viernes, 12 de julio de 2013

GONTZAL DÍEZ DEL HOYO [10.211]


Gontzal Díez Del Hoyo

Poeta y periodista nacido en Bilbao en 1961. 
Fallece en dicha ciudad el 12 de junio de 2013.

Uno de los miembros fundadores del colectivo "Poetas por su Pueblo", promotor en su ciudad natal del fervor por la poesía y de la revista Zurgai. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco y Máster en Periodismo del diario El Correo y dicha Universidad (1989). Trabajó en el Centro de Documentación de Títeres de Bilbao. Desde 1990, su labor periodística se desarrolló íntegramente en el diario La Verdad de Murcia, perteneciente al grupo Vocento, en cuya sección de Cultura y Sociedad escribió habitualmente. Premio Alonso de Ercilla de poesía 1986, concedido por el Gobierno Vasco, por su libro Poemas de la galerna (Inédito). En 2002 obtuvo el Premio de Poesía Antonio Oliver Belmás, otorgado por la Universidad Popular del Ayuntamiento de Cartagena, en su XVII edición, por su libro Los poemas de Al Zeid (Editora Regional, Murcia, 2003). El premio, cuyo jurado presidía José Hierro, se convoca en memoria del que fuera fundador de esta institución, junto a su mujer, la escritora y académica de la Lengua Carmen Conde.

Premio del I Certamen de Cuentos Hiperbreves, de Las Torres de Cotillas (Murcia, 2002), y sus versos se han publicado en el suplemento Blanco y negro (ABC, 2003), que presenta Amalia Iglesias, quien fuera una de sus compañeras en los primeros momentos de actividad cultural juvenil en Bilbao. Colaboró a su vez en libros colectivos, como El relato erótico francés hoy (Universidad de Murcia, 2005) y Encuentro con José Hierro (Cajamurcia, 2003). Escribió también textos para catálogos de pintura: Ángel Baltasar, Antonio Mir, Rosa Vivanco, Portadas de Ababol, Papeles del Museo Ramón Gaya, entre otras publicaciones.

Participó en la revista mural del grupo Poetas por su Pueblo (Bilbao). Dicha revista mural se realizó semanalmente entre los años 1976-1977, en las paredes de la Gran Vía bilbaína (entre el Corte Inglés y el entonces Banco de Vizcaya), logrando atraer el eco y la atención de muchas personas hacia la poesía. La aceptación de esta revista mural animó a los miembros del grupo (José Ramón Blázquez, Rafael Martínez, Karmele Larrabe, Toty de Naverán, Eduardo Rodrigálvarez, Roberto Albandoz, Gontzal Diez del Hoyo, Inmaculada Melchor, Elsa G. Belastegui, Araceli Vallarta, Nieves G. Ordóñez y Pablo González de Langarika) a promover la edición de una revista, Yambo (1977-1978), embrión de la revista Zurgai (Bilbao, desde 1979), en cuyo equipo fundacional y de redacción participó activamente Gontzal Díez. Además de en Zurgai colaboró también en otras revistas de poesía como La alegría de los naufragios y Antaria.

También ha publicado los libros Poemas para una dramática elemental (Tres Fronteras, 2008) y Cusco (Ediciones Perdidas, 2009).

Su poesía está representada en las antologías 20 poemas de amor y un par de canciones desesperadas (Hiperión, 1987), Contemporáneos. Blanco y Negro Cultural de ABC (Abada Editores, 2007) y Los poetas de Zurgai ( AA ediciones, 2009).


En 2014 la colección Zurgai de poesía publica su libro póstumo Zaguan del cielo.



Observo a un niño que escupe a las hormigas.
Con delicada puntería
inmoviliza un ejército de insectos.
Miro al cielo,
cruza un avión lejos, muy lejos,
y deja un rastro de saliva fría.
Una azafata suspira mientras se arregla la falda.
Es extraño, me digo,
que haya escuchado ese suspiro tan remoto.
Las hormigas me miran
mientras agitan sus patas mojadas.
Es hermoso, reconozco,
que las hormigas no puedan suspirar.
Quizá el mundo esté hoy,
en este instante,
realmente bien amueblado.







El Ángel enano del mal se ahogó ayer en el Océano Pacífico
Dijo el noticiario que su cadáver será
expuesto en una urna de metacrilato y plata
en el séptimo arco de la Plaza del Ayuntamiento;
que no hay herederos directos pero que el legado
de plumas, elitros morales y desidia
se repartirá -a partes iguales-
entre quienes acudan a la solemne ceremonia.








Tiempo de fusibles,
de pequeños alambres quemados
que conceden el don artificial de la luz y la noche.
Tiempo de detalles que varían el orden
preciso,
de calles, mapas y artificios.







Las cigarras, las sirenas de la tarde.
En el delito del sueño,
se quiebra el silencio la rodilla.







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