el camino, cayó en la tentación del establishment político y finalmente se desfiguró. El tiempo y la realidad se encargarían del respectivo ajuste de clavijas, hasta volverla anacrónica y dejarla fuera de juego. El poeta lo advirtió a tiempo y, aunque siendo parte de esa izquierda, no le faltó razón en su crítica a la deshonestidad y el “oportunismo” que ya se anunciaba entre sus dirigentes que alguna vez postularon una revolución socialista. Por esto, intuyendo acaso el desenlace de esta historia, al cerrar su poema puso a buen recaudo su esperanza mediante la plena identificación con la comunidad: “En la construcción de los cielos redondos / En la construcción de las aguas nuevas / Y en la producción de los nuevos sueños / Todo con nosotros, nada sin nosotros”.

La reedición de este poema, tres décadas después de su primera publicación, confirma a Cesareo Martínez como la voz política por excelencia de la Generación del 70.

Lima, marzo 2012

Notas:

*Juan Carlos Lázaro, Poeta, editor y periodista peruano. Autor de Gris amanece la urbe del hambre (1978), La casa y la hojarasca (2001) y Entre la sombra y el fuego (2008). En 2010, en colaboración con Héctor Rosas Padilla, publicó el volumen antológico Andanzas, travesías y naufragios. Dirige la revista de arte, cultura y utopías Sol & Niebla.

1 En vida publicó los libros: Cinco razones puras para comprometerse (con la huelga) (1978); Donde mancó el árbol de la espada y arcoíris (Bando para que la dirigencia se alinee con las masas) (1980); Celebración de Sara Botticelli (1983) y El sordo cantar de Lima (1993). Póstumamente se publicó Sol de ciegos (2008).


FONEMA

Sara sarracena
Sara puro seno
Cielo siciliano
Sara Sara siria
¿Qué sino bebo en el Sena?
¡Qué cielo vivo en el Sahara!
El Sarasara sí, cima cincelada por mí
Sara necesaria, Sara de Cesáreo
Ciruela en zarzuela sigue y sube
Sube sube hasta el ciprés
Estrella ciempiés
Tú sabes, siria
Sigo tu signo, Sara, silvo tu salva
Salto en tu selva, cieno amarillo 
Mi pajarillo
Mi venadillo
Sara Sara Sara
Sara sarracena
Sara puro seno.

de: Celebración de Sara Botticelli



De esta y otra rivera
       
Tiempo cruel
Inútil esperar la vana mudanza del destino,
Si los remos del sueño yacen rotos a la vera,
Si el deseo por el acto fresco
Ha rodado secamente como fardo de cañas.

Esperar que tuerza el terco cuarto de siglo.
Vivir, morir, rodar

¡Oh¡ Frescos años nunca devueltos.
Escucha
Escucha los aires de esta neblina, que
Blandamente rompe el duro pescador
La sal de mar que penetra en el mercado
Como una vejez maloliente.
Y este corazón que no sucumbe, este corazón.

He llegado a la ribera
Con pesados trazos de lluvia sobre los párpados,
Una mañana
Que el alba sucumbió
Al forcejeo inútil de las antorchas del alma.
La gran hinchazón del espíritu que busca el
Relieve del camino,
Palpando los tatuajes del muro de la ciudad               
¡Oh¡ puerta de piedra¡
Demás de esfuerza la idea con luces de farol
Si no vibra el nervio en la trastienda.

Tiempo cruel.
Nada restituye el clamoroso viento del sur,
Fofo es bajo este sordo techo de niebla.
Y donde apretados tornaron los pasos
Es incierta y vana toda huella de camino.



Tendrás un arquitecto  

Tendrás un arquitecto que diseñe tu casa            
      frente a la costa
donde probablemente duerma tu cuello algunos minutos         
      del verano
y su sueño sea una jirafa de espumas flotando sobre el mar
Tendrás tu cuerpo límpido, sonando en la transparencia          
      del día
y brillando todos los siglos de la noche
Tendrás un bobo-marido-administrador íntegramente consagrado              
      a tu íntimo jardín
Tendrás un amante que te haga el mar a la italiana               
      y te diga arrridederci Sara
Tal vez algunas amigas rosadas con quienes discutas               
      quien es el mejor poeta del mar
Tendrás tus joyas y un chorlito cultivado, a la altura                
      de tus desmanes
Tendrás toda la costa interminablemente frente a tu casa
Mas al delfín que se desliza en este poema, jamás;                 
      puesto que se desliza,                 
      es que escapó a tus redes.




Entre el Wamani y la carretilla 

                          A José María Arguedas, una vez más.

Gran Wamani.
Siento arder las nubes sobre mi cabeza.
Mis ojos temblorosos se nublan chapoteando en el aire
y septiembre se quedó sin objetos vivos detenido por tus      
     labios incandescentes.
Oh gran río creador que me danzas adentro.
Tú que frecuentas las nebulosas de la vida y la muerte,      
     muéstrame la vida,
en esta hora inútil en que un mundo desde afuera me      
     enloquece.
Y otra vez bajaremos a besar los sentidos de la mar      
     y la oscura mar de arenas.
Porque amanecí en una tierra desgastada por el abismo      
     de dioses extraños.
Dioses de la mirada oblicua, devoradores de indios en los       
     terribles días de la malaria.
Porque nací del rocío y la piel mojada de la piedra
Porque mis trabajos se pierden en las arcas del enemigo,       
     mi aliento se oxida
y sólo tu voz me saca, me levanta, me ilumina.
Condúceme a tu casa de agua-verde y sentencias, no dejes
que la ronda de mis sueños ruede al despeñadero.
Y plumas vivas bailarán sobre mi pecho cuando tu larga            
     piel de plata
brille espantando a mis enemigos.                        
                       Oh Dios de la mirada atroz
y eternidad frotando tu espada luminosa.
Muéstrame tu nido donde surge el arco iris despertando      
     a la tierra
o deja que yo te arrastre en mi curso de humano monte,                                 
                       con mi sol apagado.
Y otra vez bajaremos
a besar los sentidos de la mar y la oscura mar de arenas.
Y tú tendrás tienda de colmillos frescos y otros dioses      
     te amarán.
Ah, ya veo tu mano pura en sus costumbres, la manera tuya      
     de sonar instruyendo a las estrellas.
Mis sentidos se agitan para convocarte, no me dejes      
     sordomudo con mi sombra chiquita.
El aire se abstina en arder flores secas.
Más allá de la pendiente se insinúan los humores de una       
     tierra con rumores de fruta.
Allí la Madre Luna anda suelta y nadie le presta atención. 
Dicen los viajeros que por las noches 
llora espinas.
Dicen los pájaros migratorios hay un dios grande,       
     un río hablador.
Tú que me arrancaste de las tinieblas, alza para mí       
     tus oráculos.
Dime cómo se labran los pensamientos sanos.
Di cómo he de permanecer con mis días para que mis hijos       
     no me desconozcan.
Porque mordido en tus misterios me contemplo sustancia       
     volátil y quizá, por tus labios incandescentes,
penetremos en el ancho huerto de la vida.



DE Celebración de SARA BOTTICELLI 1983


El aleph  

¡Transparencias! 
Lo que he visto son tus dos ojos 
El sueño fluir de tus cabellos alumbrando los continentes
He visto tu imagen suspendida sobre el océano 
El punto clave donde muere tu naricita y empieza
a florecer el aire 
He oído la desbocada floración de luces que deliran
en torno a tu cuerpo 
He visto el juicio de tu mano izquierda flotando
entre el sueño y la realidad 
He visto tus tesoros, los pensamientos ariscos 
que pueblan tu cabeza, 
los suaves pensamientos que pueblan tu piel 
y la caída de aguas intemporales sonando en tu cuello
He visto la vibración celeste de tus senos 
Tu ombligo tibiamente rosado y otras comarcas 
Las vividas erupciones de tus caderas fosforesciendo
en la noche 
He visto la noche y la agitación de sus monstruos 
Y la increíble lucidez de la luna que proyecta tu sombra
sobre mi cuerpo 
He visto la realidad de tus labios, así fundamentada
por ese rayo brillo de tu lengua 
He visto la constante continuidad de tu cuerpo
Mis ojos han visto la eternidad




Poema 

Por esa luz frutal que germina en tus cabellos
y la magnética fluidez de tus dones no moriré 
Agazapado en la claridad, escondido como un francotirador
aguardaré tus apariciones de gacela 
ascenderé con el salto del tigre 
y entraré en la historia de tu larguísimo cuello
Y no cantaré al Estado ni a las lilas de la soledad 
No al cielo endurecido por usura 
Sino a este cielo atigrado por tu sexo 
Y a las líquidas hojas de cedro que lo cubren. 



Advertiste, Sara, que el perro se parece
A las animales 
y que éstos por cultura le dicen ven pacá mi amor? 
Una extraña tarde de setiembre, entre las calles vacías, 
es decir las calles sin ti, 
encontré un mundo rotundo brotando 
En ese mundo una sola esquina rosada
Y en la esquina rosada un tibio claro de sol 
Baja ese claro, mátame, Sara,
un perro sensitivo tiritaba de amor.




de Sol de Ciegos  2008


La realidad no es como la ves

La realidad no es como la ves
El claro fresco que percibes en este instante
Ni siquiera como la vez que tu ojos la vieron
Nítida, para perderse otra vez
Por debajo de tu sordo mirar discurre alada
Como ese río que alguna vez te prestó su voz
Súbita, como el zarpazo de una fiera, te calza
Y habrá transformado tu forma de mirar
La realidad no es como la ves ahora, nítida y voraz
Y jamás como la verás mañana, líquida y locuaz
Lejos de tus ojos se desliza inconmovible
Y se expresa con horror
La realidad está allí, y no requiere de tus sentidos
Para perderse otra vez


Como ríos de Luz

Sobre el heno
O a ras del centeno
Extienden sus cuerpos
Los amantes adolescentes
Como ríos de luz
Brillan los cuerpos de los amantes
Sobre el heno o ras del centeno
Un enano ciego camina por el cieno
Buscando la estela de Dios
Un ciego enamorado atisba en su cielo
Los cuerpos de los adolescentes
Brillando brillando
Como dos ríos de luz.



Tal vez estará la muerte

Yo también estaría muerto si estuviera aquí
O quizás vivo
Innoblemente muerto pero altivo
Tal vez alguien viva sólo en este instante
Pero de algún modo también estará muerto
Pero su cabeza y mi casa naufragan en la muerte
Diligentemente flotan sobre aguas difuntas
No obstante, este oído se empecina y quiere
resucitar las cosas muertas
Pero él también quizás esté muerto
Deliberada y políticamente muerto
Todos se han ido de lo que era mundo
Y hay sólo una viva vaciedad de signos
Un rostro batallando entre la bruma
Salvo. Tal vez. Quizás

CESÁREO 'CHACHO' MARTÍNEZ Y JUAN OJEDA

Homenaje a "Chacho" Martínez 

Por: Eduardo Arroyo 

Chacho Martínez es pues un hijo de su tiempo, venido de las canteras provincianas al igual que muchos poetas de la época llegados de fuera de Lima ( los horazerianos Jorge Pimentel de Chiclayo, Tulio Mora de Huancayo, Juan Ramírez Ruiz de Chiclayo, Jorge Nájar de Pucallpa, José Carlos Rodríguez de Iquitos, Enrique Verástegui de Cañete; los poetas mágicos como César Toro Montalvo de Chiclayo, Omar Aramayo de  Puno, Carlos Zúñiga Segura de Pampas-Tayacaja; José Luis Ayala de Puno;  insulares como el excelente Juan Ojeda, de Chimbote y  Chacho Martínez de Cotahuasi, mundos de gente brava, eximios poetas y bebedores de vocación.  Faltaba más). Por tanto conviene destacar el papel de los no limeños haciendo excelente poesía en Lima. Son los capitanes de la generación del 68. Desde fuera de Lima es además desde donde se ha hecho excelente poesía  peruana (allí la fuerza raigal del movimiento Orkopata de Puno encarnada en la colosal obra de los hermanos Churata; nuestro cholo César Vallejo, cumbre de la poesía universal). Pero es también desde Lima en la que provincianos como Washington Delgado (Cuzco, generación del 50), Arturo Corcuera de Trujillo o el piurano Marco Martos en los años 60, han vertebrado una importante obra literaria, tendencia que ha continuado en las décadas del 80 (Róger Santiváñez de Piura, Domingo de Ramos de Ica) y de los 90. Lo mismo en narrativa. Un personaje del jet set internacional y hoy Premio Nóbel de Literatura, Mario Vargas Llosa, es de Arequipa siendo muy importante la labor narrativa de literatos  provincianos pensando el Perú desde Lima, como es el caso de Miguel Gutiérrez (Piura), Edgardo Rivera Martínez (Jauja), Oscar Colchado Lucio(Chimbote) y desde mucho antes Oswaldo Reynoso, de la República de Arequipa.

Otra razón para evocar y homenajear a Chacho es que pese a que en los años 60 y 70 hubo una sobreideologización  de la vida y un mayor peso de la lógica de estructuras sobre la lógica de los actores sociales, la obra literaria de Martínez no aparece tan sobreideologizada. Hay por supuesto siempre una apuesta por una utopía popular conjuntamente con la fuerza raigal del terruño, fuerza y al mismo tiempo ternura y belleza de la palabra. No siempre está presente el carácter imprecatorio de Maiakowsky ni el panfletario de alguna poesía de los 70. Mas bien, Chacho en sus “5 razones para comprometerse (con la huelga)” deslumbra por su canto de comunión raigal con la naturaleza, su cosmogonía y su amor a la vida en la primera razón “Dónde se habla de la naturaleza y sus criaturas” en cuya página 11 (SINCO EDITORES y P.E.N. Club del Perú, junio del 2000), nos dice:

“La vida es la única realidad azul que nos cautiva.
Y la tierra es hermosa, blanca, cuando la vida canta
             en su aire puro.
Todos los peces rojos y las mariposas nítidas hemos nacido
             para brillar bajo este cielo”.

Argumenta tratando de convencernos con la fuerza de las razones, fundamentación que también dirige a las clases dominantes a  los que llamaba “señores del poder” (página 13):

“En esta comarca, señores del poder, hace siglos  que la vida
              es imposible.
Imposible la inocencia del viento, y en el mercado
              danza la pesadilla,
panza la escasez omnipotente y con botas,
              sencillamente siniestra
como la boca de una metralleta en mi pecho”.

La segunda razón de su poemario titulada “Dónde se habla de cómo vivieron, soñaron y sueñan las gentes de este reino llamado Perú “es una bella historia generacional (páginas 15-16):

“Los abuelos vivían en casa propia.
Tejían el agua con el viento para vestirse
y guardaban esterlinas para el asombro nuestro.
         ……………………………………
No vivían en abundancia porque lo hacían de su trabajo
(Nadie que se valga por sus manos comete avaricia).
Los abuelos
eran buenos agricultores y mejores traductores de la ciencia.
En esta comarca difícilmente alguien se moría por descuido.     
                                   
Los abuelos eran sobrios.
  ………………………….
Grandes constructores de la felicidad………………
Los abuelos eran prácticos y soñadores como lo puede ser
un hombre sin temores
un hombre que se pasea a la orilla de mar                                   ……………….
Nuestros padres sí que se las vieron
           ………………………
Pero nos dejaron el aire alquilado y sin fianza……..
y nos echaron sobre los caminos rojos de esta tierra…
Redondearon un destino, concluyeron sus días
y esperaron a la muerte
casi satisfechos, digo, es un decir.
A nosotros se nos obliga a ir a buscarla.
Así se devalúan nuestras generaciones como se desgasta
nuestro corazón.
Mientras el enemigo……
y devalúa la vida sin consideración”.

 En su tercera razón, Chacho recorre los caminos del Perú y nos dice (página 20):

“Y en todas partes, amado Perú, ví mujeres desgreñadas,
con esa pena increíble
que sólo el Ande puede mostrar.
                 …………………………
Y en todas partes, amado Perú, los chiquitines
rascan el cielo
con la mirada seca y en el hoyo de sus pechos empolla
la miseria……….
No queremos discursos, señores del poder, queremos evitar
el suicidio de nuestros hijos.
                                            
Nuestro país está hecho trizas, sus mejores habitantes
enloquecen de impotencia
mirando que la destrucción construye su morada
entre nosotros.
Nuestro país no es un cuerpo sano sino una larga llaga
que arde a las estrellas….”.

¡Cuánta actualidad hay en estos versos con lo que  ocurre ancestralmente en nuestro país!

En su cuarta razón, Cesáreo hace referencia al gran Paro Nacional del 19 de julio de 1977  (página 24):

“Y hubo terror en casa de los poderosos, terror en Palacio
y terror en las cloacas de este reino….”

En su quinta razón estimula a los compañeros  en huelga de hambre (página 25):

“Canten canciones sanas, las más nutritivas.
Porque el canto anima los nervios
en los días difíciles.
¡Nada de quebrantos!”

Finaliza diciéndonos que:

“El hombre se ha declarado en huelga de hambre
para detener la matanza” (página 29).

Fuerte, lleno de odio al enemigo de clase, le dice que si no se convence con estas razones, “la historia no te juzgará, porque la historia no se ocupa de la mierda”(Postdata, página 31).

Hay en Cesáreo un profundo amor a la humanidad,  a la gente, a los pobres, al Perú y una comunión con la causa de la liberación popular.

Cesáreo hace innovaciones en el lenguaje con su “poema  coyuntural” de filiación proletaria. Diversos términos adquieren otra connotación en su poesía, vg. la noche  significa Lima, llegar a la desesperanza, a la niebla limeña; el viento es la vida, el impulso, lo nuevo.

 Chacho retrata a Lima bellamente en su poemario “El sordo cantar  de Lima” (Concytec,  marzo de 1993) con el que obtuviera el segundo puesto en Casa de las Américas, tratando el fenómeno migracional hacia la ciudad. En “Tierra de éxodo”, primer libro, prologa     

                                        ”Desde Puno en llamas
                                         hacia Arequipa o Lima
                                         descendemos a la noche”.

No es la noche de San Juan de la Cruz o Santa Teresita de Jesús, noche mística de fe, de páramo en la soledad de la fe sino el desarraigo que es Lima para el andino. Por ello nos dice que este poemario pudo haberse llamado “Poemas descarriados” ya que hace alusión a millones de peruanos que han perdido el centro de sus vidas vagando en las márgenes sin encontrar su identidad.  Es el desarraigo del andino migrante y la nueva identidad del cholo (páginas 14-15):

“Ah, mis ojos que han visto nacer y crecer al halcón,
         …………………………………….
Que han visto parras bien paradas y lagares profundos…..
“Oh vientos. Nuevos y viejos vientos
Murmuraciones vivas en un oído muerto”.

Toda la ternura de un padre dedicándole un poema a su hijo Manuel Agustín (página 64):

“Me alegro por ti y me festejo por todos los chiquitines
de tu edad.
Yo viviré sentadito ancianito para verlos a ustedes adultos
jugando a la ronda…..”
                      (Pag 71)     

“La revolución es mi habitat
Mi única manera de florecer en el siglo……………………..
La aurora, mi cómplice,”

 Recorre Lima con sus textos sobre el Wamani y la carretilla,  la Plaza Unión refiriéndose a esta Babilima, haciendo alusión a la nueva Babilonia que es la actual capital del Perú y finalmente presenta a Lima como tierra de niebla a diferencia del cielo claro del ande (página 103):

“La gran puerta de Lima es la niebla. Sus patios y despensas
son de niebla.
Nacen en la niebla. Comen y se ayuntan en la niebla.
Si sueñan, sus sueños son de neblina.
En Lima sólo amanece o sólo anochece………………..
No hay noche ni día en Lima.
Entre la niebla es difícil saber quién te habla, quién te ama,
quién te escupe”.

Retrata calles, plazas y bares, sedes de la poesía: El Palermo, el Chino Chino, el Wony.

Chacho es un poeta del amor. Allí su poemario “Celebraciones a Sara Botticelli” y su extraordinario poema “Magnolia” en “El sordo cantar de Lima”. Es además un buen narrador como lo atestiguan sus numerosas crónicas periodísticas.
Su poemario póstumo “SOL DE CIEGOS”, publicado por la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle-La Cantuta en el año 2007, es un libro que data de 1972. Allí encontramos como el autor, desde muy joven, ya cultiva una bella poesía y una fina prosa poética. Cada poema va acompañado de una prosa poética en un libro que considero una de las cumbres de nuestra producción literaria por su carácter universal, humano, su alta musicalidad, su perfil de colores. “Sol de ciegos” es el sol interior que alumbra las penurias del alma. Hace alusión a una humanidad ciega, que requiere de la poesía, verdadero sol para ciegos. La realidad es caótica frente al nuevo orden que trae el poema. Es un acercamiento místico, metafísico a la humanidad, la valorización de la existencia en la palabra y de la palabra en la existencia. Metafísica total que combina todos los sentidos: ver, olfatear, sentir, gustar, tocar. Para muestra un botón (página 44):

             METAMORFOSIS

             “Robo un esquivo ave al Paraíso
             Lo secuestro hasta que me libere
             Laborioso, extraigo un sonido del mundo
                            y lo llevo conmigo
             hasta que me sea consanguíneo…….
             Mi cuerpo es una sinfonía
             Una torre gótica vista desde Europa
             De allí sale volando el ave”.

O en prosa poética “MIRANDO LOS CERROS” dedicado  “ Para Manuel Agustín, mi hijo, quien conduce mis pasos desde el futuro

“EN EL PATIO. 

Sí, era en el patio donde mi madre
alcanzaba su más alta ternura. Ternura de mi madre.
Miraba el cerro (son sus ojos), y peinándome bonito
para la misa me repetía que mi padre volvería pronto.
Que había subido por aquellos caminos verdes para
traernos muchas cosas rojas, azules, urgentes como el
agua…..”No te muevas; no me dejas sacarte la raya”……
“Ya estás bien. Ahora vamos a misa a rezar para que tu
padre vuelva pronto,
madre siguen sonando en la noche” (páginas 45-47)

Estas líneas que escribo son de lealtad a un amigo con quien nos bebimos toda la vida en el “Pilsen” y otros huariques de la ciudad allá por los años 89 y 90 mientras programábamos “Reunión elegida”, encuentro poético de 6 meses organizado por la entonces Asociación Cultural Peruano-Soviética.

Hombre bajito con su morral de cuero, muy europeo, sus anteojos a lo Valdelomar y su pelo eternamente peinado y mojado, secreto que siempre guardó , supe de su amistad, de su voz fuerte y ronca así como las grandes borracheras de varios días. Gran poeta, hombre  honrado, decente y digno trabajó hasta el fin de sus días.

Sé, mi estimado Cesáreo, que hubieras querido morir zapateándote un huayno en tu querido Cotahuasi, viendo sus tierras sembradas de  prosperidad y llenando tus pupilas con la limpidez de sus cielos,  el cóndor volando en las alturas, las collas cercándote,  ebrio de vida como Whitman o Thoreau, amando a Gloria tu esposa y abrazando a tu pequeño Manuel Agustín tomándote tus cervezas azules con Juan Cristóbal y Goyo Martínez en las pampas de los sueños correteando bellas andinas con tu carnal Walter Tinta. Ya en el paraíso te habrás encontrado con tu gran amigo, el poeta Juan Ojeda, experto en el mundo de las parcas y cumbre de nuestra generación.

  Un abrazo camarada. ¡ Hasta la victoria final !


"ESA FOTOGRAFÍA DONDE CESÁREO MARTÍNEZ APARECE, COMO CÉSAR VALLEJO, APOYADO EN UNA ROCA Y MIRANDO LAS MUSARAÑAS, EN UN PAISAJE ANDINO, SE LA TOMÉ EN CANTA, EN UNA CALLE EMPINADA POR DONDE PASEABAN UNAS NUBES GORDAS Y CONFIANZUDAS, QUE EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS SE VOLVÍAN TORMENTOSAS." (GREGORIO MARTÍNEZ)

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