viernes, 12 de julio de 2013

SERGIO C. FANJUL [10.212]



SERGIO C. FANJUL 
(Oviedo, 1980). Periodista y poeta. Es licenciado en Astrofísica por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por El País/UAM. Actualmente trabaja como periodista, escribiendo sobre cultura y ciencia en el diario El País y sus suplementos, además de en otras publicaciones con OnMadrid, Yorokobu, Madriz, Calle 20, Rolling Stone o Atlántica XXII. Es autor de los poemarios Otros Demonios (KRK ediciones) y la Crisis (Ya lo dijo Casimiro Parker), y del libro de relatos Genio de Extrarradio (La Hoja del Monte). Además redacta libros de no-ficción por encargo para varias editoriales. Desde 2004 mantiene el blog PlanetaImaginario.

Obra: 

- Otros demonios (KRK ediciones)
- La Crisis (Ed. Ya lo Dijo Casimiro Parker)
- Genio de extrarradio (La Hoja del Monte)




tú querías ser Arthur Rimbaud.
poner color a las vocales.
recibir la bala de Verlaine. arañar con tus dulces zarpas
las almas de la burguesía. y huir con toda la gloria.
a los diecinueve años. con la carne aún blanca
y blanda. y la sensibilidad extenuada.
cagándote en Dios, ciego de absenta y láudano.

tú querías ser Guy Debord.
derrumbar la sociedad como objetivo. destruir
el Espectáculo y hacer de la vida cotidiana una revuelta.
buscar, debajo de cada adoquín, una playa. al final
sentir el hierro negro y frío contra tu paladar,
apretar entonces el gatillo. a los sesenta y tantos.
arruinado por el alcohol, ya casi muerto.

tú querías ser Johnny Rotten.
Dios Salve a la Reina. en los escenarios
de toda Inglaterra, manifestaciones puritanas
a las puertas de los bares.
me importa un cojón: Sid y Nancy consumidos por la droga
y ningún futuro para nadie. los dientes verdes
y un lugar de honor en la historia del (punk) rock.

querías agarrar la Tierra con los dedos.
hacerla retumbar contra los Cielos.





II

Mi corazón es pájaro y metáfora y mi pobre corazón
babea a popa y mi pobre corazón se va a la mierda
cuando late contra el mundo y él no cede. Ya no hay
casi lugar para el sístole y diástole y mi laico corazón
-tan metafórico-, tiene plumas empapadas y grandes alas
de cadenas. La asfixia de mi rojo corazón
-duro y mecánico-, aumenta a la inversa del espacio
que pierde a cada rato mi inútil corazón
-tan desplumado-, cansado de volar,
muerto en la jaula.







Cuántas veces puede enamorarse un hombre de una bala

Cuántas veces puede enamorarse un hombre de una bala,
tomar voluntario la soga, dejar la silla, dos pies colgando,
un pie descalzo como un corazón desnudo
que todavía palpita ajeno a una muerte nueva,
voluntaria, elegida, cuántas veces vuelven a doler
un aroma, una voz, unos ojos conocidos que regresan
en los que duerme, al fondo, inquieto el recuerdo
tan vivo como una fiera que de nuevo sale de la jaula
precaria y oxidada del olvido, da un zarpazo, abre un pecho,
brotan lirios, cuántas veces puede un hombre elegir el veneno,
plantar la cruz, medir el nicho, cavar la tumba para el pecho,
morder su corazón enfermo, saber que duele y que no duele al mismo tiempo,
tropezar dos veces con la nostalgia pétrea, caer de bruces, chocar la mejilla
contra el suelo, entre lirios, frío, sucio y duro como un recuerdo que vuelve
y te enamoras de él como una bala
que ya te voló la cabeza en otra vida
y a la que aún amas.

Es hora de embriagarse (con poesía) (Madrid, nº 1 y 2, octubre de 2008).






FREELANCE

no os quejéis

hay algo de romántico en ser freelance
algo de sicario de bandido
explorador de rebelde bucanero
surcando los mares del mercado laboral
algo de comando adelantado
de artista de romántico pornógrafo
de puta







TAC

cuando la nube se tiñe de rosa por el este
me pregunto tantas cosas.
la tierra vista de noche desde el satélite
muestra una red de luces provocadas por el hombre,
vamos colonizando la superficie del planeta,
somos el moho, musgo del cosmos. cualquiera
que nos viera desde fuera diría: ahí están esos insectos.
yo estoy en el tac del centro de salud de pontones,
túmbate ahí,
baja la barbilla,
cierra los ojos,
no te muevas ni una pizca,
dice ella. soy un insecto en un tubo de ensayo,
siento los fotones ultraenergéticos girar
en mis convoluciones cerebrales.
soy un encéfalo afortunado, una red de neuronas
con la que trato de apresar el mundo:
el moho, musgo del pensamiento, pero también
una galaxia eléctrica. cien mil millones de impulsos,
tantos como estrellas, en los que viajan
nuestro amor, nuestro odio, nuestra vergüenza.

"La crisis", ed. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2013, pp. 48 y 55).








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