martes, 6 de octubre de 2015

ENIO ESCAURIZA [17.186] Poeta de Venezuela


Enio Escauriza

Músico y escritor venezolano (La Guaira, 1974). Tesista en la licencia de sociología. Autor de De julio a septiembre (Editorial La Espada Rota), ganador del premio Alfredo Chacón de la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela.



Mi rutina

Tengo una rutina al verla acostada,
Enjuago mis manos en aceite de mandarina
y enjuago sus muslos con mis manos,
poco a poco como si no la tocara
me deslizo hasta donde comienza su columna
y allí mi dedo que es un niño
se lanza en tobogán
lentamente hasta su cuello,
mientras le voy contando un cuento
en donde una palabra enamoró un oído
e invitó a la luna y tuvieron dos hijos
y uno es una estrella y el otro es un poema
y así voy descubriendo lo que le gusta a ella
hurgando entre costillas y piel lunar tatuada.

Tengo una rutina al verla acostada,
toco sus cabellos y protejo los bosques
crecen mil sirenas y nace un ave extinta,
tomo agua de su espalda
y del río que allí vive yo me baño
hasta llegar a sus codos silenciosos
que me invitan a sus manos
que me invitan a su boca
y me dice que me ama y todo flota, todo flota.

Tengo una rutina al verla acostada,
sosiego mis manos en los colores del mango
y hago de mis manos sus pies,
nervio por nervio beso su sueño
y recuerdo que mi rutina es amarla
a creatividad de loco artista
inconciencia de tristezas de poeta
vehemencia de músico sordo
talego de día embarazado.

Tengo una rutina al verla acostada,
le invito un café y cambio la rutina.



Modelo 74

Soy un modelo del 74
de esos que vinieron sin stop y con un guardafango más claro que el otro,
en el maletero traje una caja de herramientas, de la cual
sólo sé usar la poesía cuando se me espicha un caucho.

Mi dirección no siempre fue la correcta,
como buen 74 la intuición me guió por las calles más transitadas,
esquinas de fiestas y sombras, de canción y silencio,
siempre doblando a la izquierda y volcándome por las calles siniestras,
gracias a esto, espero que no se diga:
que me vieron peligrosamente inmovilizado en las avenidas de la derecha.

Prendo las luces de emergencia cada vez que me accidento en un amor,
hay una manía de preservar lo que viene detrás y puede chocar conmigo,
soy un 74 al que le dice viejo una modelo del 80
pero igual roza su puerta con mi puerta y me raya un poco la pintura.

Mi tapicería estuvo llena de tabaco un buen tiempo
y como buen 74 trato de dejar el hábito cuando caliento,
me manejan aquellas que descubren la docilidad de mis frenos,
o aprietan el acelerador poco a poco hasta fundirme la máquina.

Van tres veces que me han querido vender pero siempre se arrepienten mis compradoras,
eso de un 74 poeta maníaco convertible,
al que se le llena el tanque con gasolina de 40 grados, no parece ser buen negocio.

Mi dueño me lleva de allá para acá con la ligereza de creerse superior
y en realidad no se lo discuto, uno discute con lo que ve y a Dios no se le ve nunca,
descanso en las mañanas y ruedo en las noches,
me siento taxi, limosina, carro por puesto y particular.

Si me vuelven chatarra quiero que con mis restos,
resuelvan inventar una gran máquina de café
y se les reparta café a otros modelos 74 que serán de colección.

Soy un modelo 74 que anda a la intemperie
de algunas que lo chocan y lo chocan...
Soy un 74 chocón.




Anillo de madera

Ella tiene un anillo de madera en el dedo que sostiene la casa donde vivo,
ese lugar perdido en el medio de los mangos,
el espacio amarillo de galaxia que no han descubierto los poetas.

Sus dedos copian poemas,
es, y esto lo juro, calígrafa de Dios,
pero yo, en contra, rayo las carpetas,
esos bosques de viernes y cerveza, y no me ve.

Si me quedo solo, más que este solo que suelo ser,
le pediré más agua, le diré de su sincronía de sol,
si me curo de ésta, si me salvo de ésta, si sobrevivo,
podría bienmorir en su mirada.



Una teoría larguísima
de por qué las panaderías
te distraen del verdadero amor

Desiree,
nunca había pensado tanto para entrar a un sitio.
De hecho, nunca lo pienso
simplemente entro
siempre voy a lugares que conozco
y no es que no conozca donde tú estabas
te he soñado y conocido tantas veces
pero algo me había alejado
de estacionarme frente a la vidriera azul que te separa del mundo.

No fue precisamente un domingo
el día en que entré a tu panadería
aunque pasé tantos buscándote.

Digo: tu panadería
aunque eras la cajera
pero como brillabas tanto y tanto me gustaste
que, para mí, era tu panadería;

yo te juro había almorzado bien, no tenía hambre
aunque soy gordo, no como por gula
sólo soy víctima de una obediencia insensata de mi sentido; de comienzo te cuento:
sufro de sentido o sentimiento, no me hieras.

Primero pedí un enrollado de jamón
al que todos llaman cachito
necesitaba un elemento ardiente e infernal
para sopesar el cielo de tus trenzas
que caían como nubes en tus hombros o tus montañas que retan minúsculos hombres.

Mi adorada portuguesa
no pude con uno
fueron dos cachos los que me hiciste comer
mientras le dabas a esos números hechos teclas
y por primera vez
debo decirlo en mi veintiochada existencia
sentí envidia del símbolo
tu abstracción
nada te dejó concentrarte en mí.

Nunca imaginé lo que me deparaba
el mostrador lleno de cafés
leche, trozos de pan, jamón
y yo, una migaja.

Entiendo ahora un poco por qué existen los domingos
los hombres del mundo corren a pagarte el desayuno
y verte en la mejor acción del verbo teclear
tecleas tan seria sus sueños
mientras la campanilla
suena y suena hasta avisarles que llega la hora de irse.
Siempre nos llega la hora de irnos y lastima.
De ahora en adelante trataré de desayunar contigo
así no estés de acuerdo.

Me asusta un poco lo que siento
debes adivinarme viniendo de la guerra
enfrentado a mí mismo,
amé hasta otra galaxia con sentidos propios y prestados
pero has cambiado mirada y calle,
fíjate que salí a una casa que sueño
trataron de atracarme
y se llevaron algo
pero no hacía falta pues aún no lo he extrañado.

Con tanto desconcierto
me tuve que sentar a escribirte una carta
que se muere del miedo
porque apenas la toques
y con tu sabor leudante
la levantes de torta hacia la papelera y
la destruyas toda
y me destruyas todo, podría morir otra vez.

Tengo un pasado viejo atado a las letras
pero por ti
comenzaría a secretear con las harinas
descubrirles secretos
adornar con pastillaje
preparar café
limpiar las esquinas
esperar que cierres el universo hermoso pesado en tus lunares,
sostenido en tus ojos
que vendas tu jamón serrano
tu crema pastelera.

Hoy por fin sé la respuesta de mañana
buscaré un trabajo a tu lado
como caja
número
tecla
banco
silencio
ticket.

Sí no estás cuando te busque
comeré pizza
te juro que me suicidaré en tomate
y volveré irremediablemente a preocuparme por ella
la que me dejó
de nombre: tortura que no entiendo
que me llama: fantasma
y me golpea en los ojos
que planea escapes mientras llueve
y que distinta a ti no hace pan sino dolor.




Cosas de mujeres

La madre gritó —entre su tristeza— dos preguntas:
¿Qué es lo que te hace distinta a las carajitas que cogen en las plazas?
¿No sabes que lo que quiere es joderte, desnudarte?
¡Por eso te lleva a su casa, él viene por eso!
Y ella mintió
—Es amor, mamá, es amor.



Después

Estoy perdiendo el miedo
a beber solo
amar solo
vivir solo
¿qué vendrá después?
¿La calle, la muerte?



Solólogo

Esta mirada llámese perdida
esta cabeza suplicio
ya ni ando, ni estoy
espuma del alkaseltzer, ahógame.

Hoy es un buen día de playa
pero todas están prohibidas
nadie puede ir solo al mar
la arena exige compañía.

Este domingo llámese sopa
este ratón tristeza
ella me escribió anoche
pero salí con errores ortográficos.

Hoy el sol está derritiendo misses
rompiendo modorras
despertando todo
solo, como siempre el sol.

Este domingo llámese deshabitado.
Cualquier palabra con ese:
Cómo me hacen daño y me duelen
podría destruirme que vuelvas.




Me queda grande la palabra hambre
mi barriga es casa en tiempo de comida quemada
soy un sitio cerrado que se restriega en contra de las papilas
la verdad es que los solos siempre buscamos donde comer, te busco,
te busco y hace tiempo oigo a los Beatles
mi pie titila siguiendo algún ritmo de sabana grande
veo caminar a una gran hamburguesa y suena el Regueton,
me culpo, suelo culparme después de las diez,
tengo una dieta estricta de romper la dieta: tus secuaces duermen.



II —A ella que aún tiene 17—

Mi ombligo guarda testimonio
batallas de pelusas y almohadas
pesadillas de miles de camas
peluches que tiré al suelo
regalos de novios de naftalina
y no me volví más fuerte
apenas aprendí a ver más debajo de mi corazón
cerca de la cintura siempre una cueva, un recuerdo.



III

Me gusta quebrar alas de mariposas
prender mi IPOD y hacer que escucho lo irrefrenable
digo quemar las alas de los bachacos
digo brincar encima de las libélulas
me gusta destruir esas pequeñas cosas irreparables
digo te amo y me escondo
dejo cartas de amor en el metro
voy a los suburbios y grito “tengan fe”
veo a Paul Newman como un Mesías,
veo al Mesías, soy el enviado, nací en la época privilegiada de los setenta.



IV

Busco entre unas cajas las tortas que dejó de hacer mi abuela los domingos
sigo siendo el que corría escapado a las arepas dulces
lejos del bullicio de la esquina de la gorda
soy un guaral de cosas que se fueron
trompo vano de teléfono público
que sirve y que no sirve según sea la emergencia
santo moto taxi que salta la cola
perdí el miedo al peso de la costumbre
ya no guardo papeles escritos con mi suerte.



V

Esta noche suenan los ratones
detrás del closet arman un nido
ellos sobreviven y cuando mueren chillan
sus casas son una procesión de edificios invadidos
esta noche escarban la pared
se aplastan y pasan debajo de la puerta
parecen fantasmas enanos buscando comida
se meten en las casas y se agarran sus esquinas
hasta que caen en la trampa
y otra casa más grande
la gran barriga de dios los engulle.



VI

Compilé sus ojos
como textos inéditos de las mañanas
he visto princesas pintando paraguas a la orilla de la playa
y a ella que no habló cuando estuvo el café
la recuerdo corriendo con su camarita
buscando el tema de la noche y copiando estrellas
componía Joropo Oriental y deslumbraba a Beethoven
sabía que el pescado era secreto de sal
nunca una palabra para decirla a ella
su bata china y su acento de corocora
podía frenar la arena cuando iba a levantarse.



VII

Fui a los matinée y bailé salsa
confieso que las canchas y las minitecas
hicieron ese daño terco de escaparme sin permiso
llegué tarde a hurgar las ollas y otros tesoros
y siempre me gustó cazar lo frío y lo recalentado
no tuve buenos hábitos y dormí en litera
de allí quizás el miedo a las alturas
de allí quizás el tiempo imperdonable
en que fui un brazo sellado un bailarín don nadie.




Un hombre y una mujer se desnudan

El pantalón encima de la blusa
La cartera encima del bolso
Una cédula aplasta a otra cédula
El aire acondicionado no es suficiente gas para dormir dos sudores
Vienen de largas peleas con la ciudad
Levantarse más temprano que el sol
Arrugarse los ojos de tanto leer
Y sin embargo, leen los surcos que deja el nombre de un hotel arrugado
Con la espalda, con los codos, con la boca
Son viajes que siempre quisieron hacer y no hicieron
Sólo les alcanzó para una rápida pomarrosa
Porque aún no padecen una luna de miel
Hay cosas fugaces que son más dulces
Como la toalla tirada en el baño
El reloj apresurado secándose desvestido como ellos
Cuando recuerden aquel recital de habitación 17
Saldrán corriendo a contar brevemente lo fantástico.



II

Ella enredada hasta en el cabello
De unos diez metros pelirrojamorena al mismo tiempo
Depilada hasta la vergüenza.

Él de guinda entre los bolsillos
Edificio recién construido, tiene fantasmas como todos,
Mayores como casi siempre
Ambos sufren de vergüenza.

Almuerzan en este momento
Estando aquí y sin estar,
Se desnudan pero no lo dicen,
Esperan carne fresca pero le temen al espejo.

Están y no están con nosotros
Como pasa con la gente feliz
Siempre viajando, siempre viajando.

Podemos verlos y no verlos
Así se hacen los poemas
Una mujer y hombre se desnudan
y de repente Adán y Eva sin nombres propios
Para tomárnoslo con calma: hierbabuena y ron,
Mojitos todos, convertidos a la naturaleza,
Somos eternos bienvenidos al aburrido striptease meridiano
Donde nuestras ideas están de piernas abiertas
Y el falo del tiempo se pasea entre nuestro silencio.



III

Poema para una metropolitana por un estudiante metropolitano

Vamos a estudiarnos
Rayo tu cuaderno
Tú rayas el mío
Nos decimos en diagramas de flujo
Que tú me gustas más
Que cafetín y bulla
Que las horas sin clases
Que los días de vacaciones,
Y tú me dices vamos a estudiarnos,
Escoge un semestre e inventemos la materia
Podría ser encima del pupitre o debajo de los escritorios
Escribir con mayúsculas nuestros secretos magentas
Calificarnos excelentes “A” “veinte puntos”
Pasarnos todos los días nuestra matemática aplicada al beso
Y entre tus notas y mis apuntes hacer tesis de la metrópolis de un desnudo.
Y si de repente no hay poema
Pero hay un hombre obeso diciendo
Cepillado, ropa, calor, playa,
Evidentemente es un vendedor de autopista
De tranca de la trocha
O de “esto no enriquece ni empobrece pero sirve”
Si el hombre dice:
Hilo dental de muchacha, fiesta y cante flamenco
¿Entonces el poema fue antes del hombre?
O antes de un pobre señor loco que no sabe enroscar recuerdos
O de este medio día que nos pegó en el coco
Y tiene formas raras de decir
“soy mentiroso pero lo grito duro y eso me hace más poeta que las hormigas
Que todos pisamos en la infancia”
Esa que fue hace diez segundos,
Esa de ojos abiertos:
“sexo que se acaba con el sueño”
“Cuando la respuesta es el silencio el desnudo es voluntario”.



IV

Se desnudan las cataratas
También los coliflores
Se desnudan las piñatas
Las paraparas y las aceitunas
Las calabazas y san Nicolás
También se desnudan las letras minúsculas
Y los meses, dependiendo del año se desnudan,
En realidad el mundo es nudista
Excepto nosotros claro
Que no somos mundo
Que estamos aparte
Creyéndonos los más vestidos del planeta
Los más cultos y los más letrados
Porque sabemos qué talla usar para un pantalón
Porque sabemos hasta dónde debe llegar la falda
Somos unos vestidos, gracias a dios,
Unos vestidos, unos recién vestidos,
Porque lo que llevamos en este planeta son unos tres mil años
Mientras todas las cosas desnudas
Tenían más historia que esta manía de taparnos.



V

Era cuestión de energía
De un ácido sulfúrico en la cama
La vida mal administrada y nuestros horarios nones
En aquella economía de guerra donde aquel otro idioma buscaba traducir “te quiero”
No entendía que éramos universitarios y no temíamos a las sirenas
Creíamos en desnudarnos como suma total del infinito
Lo cotidiano nos hizo temer a las ambulancias
De nada nos valió volvernos profesores si ya nada aprendíamos
Desnudarse iba más allá de la ropa,
De lo que significa un ombligo revelado y las miles de miradas que lo persiguen
Era cuestión de energía de un ácido sulfúrico en la cama.



VI

¿Un hombre y una mujer se desnudan porque la bolsa sube,
Por la cola de esta mañana, Por el pan duro, Por el hambre del mundo?
No, se desnudan porque en ese instante dios hace sus poemas
Él también sufre de ocio y escribe
Sólo que sus letras son grandes orgasmos entre la a y la z
Y al final de todo, es decir al principio, eso somos:
El abecedario con que lo desconocido se divierte
Palabras que llevan a otras palabras
Un hipertexto divino que no se soluciona en una pregunta
Digamos, formas innovadoras de mezclar el chigüire con el carnaval
Una mujer que tiene entre 18 y 25 sentada frente a un hombre que tiene entre 18 y 25
Y hablan de la marca y de la moda mientras
El mundo se está cayendo porque ellos no escriben poesía
Y dios está triste y castiga a quienes por mala conducta
No terminan de desnudarse no inventan un mundo nuevo.



VII

Teoría cíclica de cómo un golfeado gigante se nos metió en el cerebro

Primero empezaron por mentirnos
Estar desnudos es rico y sabe a patilla
También sabe a patilla el sexo
Dependiendo de la cosecha, claro está,
Pero lo que si no sabe a fruta es tener miedo
Porque eso sabe como a pega para ratones
Y el problema es que sabe raro cuando a uno se le pega la lengua
Por eso hay que tratar de hacer ejercicios para la lengua
Y el mejor es darse versos, besos e insistir
Pero siempre que si la hemofilia y el nunca acabar de los miedosos
Pero la verdad es que duramos poco en esta nave
Y nos la pasamos forrándonos de cosas
Que algunas no sirven pero otras sí
Porque aunque es fastidioso el plástico es un gran invento
¿Y puedo decir condón imagino si el caso fuera?
Yo pregunto,
Porque como vivimos todo el tiempo asustados,
Que si cuidado y el gordito se desnuda
Que si luego vienen y nos cierran los ojos con cuentos chinos,
Pero eso sí, los chinos sí que te tienen muchos cuentos y empezaron por mentirnos con su mezcla de arroz con música de relajación
Porque estar desnudo también sabe a níspero
Y sabe a guayaba, dependiendo pues de la mata,
De la tierra en donde se siembre la piel,
Pero al final, toda piel sabe sabroso, como el oso,
Que no tiene mucho que ver con este poema pero rima y tiene cara de tierno y anda desnudo y es un tipo simpático que no tiene miedo
Que se roba panales sólo para desnudar a las abejas
Porque nada como un panal, una cueva, un escondite para meter la lengua
Cuando uno no sabe cómo terminar un poema
Si lleva encima la teoría cíclica de que un golfeado gigante se nos metió en el cerebro
Enrollados como somos y repletos de queso
No hacemos otra cosa que votar papelón por las palabras
Que son el vehiculo para mentir pero no la mentira
Que son el vehiculo para el poema pero no la poesía
Que son el vehiculo para la risa pero no la risa.



VIII

Buenas tardes
Te tenemos en nuestra base de datos
Y quisiéramos saber si es posible que mañana asistas en la tarde a una entrevista de trabajo
Pero, una pregunta,
¿Tú trabajas actualmente?
Nuestro cargo es de chofer mensajero
—Mensajería interna—
Si, bueno, debes entregar poemas de amor a la gente triste o a la aburrida
No se necesita buena presencia pero más que eso sí se requiere que no te reconozcan
¿Puedes trabajar con una máscara?
Eso de repartir poemas no es fácil
Digamos que no tienes horario pero trabajas más de lo común
Te esperamos, perfecto,
Trata de no ser puntual, desconfiaríamos de ti si llegaras a la hora
Tú sabes, el amor debe ser así: inesperado.






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