lunes, 31 de agosto de 2015

CÉSAR PANDURO ASTORGA [16.946]



César Panduro Astorga 

(Ica, Perú   1980).- Docente Universitario. Ha publicado los libros de poesía Cuando cae una hoja y Memorias de acequia, además del libro de relatos La última sombra del agua y de la novela corta Una rosa junto a mi pie. Desde  2003 dirige la Biblioteca Abraham Valdelomar de Huacachina. En 2007 ganó el "Concurso Nacional de Cuento Abraham Valdelomar". Artícu-los suyos han sido publicados en el diario El Comercio, así como en revistas del extranjero. Es asesor de las colecciones de poesía La fuente escondida  y Piedra y sangrea. Actualmente está dedicado a la promoción cultural.





Océano

Una ballena salta del mar a mi cama
acuesta el agua y los peces
de su cuerpo
en el papel de mi almohada.

Las
Olas de sus dientes muerden mi cuerpo
sus ojos en marea duermen lentamente
hasta ser la niña que vino del mar
a dormir en mí.

Su enorme cuerpo ha dejado
un espacio para mí.
La abrazo y mojo mis manos en el mar
respira y la brisa rompe las ventanas
y se esconde en todas las paredes
de mi casa.
Mi casa es un Océano.
Mi boca quiere besar
su boca,
pero ella teme que sus olas rompan mi muelle.

Quiero dormir en su cuerpo
acostarme junto a los peces y el agua
que corren por sus cauces
abrirle los ojos y mirarle el sol.
pero ella es del mar y respirar su agua
me llenaría de sal el corazón.

Ella sigue acostada en mi cama
ha pintado de azul las paredes blancas
y ha hecho de mi cama una isla
en el océano que hizo al respirar en mi casa.





Reflejos

No me miro a los espejos
los espejos me miran a mí.
Prefiero mirarme en el agua
ahí no tengo arrugas, y
mi rostro tiembla como una estrella.
En el agua mi piel no tiene huellas
y comprendo tanto de la vida,
y se que es frágil
que se puede romper al contacto
con la piedra más pequeña.
en los espejos no se puede mirar al sol
Y la cintura de la luna no entra en sus marcos
mi cuello no alcanza su dureza
mi cabello es una sabana que me cubre
en el agua soy un paisaje
una onda que estalla como una mariposa
un tronco de tela
en los espejos soy un recuerdo
al apagarse la luz.

(del poemario "Algo de cierto". Ica seleccion poetica.Lustra editores)




PASITA

Jesús se llama pasita
y oramos para que no llegue a alias
Jesús tiene dientes de leche (aunque no la toma)
corazón de cera y los pies dispuestos a correr al mar
mide 112 centímetros de tristeza
y pesa 26 kilos de sonrisas.
A  sus seis años ya de larga vida
sabe oler perfectamente el té que tomará junto a dos panes
que mamá traerá muy temprano antes de partir.
Jesús nunca dirá miss ni teacher
y se sorprenderá cuando las estadísticas
digan que él es un dígito más de los niños
que no saben ni sabrán leer, escribir, pedir por favor
ni usar correctamente los cubiertos
Pasita esta tarde camina indiferente
A sus seis años ya de larga vida ha roto el farol de una estrella
se ha colgado en el cuello a la luna
y se ha prometido ser feliz esta tarde junto a otros niños dígitos
con la pelota que patearan en la pista.
Pasita se limpiará el sudor con la camisa
que le sirve a la vez de pijama, uniforme y estuche
de un corazón niño
que camina de vuelta a casa
ignorando eso que dicen las estadísticas.






La oruga

La oruga en sus entrañas guarda árboles.
Las hojas sujetas a la rama
sin volar ni ser alas aguardan que la oruga
se nutra de sol hasta pintarse de flores el cuerpo
y de puntillas buscar agua entre las sábanas de los pétalos,
aplaudir con sus alas al aire y
seguir el camino que le señala su lengua.

La oruga hace lunas de vacío en la hoja
y no se sorprende de tener verde el corazón,
la boca, los pies, y la sonrisa. Solo hurga una piel suave
para sus dientes de cera, cuida que su pie no halle
el nido escondido, espera que las alas desborden su cuerpo.

Dejará la mirada verde por ojos azules,
temerosa dará el primer aleteo
un remo frágil en el mar de aire que duerme en el jardín
abrirá puertas invisibles.

El tránsito de reptar por los tallos y las ramas,
y volar por encima de la sombra que dejó en las hojas
es la vida de la oruga, cambiar de nombre y mirada,
a mar y poza, agua y agua,
volver al origen del viento
y dormir sin que nadie lo pregunte
en las entrañas de las hormigas
que limpian el césped del jardín
de lo que cae y no crece.


*


Cuando pienso en Dios,
veo a los árboles.
Es la única religión que me queda.
Dios tiene en las ramas voz de pájaro,
cuerpo de lombriz, tallo, y hasta sombra de luna.
A Dios le gusta mirar por los ojos de la lechuza,
correr por las acequias,
jugar con los niños sin zapatos,
le gusta ser semilla y fruto, agua y tierra.
A él le gusta caminar, enamorase del polvo,
limpiarse la frente y la mejilla de las gotas de sal
que manan de su cuerpo, a Dios le gusta ser luz, arena,
volar como cigarra, y dormir como un abuelito tierno,
que cansado de cortar flores y dar de comer a sus animalitos,
se arrulla con la primera estrella del crepúsculo.





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