miércoles, 13 de abril de 2016

LUIS FELIPE DESSUS [18.432]


Luis Felipe Dessus

Nació en Juana Díaz, Puerto Rico, en el año 1875 y murió en Ponce el 15 de diciembre de 1920. Fue un intelectual de valer, hombre orgulloso de sí mismo, íntegro, culto e inteligente. Fue además, un gran periodista de pluma recia y contundente; de crítica mordaz y atrevida. Luis Felipe fundó la revista Pancho Ibero, tema de la jocoseria y de la sátira, que tuvo una gran aceptación en nuestra patria.

Fue Dessús un poeta elegante y fundamentalmente romántico. Político, periodista y poeta. Formó parte activa del Partido Unión de Puerto Rico. Fundó la Revista Pancho Ibero sobre política, arte y literatura (1917). Colaboró en los periódicos La democracia, El Mundo y en el Puerto Rico Ilustrado. Entre sus obras se encuentran Obras y Balas (1916) y los poemas Al Jacaguase e Indiana. 

La primera voz mulata de Puerto Rico fue la de Luis Felipe Dessus, que proclamó su diversidad étnica de ser indio y africano. Dos identidades despreciadas por el colonizador español. Este poeta, en su desafiante reafirmación dice: “Yo soy negro y dichoso, / ¡mas que un papa y un rey!/ (…) No hay como ser negro y amar a Lucifer”. Esta versión tiene cierta correspondencia con algunos de los poetas negros de expresión francófona en África que manifestaron su repulsa contra la presencia religiosa del colonizador. Por tanto, el apelo a Lucifer equivale a dinamizar, simbólicamente, lo contrario de lo que pretendía la religión del colonizador. En este poeta vemos claro la confrontación mantenida por el colonizado frente al colonizador.




Toussaint

Un grito se oyó un día en una tierra indiana.
Era un desesperado grito de rebelión,
porque, bajo el ramaje de una selva antillana,
un rugido lanzaba africano león.

Era "Toussaint" que, al frente de febril caravana,
de su pueblo y su raza combatía la opresión,
y en el bosque frondoso y en la fértil sabana
el poder derrocaba del Primer Napoleon.

En la feroz contienda un grito de agonía
asustada y medrosa lanzó la tiranía:
ya eran dos los fuertes, ya eran dos los grandes;

el que vieron los Alpes y el que vieron los Andes...
Mas, por la fuerza augusta de miríficas leyes,
¡vencedor fue el esclavo del vencedor de reyes...!




Indiana

          Yo soy indio y africano:
borincano,
donde razas muy ardientes confluyeron:
soy la vida, soy la llama:
mis abuelos no me dieron
ni perfiles ni colores
seductores;
pero escucha: las cadenas
que a mis razas humillaron,
en las venas
rabia y fuego le dejaron.

          Toma un beso castellana,
rudo y virgen cual mi agreste selva indiana.
Es mi sol, el antillano:
pon tu mano
nívea y dura como el mármol, en mi frente
abrasada por el fuego.
Tu alma siente
sed de amores ardorosos;
yo me entrego
siempre esclavo,
pero bravo,
a tu lúbrico deseo,
a tu ardiente devaneo.

           Sé mi esclava:
son mis besos, como lava,
lujuriosos, abrasantes;
con mis brazos,
fuertes lazos
formaría yo en tu cuello
que de nieve es un destello,
mientras miro
cuando exhalas un suspiro,
que tu pecho se levanta,
y con vivo desenfreno,
el volcán que hay en tu seno
ruge y canta… 

(en Morales 1981: 36-37)





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