viernes, 29 de abril de 2016

MAGGY DE COSTER [18.568]


Maggy De Coster

Nació en Jeremie, Haití. Es periodista de formación, detentora de un DEA en Sociología del Derecho y Relaciones Sociales y miembro de la Asociación de Mujeres Periodistas (AFJ). Dirige la revista literaria Le Manoir de Poètes, desde el año 2000. Es igualmente miembro de la Société des Gens de Lettres de France, del PEN Club francés, socia y antiguo miembro del comité directivo de la Société des Poètes Français en la que organizó durante cuatro años un encuentro literario mensual bautizado Au rendez-vous des lecteurs. Fue también durante dos años la redactora en jefe de Agora, la revista de la Sociedad de Poetas Franceses.

Entre sus publicaciones se pueden citar: Rêves et folie [Sueños y locura] (1994); Le chant de Soledad [El canto de Soledad] (2000 y 2007); La tramontane des soupirs [La tramontana de los suspiros] (2002); Un éland’innocence [Un impulso de inocencia] (2004); Les vendanges vespérales [Las vendimias vespertinas] (2005); Le chant des villes (El canto de las ciudades) (2006); Comme une aubade (Como una alborada) (2007); Au gué des souvenirs [Al vado de las memorias] (2008); Le sémaphore du temps [El semáforo del tiempo] (2010). 

Ha obtenido varias distinciones honoríficas en Francia, Italia y Colombia. Sus poemas han sido traducidos al español, al italiano, al catalán, al rumano, al inglés y al árabe.

Ha traducido varios poetas hispanohablantes al francés y más de una cuarentena de poetas franceses al español.


Versión al español de
Cristina García, María García y Alejandro Múnera


Sonata para mil y una páginas

I

Mil y una páginas de libros
Enrolladas en el encaje del día
Se ofrecen a mis ojos
En la bruma invernal.


II

Cuando arden los bosques en verano
Hay páginas de libros
que uno descubre carbonizadas
Sobre el suelo atormentado
Llevadas por el viento
Otras se encuentran
Yaciendo sobre los troncos de los árboles
O sobre las crestas de las montañas peladas.


III

La suerte de ciertos libros
Se parece a la de ciertos árboles
Que se talan para alimentar
Fuegos de chimenea
Están allí impávidos
Esperando el golpe de gracia.


IV

El libro de la inocencia
Es el que uno lee
Frente a un mar en calma
A la sombra de la tarde.
Los pájaros hicieron tregua de vuelos
Dejando planear al silencio
Bajo un cielo crepuscular
Único testigo de una presencia infantil.




PUENTES DE PARÍS

Luminescencia de los días de verano
Evocadoras pasiones
Subconscientes
Biombos del Sena
Obras del pasado
Alimenta secuencias de historia
Tejidas en la ojiva del tiempo 
Estigmas de las horas de Lutecia
Diluidas en los recuerdos
Disperso
Parodia siglos de gloria
Anclados en las memorias
Sueño inscribe en el firmamento del alma 
Instantes indelebles
Soplo inagotable de vibraciones




Haibún

Tiempo de nieve
¡Qué lo hubo creído que París a principios de este diciembre 2010, se parecería a una pista de patinaje vasta! Decididamente no necesitamos ir a Courchevel o a Serre-Chevalier para ver caer la nieve a flujos. Sorpresa agradable para los niños. Los vendedores de esquís fallaron una bella ocasión. Los automovilistas abandonados a su suerte, pisan el pavimento nevoso a merced de sus zapatos. Los peatones resbalan y sus nalgas pero hay cosa más grave. Por lugares, París es una piscina. Como patos, chapoteamos a falta de nadar. Tenemos los pies mojados, esto no es agradable en absoluto, decimos por otra parte que nos resfriamos por los pies. Que pena para estas maquinitas ilustres que nos llevan por todas partes. Cuando el vehículo quiere andar, son aquellos que toman el relevo, sobre todo en el tiempo de nieve. ¡Nieve súbita!
Nieve precoz
Parálisis urbana
Automovilistas enfurecidos
Sobre una alfombra de nieve
Resbalo
Y rebota sobre las nalgas
Sobre una balsa de hielo
Deambulo
Efectuando un recorrido en slalom entre acera y calzada
Nieve de principios de diciembre
Nieve inesperada
Desarreglo climático




Entre cielo y mar (1)

Velero de recreo
Lujo y voluptuosidad asegurados
Pasajeros en alborozo
Largamiento de las amarras
Abordaje y arribada
A buen puerto



Sobre el camino del ron se extienden
Saint Malo y Pointe-à-Pitre
Entre mar y cielo
Bóvedas montañosas y vegetación sublime
Veleros que hienden todo
Dan el la
Carrera de persecución y rivalidades
Para multiplicar victorias 
Color rojo de los cielos en efervescencia
En la diversidad y el fulgor
Tardes saturnales
Como si el viento descarado
El olvido recorriese los recintos
Comarcas simplificadas



Púrpura de acostando sol
Se difunde en cielo lleno
Y diluye sus sombras
En el mar quieto
Cuando los últimos cargamentos
Se pierden para el horizonte



Entre cielo y mar (2)

En la isla, banda larga y tornasolada, la presencia solitaria de una casa a los postigos cerrados, domina el mar, vasto y quieto, plantado por algunas estacas que revelan posiblemente el paso acostumbrado de los pescadores, y sobre la cual duermen dos veleros. Sobre la orilla norte queda la montaña, peinada por la vegetación que sublima el paisaje. A lo lejos, observamos algunas casas distantes las unas de otras.
La bóveda celeste, atravesada por una alfombra de nubes blancas, se pone de acuerdo al azul del mar para formar un cuadro terminado.



Cuando la poesía tiene aroma caribeño: 
Maggy de Coster

Por Berta Lucía Estrada


Conocí a Maggy de Coster (Haití - Francia) en octubre de 2010 en el VIII Encuentro Internacional de Mujeres Poetas organizado en esa oportunidad por Clara Bella Ventura en Bogotá. Desde entonces hemos estado en contacto permanente; volvimos a coincidir en el siguiente Encuentro, esa vez organizado por la poeta panameña Gloria Young, y en París, donde he leído dos veces poesía invitada directamente por ella.

Maggy de Coster, además de periodista es poeta, novelista, escritora de libros y canciones infantiles y traductora del español al francés. Uno de mis libros, La ruta del espejo (Editions du Cygne, París, 2012), no solo fue su traductora sino que ella misma se encargó de presentarlo al editor. Su obra ha sido traducida a varios idiomas: español, italiano, catalán, rumano, inglés, portugués y árabe. Es miembro del PEN, capítulo francés, y ganadora del Primer Premio de la Academia Internacional Il Convivio, Sicilia, 2003, entre otros galardones a su obra poética y profesional. Desde hace más de doce años dirige y edita la revista poética Le Manoir des Poètes.

Su último libro, de un total de 12 publicados, es “Entre relámpagos y penumbras” (Editions L’Harmattan, Paris, 2014), en edición bilingüe, francés-español. Es un pequeño poemario que nos invita a un viaje a través del tiempo y cuya nave es el libro. Por sus páginas navegamos por océanos conocidos y desconocidos; pero sobre todo es un libro que indaga en ese raro enigma que es la existencia humana:

“El hueco de las olas / aloja los pensamientos / de los niños perdidos”

Una alusión a la infancia extraviada en el pasado de cada uno de nosotros, una alegoría de una vida olvidada, ignorada y tal vez mancillada. Como si el dolor se hubiese lanzado por la grieta que separa las olas de un mar agitado por la tormenta.

“En los parajes del vacío/ mil sueños se deshacen / a la velocidad del sonido /

Y como eternos Sísifos, cargamos con nuestra piedra al hombro:

Soñar con Sísifo / en la ondulación de la tarde / resplandor de locura

Este verso se revela en los poemas que conforman Sonata para una y mil páginas. Como Sherezada, Maggy De Coster nos canta a la lumbre de las estrellas el dolor que la habita, que habita sus palabras, que habita los libros arrumados en anaqueles escondidos:

“Cuando arden los bosques en verano / hay páginas de libros / Que se descubren carbonizados / en un suelo atormentado/… Oros se encuentran  / yaciendo en los troncos de los árboles / o encima de las crestas / peladas de las montañas”

Esos libros “carbonizados” o aún no impresos nos develan el secreto de su existencia: “¡Abajo las armas! / ¡Libros arriba! / Salvas de amor /tregua de guerra / y se callan las armas / y resuenan los campos de paz / sacados de los libros recobrados

Luego, el libro se convierte en “brújula / guía noble del espíritu /

E “intenta sobrevivir / al pie de un árbol… / Cuando todo desaparece en el vientre del río”. Y en las ramas de algún árbol encontramos “la jaula de la esperanza (que) abriga un libro”… “la vida de un libro en peligro”

Y haciendo alusión nuevamente a la contadora de leyendas Maggy De Coster dice:

“las páginas de mis libros / se parecen a las olas / de lluvias inesperadas / que sorprenden a los viajeros / de países desconocidos”

Y es que en el movimiento perpetuo de las olas podemos ver ese otro movimiento de ese otro mar no de agua sino de arena: el desierto de los cuentos de las Mil y una noches; o de las Mil y una noche como decía Borges.

Y los niños perdidos, a los que hacía alusión anteriormente, aparecen -como sombras o fantasmas o sueños o evocaciones- a través de la recuperación de “la memoria / del tiempo / anidada en los viejos libros”

Al mismo tiempo que se pregunta:

¿Pero qué quedaría de nuestros pensamientos / si hubiera que recortarlos / como recortamos un libro?... Lanzadas en el viento / sin paracaídas / las hojas de los libros / tiritan de pavor / antes de rebotar / en una cama de neumáticos / al asalto de los guijarros”

Pero después de la tormenta viene la calma y con ella la esperanza de otra vida para el libro que se había volatilizado:

“Así como un cuento de nunca acabar / un libro duerme solo encima de un tejado / a la espera de despertarse / en las manos de un lector curioso”

Versos que me hacen pensar nuevamente en la guerra y la paz. La guerra los destruye, la paz los lee y los vuelve a escribir.


Dibuixo les formes del passat

Damunt la plana masegada
Del trànsit dels meus dies
I dins la trama dels anys,
Insereixo la factura del present.

L'ànima abeura un instant de silenci
Dins la rodera de l'esperança
Per conjurar la paròdia de la pena.
La sang dins les venes oneja
I mon cor entona la súplica del vent.

Dins el camp del deliri
Les portes del buit s'obren
Damunt el graó dels meus somnis,
I els pètals dels records proliferen
Dins el taller de la memòria.

Davallo la pista negra
I enceto la cruïlla
Entre els esbarzers de la incertesa
Llisco sobre els vessants de l'oblit
I bado abans de conquerir
Un bri d'esperança
Que se m'obre als meus ulls entelats.
Mes al revers de ma vida
Romanen en filigranes
Els rastres de l'advers.

de Les vendages vesperales

[ Inèdit ]



Aroma discret de les estalactites
dels meus recors abassegats
per l'efusió de les ones
de desigs inconfessats.

Refracció dels arquetips
a l'aparador dels meus sentiments.

Irrupció del seguici de la veritat
dins la interioritat del verb encarnat.

Sublimació de les passions
a dins el quars de les nits.

Fusió del passat-present
gargotejat a la pissarra dels meus jorns.

de Comme une aubade

[ Inèdit ]



A la tela del meu cor
taques de silenci
engreixades pel pes dels dies.

A l'espirall de les hores
s'arrecera l'ocell ferit
de les tenalles del vent.

Mes a la reclosa dels meus somnis
he pouat el decòrum de ma vida
per renéixer a l'eternitat.

de Comme une aubade

[ Inèdit ]



Una càrrega de planys
entra a la rada de la quotidianitat.
Empremtes necològiques
per les avingudes de la injustícia,
llarg tapís amarat de sang seca.

Despulles d'odi
que suren sens treva
de les profunditats de l'inconscient
espirals de violència
arrossegant la gent
a la presó del terror.

de Comme une aubade

[ Inèdit ]




Transmutació

Mirar-se la mar
quan altes onades
baten contra els penya-segats
del Port de la Meule a l'Ille de Yeu.
Dipòsit de barques abandonades
que acabaran com a relíquies
a les cabanes dels pescadors,
la reclosa del meu cor
s'obre als passatges dels somnis romàntics
segellats a les piragües del temps
i la paròdia del polsim.
Intento enllaçar
amb el més enllà de les ribes
per transmutar els meus pensaments
a l'Arc Iris encastat
al Mur de les Lamentacions,
una avatar de fin-de-siècle
inscrit a l'oracle del present.

de La tramontane des souspirs

[ New Legend, 2002 ]




Insomni

Quan el dia expira
ja les portes de ma pensa
s'obren de bat a bat
a l'acull nocturn
de l'insomni.
Sempre fidel a la cita
d'aquesta marató folla
pel camp de la meva imaginació
trepidant,
i deixant el meu cos baldat
l'endemà matí.

de La tramontane des souspirs

[ New Legend, 2002 ]



L'absència

Com una pedra sense emocions
l'absència regna al present
fugitiu de l'aurora
mentre es conjuguen els acords
de les ones al recital del músic
monocord i impassible
que pinça brutalment les cordes
del seu instrument
entre la boira de l'inconscient.

Com una monja que desgrana
el seu rosari quotidià
l'aranya teixeix sens fi
la tela de l'esperança pel pur plaer
i l'art de viure vella.

de La tramontane des souspirs

[ New Legend, 2002 ]







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