jueves, 14 de abril de 2016

BEATRIZ DE DÍA [18.435]


Beatriz de Día

Beatriz de Día o Condesa de Día (ca. 1140 – Provenza, 1175) fue la más famosa del pequeño grupo de trobairitz (trovadoras) que componían música secular en los siglos XII y XIII. Fue hija del Conde Isoardo II de Dia, ciudad situada en el departamento de Drôme.

Sólo se la conoce como la Comtessa de Dia ("Condesa de Día") en los documentos contemporáneos, pero se sabe con certeza que su nombre era Beatriz y es probable que fuera hija del Conde Isoardo II de Día (un pueblo situado al noreste de Montélimar en el sur de Francia). De acuerdo con su vida, estaba casada con Guillem o Guilhem de Poitiers, Conde de Vienne pero estaba enamorada del trovador Raimbaut de Orange (1146-1173), al que le dedicó algunas de sus obras.

Obra

Los poemas de Beatriz a menudo eran acompañados por la música de una flauta. Cinco de sus composiciones han sobrevivido.

Su canción en occitano A chantar m'er de so qu'eu no volria es la única pieza trovadoresca de autoría femenina cuya música sobrevive intacta. La música de A chantar solo se encuentra en Le manuscript di roi, una colección de canciones copiadas en torno a 1270 para Carlos de Anjou, el hermano de Luis IX.

Se conservan sus poemas:

Ab joi et ab joven m'apais
A chantar m'er de so qu'ieu non volria
Estât ai en greu cossirier
Fin ioi me don'alegranssa
"A chantar m'er de so qu'eu no volria"


Breve estudio en torno a la "Condesa de Dia"

Por Rosario Delgado Suárez
rosariodelgado78@yahoo.es


ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN.
2. VIDA Y LEYENDA.
3. EL LEGADO DE LA “CONDESA DE DIA”.
3.1. “ESTAT AI EN GREU COSSIRIER” & COMENTARIO.
3.2. “AB JOI ET AB JOVEN M’APAIS” & COMENTERIO.
3.3. “A CHANTAR DE SO QUIEU NON VOLRIA” & COMENTARIO.
3.4. “FIN IOI ME DON’ALEGRANSSA” & COMENTARIO.
4. CONCLUSIÓN.
5. NOTAS.
6. BIBLIOGRAFÍA
7. ANEXO: “UNA MIRADA A LA MUJER MEDIEVAL: TROBAIRITZ Y PROTAGONISTA DEL AMOR CORTÉS”.


INTRODUCCIÓN

Cuando tenemos en nuestras manos el maravilloso legado que nos dejó esta singular y enigmática trobairitz, denominada la “Condesa de Dia”, estamos sin duda, ante una de las joyas preciosas de la poesía occitana. Leer sus hermosas “cansós” supone adentrarnos de pleno en el corazón vital de la “poesía del amor cortés”, dejarnos embriagar por la pasión, disfrutar de la naturalidad y frescura de unos versos puros y vibrantes, admirar la sutil belleza que tamiza sus versos encendidos, y contagiarnos del espíritu libre, valiente y osado de una dama fascinante, que luchó por una pasión amorosa prohibida componiendo estas hermosas canciones, una herencia de la que hoy podemos hacer uso de ella para conocer mejor a una de las grandes trobairitzs de la poesía provenzal.

A comienzos del siglo XII, mientras el norte de Francia se divertía con lo “cantares de gesta” (“langue d’oïl”), y una gran parte del occidente medieval culto se deleitaba con las canciones latinas, en Aquitania se empezó a cultivar una poesía lírica de suma perfección técnica, que se servía de los frutos y virtudes de la poesía latina del momento, pero que incorporaba una nueva forma de sentir, concebir y componer la poesía, cuyos autores escribían sus propias letras y música, estamos ante la poesía de los trovadores...

La lengua usada por los trovadores se denomina provenzal, (“langued’oc”), una modalidad artística artificial, no registrada como ninguno de los dialectos del sur de Francia (aunque podría ser una variedad lingüística de Toulouse), pero que pasó a convertirse en el siglo XII en la lengua de la poesía lírica hasta mediados del XV, momento en el cual, los poetas catalanes hacían uso de ella. Esta poesía es conocida como poesía del “fin’amors”. El vocablo “fin”, aunque es más fiel a los antiguos poetas, se entronca directamente con el “amour courtrois”, término usado en Occitania por Peire d’Alvernhe y usado modernamente por primera vez por Gaston Paris en 1883 en un estudio sobre Chrétien de Troyes. La poesía del “fin’amors”, o como se traduce en español, la poesía del “amor cortés”, supone la perfección moral y social del hombre: lealtad, generosidad, valentía, trato elegante, afición y juegos o placeres refinados, hay por lo tanto una incorporación de la ética e ideas sociales en la literatura, una poesía que se apega a estas virtudes: honestidad, generosidad, humildad, honor, coraje, sabiduría y cortesía, y según Marcabrú [1], los principios del “fin’amors” eran tres: “ letz, cortes e sapiens”. Por otro lado, “fin” se relacionaba con “finus”, que aludía a la plata de las monedas, por lo que hay una clara comparación entre el significado del término y la poesía depurada, perfecta, por lo que también se entiende a la poesía del “fin’amors” como la poesía del “amor perfecto”.

Entre los 350 trovadores de nombres conocidos, se pueden localizar al menos, cinco reyes y marqueses, diez condes, cinco vizcondes, una veintena que poseen castillos, numerosos señores de gran poder, incluso clérigos, incluyendo desde un papa a un par de obispos, pasando por canónigos y monjes. Por otro lado, también hay un buen nutrido grupo de burgueses: peleteros, comerciantes, sastres... que gozaron de fama. Se incluye, además, un número importante de poetas de bajo origen que consiguieron ascender de escala social y que se consolidaron como trovadores. Aunque cierto es, que en la primera etapa de esta poesía escaseaba el número de compositores clérigos, comerciantes o caballeros, el horizonte de la poesía del “fin’amors” se fue ampliando dando lugar a este especial crisol que contenía a tan diferentes y heterogéneos compositores.

Dentro de este híbrido crisol, debemos incluir a un buen ramillete de damas que cultivaron esta poesía a expensas de la polémica y críticas que podían suscitar, las más célebres fueron: María de Francia, Isabella, Castelloza y por supuesto, la “Condesa de Dia”. Todas ellas, con diferentes estilos, actitudes, motivaciones e intereses, hicieron nacer de sus manos, una misma pluma arrolladora, un arte poético que concebía la misma poesía que los hombres componían, pero que ellas quisieron ofrecer la sutileza y la espontaneidad, el corazón desgarrado, la alegría exultante, el gozo inocente o prohibido, que envolvían al alma femenina, en definitiva, quisieron enseñarles a esos trovadores, que una misma poesía podía hacerse desde el más profundo sentir femenino, y sobre todo, quisieron mostrar a ese universo inaccesible y cerrado, que sus versos tenían entidad y valor por sí mismos, y que ellas como “trobairitzs” también lo tenían.

Sólo he querido continuar modestamente esta tarea, y he elegido a una emblemática trobairitz, la “Condesa de Dia”, como estandarte de mi causa particular, por eso, en el intento de aproximarme y aproximar al lector, al perfil, al espíritu y al profundo sentir de nuestra trobairitz, he imaginado sus angustias, su gozo, sus esperanzas, su desesperación, para pretender hacer una nueva lectura más humana y personal. Aquí quedan las impresiones que me sugieren sus versos y la investigación objetiva, que me han llevado a elaborar un breve estudio, fiel a la información real y contrastada sobre la autora, pero impregnado de mi propia voz, de mis ideas personales y de mi sentir como mujer, y sin que la subjetividad empañe la realidad lejana de esta trobairitz.



VIDA Y LEYENDA

“ La comtessa de Dia si fo moiller d’ En Guillem de Petieus,
bella domna e bona. Et enamoret se d’En Rambaut d’Aurenga,
e fez de lui mantas bonas cansos”.

“La Condesa de Dia fue mujer de Guillermo de Poitiers,
una señora bella y buena. Y se enamoró de Rimbaud de Orange,
e hizo sobre él muchas bellas canciones”.

Los intentos de identificación de la trobairitz parten de una escuálida “vida” que no aporta, sino posibles hipótesis basadas en datos no del todo seguros y que añaden cierta confusión, pero también, un aura misteriosa, en torno a la bibliografía de esta emblemática dama del “Moyen âge”. Dirigiendo nuestro camino entre esta espesa niebla, se cree que nace hacia 1140, esposa de Guillermo I de Poitiers, conde de Valentinois, y posiblemente amó y escribió de amor para el famoso trovador Rimbaud de Orange que vivió entre 1146 y 1173 aproximadamente. Analizando estas pinceladas biográficas, ante nosotros se nos desvela la obra emblemática de una trovadora audaz y misteriosa, que escapa entre las brumas del pasado, que más bien parecen guarecer y proteger la identidad de una dama casada, noble, trovadora, que proclama abiertamente y con virtuosidad poética, el amor adúltero, prohibido, pero arrebatador, pasional y trágico, aunque siendo cierto, que el amor cortés casi siempre es adúltero. El trobador (por lo general) no esté casado, pero la dama sí está casada. Concretando nuestro intento de dar caza a las posibles candidatas al trono poético de la “Condesa de Dia”, hay datos que señalan como su esposo a Guillermo I de Poitiers, que tenía posesiones cerca de “Dia” ( “Die”, departamento de Drôme, en el Delfinado, capital del condado de Diois), y que rigió aproximadamente entre 1163 y 1189. Se sabe que estuvo casado con Beatriz, hija de Guigues IV, delfín de Viennois. Relacionando estos datos con el posible amante de Beatriz, Rimbaud siendo huérfano fue llevado por su tutora Tibors a Les Baux, sede de su corte y de su marido Bertrand y centro cultural muy célebre próximo a Dia, lo que le hizo entrar en contacto con la literatura cortés e incluso conocer a la propia “Condesa de Dia”, además, las fechas citadas coinciden con la producción de Raimbaut d’Aurenga, por lo que llegamos a la conclusión de que posiblemente la figura de Rimbaud, correspondería con el famoso amante que cita el biógrafo de la “vida” de la trovadora, deduciendo, además, que la trobairitz tenía amores con Rimbaud e indudablemente, era la esposa de Guillermo I de Poitiers.

Por otro lado, se afirma que Guillermo I de Poitiers, casado con Beatriz, no fue “conde de Dia”, éste tuvo un nieto, documentado entre 1202 y 1226, que casó con Flotte de Royans, y aunque fue heredero del condado de Valentinois y de feudos en Dia, premurió a su padre, Aymar II de Poitiers, y no llegó a ser conde de Dia .Esto nos llevaría a desmontar la primera tesis acerca de Beatriz como “Condesa de Dia”... aunque hay otra teoría que señala a Guillermo de Poitiers, como vasallo de Ermengarda de Narbona, con referencias entre 1143 y 1177, posiblemente pudo haber sido el marido de una misteriosa “Condesa de Dia” en segundas nupcias.

Abriéndonos camino por otra dirección, Pattison señala que el auténtico Conde de Día, Isoard, tuvo una hija, Isoarda, que se casó con Raimon d’Agout antes de 1184 y que murió entre 1212 y 1214. Isoarda vivía a poca distancia de Aurenga, cuyos señores estaban emparentados con su marido, puesto que Raimbaut d’Agout fue el primer marido de Chauza, posterior esposa de Guilhem III d’Aurenga, sobrino del trovador. Chauza y Guilhem tuvieron un hijo llamado Raimbaut IV d’Aurenga, datado desde 1198 y muerto en 1218, según Pattison, posible autor de tres poesías que solían ser atribuidas a su tío-abuelo, el famoso trovador que enamora a la “Condesa de Dia”. Analizando este entramado, si suponemos que Isoarda, esposa de Raimom d’Agout, era llamada como su padre “Condesa de Dia”, siguiendo la costumbre de la época, y apoyándonos en los datos de la “Vida”, cuando se dice que la trobairitz estaba enamorada de Raimbaut d’Aurenga, no hace referencia a su tío-abuelo, sino precisamente a Raimbaut IV, desvelándose pues la identidad de la “Condesa de Dia”, Isoarda de Dia.

Cierto es que todo se vislumbra de forma ciénagosa y atropellada, si damos fe a la “Vida” y consideramos a Beatriz esposa de Guillermo I, no parece ser, según los expuesto, “Condesa de Dia”, pero si pensamos que lo fue Isoarda de Dia, ésta no pudo ser esposa de Guillermo de Poitiers , tal como asegura la “Vida”.Lo único que podemos aportar es que si nuestra trobairitz vivió sobre 1175 se la emparejaría con Raimbaut d’Aurenga, mientras que si por el contrario, la datamos en los últimos años del XII y principios del XIII, estaría relacionada con Raimbaut IV d’Aurenga.

Como último recurso se ha intentado fallidamente datar el legado de la trovadora, a partir de los rasgos métricos, lingüísticos, estilísticos, digo fallido, pues sólo hemos podido situar sigilosamente y bajo el tamiz de la duda, sus cinco poemas entre fines del XII y principios del XIII.

Recopilando todos los datos aportados en este breve análisis [2], me hacen pensar que en vez de arrojar luz al perfil de nuestra trobairitz, cubierto por la penumbra y el paso de los siglos, no hacemos más que divagar por el pantanoso trayecto de la búsqueda eterna, oscura y caprichosa, que juega con nosotros, con los buscadores de tesoros, empeñados en desvelar los enigmas de un medievo fascinante...



EL LEGADO DE LA “CONDESA DE DIA”

“ Estat ai greu cossirier ”

Estat ai en greu cossirier 
Per un cavallier qu’ai agut, 
E vuoil sia totz tenps saubut 
Cum ieu l’ai amat a sobrier; 
Ara vei qui’eu sui trahida 
Car ieu non li donei m’amor, 
Don ai estat en gran error 
En lieig e quand sui vestida.

Ben volria mon cavallier 
Tener un ser en mos bratz nut, 
Qu’el s’en tengra per erubut 
Sol qu’a lui fezes cosseillier; 
Car plus m’en sui abellida 
Non fetz Floris de Blancheflor: 
Ieu l’autrei mon cor e m’amor 
Mon sen, mon huoills e ma vida.

Bels amics avinens e bos, 
Cora.us tenrai en mon poder? 
E que jagues ab vos un ser 
E qu’ie.us des un bais amoros; 
Sapchatz, gran talan n’auria 
Qu’ie.us tengues en luoc del marit, 
Ab so que m’aguessetz plevit 
De far tot so qu’ieu volria.



“He estado muy angustiada”

He estado muy angustiada 
Por un caballero que he tenido 
Y quiero que por siempre sea sabido 
Cómo le he amado sin medida; 
Ahora comprendo que yo me he engañado, 
Porque no le he dado mi amor, 
Por eso he vivido en el error 
Tanto en el lecho como vestida.

Cómo querría una tarde tener 
A mi caballero, desnudo, entre los brazos, 
Y que él se considerase feliz 
Con que sólo le hiciese de almohada; 
Lo que me deja más encantada 
Que Floris de Blancaflor: 
Yo le dono mi corazón y mi amor, 
Mi razón, mis ojos y mi vida.

Bello amigo, amable y bueno, 
¿Cuándo os tendré en mi poder? 
¡Podría yacer a vuestro lado un atardecer 
y podría daros un beso apasionado! 
Sabed que tendría gran deseo 
De teneros en lugar del marido, 
Con la condición de que me concedierais 
Hacer todo lo que yo quisiera.

COMENTARIO

Estamos sin duda ante la más famosa “cansó” femenina, la más emblemática y apasionada de la condesa, la más recogida en las antologías, y la que nos ha dejado ver la gallardía, el realismo y la sensualidad refinada de los que hace uso Beatriz (¿?) en esta osada, y nada habitual, declaración de amor.

La “cansó” consta de tres “coblas” o estrofas, octosilábicas, cuyo esquema métrico responde al siguiente: para la I y II la rima sería “unissonans” abbacddc, y para la III eaaefggf. Esta rima responde a la difícil técnica de la “rims deribatius”, aunque a pesar de ello, la trobairitz sabe expresarse con naturalidad y gracia. A diferencia de las canciones habituales, no encontramos la despedida o “tornada”.

Como nos referíamos al principio, estamos ante una declaración amorosa por parte de la trovadora, que expone sus ardorosas intenciones con gran espontaneidad y ligereza. Nuestra poeta empieza aludiendo al estado de “angustia” en el que se encuentra, un sentimiento de dolor que se entronca dentro de la tradición medieval de considerar la pasión amorosa o el estar enamorado como una enfermedad, una enfermedad que apaga el ánimo, el apetito, que deja sin fuerzas, que hace padecer, causar tristeza o dolor, y cuyo mal sólo será apagado cuando el enamorado se sienta correspondido por la fuerza amorosa. Nuestra trobaititz se siente actualmente “angustiada” por la pérdida de su caballero que anteriormente, dice que “ha tenido”, entiéndase aquí dentro del lenguaje feudal, que ha poseído para su disfrute amoroso, es el hombre el que está al servicio de la dama, es ésta “su señor”, estamos pues ante la codificación especial de la literatura cortés, donde los papeles se contraponen y se crea este singular código cortés.

Ya en el tercer verso, sin ningún pudor, recordemos que la trobairitz es una dama casada con un noble, declara abiertamente que “le he amado sin medida”, arremete incluso contra ella misma, expresando, además, que no lo ha amado lo suficiente y por ello afirma”he vivido en el error” y termina con una frase curiosa “tanto en el lecho como vestida”, hay autores que apuntan simplemente a que la autora ha vivido en el error siempre, tanto de noche como de día, pero conociendo la astucia de la condesa, creo que esta metáfora va más allá, y que se explicaría dentro del lenguaje codificado del amor cortés, cuando el poeta se encuentra en el “drutz”, el último grado de la pasión amorosa [3], donde se produce la fusión sexual del amado y de la amada, por lo que esta imagen vendría a explicar que la dama no sólo ha amado a su caballero carnalmente, sino que siente un sentimiento superior, un amor verdadero, no exclusivamente sexual.

Como vemos, en esta primera estrofa, la trobairitz expone abiertamente sus sentimientos de pasión y angustia, es más, parece que la dama tiene que argumentar para convencer, para obtener la atención del caballero, es decir que no sólo es una exposición unívoca de su estado anímico ni de su sentimiento amoroso dirigida a un destinatario concreto, sino que además como mujer compositora tiene que dejar constancia de su talento literario, de su validez como trovadora, ¿ será éste un mérito más en su empresa amorosa o simplemente en su labor creadora?...quizás ambos, si los papeles sociales se contraponen y es la mujer la que tienen que ganarse la voluntad del amado, ésta tiene que mostrar no sólo su pasión y veneración amorosa, sino que, además, debe poseer las virtudes sociales que conlleva su clase, su refinamiento, su esmerada educación que la sitúa como dama distinguida y noble, recordemos que como tópico cortés, el amor generalmente sólo se daba entre las clases elevadas, o cuando uno de sus componentes correspondía a esta clase elevada [4]. Por lo que deducimos que el talento derrochado por la condesa responde a un quehacer literario que la dignifica como dama culta y noble, pero que a su vez, le sirve como mérito social para aspirar y seducir a su amado, recordemos que aunque ella es noble, está casada y sobre todo es mujer, lo que la distancia del resto de compositores de la poesía cortés.

Seguidamente, en la segunda estrofa de nuevo la condesa hace uso de su lenguaje descarado y vivo en “cómo querría una tarde tener a mi caballero, desnudo, entre los brazos” y continúa con el “drutz” afirmando: “ y que él se considerase feliz con que sólo le hiciese de almohada”, vemos que en estos versos desiderativos, no sólo se expresa el anhelo sino que la dama vuelve a jugar en el rol masculino, siendo ella la que abraza al caballero y la que le hace de almohada, es él el que se apoya físicamente en la amada y ella espera que en esa situación él sea feliz, por lo que la dama se adjudica el papel activo del que desposeían las mujeres en el juego del amor cortés, y le asigna al amado el pasivo, el que se deja adular y amar. Como observamos la osadía de la condesa no está únicamente en la exposición de sus sentimientos amorosos y carnales siendo mujer noble casada, sino que como compositora se sitúa en el mismo papel que hombre, se iguala a éstos, asume perfectamente el rol de trovadora, no como una fina dama adiestrada de la corte que compone para deleite de su señor, sino como mujer que en un papel activo, crea versos para ganarse los placeres del amor fuera de casa, jugando con las mismas armas que cualquier trovador. Personalmente me parece sorprendente y genial.

En esta segunda estrofa, se alude a un personaje literario”Floris de Blancaflor”, Floris y Blancaflor eran héroes de una narración medieval popular, y que aquí podría representar la “sehnal” de su amigo, al que se dirige apasionadamente para comunicarle que daría todo por él, lo más preciado para ella: sus ojos, su corazón, su razón, su amor y su vida, siendo éstos curiosamente, términos comunes en la poesía cortés en el momento adulatorio del poeta que le ofrece todo a su dama, de nuevo astutamente y conocedora de este juego cortés, nuestra trobairitz asume a la perfección su rol.

La tercera estrofa comienza con una estructura típica de las “chansons de trobaititz”, ya que la alusión al “amigo”, aparece expresada a diferencia de las “chansons de femme”(género paralelo popular), con una estructura arquetípica, haciendo uso casi siempre de un vocativo precedido o no por un adjetivo, aquí encontramos esta estructura en “bello amigo, amable y bueno”, ésta es la estructura del adjetivo más el vocativo que usan las trovadoras para apelar la atención de su caballero, y es más, ella se pregunta con una interrogación retórica “¿cuándo os tendré en mi poder?”, claramente, se nos vuelve a mostrar la actitud del “yo” lírico de la condesa que asume el rol cortés del trovador, que anhela y sin temor, pide lo que desea, y sigue saltándose los cánones sociales establecidos afirmando “sabed que tendría un gran deseo/ de teneros en lugar del marido”, su osadía hace retar al amante frente al marido, sustituir en el lecho y quizás socialmente, al marido por el amante, no sabemos hasta dónde llegaría la condesa, es el código cortés más básico… pero sí que expresa con contundencia la rivalidad que quiere originar entre ambos, afirmando claramente que quiere cambiar a uno por otro.

Podríamos decir que estamos efectivamente, ante una tema típico de la “chanson de mal mariée” [5], pero el estilo, la versificación y el registro aristocrático lo distancia de este género popular, tomando sólo de él, la misma situación sentimental y quizás los motivos y los temas, de la “malcasada”, pero pasándolo todo por su propio tamiz, el propio de la “chanson de trobairitz”. De todas maneras, la condesa con suma astucia, después de expresar con sinceridad y realismo su sentimiento amoroso, su angustia, sus deseos de “tenerle” (entiéndase en un sentido amplio, tenerle en lugar del marido y poseerle en un sentido sexual), después de pedir que se deje amar, de adularle, de apelarle y de dejar constancia de su propio “valor” y “virtud” como trovadora, como dama noble, después de desglosar todos los recursos para ganarse al amado, apela al punto cíclico que cambia el curso de las vidas en el medievo, lanza el reto al amado, propicia la rivalidad entre ellos [6], esperando que su amigo, lo acepte y luche por ocupar el lugar del marido. Sólo expone una condición la condesa” que me concedierais hacer todo lo que yo quisiera”, pero ¿qué es lo que desea “hacer” exactamente la condesa?, ¿se limita simplemente a los juegos de amor y cortejo, o se refiere a poseer el mando de la relación de cara a una apertura social?, no creo que se trate de eso pero ¿hasta qué punto quiere sustituir la condesa al marido por el amante?, ¿sólo en la alcoba o iría más allá?...sólo descifrando estas cuestiones llegaríamos a desvelar plenamente este enigma literario. Pero si ni siquiera sabemos con certeza la identidad de la “Condesa de Dia”, a su vez ignoramos quién fue su marido y las circunstancias de su matrimonio, sólo tenemos hipótesis sobre esto, y podemos hacer conjeturas e incluso pensar que jamás una dama de su clase abandonase al marido e hiciera peligrar su status social, su honor, aunque leyendo su breve poemario, ella tampoco teme mancillarlo si crea estas composiciones e incluso arremete osadamente contra los murmuradores. Lo que sí sabemos es que esta dama noble asume el papel de trovador buscando los placeres del amor fuera del lado de su señor, enfrentándose contra los cánones sociales y literarios represores. Quizá, pero también es el código cortés. Éste resulta invertido simplemente por que es la dama quien ocupa deliberadamente el papel y reivindica las cualidades que el amante cortés suele atribuirle… y del puro sentir de su corazón, hace brotar con una sinceridad, realismo y espontaneidad sorprendentes, toda una declaración de intenciones, creando esta bella canción dirigida a su “amigo”.

“Ab joi et ab joven m’apais”

Ab joi et ab joven m’apais, 
E jois e jovens m’apaia, 
Que mos amics es lo plus gais, 
Per qu’ieu sui coindet’e guaia; 
E pois ieu li sui veraia, 
Bei.s taing qu’el me sia verais, 
Qu’anc de lui amar non m’en estrías 
Ni ai cor que m’en estraia.

Mout mi plai, quar sai que val mais

Cel qu’ieu plus decir que m’aia, 
E cel que premiers lo m’atrais 
Dieu pret que gran joi l’atraia; 
No.l creza, fors cel qui retrais 
C’om cuoill maintas vetz los balais 
Ab qu’el mezeis se balaia.

Dompna que en bon pret s’enten 
Deu ben pausar s’entendenssa 
En un pro cavalier valen, 
Pois qu’ill conois sa valenssa, 
Que l’aus amar a presenssa; 
Que dompna, pois am’a presen, 
Ja pis li pro ni li valen 
Non dirant mas avinenssa.

Qu’ieu n’ai chausit un pro e gen, 
Per cui pret meillur’e genssa, 
Larc et adreig e conoissen, 
On es sens e conoissenssa 
Pret li quem’aia crezenssa, 
Ni om no.l puosca far crecen 
Qu’ieu fassa vas lui faillimen, 
Sol non trob en lui faillensa.

Amics, la vostra valenssa, 
Sabon li pro e li valen, 
Per qu’ieu vos quier de mantenen, 
Si.us pali, vostra mantenenssa.



“De alegría y juventud me sacio”

De alegría y juventud me sacio 
Y alegría y juventud me sacian 
Porque mi amigo es el más alegre, 
Por lo que yo soy graciosa y alegre; 
Y ya con él soy sincera, 
Bien pretendo que conmigo sea sincero, 
Que nunca de amarlo me abstengo, 
Ni corazón para hacerlo.

Mucho me place, desde que sé que es el 
Más valiente 
Aquel que más deseo que me posea, 
Y ruego a Dios que le dé felicidad 
A aquel que primero lo trajo hacia mí; 
Y no crea a ninguno de los que 
Le censuran 
Salvo a quien le advierte 
Que se recibe a medida 
De lo que se ha hecho.

Una dama que mire el buen valor, 
Bien debe poner su intención 
En un caballero valiente y cortés 
Desde que conoce su valor; 
Y que ose amarle abiertamente: 
Porque de una dama que ama sin 
esconderse 
los valerosos y los valientes 
no dirán más que bien.

Yo he escogido un hombre valioso y cortés 
Cuyo valor mejora y aumenta, 
Generoso, recto y prudente, que tiene juicio y sensatez. 
Le ruego que me crea, 
Y que nadie pueda hacerle creer 
Que yo he cometido jamás falta hacia él; 
Y no encuentro en él ningún defecto.

Amigo, vuestro valor 
Los valientes y los valerosos conocen, 
Por eso yo os suplico darme, 
Si os agrada, vuestra protección.

COMENTARIO

Esta bella canción celebra la exaltación amorosa de la dama y la osadía de ésta ante la opinión moralista de los envidiosos. Es de nuevo, un canto a la pasión, a la libertad, al dejarse mecer por la despreocupación, impregnarse de los aromas alegres del amor y vivirlo intensamente...

La “cansó” se compone de cuatro estrofas de ocho versos respectivamente, más una “tornada” (despedida o saludo, aquí concretamente sería una despedida), cada “cobla” es de rima “unissonans” que va de dos en dos correspondiente a la técnica de la “rima deribatius”, y cuyo esquema sería el siguiente: I y II: ababbaab, III y IV cdcddccd; la despedida recupera la rima de los cuarto últimos versos antecedentes sería dccd.

Ya en el primer verso aparecen dos conceptos fundamentales en la poesía del amor cortés, “Ab joi ab joven m’apais”, es decir, “el gozo, la alegría” y “la juventud”, tenemos que bucear en el significado clave que se le otorga.

Comenzando por el “joi”, habría que partir del estudio etimológico para averiguar ante qué realidad nos encontramos exactamente, cuando aparece expresada en el poema. El “joi” tiene a priori, dos candidatos etimológicos, de ahí su inexacta traducción, primero, “joi” como derivación pictavina de “gaudium”, paralela el francés “joie”, que según la tesis de Camproux, “gaug” derivado de “gaudium” viene a dar “joi” con el sentido de “gozo”. Concretamente, esta derivación corresponde al S.XII que responde al dialecto fronterizo entre la “langue d’oc” y la “langue d’oïl”, de aquí también se deriva el verbo “jauzire”. El segundo candidato, sería “joi” como derivación de “joculum”, “jocus”, o, lo que es lo mismo “juego”, incluso, más o menos relacionado con “joulare”, “juglar”. La crítica ha traducido este “mot clef” como “placer, gozo, alegría, júbilo”, pero podemos ir todavía más allá. Recojo algunas de las definiciones que me han sorprendido por su diversidad paralela a la hora de sacar a la luz los secretos del “joi”: 1. “Espiritual y mística exaltación del amor” (Jean Roy, 1927), 2. “Idéntica a la ‘delectatio’de la tradición de San Agustín” (Casella), 3. “Combinación de sinceridad cortés y de amor” (Selt Egest) y 4. “Puramente juego sensual, originario del parnasianismo griego” (Wechssler).

Como hemos visto, éstos son los intentos de definición más comunes que buscan el sentido y significado últimos del “joi”, pero existe otro posible origen etimológico, menos usual, el “joi” como resultado de “joye, joie”, derivado del neutro plural “jocula” que significa “precio”. Entiéndase, en el sentido de la virtud o valor que posee cada persona y que corresponde al sentido cortés, social y moral, que se da en la poesía del “fin’amors”. Pero como no es menester urdir en la absurda divagación, acojamos una de las definiciones más completas que se ofrece de término y que englobaría en parte, lo anterior comentado. El encargado de lanzar luz sobre la oscura polisemia del “joi” es Jean Frappier, que afirma con este bella sentencia: “a pesar del sentido esotérico del término, el ‘joi’ de la poesía provenzal no debe confundirse nunca con una alegría trivial o la sencilla alegría de las fiestas de mayo, nunca se borra en él totalmente la idea de una felicidad carnal”, alude también a él, como “exaltación interior, un estado de espíritu que eleva al hombre por encima de sí mismo, una alegría tan violenta que todo el ser se siente renovado”.

Volviendo a la “cansó”, la condesa se muestra dichosa, no tienen preocupación y canta más gozosamente, aquí el “joi” es la forma alegre y envolvente del amor, del gozo, y esta palabra clave es prácticamente el eje central sobre el que gira el poema, el “joi” ocupa el territorio semántico del placer, y de este placer parece jactarse Beatriz(¿?) en esta canción . A pesar de que debe guardar el secreto amoroso, en ningún momento muestra señal de decoro “nunca de amarlo me abstengo”, también es singular, la extrapolación sintaxis del “joi” como cualidad del amado y de ella misma “porque mi amigo es el más alegre, por lo que yo soy graciosa y alegre”, una prueba más de la plurisignificación del término.

El segundo pilar en el que se apoyaría esta estrofa sería la “joven” o “juventud”, pues adquiere unos matices especiales, Martín de Riquer afirma [7]: “podríamos aproximarnos a una definición considerándolo una especie de espontaneidad generosa y desinteresada en lo que afecta al amor cortés ya la relación social”, y es Punto y nueva frase. Y es que, en el amor cortés, el sentimiento amoroso se debía dar entre jóvenes, como ya mencioné anteriormente, ésa era la postura de Andreas Capellanus [8]. La juventud, adquiría una significación diferente, era fuerza regeneradora, libertad de espíritu, belleza, y dicha “joven”, junto con el amor y el “joi”, según Weltstein, captan la misma esencia del “fin’amors”, este triángulo perfecto, símbolo de la trinidad hecha humana y pasada por el tamiz de la “poesía cortés”, formará un tópico que aparece como fórmula arquetípica del “fin’amors”. Apreciamos en estos versos se sacia de la juventud sintaxis de su “amigo”, parece embriagarse de ella, por lo que aquí la juventud no es sólo una cuestión de edad [9], sino ese entusiasmo, esa despreocupación, esa ilusión que se apodera de la trobairitz.

En la siguiente estrofa la autora alaba a su amado diciendo que “es el más valiente”, entiéndase como “ es el que más vale”, pues el concepto de “valor” tiene una connotaciones especiales, el “valor” pasaría por el tamiz del lenguaje feudal nobiliario, para decir, que el “amigo” tiene un cierto prestigio social y económico, título, que es un hombre de linaje y que reúne las cualidades, méritos, y virtudes necesarias para cualificarle como “cortés”, vocablo tan recurrente y exigido en la poesía del “fin’amors”. Continúa con un verso que ejemplifica perfectamente el grado “drutz” “aquel que más deseo que me posea”, adviértase la osadía de la poeta ya que no olvidemos que es una dama casada que declara sin tapujos su pasión adúltera, resultando chocante que seguidamente le ruegue a Dios, apreciamos que lo hace en señal de agradecimiento deseando el bien a aquél que se lo trajo hacia ella, como manifiesta esta singular expresión: “a aquel que primero lo trajo hacia mí”, advirtiéndose claramente la idea de un amor lejano, que alguien lo puso en el camino de la condesa. A continuación se hace una primera alusión a la naturaleza oscura de este amor, a modo de advertencia: “y no crea a ninguno de los que le censuran, / salvo a quien le advierte/ que se recibe a medida/ de lo que se ha hecho”. Podemos aventurarnos y hacer la siguiente lectura: la trobairitz parece que se dirige a aquel que le presentó a su amado, pues hay una unión mediante la conjunción copulativa entre los dos versos por lo que se deduce la conexión, y le aconseja que no haga caso de aquellos que hablan mal de él, que sólo escuche las palabras de quien le aconseje, y termina con una frase tomada de un proverbio [10], cada uno recibe su merecido, así que no debe estar preocupado. Pero ¿y si fuera realmente dirigido a su “amigo?”, manteniendo el mismo consejo, advirtiéndole que no oiga a aquellos que condenan su amor y que únicamente escuche a quien le afirme (¿ella?), ya que cada uno recibe en base a su comportamiento. Quizás yo no esté en disposición de saber el destinatario de esta advertencia, personalmente creo que la trobairitz juega brillantemente con esta dualidad, por lo que lo que era primero un agradecimiento y después un consejo, destinado a aquel que le presentó su actual “amigo”, puede transformarse a su vez, en una advertencia al propio amante, no olvidemos que la trobairitz es ingeniosa y osada en su composición, y que estamos ante una pasión adúltera, por lo que habría que leer más entre líneas y sacar punta a unos verso que quizás encierren más de una realidad, al menos es lo que considero en mi modesta opinión.

A continuación, nos encontramos en la tercera estrofa, donde la trobairitz alude primero a las virtudes de su “amigo” diciendo: “una dama que mire el buen valor,/ bien debe poner su intención/ en un caballero valiente y cortés/ desde que conoce su valor”, mediante estos versos, la autora hace hincapié en las virtudes nobles de su “amado”, y ella como dama “cortés” debe fijar su atención en un hombre que también posea estos méritos, este prestigio, propio de la nobleza. Vemos que tras adular la “cortesía”, la “nobleza”, la “virtud”, y en definitiva el “valor”de su amigo, repetidas veces, se dirige a él directamente diciendo: “que ose a amarle abiertamente”, lo que supone a mi modo de ver, la declaración de un reto o al menos una situación comprometida al “amigo”, la astucia de la trobairitz reside en alabar la “cortesía”, la “virtud” del amado, y después comprometerle en hacer uso de tal “cortesía”, para lograr así, sus propósitos amorosos. También menciona explícitamente el vocablo“cortés”, ésta es una palabra clave en la poesía del “fin’amors”, ya que esta poesía se impregna de un sentido moral y social, distingue entre la “cortezia” de los trovadores y la “corteisie”de la “langue d’Oïl”, lo “cortés” se opone a la “villanía: “cortezia” (derivada de “cort”)/ “vilania”, siguiendo el juego etimológico las oposiciones serían las siguientes: “cortes”/ “vilas”, “encortizer”/ “vilanejar”, “cortezia”/ “vilanejar”.

La estrofa concluye con unos versos osados: “porque de una dama que ama sin esconderse/ los valerosos y los valientes/ no dirán más que bien”, estos versos denotan que no sólo la “virtud” reside en el “amigo”, sino en ella misma, que arrojada y nada temerosa declara su amor sin querer ocultarlo, y no teme a nada, ya que, si una dama en sus circunstancias ama abiertamente a un hombre”gentil” y “cortés”, debe poseer gran “mérito” y “virtud”, por lo que, el hecho de vivir su pasión amorosa es un acto no censurable. En efecto, la trobairitz sabedora del “modus operandi” y de los entresijos de la “poesía cortés”, maneja magistral y astutamente los principios de una poesía amorosa codificada y creada por hombres, moviendo la balanza hacia el lado de las mujeres que como ella, hacen buen uso de la palabra y de la poesía del “fin’amors”, para conseguir sus propósito amorosos.

En la próxima estrofa, de nuevo hace hincapié en las virtudes antes mencionadas. Comienza diciendo “yo he escogido un hombre valioso y cortés”, quizás lo más destacable no sería únicamente la inclusión de las dos virtudes tan importantes como“valioso” [11], y “cortés”, quizás lo que más debería sorprendernos desde mi modesto punto de vista, sería el deseo explícito de la trobairitz de no dejar duda, que es ella la que ha elegido, ella es quién ha llevado la iniciativa, quizás la importancia de estas palabras no sólo está en que juega el papel de una mujer valiente, noble y virtuosa, que se enfrenta a todos por vivir su pasión, manifestando su libertad de acción, su rebeldía, a pesar de ser una dama casada, una mujer que está en posesión de su señor, sino que si ella escogió y empezó la historia de amor, si es ella quién anima e intenta convencer al “amigo”,como hemos visto a lo largo de la “cansó”, de alguna manera, se responsabiliza de una pasión adúltera, de un amor condenable, pues no ha sido una mujer astutamente seducida, ni engañada maliciosamente, es ella la que juega el papel activo, ¿no sería éste además un acto valeroso para proteger el honor de su “amigo”?...o al menos para excusarle o justificarle en lo posible...desde mi visión particular, quizás lo sea.

La estrofa continúa diciendo “cuyo valor mejora y aumenta”, sigue la misma línea adulatoria hacia el “amigo”. Aparece de nuevo la palabra “valor”, entendido como prestigio o status social, como rasgo cortés, y, además, es “generoso, recto y prudente”. También me parece significativo que exprese que ese “valor mejora y aumenta”, pues denota o que la consideración de ella hacia el amado va subiendo (independientemente de la actitud de éste), por lo que la trobairitz acudiría a la astuta, y quizás vacía, adulación, para seguir reteniéndole, para seguir llamando su atención, o que su “amigo cortés” efectivamente actúe meritoriamente como tal, y la condesa intente reconfortar y animar a su amado para que no desfallezca en el intento amoroso y venzan las dificultades. Independientemente de estas dos cuestiones que planteo, ella sigue en su adulación y afirma “que tiene juicio y sensatez”, cualidades que podemos asociar al sentido de la “mezura” [12], concepto también muy importante en la poesía del “fin’amors”, en Ausonio tenía un sentido de moderación, en líneas generales supone un sentido de la justicia, de lo razonable y sensato, que implica el dominio de uno mismo, cualidades que la trobairitz aprecia en su “amigo”. Para terminar la estrofa, la dama pide que le crea y que no oiga a los que hablen mal de ella [13], pues no ve en él “ningún defecto”, como apreciamos, hay un total encubrimiento del amado, heredero de la poesía cortés, aunque la originalidad reside en que a pesar de la adulación al “amigo”, no lo considera superior, ni la trobairitz se muestra como ser inferior a él, ni siquiera como su vasallo, como era el recurrente paralelismo feudal señor-vasallo, todo lo contrario, ella se muestra como una dama firme, “graciosa y alegre”y voluntariamente deja constancia de su talento literario para ganarse al “amigo”.

Por último, aparece la “tornada”donde la trobairitz se dirige directamente a su “amigo” mediante una fórmula arquetípica usada en las “chansons de trobairitz” y que las distingue del resto de composiciones femeninas, sería a través del uso del vocativo precedido o no de un adjetivo, así encontramos en esta última estrofa “amigo [14], vuestro valor/ los valientes y los valerosos conocen”, fiel a la fórmula trovadoresca y siguiendo la línea adulatoria de toda la”cansó”, acude a la ya comentada idea del “valor”, dejando ver además el sentido de la fama, tan importante en el medievo, la trovadora hace uso de ella conscientemente para reafirmar que el “valor” de su “amigo” es de sobra conocido por todos, por lo que usa la idea de la fama, como una manera más de ganarse la atención y la “protección” de éste, es más, en los dos últimos versos, afirma: “por eso yo os suplico darme,/ si os agrada, vuestra protección”, lo que nos resulta un tanto chocante que ella, que se ha mostrado tan segura de sí misma y valiente, le “suplique” al “amigo”, aunque personalmente creo que éste sería un recurso más, para adular la cortesía del amado e incluso para plantearle una duda moral a éste, y así, poder conseguir el amor, el apoyo y la “protección”del “amigo”, muestra más de que la trobairitz sabe perfectamente qué decir y cómo decirlo para lograr sus propósitos amorosos. Quizás me aventure en esta postura, pero el hecho de que la “trobairitz”le suplique protección, a mi modo de ver, supone como dije antes, una duda moral y cortés al “amigo”, pues éste no debería rechazar “proteger” a la dama, la cuestión varía y se complica, pues la dama está casada, por lo que ya tiene un señor que la proteja...pero aquí se trata de una “protección” diferente, con unas connotaciones especiales. Ellos viven una pasión adúltera y censurada por quiénes sospechan de ellos, por otro lado, la trobairitz parece amar sin esconderse, pero necesita que su “amigo” no oiga las palabras de aquellos que censuran su pasión, y es aquí donde ella solicita esa “protección”, esa defensa, de su persona, de su imagen y en definitiva de su amor. Lo que ella está pidiendo a viva voz, es que él no deje de luchar contra las adversidades y que cuide el amor que tienen, le está rogando que no la abandone, que no la repudie, que no crea las palabras infundiosas sobre ella y sobre su amor, sino que se posicione junto a ella para seguir viviendo esta pasión amorosa.



“A chantar m’er de so qu’ieu non volvria”

A chantar m’er de so qu’ieu non volvria, 
Tan me rancur de lui cui sui amia, 
Car ieu l’am mais que nuilla ren que sia: 
Vas lui no .m val merces ni cortesía 
Ni ma beltatz ni mos pret ni mos sens, 
C’atressi .m sui enganad’e trahïa 
Com degr’ esser, s’ieu fos desavinens.

D’aisso.m conort car anc.non fi faillenssa, 
Amics, vas vos per nuilla captenenssa, 
Anz vos am mais non fetz Seguis Valenssa, 
E platz mi mout quez eu d’ámar vos venssa, 
Lo mieus amics, car etz lo plus valens; 
Mi faitz orguoill en ditz et en parvenssa, 
E si etz francs vas totas autras gens.

Be .m meravill com vostre cors s’orguoilla 
Amics, vas me, per qu’ai razon qu’ieu .m duoiilla; 
Non es ges dreitz c’autr’amors vos mi tuoilla 
Per nilla ren qu’ie .us diga ni acuoilla; 
E membre vos cals fo .l comenssamens 
De nostr’amor! Ja Dompnedieus non vuoilla 
Qu’en ma colpa sia .l departimens.

Proesa grans qu’el vostre cors s’aizina 
E lo rics prtez qu’avetz m’en ataïna, 
C’una non sai, loindana ni vecina,, 
Si vol amar, vas vos non si’ aclina; 
Mas vos, amics, etz ben tan conoissens 
Que ben devetz conoisser la plus fina, 
E membre vos de nostres covinens.

Valer mi deu os pret e mos partages 
E ma beltatz e plus mos fis cratges, 
Per qu’ieu vos mandad lai on es vostr’ Estatges 
Esta chansson que me isa messatges: 
Ieu vuoill saber, lo mieus bels amics gens, 
Per que vos m’etz tanta fers ni tant salvatges, 
Non sai, si s’es orguoills o maltalens.

Mas aitan plus vuoill li digas messatges, 
Qu’en trop d’orguoills o ant gran dan maintas gens.



“Ahora deberé cantar de lo que no querría”

Ahora deberé cantar de lo que no querría, 
Tanto me lamento del que no soy amiga, 
Pues le amo más que a cualquier cosa en el mundo 
Pero no valen ante él ni la piedad ni la cortesía 
Ni mi belleza ni mi valor ni mi juicio, 
Porque soy engañada y traicionada 
Como sucedería si fuera poco agraciada.

Me conforto pensando que jamás y de ningún modo 
Cometería equívoco hacia vos, amigo, 
Sino que os amo más de lo que Segui amó a Valensa, 
Y me agrada venceros en amor, 
Amigo mío, porque sois el mejor; 
Sois orgulloso conmigo en las palabras y en los modos, 
Mientras que os mostráis amables con todos.

Me sorprende como hacia mí vuestro corazón se muestra duro, 
Amigo, por lo que tengo razón para dolerme; 
No es justo en absoluto que otro amor os aparte de mí, 
Sea lo que sea lo que os diga o conceda; 
¡Y recordad cuál fue el inicio de nuestro amor! 
El Señor Dios no quiera 
Que sea mía la culpa de la separación.

La noble virtud que habita en vuestro corazón 
Y el alto valor que poseéis me intimidan, 
Pues no conozco dama cercana o lejana, 
Que, dispuesta a amar, no sea atraída por vos. 
Pero vos, amigo, tenéis tanto juicio 
Que bien debéis conocer la más perfecta; 
Y acordaos de vuestro pacto.

Deben ayudarme mérito y nobleza 
Y la belleza y aún más la sinceridad de ánimo, 
Por ello os mando allá donde moráis 
Esta canción, que sea mi mensajera; 
Y quiero saber, mi gentil y bello amigo, 
Por qué sois tan altanero y cruel conmigo: 
No sé si por orgullo o mal talante.

Más aún quiero que os diga el mensajero: 
Por demasiado orgullo mucha gente ha sufrido gran daño.

COMENTARIO

Nos encontramos anta una “mala cansó” (“canción de dolor”), pues refleja el amor no correspondido, el rechazo que sufre la “trobairitz” por parte del “amigo”, aunque a pesar del triste sentir que abarca todo el poema, éste se mantiene en un tono contenido, pues presumiblemente los deseos de la “trobairitz” no serían causar lástima ni autocompasión, sino expresar su vacío, su decepción, advirtiéndose, además, la doliente dignidad que manifiesta su autora en un intento de darse a valer ante su “amigo”. Cabe destacar que estamos ante una canción en forma epistolar, mediante la cual, la “trobairitz” se dirige directamente al “amigo”. Todos estos ingredientes configuran esta hermosa “cansó”, que a pesar de su dramatismo no pierde ni un ápice de belleza, y se nos regala toda una joya de la poesía amorosa provenzal.

La “cansó” se compone de cinco coblas de siete versos respectivamente, a las que se le añade un dístico final o “tornada”, como”despedida”. La rima de las cinco estrofas es “singulars” (rima propia) aunque hay dos tipos de rimas que se repiten en cada estrofa, siendo el siguiente el esquema: I aaaabab, II ccccbcb, III ffffbfb, IV ggggbgb y V hhhhbhb; la “tornada” reproduce las dos últimas rimas de la última estrofa: hb.

Al igual que el resto de los poemas comentados, la “cansó” carece de “preludio primaveral”, tan recurrido en la poesía del “fin’amors”, lo que conlleva a otorgar un rasgo de originalidad a la “cansó”. Ya en el primer verso del poema, se vislumbra el hecho dramático del que la “trobairitz” nos hace confidentes: “ahora deberé cantar de lo que no querría”, continúa con una abierta declaración de amor, destacando el desgarrado y sentido tercer verso,“pues le amo más que a cualquier cosa en el mundo”, seguidamente, menciona las cualidades que posee como dama y que se corresponde con el arquetipo cortés: “belleza, valor y juicio”, afirmando que éstas no son suficientes para ganarse ni “la piedad ni la cortesía” del amigo, pero éste, es un intento fallido de darse a valer ante él, y se siente “engañada y traicionada por éste”, es más, podríamos decir, que incluso se siente infravalorada por él: “como sucedería si fuera poca agraciada”, no es la primera vez que la trobairitz, tiene que arrojarse flores sobre su persona para llamar la atención del “amigo”, pero parece que esta táctica no ha dado el fruto deseado.

En la siguiente estrofa, se dirige directamente a su amado, usando una variante de la estructura tipificada que usaban las trobairitzs: (adjetivo) + vocativo (“amigo” o señal) + resto de la oración, en el texto la única salvedad al respecto, es que carece de adjetivo y que el vocativo no se sitúa al inicio de la oración, sino al final: “me conforto pensando que jamás y de ningún modo/ cometiera equívoco hacia vos, amigo”, de esta manera se excusa de cualquier error que posibilitara el final de la relación, y afirma con rotundidad el amor que aún sigue sintiendo: “sino que os amo más de lo que Seguis amó a Valensa”, donde astutamente compara sus sentimientos con la de dos héroes de una novela perdida, mencionados a su vez por el otro trovador Arnaut de Maruelh en su “Tant m’abellis”, por lo que con tal comparación, engrandece su amor y la sitúa como dama culta y cortés, y por si aún hay dudas sobre su valía, remata diciendo: “y me agrada venceros en amor”, expresión impregnada de un sentido bélico que recoge uno de los tópicos de la poesía amatoria cortés...

En los dos últimos versos de esta estrofa, no duda expresar con cierto despecho hacia él, el trato injusto que recibe de él, “orgulloso” con ella y “amable” con los demás. Hoy en día, aún nos sorprende la espontaneidad y gallardía de esta trobairitz, que no vacila en dignificar su persona y sus sentimientos, para ganar la batalla del amor. En estos seis versos, se expresa con rotundidad y se refleja, ante qué tipo de mujer estamos: las que luchan sin temer por la derrota, las que pelean con todas sus “armas”, para satisfacer sus deseos.

En la tercera estrofa comienza aludiendo la actitud del “amigo”, mediante el uso de un tópico recurrente de la poesía del “fin’amors”: “vuestro corazón se muestra duro”, simbolizando la inaccesibilidad y la carencia de sentimientos del amado, hecho que le sorprende a la trobairitz, pues como mencionó anteriormente, ella siempre actuó de buena fe con él. Seguidamente, emplea de nuevo la forma de las trobairirtzs para dirigirse a él, el vocativo: “amigo, por lo que tengo razón para dolerme”, este verso es uno de los pocos donde alude explícitamente al momento doloroso por el que atraviesa, pero no nos confundamos, la trobairitz no acude a la autocompasión, sino a la justificación de su estado anímico. A continuación, leemos un verso, que encierra una de las claves del poema: “no es justo en absoluto que otro amor os aparte de mí”, pues se declara el hecho que ha originado la ruptura de los amantes, una tercera persona que aleja a la trobairitz de su “amigo”, donde se pone de manifiesto la figura explícita de la rival de la poesía amatoria, pero lejos de recaer en la melancolía, la condesa se dirige de nuevo en una apelación extraordinaria, al “amigo”, mediante el uso del imperativo: “¡y recordad cuál fue el inicio de nuestro amor!”, en un intento más de recuperar el amor. Concluye la estrofa implorando a Dios, en una súplica que evidencia el acto mismo de exculparse de cualquier error que haya podido acabar con la relación.

A continuación, comienza la estrofa aludiendo al “amigo”, haciendo uso de dos virtudes recurrentes de la poesía cortés, anteriormente comentadas, “noble virtud” y “alto valor”, tales que le “intimidan”, de nuevo, quiere dejar constancia de la valía de su amado, y sigue en esta línea afirmando: “pues no conozco dama cercana o lejana, / que dispuesta a amar, no sea atraída por vos”, con tal afirmación, a mi modo de ver, la trobairitz desea expresar que teniendo en consideración las virtudes del “amigo”, es casi imposible no caer rendida al amor, es más, a pesar de la distancia, cualquier dama puedes sentirse “atraída” por él, advertimos conjugado sabiamente la idea de un amor noble pero irrefrenable, con la idea de la fama en el medievo, pues el “amigo” no se trata de cualquier señor de la corte, es un hombre que goza de valía y de honor ante ésta, sus virtudes son admiradas, y además parece que el sector femenino tiene buena constancia de ello, por lo que, la trobairitz presenta a su “amigo” como un señor virtuoso y noble, reconocido, y que causa un efecto de atracción casi irrefrenable a las mujeres, ¿es esto una nueva justificación de la trobairitz por haberse dejado abrasar por las llamas del amor?...Seguidamente, se dirige a él directamente haciendo uso del vocativo trovaderesco en el verso: “pero vos, amigo, tenéis tanto juicio”, apelando que de este modo debería reconocer a la mejor y recordar su “pacto”, por lo que podríamos deducir que la trobairitz apela al sentido común del caballero para que éste elija a la más “perfecta”, a la más “virtuosa”, dando a entender que es ella, y que se acuerde del “pacto” que tienen, por lo que podemos apreciar, no somos testigos de cualquier devaneo amoroso, la trobairitz nos hace cómplices de una pasión oculta, adúltera, condenable, pero que reposa en las brasas del amor, de la entrega, de las promesas, y de la unión de dos personas que en circunstancias adversas decidieron luchar por su pasión y la sellaron en un pacto amoroso, que parece que el “amigo” lo está quebrantando, haciendo peligrar no sólo su relación sino su propio honor y virtud [15], quizás no ante la sociedad, dada la naturaleza de la historia amorosa, pero sí ante la figura de nuestra trobairitz, una mujer enamorada, entregada, “que se está jugando el tipo”, su honra, y su propia felicidad, por un amor que se le está escapando de las manos. De ahí, el tono reivindicativo de la trobairtz, que en la agonía de un amor que se extingue, intenta hacerle recordar a su amado, el compromiso al que llegaron.

En la próxima estrofa, se nos deja ver entre líneas, una mujer desolada, que no sabe levantar su sombra, pues afirma: “deben ayudarme mérito y nobleza/ y la belleza y aún más la sinceridad de ánimo”, pero ella es demasiado orgullosa para mostrarse como una dama que se arrastra y que tiene penas de amores, lejos de compadecerse, ella alude a sus virtudes, tal y como nos tiene acostumbrados, pero no por vanidad, sino por mantener su propia dignidad, una dignidad doliente, maltratada por el amor. Los dos versos siguientes me parecen bastantes curiosos: “por ello os mando allá donde moráis / esta canción que sea mi mensajera”, ya que nos deja tener un conocimiento más cercano y real de la relación, gracias a la cual, sabemos que efectivamente hay una correspondencia mediante un mensajero(algo muy recurrente en el medievo) y que la trobairitz es consciente y es más, quiere dejar constancia de que ella está componiendo una “cansó.” Concluye la estrofa, dirigiéndose de nuevo a su “amigo” casi cara a cara, hablando en primera persona [16] y afirmando con contundencia lo que desea, y haciendo uso de nuevo del vocativo trovaderesco, pero más grandioso y acicalado que nunca: “y quiero saber, mi gentil y bello amigo” y continúa afilando su plum: “por qué sois tan altanero y cruel conmigo: / no sé si por orgulloso o mal talante”, como apreciamos, la trobairitz se nos muestra más que nunca como una mujer firme, decidida, arrojada, que a pesar de tener su ego arañado por las zarpas del desamor, ella conserva su talante, su dominio de sí misma, y no duda en increpar, en desafiar y en pedir explicaciones al que antes, le había regalado momentos de gozo.

La “tornada” concluye con un consejo que casi parece una advertencia “in extremis”: “más aún quiero que os diga el mensajero: / por demasiado orgullo mucha gente ha sufrido gran daño”. Anecdótica alusión de nuevo a la figura del mensajero en unos versos también expresados en una primera persona con un tono más osado y reivindicativo, que deja asomar la contundencia y el ego de la trovadora, pero que a pesar de todo, decide mandarle un último mensaje, una nueva lección agónica, un nuevo intento de saltar el “orgullo” y salvar lo que parece que está ya apagado.



“Fin ioi me don’ alegranssa”

Fin ioi me don’ alegranssa, 
Per qu’eu chan plus gaiamen, 
E non m’o teing a pensanssa, 
Ni a nengun penssamen, 
Car sai que son a mo dan 
Fals lauzengier e truhán, 
E lor mals diz non m’esglaia: 
Anz en son dos tanz plus gaia.

Em mi nom an ges fianssa 
Li lauzengier mal dizen, 
C’om non pot aver honranssa

Qu’a ab els acordamen; 
Qu’ist son d’altrestal sembaln 
Com la niuols que s’espan 
Qu.l solels en pert sa raia, 
Per qu’eu non am gent savaia.

E vos, gelos mal parlan, 
No .s cuges que m,an tarzan, 
Que iois e iovenz no .m plaia, 
Per tal que dols vos deschaia.



“La alegría cortés me da felicidad”

La alegría cortés me da felicidad, 
Por ella canto más gozosamente 
Y no me produce pesar 
Ni me cusa ninguna preocupación 
Saber que quieren mi mal 
Los falsos y los envidiosos, 
Y sus palabras malévolas no me atemorizan: 
Al contrario, soy dos veces más dichosa.

No tienen de mí atención alguna 
Los envidiosos maledicientes, 
Porque ninguno que esté de acuerdo con ellos

Puede ser honrado; 
Ellos se parecen 
A la nube que se expande, 
Por la que el sol pierde sus rayos; 
Yo no amo a la gente villana.

Y vosotros, celosos maledicientes, no creáis que yo estoy dudosa, 
O que la alegría y la juventud me desagradan, 
Por el hecho de que el alma os debilite.

COMENTARIO

Por fin nos encontramos ante una “buena cansó”, o lo que es lo mismo, una canción de felicidad. Esta hermosa y serena “cansó” expresa la alegría de la trobairitz y su ímpetu en la defensa férrea de su pasión amorosa. Vemos a una trovadora exultante, osada, espontánea, valiente, una mujer que no se deja amedrentar por los “lauzengier” (maledicientes, envidiosos), pues la alegría del amor recorre sus venas y enciende el coraje que nace de su alma, para luchar por lo que más quiere. Podemos afirmar, además, que es una canción breve y sencilla, sin grandes ostentaciones, mimada únicamente por el velo de la armonía, de la simplicidad de lo natural, de la sensibilidad femenina en estado puro, y esta aparente sencillez en sus líneas, es sólo un espejismo del arte poético que encierra. Por esto, la crítica afirma que esta”cansó”, sería un claro ejemplo de la poesía de las trobaritzs, espontánea, natural y simple, enfrentada a la complejidad de la “cansó” masculina.

La canción se compone de dos “coblas”, que constan de ocho versos respectivamente, ambas “unissonans”, cuyo esquema métrico sería el siguiente: I y II ababccdd, y la despedida de cuatro versos que recupera la rima: ccdd.

El primer verso evidencia la satisfacción que embriaga a nuestra “trobairitz” que afima: “la alegría cortés me da felicidad”, donde como apreciamos, aparecen dos conceptos fundamentales en la poesía del “fin’amors” y que ya hemos comentado anteriormente, me refiero a “fin ioi”, o lo que se ha traducido por “alegría cortés”. Este verso no manifiesta únicamente el espléndido estado anímico en el que se encuentra la trovadora, sino en el deseo explícito de ella, por dejar constancia de que las mieles que saborea, provienen de un amor cortés, y siendo cortés engrandece su valía y su condición. Vuelve a dejar constancia de su labor creadora y de su talento literario afirmando: “por ella canto más gozosamente”. A continuación, advertimos, toda una declaración de gozo, de despreocupación y osadía ante los “lauzengiers”, unos personajes arquetípicos de la poesía provenzal, aparecen como tópico recurrente y como auténticos enemigos de los trovadores y de la pasión amorosa, de hecho, “lauzengiers” en principio, significaría “lisonjeros, aduladores”, con la finalidad de hacer méritos ante su señor (el marido), acechando a la dama adúltera y a su enamorado, para informar después al traicionado, de cualquier infidelidad, por esta razón, el término pasa de “adulador” a “calumniador, malediciente”y se decía que eran “fels, fals y mols”. Pero la trobairitz no le “produce pesar”, siendo en todo momento consciente de “saber que quieren mi mal”,lo que evidencia que el “secreto” de esta pasión amorosa ha sido descubierto por los “maledicientes”, tachando a estos personajes de “falsos y viles envidiosos”, es más, se muestra osada y desafiante “y sus palabras malévolas no me atemorizan: / al contrario, soy dos veces más dichosa”, todo un recital de gallardía y confianza en el amor por el que le hace ser la atrevida.

La siguiente estrofa mantiene la misma línea temeraria que la anterior, comienza afirmando que “no tienen de mí atención alguna / los envidiosos maledicientes”, y a continuación se justifica afirmando que cualquiera que pensara como ellos no “puede ser honrado”, con tal sentencia, nos da a entender que si los que condenan su amor no son “honrados”, la naturaleza de su amor sí es honrada, y no sería la primera vez que acude a la defensa de su pasión como una amor cortés [17], gentil, sincero y puro, a pesar de que su pasión es adúltera, y que se guarda el “secreto”, es decir, el nombre del enamorado/a se mantiene encubierto gracias a la “sehnal”, pues se correría el riesgo de la pérdida del honor e incluso la muerte de alguno o de los dos enamorados, lo que paradójicamente conduce a que el amor que se recita en la poesía del “fin’amors” en la gran parte de los casos, sea un amor condenable, adúltero, prohibido ,o no correspondido, originando una total discordancia entre amor y matrimonio [18]. Seguidamente, la trobairitz establece cierta comparación simbólica: “ellos se parecen / a la nube que se expande, / por la que el sol pierde sus rayos”, preciosa imagen que refleja la sombra que enturbia la felicidad y la despreocupación de un amor vivo, poderoso como el sol. Cierra esta estrofa sentenciando: “yo no amo a la gente villana”, jactándose de su posición elevada y culta, perteneciente a un círculo cortés, donde la perfección moral y social, la gentileza y la virtud son cualidades que la dignifican a ella misma y como lógico correlato, a la pasión amorosa que ha decidido vivir.

La “tornada” pone fin a esta canción que nos habla de amor y de desafío, mostrando la última lanza que la trobairitz arroja a sus enemigos, y se dirige directamente a ellos, haciendo uso del famoso vocativo trovaderesco, pero en este caso no es gentil ni está dedicado al “amigo”, sino que dice explícitamente: “y vosotros, celosos maledicientes / no creáis que estoy dudosa”, como se aprecia, la trovadora no duda en usar la misma estructura cuando se dirigía al “amigo”, siendo ya un tanto provocadora respecto al “modus operandi” masculino, razón de más para destacar su gallardía y osadía, su frescura y espontaneidad, en la concepción de su pasión amorosa como su particular modo de expresarla. Aparece además en el primer verso, la figura recurrente de los “gelos”, los otros enemigos de los trovadores.

Según la crítica, son los celosos que ven un amor que jamás podrán sentir, ni aspirar a él, nunca podrán experimentar la exaltación del “joi”, son personajes arquetípicos junto con los“lauzengiers” que transmiten la “jalousie”vista como una enfermedad, grave, moral y psíquica, que además es contagiosa. Unas veces el “gelo” es un “voyeur de l’amour”, pues no lo puede alcanzar, y por eso envidia y odia, y otras veces se tratan de la dama, el marido, o el amante, que se sienten traicionados. En este caso en concreto, los “gelos” a los que reta la trobairitz, son estos personaje ajenos a la relación “falsos y viles” que intentan atemorizar a la trovadora con sus comentarios maledicientes, aunque la autora se reafirma en la continuidad de. su pasión amorosa.

La trobairitz finaliza afirmando con rotundidad, que no desprecia ni la “alegría” ni la “juventud”, dos conceptos vitales de la poesía del “fin’amors” ya comentados anteriormente, ambos, frutos sabrosos de los que desea disfrutar, pues como hemos observado en su pequeño corpus, ella es una dama cortés, bella, culta, que ama abiertamente y sin medida, y lejos de infravalorarse, quizás porque sea de mayor edad que el “amigo”, se considera digna de vivir un amor pleno, vivo, que le aporte, gozo y felicidad, un amor por el que ella lucha con la fuerza de su espíritu libre y por el que ella compone las más bellas canciones.

CONCLUSIÓN

Quisiera abarcar en esta conclusión, en primer lugar, las diversas opiniones en torno a la imagen de la trobairitz, y en segundo lugar, afrontar dichos comentarios siguiendo la línea discursiva de este modesto estudio, para terminar de perfilar lo que en principio he querido dibujar, una silueta más detallada y aproximada, más justa y exacta, vista desde una mirada femenina pero objetiva.

Durante un largo periodo, la crítica ha considerado a las trobairitzs “esclavas de una tradición” como afirmaba Alfred Jeanroy [19], ilustre erudito francés, que además consideraba que las trovadoras agotaban cansinamente las fórmulas, los temas, los tópicos del “modus operandi” masculino, y que su labor únicamente consistiría en copiar sus clichés e invertir los roles de los personajes.

Pero los prejuicios que recaen sobre la figura de la trobairitz, no se quedan únicamente en el dictamen de parte de la crítica especializada, en mis manos cayó un artículo de un estudiante universitario que trataba el tema de las trobairitzs, y que recoge el mismo testimonio, fiel a la opinión detractora y tangencial, que concibe a la trovadora, como una sombra maltrecha, tediosa e intrusa, en el ámbito de la literatura cortés. Tal fue mi desconcierto que creo que debería mencionarlas, dicho lo cual, el autor refiriéndose a las trobairitzs, sentencia: “ellas son en la medida en que se contemplan en el objeto amado y es este objeto el que, sin duda, las hace sujeto. Diría incluso, que estas poetas en lengua provenzal resultan subordinadas por partida doble: su voz y su imagen serían una hipoteca masculina, pero también como sujetos líricos se amoldan a la tradición amorosa que las convierte en objetos. El lenguaje personal que entreveríamos en sus versos no profundiza en la dimensión diferencial de su hermosura”. [20]

Afortunadamente, especialistas como DENOËL y GONTHIER [21], no comparten el mismo criterio y realizan una sutil pero férrea defensa en honor de las trovadoras, defensa de la que decido también formar parte. Personalmente, después de todo lo leído, estudiado y analizado, considero que las trovadoras no se “subordinan” al ámbito de la poesía del “fin’amors” masculina, sí es cierto que atienden a su carácter compositivo, y son vestidas por los ropajes de la poesía cortés, pero como haría cualquier trovador, y es más, no son “esclavas de una tradición”, pues no copian milimétricamente el buen hacer de los trovadores, sino que conciben su poesía desde su propio sentir y de esta manera, plasman su peculiaridad, con novedosas marcas personales: se dirigen osadamente al amado usando una fórmula tópica del vocativo, se expresan en primera persona del singular, siendo excepcionalmente cercanas y contrastando claramente con el generalizado plural o el singular estrictamente nominal de los trovadores. Sí, su poesía es más personal, más espontánea, más vibrante y directa, en contrapunto a la “compleja visión poética masculina” [22], pero no por ello, es más vulgarmente fácil, ni simple, pues ni la espontaneidad, ni la frescura, se dejan fácilmente cazar por los poetas. Las trovadoras no buscan ser veneradas, si quiera comprendidas, sólo intentan alzar su voz, canalizar en el papel su alma, sus sueños rotos, sus deseos, aspirar al gozo del amor o dejar constancia de sus penas o también de su osadía. Tienen que justificar su talento continuamente para ganarse no sólo, las delicias del amor, sino su propia identidad como creadoras, como trovadoras. Difícil lucha para unas damas del duro medievo, que tuvieron que lidiar por asomarse al universo masculino, pero que hoy, afortunadamente, vemos que no sólo se asomaron a este universo, sino que crearon el suyo propio.

A este respecto, la “Condesa de Dia”, fue una trobairitz audaz y brillante, auténtica productora, poeta, a partir de un repertorio común a los parámetros poéticos de una época y de una forma de composición tipificada. Pero a su vez, escapa de las voces anónimas, colectivas e impersonales, es transgresora, descarada, sensible, trágica y dichosa, arrolladora y sutil, una de las grandes trovadores no justamente valorada por todos, pero indiscutiblemente, una voz excepcional del medievo, que nos muestra la poesía desde un lado nuevo... el de las mujeres.


NOTAS

[1] Polémico trovador del siglo XII, antes de desempeñar este oficio, su nombre era Panperdut, posteriormente cuando trabajó al lado del trovador Cercamon pasó a llamarse como lo conocemos hoy “Cara de Cabra”. Fue muy conocido pero también muy temido por su afilada lengua, que se cree que los castellanos de Guyena lo mataron por haber sido tan maldiciente con ellos en sus versos. Su obra está datada entre 1130-1149, pero se presupone que compuso anterior y con posterioridad a estas fechas.

[2] Sería excesivamente largo y pesado, ahondar en esta urdida madeja en torno a la figura de la Condesa de Dia, sobre todo porque la disparidad entre las diferentes teorías, contribuirían sólo a añadir más confusión en cuanto a la autoría y a la datación. A pesar de ello, me siento en la obligación de mencionar a ciertos autores que también aportan su particular grano de arena. Autores como Jean de Nostredame o Redi (1685) divagan si la condesa fue una autora realmente conocida en la corte y no se ponen de acuerdo en el número de piezas de composición atribuidas, en cuanto a la identificación de la autora, Nostredame sigue la asignación habitual de “Comtessa de Die/Dye” mientras que Redi se decanta por el nombre de la “Comtessa de Digno” . Por otro lado, Jean Francesco da Barberino llama a nuestra trobairitz “Comtessa d’Erdia” y la califica como una importante autoridad, siendo una de las más citadas trobairitz equiparándose a Raimon d’Anjou. Por último, A. Rierger, realiza toda una investigación policíaca en busca de la identidad de la trovadora, partiendo de Barberino, afirma que el apellido “Dia” no está testificado como tal, aunque si está claro que la condesa fuera una de las presidentas de la “cour d’amour” de Digne y de Pierrefeu, y añade, que la trovadora estuvo enamorada del también trovador Guilhem Ademar de finales del S.XIII ( otras voces lo datan entre 1175-1220 y como periodo de composición 1195-1220), por quién compuso “las más bellas canciones”.

[3] Los trovadores analizan la pasión amorosa y la clasifican en cuatro grados a medida de los avances logrados. Los tratadistas latinomedievales ofrecieron los cinco estados de la pasión amorosa, primero se pasa de la comtemplación de la dama “visus” al “factum”, tercero, la conversación, “alloquium”, en el cuarto se producen las primeras caricias sería el “contactus” y por último llegan los besos o “basia”. Esta evolución se corresponde a su paralela realizada por un tratadista anónimo de mediados del S.XIII, que habla de cuatro grados: primero sería fenhedor, no se manifiestan los sentimientos, segundo “pregador”, delaración de su amor ante la dama, tercero,“entendedor”, aceptación de la dama que ofrece sonrisas y alguna prenda, y cuarto “drutz”, unión sexual.(C.ALVAR y A.GÓMEZ MORENO, Historia Crítica de la Literatura Hispánica, 1, Madrid, Taurus, 1987, p.45).

[4] Ya lo decía Andreas Capellanus en su tratado Ars honeste amandi o más popularmente conocido como De amore: Tratado sobre el Amor, Barcelona, Sirmio, 1990. Capellanus afirma, que el amor cortés se debía dar siempre entre jóvenes, de la misma clase social, dentro de la clase privilegiada de la corte, nunca entre la “villanía”, aunque podemos apreciar que son frecuentes los casos en el que uno de existe una diferencia de edad considedrable o incluso uno de ellos, normalmente el enamorado, pertenece a un status social inferior.

[5] BEC, P., afirma: “On ne s’étonnera donc pas que le grand chant courtois, et avant tout celui des trobairitz, ait pu lui emprunter parfois, en vertu même de sa situation sentimentale, des motifs et des temes, en particulier celui de la malmariée” en Chants d’amour des femmes- troubadours: trobairitz et “chanson de femme”, Stock, París, 1995, p.49.

[6] La idea de originar la rivalidad entre el “amigo” y el amante, es uno de los puntos que toca la “chanson de la malmariée” y al igual que otros temas y motivos de la lírica popular y en concreto de la “malcasada”. Siguiendo la línea de la cita anterior, continuaríamos diciendo: “...si répandu, encore aujourd’hui, dans les folklores les plus divers: l’exemple le plus significative étant sans doute cette ‘cobla’ de la Comtesse de Dia, oú la ‘rivalité’ entre le mari et l’ami est exprime d’une maniére particulièrment clire et réaliste...”, a continuación el autor pone de ejemplo la misma estrofa que en estos momentos estoy comentando .P.49 de la Ob.cit. p.10.

[7] Cfr. Martín de Riquer, Los trovadores. Historia literaria y textos, Barcelona, ed. Planeta, 1975.

[8] Ob. cit. (7).

[9] Ya hemos citado que en la poesía cortés a veces se rompe el tópico de que el amor se da entre jóvenes o aparece cierta diferencia de edad, siendo el trovador o trovadora generalmente el de mayor edad, como ocurriría en este caso, si seguimos las diferentes teorías sobre la datación y autoría, por ejemplo si damos fe, a la”vida” y a quienes señalan que la condesa nació en 1140 y a que Rimbaud de Orange lo hizo en 1146, la condesa sería mayor en seis años, pero dada la confusión y la inexactitud en los datos, no ahondaré más sobre un asunto tan comprometido, lo que sí que está claro es que la condesa impregna de “alegría y juventud”.

[10] “c’om cuoill maintas vtz los balais ab qu’el mezeis se balaia”, está tomado concretamente del proverbio: “on cueille souvent les verges dont est soi-même batu”. En español tendríamos una expresión diferente pero que recoge el mismo significado: “cada uno recoge lo que siembra”.

[11] El concepto de “valioso”se entiende como “mérito”, “virtud”.

[12] Los trovadores inventan el concepto de “mezura” con el fin de dominar la tensión entre “joie” y “soufrance”, entre el miedo y osadía, y entre la esperanza y la angustia. Evitan que la violencia sobrepase a la belleza, algunos incluso intentan dominar el deseo, es la única muralla contra la anrquía y la locura del “Eros”. La “mezura” es necesaria en la relación de la Trobairitz y su amado, para mantener con cordura esa pasión adúltera.

[13] Hace referencia a los denominados “lauzengier”y “gelos”, “murmuradores”y “celosos”, enemigos de los trobadores. En otro poema aparecerá más explícita la presencia de éstos y me reservaré un comentario más profundo para entonces.

[14] En otras ediciones aparece otro vocativo en el mismo verso: “Floris, la vostra valenssa”, aquí se ha sustituido la asignación general “amigo” de la “poesía cortés” por “Floris”, sehanal tomado del famoso enamorado de Blancaflor, novela medieval, con el que la trobairitz esconded el nombre de su amado. Esta señal ya apareció anteriormente en “Estat ai en greu cossirier”.

[15] Aunque el hecho de romper un pacto (uso del lenguaje feudal, visto el pacto amoroso como el pacto entre señor y caballero), en el medievo conlleva el riesgo de la pérdida del honor, de la virtud, de la buena fama etc., estamos ante una pasión imposible, pecaminosa, adúltera, por lo que el pacto en estas circunstancias no se envuelve por los ropajes de la virtud precisamente, más bien sería visto por los ojos ajenos como un pacto endiablado que conduce a la perdición de las almas. Únicamente la obligación moral que conlleva, es ante su dama, la cómplice de su pasión o de su lujuria, y quizás el “amigo”, no considerando honroso tal acuerdo, no tema romperlo en el momento expreso que lo desee, como a mi modesto entender, está sucediendo desgraciadamente.

[16] Aunque la primera persona sea la elegida por la trobairitz a la hora de componer toda su obra, en estos versos parece emerger con mayor fuerza y firmeza que en el resto de la “cansó”. Recordamos, además, que en la “chanson d’ami” es empleada la tercera persona, dejando pues a la “chanson de trobairitz” un tono más directo, personal, pero también más arrojado y osado. Cf. p.49 de la ob. cit. en (5).

[17] Adviértase el rasgo social del que impregna toda la poesía del “fin’amors”.

[18] ALVAR C. y GÓMEZ MORENO A., ob.cit. en (3), afirman: “existe total incompatibilidad entre amor y matrimonio, ya que sólo la dama casada tiene entidad jurídica en la Edad Media: la doncella no puede poseer vasallos y, por lo tanto, tampoco enamorados, según la concepción del amor cortés. Este principio hace que las relaciones entre trovador y dama tengan que ser lo más secretas posibles, pues en el caso contrario se compromete el honor de la dama”, pp.46-47.

[19] DENOËL y GONTHIER se hacen eco de la opinión de JEANROY A. en Les femmes trobadours, Meg. Bogin, collection femmes, París, 1978, p.73.

[20] Cf. Mérida Jiménez, R.M, “La mujer medieval ante el espejo: la intimidad imposible de la lírica”, Universidad de Barcelona.

[21] Ob. Cit. en (19), pp. 72-75.

[22] Cita de los autores DENOËL y GONTIER, ob. cit. en (19). Como ya afirmé anteriormente me sumo a esta misma línea crítica, por lo que baso mis ideas, no sólo en mi visión particular, sino también en los comentarios de estos autores.



BIBLIOGRAFÍA

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Rosario Delgado Suárez. Licenciada en Filología Hispánica, finalizando su D.E.A de "Investigaciones Filológicas" en la Facultad de Filosofía y Letras de Cádiz. A su vez ya ha obtenido el diploma de D.E.A "Etudes Romanes" de la Université Paris IV La Sorbonne. Pertenece a la revista de Historia y Cultura "Ubi Sunt" de la Facultad de Cádiz, y ha colaborado en el congreso multidisciplinar de "Brujería, Magia y Esoterismo en la Historia", organizado por esta revista, a través de una comunicación: "La medicina, la magia y los milagros en el Lapidario de Alfonso X". Ha pertenecido también al grupo de investigación del Departamento de Filología Románica de la Facultad de Cádiz.



© Rosario Delgado Suárez 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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