sábado, 30 de abril de 2016

MIMNERMO DE COLOFÓN [18.586]


Mimnermo de Colofón 

En griego, Μίμνερμος, fue un poeta y músico griego de finales del siglo VII a. C.
Fue un contemporáneo de Solón, unos años más joven que éste. La Suda afirma que Mimnermo es de las ciudades de Asia Menor Colofón, o de Esmirna, o de la isla del mar Egeo Astipalea, y añade, con peculiar exactitud, que escribió bastantes obras. Al menos hay noticia de dos: un poema épico que hablaba de la fundación de Esmirna por colonos de Colofón, que conocemos como Esmirneida, donde además se narraba la batalla entre los naturales de Esmirna y el rey Giges de Lidia hacia 680 a. de C., es decir, tres generaciones antes que la del poeta, y un libro de versos amatorios por los que es sobre todo conocido, escritos en metro elegíaco, aunque también escribió yambos. Estas elegías, publicadas en un volumen con el título Nanno, "Muñequita" (una flautista de la que estaba enamorado), fueron transmitidas por Estobeo y se caracterizan por una gran sensualidad y erotismo y una velada melancolía; pero el tono general es vitalista y no se resigna al paso del tiempo. El goce de la juventud contrasta sin embargo con la fugacidad de la vida y las tribulaciones de la vejez que, por desgracia, son los versos que más nos han quedado de este presunto maestro de goces terrenales. El texto de uno de ellos hace referencia a la brevedad de la vida, a los placeres de la juventud y a la triste condición de la vejez, a la cual es preferible la muerte.

En su poesía se inspiraron después los poetas alejandrinos, Calímaco entre ellos. El gran poeta romano Sexto Propercio dirá de él (I, 9, 11) que plus in amore valet Mimnermi versus Homero ("en cuestiones de amor vale más un verso de Mimnermo que Homero"), señal inequívoca de estima.

La actitud hedonista de Mimnermo, que considera la vejez como un mal peor que la muerte, se expresa en los versos:


¿Y qué vida, y qué goce, quitando a Afrodita de oro?
Morirme quisiera, cuando no importen ya más
los amores ocultos, los dulces obsequios, la cama,
cuanto de amable tiene la flor de la edad
para hombre y mujer; pues tan pronto llega la triste
vejez, que hace al hombre feo y malo a la par,
sin cesar le consumen el alma los viles cuidados,
ya no se alegra mirando a los rayos de sol,
los muchachos lo odian, lo vejan también las mujeres
tan terrible dispuso Dios la vejez




Nosotros, como las hojas..., 
de Mimnermo de Colofón (versión bilingüe)

El tropos literario del tempus fugit es tan viejo como la literatura: aparece ya en la poesía acadia y sumeria, atraviesa Grecia y el Eclesiastés bíblico, descuella en Roma, se alía al pesimismo agustiniano en la Edad Media, renace con tintes clásicos, se barroquiza, llega, en fin, a nuestros días. No podía ser de otra manera.

De Mimnermo de Colofón colegimos que floreció en el siglo VII a.C., que fue admirado por Calímaco, Propercio y Horacio; pocas noticias tenemos de su vida, y las reportan fuentes tardías, como la Suda bizantina. Sabemos que escribió mucho, que su poesía desbordó de luz y erotismo. Pero solo unos 80 versos se nos han conservado de esa producción, que no nos hablan del amor, sino de la muerte. El poema elegíaco que presentamos es digno de cualquier antología.

En mor de honestidad y de mis deshilachados conocimientos del griego arcaico, confieso que esta traducción debe más que ninguna a otras versiones, castellanas y en otras lenguas (para el que quiera rastrearla, bella, muy bella es la recreación en italiano que realizara Salvatore Quasimodo). Míos son, eso sí, los quizás infructuosos intentos de realizarla en un metro español clásico, el alejandrino.


ἡμεῖς δ΄͵ οἷά τε φύλλα

ἡμεῖς δ΄͵ οἷά τε φύλλα φύει πολυάνθεμος ὥρη
ἔαρος͵ ὅτ΄ αἶψ΄ αὐγῆις αὔξεται ἠελίου͵
τοῖς ἴκελοι πήχυιον ἐπὶ χρόνον ἄνθεσιν ἥβης
τερπόμεθα͵ πρὸς θεῶν εἰδότες οὔτε κακὸν
οὔτ΄ ἀγαθόν· Κῆρες δὲ παρεστήκασι μέλαιναι͵
ἡ μὲν ἔχουσα τέλος γήραος ἀργαλέου͵
ἡ δ΄ ἑτέρη θανάτοιο· μίνυνθα δὲ γίνεται ἥβης
καρπός͵ ὅσον τ΄ ἐπὶ γῆν κίδναται ἠέλιος.
αὐτὰρ ἐπὴν δὴ τοῦτο τέλος παραμείψεται ὥρης͵
αὐτίκα δὴ τεθνάναι βέλτιον ἢ βίοτος·
πολλὰ γὰρ ἐν θυμῶι κακὰ γίνεται· ἄλλοτε οἶκος
τρυχοῦται͵ πενίης δ΄ ἔργ΄ ὀδυνηρὰ πέλει·
λλος δ΄ αὖ παίδων ἐπιδεύεται͵ ὧν τε μάλιστα
ἱμείρων κατὰ γῆς ἔρχεται εἰς Ἀΐδην·
ἄἄλλος νοῦσον ἔχει θυμοφθόρον· οὐδέ τίς ἐστιν
ἀνθρώπων ὧι Ζεὺς μὴ κακὰ πολλὰ διδοῖ.


Nosotros, como las hojas…

Nosotros, como las hojas que en la primavera
poliflorida brotan ante el sol súbitamente,
de la flor juvenil así, por breve tiempo
gozamos, ignorando de parte de los dioses
el bien y el mal. Pero las negras Keres, al lado
nuestro marchan, portando la hastiante vejez,
y otra la muerte; efímero duró el fruto en sazón
de juventud, el sol brillando ante la tierra.
No bien la estación llega su plazo a cumplir,
preferible es morir que continuar con vida.
No faltarán dolores; unas veces la casa
cae en ruinas y así la miseria nos hunde;
o se mueren los hijos, y qué nos resta sino
marchar hacia su búsqueda en el Hades; tiene otro
de enfermedad roído el corazón: no existe
entre los hombres quién de Zeus no sufra males.

NOTAS:

Los primeros versos pueden ser imitación de Homero, Ilíada, VI, 145-149:
οἵη περ φύλλων γενεὴ τοίη δὲ καὶ ἀνδρῶν. φύλλα τὰ μέν τ᾿ ἄνεμος χαμάδις χέει,
ἄλλα δέ θ᾿ ὕλη τηλεθόωσα φύει, ἔαρος δ᾿ ἐπιγίγνεται ὥρη ἦ ὣς ἀνδρῶν γενεὴ ἣ μὲν φύει ἣ δ᾿ ἀπολήγει.

Keres: Genios femeninos, muy arcaicos, relacionadas con el Hado, las batallas y la muerte (Homero), hijas de la Noche (Nyx) y hermanas de las Moiras (Hesíodo), sólo más tarde se identificarán con estas  y se usarán como arcaísmo.

BLOG: Juan Carlos Sánchez Sottosanto
http://sanchezsottosanto.over-blog.es/article-nosotros-como-lashojas-mimnermo-67064576.html


Una mirada a la lírica de Mimnermo

Por KATERINE JAIMES PEÑA

En el presente trabajo emprenderemos un análisis de un poema de Mimnermo, a la luz de las categorías del mundo clásico explicadas por los teóricos Plaglialinga, Barthes, Camarero, Rodríguez Adrados y Ducrot-Todorov.

En primera instancia, expondremos por qué los textos escogidos constituyen o no poesía. Luego, haremos una reflexión sobre el corpus en conexión con categorías como: poiesis, mimesis, prepón, elocutio y tropos, entre otras. Posteriormente, intentaremos elucidar campos semánticos presentes en el texto, así como palabras condensadas de significado. Finalmente expondremos algunas conclusiones.

Para empezar diré que Mimnermo es un poeta y músico griego de finales del siglo VII antes de Cristo. Nació en Colofón y escribió bastantes obras pero, como señala Rubén Bonifaz Nuño en el libro Antología de la Lírica Griega,  sólo se han conservado alrededor de 80 versos.

Su producción literaria se ha reunido bajo dos títulos: Nanno (Muñequita) un libro de versos amatorios, que lleva como título el nombre de una flautista de la que el autor estaba enamorado y Naderías, que contiene también una serie de poemas, entre ellos uno llamado Esmirneida, sobre la fundación de Esmirna por colonos de Colofón.

Sus poemas más importantes se caracterizan por la sensualidad, el erotismo y, sobre todo, por la melancolía del tiempo que es efímero. Como escribe Rubén Bonifaz Nuño: “Con él aparece en la poesía la noción de trabajo del tiempo que, con la juventud, suprime en el hombre las facultades del placer”. A continuación transcribo sólo la primera parte del poema que analizaremos de Mimnermo:


1

¿Qué vida nunca, qué gozo nunca sin dorada Afrodita?
Muera, cuando no más me acuiten estas cosas:
clandestino amor y amables ofrendas y lecho,
que de la juventud son codiciadas flores.
Más cuando a hombres y mujeres ha, pesarosa, llegado
la vejez que, a una, en feo y en malo al hombre torna,
siempre en el ánimo lo torturan tristes afanes;
no los rayos del sol se goza contemplando,
mas odioso, pues, a niños; repugnante es, pues, a mujeres.
La vejez, de este modo, ha vuelto al dios penosa.


Expuesto lo anterior, que podemos denominar también poietes o al menos un intento, procederé a responder a mi primera pregunta: ¿Por qué estos textos son poesía?

Debo señalar, en un sentido amplio, que los poemas que hemos seleccionado se encontrarían impregnados de poesía, la cual fue alzada a forma por los autores o hecha arte por ellos.

Lo que pretendo decir es que lo poético ya estaba antes del poema, era poesía en el universo y a través del autor se tornó en obra. Así pues, los textos objetos de nuestro estudio serían, en palabras de Octavio Paz: “poesía erguida”, pues es en los poemas donde la poesía se “aísla y revela plenamente”.

“…hay poesía sin poemas; paisajes, personas, hechos, suelen ser poéticos: son poesías sin ser poemas. Pues bien, cuando la poesía se da como una condensación del azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenos a la voluntad creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético…Cuando…el poeta es el hilo conductor de la corriente poética, estamos ante algo distinto: una obra”, escribe Octavio Paz. 

La poesía que late en la obra de Mimnermo, eso que la hace un lugar de encuentro entre el hombre y el universo, que la lleva a trascender el lenguaje, ese rayo fijo de la poesía del que habla Paz es: la impotencia ante el transcurrir del tiempo, la nostalgia de la juventud perdida o que se sabe se perderá algún día, el dolor por lo efímero de la vida y la melancolía por la partida de lo placentero.

Esta es una realidad de la espiritualidad humana, que impacta el alma del poeta y lo empuja a llevarla a forma estética. A través de la obra, el autor expresa y eterniza esos sentimientos y emociones, permitiendo a quien lee sus poemas revivir la poesía contenida en ellos.

Reflexión

A continuación, emprenderemos una reflexión entorno al poema de Mimnermo desde categorías como poiesis, mimesis, prepón, elocutio, tropos, entre otras. Para el cumplimiento de nuestro propósito, será necesario acudir a las explicaciones sobre estos términos presentadas por algunos de los teóricos como: Plaglialinga, Barthes y Camarero, entre otros.

Aclarado lo anterior, iniciaré mi análisis del poema de Mimnermo. En principio acudiré a las categorías de análisis que Paglialunga expone en su texto que son: la inventio, dispositio, elocutio, memoria y pronuntiatio. Debemos recordar que este autor se basa en los preceptos planteados por Aristóteles.

La primera de ellas, la inventio, consistiría en el hallazgo de las ideas, que permiten desarrollar el asunto escogido con unos argumentos adecuados. Aquí también ahondaremos en la poiesis, que trata del contenido.

En este sentido, podemos señalar que las ideas en la obra de Mimnermo son, principalmente: La juventud como la etapa más bella de la existencia, la vejez como la pérdida de todos los placeres, la muerte como salvación y la presencia del amor desde una visión sexual y física. Todos estos asuntos se encuentran enmarcados en un tono melancólico por lo efímero del tiempo de la vida y por un miedo a los estragos que su transcurrir produce en los hombres.

Es importante recordar, como señala Francisco Rodríguez Adrados, que el amor es una idea recurrente en las obras de la lírica griega arcaica y que se desarrolla desde distintas perspectivas: el amor entre hombre y mujer, el amor homosexual, el amor de un hombre viejo que es rechazado por las jóvenes mujeres, el deseo de amor del hombre, entre otros.

Para el caso que nos compete, diremos que el amor está presente desde la idea de la diosa de ese sentimiento Afrodita, pero está impregnado de un ambiente de temor y nostalgia ante el tiempo que no da tregua. Es decir, desde la mirada del joven que aprecia el amor pasional que le permite disfrutar su juventud y desde la visión del hombre viejo que se siente rechazado por las mujeres jóvenes.

En Mimnermo está presente el dolor por la inminencia de la vejez y se prefiere la muerte, que es vista como penosa salvación. Es también, como señala Rodríguez Agrado, una invitación a disfrutar del amor y de los placeres de la juventud antes de que termine; “una exhortación basada en la brevedad de la juventud”. 

“Es esta poesía melancólica y es poesía de banquete al mismo tiempo; es crudamente sexual y se coloca bajo el patrocinio de Afrodita…encontramos el tema de la hetera y del placer, gustado ante el penoso presentimiento, imposible de apartar, de la vejez y de la muerte”. 

La segunda categoría que destaca Paglialunga es la dispositio, que se encargaría del ordenamiento de las ideas encontradas en la inventio. Aquí habría que observar, entre otros aspectos: el adecuado uso de los conectores y ordenamiento de las proposiciones, el uso de términos específicos no genéricos; evitar ambigüedades, a menos que se busque ese efecto, la concordancia de números: singular, plural y la concordancia de géneros.

También se debe tener en cuenta el uso de definiciones en lugar de palabras, el empleo de metáforas y epítetos como medios de ilustración, el uso del plural por el singular, el empleo del asíndeton y la descripción de un objeto por las cualidades que no posee.

En cuanto a Mimnermo, podemos señalar que en el primer poema expone las ideas en un orden que podemos llamar conceptual y con un tono ya melancólico. Así, destaca primero lo vacío de una vida sin el amor pasional y la preferencia de la muerte ante la inminencia de perder estos placeres. Los ubica como propios de la juventud. Luego, procede a enumerar los pesares y las decadencias que la vejez trae al hombre por designio de los dioses.

En el segundo poema describe rápidamente, y a través de metáforas con las plantas, lo efímero de la juventud y el poco tiempo que tenemos para disfrutar de sus placeres. Luego, a partir de la figura de las deidades del destino y de la muerte, las Keras, señala que sólo tenemos dos opciones: la vejez que es penosa o la muerte. Él prefiere morir, antes que vivir sufriendo la decadencia de lo añejo.

En el tercer poema ofrece un canto de melancolía por la preciada juventud efímera y resignado llama odiosa e indigna a la vejez que horriblemente modifica al hombre, sin piedad ni distinción.

En el cuarto poema, pide de nuevo morir en brazos de la flor de la juventud y de los placeres de Afrodita. Que la Moira de la muerte corte el hilo de su vida de forma prematura, salvándolo de la decrepitud y las angustias de la vejez.

Al final ofrece una metáfora sobre la vida y la muerte, la juventud y la vejez, la cual sostiene a través de los dioses del aura, el sol y el fuego. Eos, Hefesto y de Hyperonides, hijo de Hiparión. El dios sol, culmina el poema, eternamente bello, joven y fuerte, asciende cada nuevo día al cielo.

Por otra parte, debemos decir que nuestro autor acude a la figura del encabalgamiento con bastante frecuencia para lograr la unidad de sentido y contenido en cada uno de los poemas. Logra así un adecuado uso de los conectores, que no sólo le permiten obtener unidad sino también reforzar o introducir significaciones.

Las preposiciones, en varios momentos, logran representar el papel de algunas palabras o exclamaciones: “¿Qué vida nunca, qué gozo nunca sin dorada Afridita?” En general, se puede decir que el autor evita las ambigüedades y sus ideas son expuestas desde el principio, con la preferencia de palabras específicas sobre las genéricas.

Lo anterior no quiere decir que no acuda a las metáforas ni que prefiera usar las palabras en lugar de las descripciones o definiciones. En el segundo poema es donde más abundan las metáforas, las cuales fundamenta en el proceso vital y en el color y textura de las plantas y las flores; para referirse a lo efímero de la juventud y a la naturaleza de ésta etapa de la vida.

En el cuarto poema es donde más clara se hace su preferencia por las descripciones o definiciones en lugar de la mera palabra. Pudiendo escribir
Ojalá, pues, joven me halle la Moria de la muerte o Ojalá, pues, sin vejez me halle la Moria de la muerte, escribe:



“Ojalá, pues, sin enfermedades ni penosos cuidados
sexagenarios me halle la Moria de la muerte”.



En cuanto al uso del singular y del plural, podemos decir que los conjuga de forma muy ágil. Algunos de los poemas son puramente singulares y otros conjugan las dos formas del verbo. También es adecuada la concordancia de género.

La tercera de las categorías destacadas por Paglialunga es la elocutio, que se encarga del traslado al lenguaje de las ideas encontradas en la inventio. En su texto Investigaciones retóricas I. La antigua retórica, Barthes amplía este concepto.  Él habla de aspectos como la red, los colores, el furor taxonómico, el uso de ciertas figuras, entre otros. En suma, se trataría del uso particular del lenguaje y del estilo del autor.

Para el caso de Mimnermo, podemos señalar que prefiere las palabras coloridas y alegres para dibujar las imágenes de la juventud. Así, vemos que reitera en el verdor, en lo fresco de los frutos y en el fulgor del sol. Por el contrario, para los momentos en que habla de la vejez y de la muerte, acude a palabras de tonos oscuros y decadentes. Así, el fin de la vida es negra, decadente, penosa y torna al hombre en feo y malo. Ahora el poema mismo está en ruinas y ausente de color.

Por otra parte, cuando escribe sobre el amor carnal y sexual, Mimnermo prefiere, como señala Barthes “…exponer el deseo al tiempo que oculta su objeto…” . Escribe así:



Muera cuando no más me acuiten estas cosas:
clandestino amor y amables ofrendas y lecho.



Por otra parte, en nuestra obra objeto se acude de manera constante a las figuras de los dioses como Afrodita y el hijo de Hiperión (Sol), para dotarlos de sentidos profundos: El amor, la pasión, el sexo, la juventud, la vida, etcétera.

En cuanto a la composición,  y aludiendo de nuevo a lo expuesto por Barthes, diremos que en el poema que analizamos se prefiere una salvaje y de oposiciones violentas. Es así como el autor logra ese dinamismo de movimiento desde los placeres de la juventud, su belleza y su furor hasta la decadencia del fin de la hermosura, la vejez, la soledad y la muerte. Sin embargo, es también un movimiento de ascenso y descenso, entre los cuales hay un punto caótico y sublime que es la muerte: salvación y desolación al mismo tiempo. 

Por otra parte y en cuenta a las figuras, acudiremos preferiblemente a lo señalado por Oswaldo Ducrot y Tzvetan Todorov, en el texto Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje. Ellos exponen una serie de figuras y su significado, básicamente señalaremos las que están presentes en nuestra obra objeto. 

La antítesis, que Ducrot y Todorov definen como cotraposición de dos palabras antónimas, es la figura literaria que más se encuentra presente en nuestra obra objeto. Esto le permite al autor contraponer la juventud a la vejez. Vida y muerte, juventud y vejez, negror y luz, el mal y el bien. “allí mismo mejor el morir que la vida”, escribe Mimnermo.

La comparación, paralelismo de dos sentidos por intermedio de “como” o de uno de sus reemplazantes, también es constante en los poemas de Mimnermo. Esto le permite adentrar las particularidades definitorias de la vejez, de la juventud y de la vida efímera. Por ejemplo, escribe: “Nosotros, pues, como impulsa las hojas, florida, la hora vernal, cuando a los rayos del sol de pronto crecen;” o “mas poco tiempo dura, como al igual de un sueño, la juventud preciada…”

La elipsis o supresión de uno de los elementos necesarios para una construcción sintáctica completa también es muy usada por nuestro autor:



“¿Qué vida nunca, qué gozo nunca sin dorada Afrodita?
Muera, cuando no más me acuiten estas cosas:”



Esto le permite no sólo imprimir un ritmo particular a su poética, sino también otorgarle un tono de cántico, de lamento y de súplica en algunas ocasiones.

También es constante en él el uso de la gradación, es decir, de la sucesión de términos, con lo cual enumera los placeres de la juventud y los penosos padecimientos de la vejez, así como los sentimientos de nostalgia por la efímera existencia de todo aquello que es bendecido por los dioses con la vida. La hipérbole y la lítotes son otras figuras que utiliza para provocar la sensación de ascenso y descenso que busca entre juventud y vejez. La metáfora, como ya lo expliqué con anterioridad, también es usada por el autor. En suma, estas son las figuras más destacadas de la poética de Mimnermo, aunque acude a otras tantas.

Por otra parte, y en cuento a la idea de prepón, acudiré específicamente a la explicación que hace de este término Paglialunga: “…la armónica concordancia de todos los elementos que componen el discurso o texto o tiene relación con él, tales como: tema, lenguaje, público, poeta, u orador, circunstancias de tiempo y lugar que rodean la interpretación comunicativa”. 

Así pues, diré que los poemas de Mimnermo tienen unidad, o como diría Paglialunga, es perfecta la adecuación del estilo a los sentimientos. Lo que pretendo decir, es que nuestra obra objeto tiene un ritmo adecuado al tema o a las ideas que desea transmitir o inmortalizar.

Al mismo tiempo, la selección de las palabras, de ciertas figuras literarias, de metáforas, de colores y de estilo, refuerza lo que el autor busca: perpetuar el aroma nostálgico de la vida efímera, el fulgor de la juventud y de sus placeres, lo decadente de la vejez y la muerte como salvación frente a los padecimientos seniles. 

En cuanto a las palabras condensadas de significado, diré que en el texto de Mimnermo son muchas, entre otras: Afrodita, que representa el amor y las Keras que aluden a las dos únicas posibilidades del ser humano: la vejez o la muerte. También los dioses del aura y del sol, que refieren a la juventud y a la vejez, al principio y a fin de la vida.

La palabra casa representa a nuestro cuerpo, templo del alma, que al final de los días se torna en ruinas y el verdor alude a la juventud, son muchas otras las palabras condensadas de significado: tiempo, fin, muerte pobreza, entre otras.
Por otra parte, los principales campos semánticos que se destacan en nuestra obra objeto son: la Moira de la muerte, a quien el poeta habla en tono de súplica para que corte el hilo de su vida antes de que la vejez le caiga en la cabeza; el hijo de Hiperión, que es el dios del sol y alude a la juventud; carro veloz, que lo utiliza para jugar con la idea de la vida efímera y corta y la matutina Eos, entre otros. 

Para finalizar, diré que la idea de mimesis planteada por Aristóteles para definir la poética es y sigue siendo aún un punto problemático. Algunos teóricos se niegan a aceptar esta idea del arte como mera imitación de la realidad.

Giorgio Antei, por ejemplo, y quien escribió a Las rutas del teatro, señala que desde la visión aristotélica lo que importa no es la inventiva del actor sino la idea del teatro clásico basada en la imitación, ya que siempre el contenido y el sentido mismo de este arte yacen fuera del teatro mismo, en el orden de lo real.
Sin embargo, la idea de mimesis o de representación de la realidad, como sabemos es uno de los principios que ha marcado al arte. Esta idea ya se encontraba inscrita en la naturaleza de los rituales de los pueblos originarios, que constituían una representación de sus dioses o mejor el reencuentro entre el hombre y sus divinidades. De todas maneras, en esa instancia de la ritualidad primitiva era una representación literal.

Aristóteles, como sabemos, define la poética como mimesis o representación de la realidad, pero él le otorga además un carácter de ingreso al campo de la ficción. Es decir, que  no se trata sólo de copiar literalmente la realidad, sino de llevar a forma esa poesía.

“Lo que el poeta pretende es una re-presentación de la realidad, la creación de un universo homólogo del real, que no reproduzca fotográficamente, sino que refleje los propios modelos y leyes que gobiernan el cosmos, capaz, por tanto, de captar lo universal y permanente de la naturaleza humana en las situaciones  que le toca vivir”.

Personalmente creo que la obra de arte sí tiene siempre un referente externo que motiva la escritura, pero por el hecho de tratarse de ficción es también inventiva, exploración de formas y del lenguaje, por lo cual no se queda sólo en mera imitación de lo real. 





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