jueves, 13 de octubre de 2016

ESTEFANÍA CABELLO [19.275]


Estefanía Cabello

Nació en Córdoba en 1993.

Estudio Filología hispánica en la universidad de Córdoba, pero he estado formándome en otros países (actividad que no dejo de cumplir); es por eso que he residido a lo largo de estos últimos años en lugares como Nueva York, EE.UU. (2012); Ciudad de México, UNAM (2013); Gales, Reino Unido (2014);  Guadalajara, México (2014), Rabat, Marruecos (Instituto Cervantes, 2016) y actualmente Varsovia, Polonia (Consejería de Educación de la Embajada, 2016). 

Finalista del IIº premio Jovellanos El mejor poema del mundo, por "Nueva España". El poema ha sido publicado por Ediciones Nobel en julio de 2015. Ha sido traducido al italiano en el marco del Festival Internacional de poesía “Parco poesía” (Italia, 2015).

Como finalista de la IIIª edición de Ucopoética, varios de mis poemas también han sido publicados por la La Bella Varsovia en el poemario Donde veas (2015).

Una selección de mis poemas aparecen en la antología de poesía joven andaluza La punta del Iceberg (ed. Ediciones en Huida, noviembre, 2015) y en dos plaquettes, “Nº 10” ( Bar Limbo, Córdoba) y Familia, que ha salido a la luz con la editorial Plurabelle, 2015.

He participado en numerosos recitales y conferencias, entre ellos: en las librerías del Fondo de Cultura Económica (FCE) de Guadalajara (México, 2014), Jazz Poetry Session (Feria del Libro de Córdoba, abril 2015), Festival Internacional Cosmopoética poetas del mundo en Córdoba (Septiembre, 2015), PoesíaRandom: poesía y acción digital. Recital de 14 poetas andaluces (septiembre, 2015), Carrera de relevos, en el Centro Andaluz de las Letras (diciembre, 2015),  Feria del libro de Córdoba (2016), PoesíaRandom II en el espacio Cienfuegos (Málaga, mayo 2016), Festival Internacional Cosmopoética 2016 (Córdoba, 2016).  


De pequeña
creía en la paz de los árboles
pero las hojas caían alrededor de mí y no podía hacer nada.

Luego, creí en los hombres

ellos me hicieron recordar por qué no existe Dios.

Los periódicos anuncian lo siguiente:
cuarenta suicidios más
en lo que va de año
en la región de Córdoba.
No anuncias edades.


*



Dicen que a veces el viento,
que sopla siempre distinto,
que nos trastorna y nos deja abandonados
en medio de la nada
como mecidos por un mismo dolor;
y que el dolor moldea la cordura,
convoca la silueta de los locos
y luego todo desaparece
como si fuera un trágico conjuro
eso de estar viviendo tanto.
Y solo quedan
los moldeadores en la peluquería,
los juegos de los niños en la calle
y los sucesos que publican los periódicos.

Pero María ay que ver,
ella era normal, por qué haría eso.
Yo creo que es la tasa,
la sombra que a veces hay que pagar
por nuestra propia sombra.
Mientras, el luto riega las calles
pero no hay respuestas. 


*



Mi casa es mi sangre
ensucia mi boca
la siento en mis ojos
habla desde arriba con una voz bajita de augurio.

Solo yo sé a dónde va cuando calla
y me asomo de puntillas a mis ojos y a mi boca
y busco reconocer todos los lugares.

Enfrente estás tú.
pienso en la palabra inevitable
se graba en la pared del fondo
agrieta
la cal a su paso.

Me miras con un rostro impasible
aunque la muerte se siente a tu lado
para morderte despacio en la oreja
con un rostro que desafía
Ccda uno
de los rostros anteriores
No hablas mi misma lengua
no estamos hechos para la comprensión
Solo para el lance que va de un cuerpo a otro
para el espacio sostenido en el umbral de la puerta
es necesario tomar la casa, la tuya o la mía,
ambos lo sabemos.

Agarras mi muñeca
recorres el entramado azul con tu uña
adivino lo que estás pensando
soy descarademante frágil,
estoy tan descaradamente sola en el olvido

pero haber dicho que mis casa es mi sangre es lo mismo
que decir mi casa es nómada
mi casa no cree en el adiestramento
mi casa se abre por mis venas como un páramo de aves

recojo mis zapatos
esperas la invitación para entrar
mi cuerpo no responde
supongo que ahora es tarde

las luces están apagadas.




III.

Retroceder justo antes de tiempo
besar una boca

mientras se piensa en la muerte.




IV.

Nueva España [1]

Escrito en Guadalajara, México.
A día 12 de noviembre, 2014.

Mi país no es un país de 43 muertos,
Es un país de 40 millones de muertos
Que se desplazan por las calles,
En fosas de dinero y humor negro.

En mi país a las niñas les enseñan a ser señoritas,
A los niños les enseñan a ser caballeros.
Pero nadie les enseña a ser niños.

En mi país la inteligencia sigue gobernada
Por señoras viejas, enlutadas,
Que aún se desplazan por la calle como alacranes,
Y hacen punto tras los visillos,
Rezando padresnuestros y condenando a los maricas.

Mi país no aprende de sus muertos.
No aprende de la lucha mano a mano contra hermanos.
Mi país, en cambio, busca autosuficiencia.
Mi país es tan bello… ¿pero quién, qué voz va a cantar a mi país
Si acribillamos una vez a balazos como conejos a los únicos poetas del amor y de la vida?

Mi país no quiere a sus muertos.
Los padres de familia se siguen suicidando
Y los gobiernos lavan las manchas con lejía barata,
Como las buenas amas de casa,
Para que España no huela a podrido.

Que nadie diga que mi país es un sueño.
Que nadie que no lo conozca diga que mi país es un sueño.
Mi país solo conoce y sueña un orden gigante, mayor que él mismo,
Bajo el que todo el mundo se agolpa y va gritando “Amén” por las esquinas.[2]

[1] En contexto de los 43 estudiantes asesinados en el país mexicano, eño”, que no veían la otra España a través de mis abiertos ojos de niña, y en honor a los grandes exiliados de la libertad humana. Generación del 27.

[2] Finalista del “II Premio Internacional Jovellanos 2015, Mejor poema del mundo” y publicado por Ediciones Nobel, julio 2015.




V.

Turismo de exteriores


La tierra conoce tambores secos
que retumban como moscas.
Túmbate en la hierba,
observa cómo las mentiras crecen bajo tus manos.


*


Ven a morir a algún rincón de la ciudad
donde aún florecen niños inocentes
y jazmines clavados por el centro.


*


Un niño tierno como un regazo de pan
se abre ante ti y quieres mostrarle
que no hay redención
pero callas
porque quizá en eso consista la vida.

"Turismo de exteriores" en Cosmopoética2016, exposición "12 poemas, 12 miradas"



VI. 

Día Cero, fragmento.

No tuve opción.
Los gallos cantaban la muerte en un espectáculo sin fin.
Los niños tiraban de las faltriqueras de sus madres.
La inocencia solo resultó ser el canto oculto de la moneda,
La mano abierta, el golpe seco.
No hubo ocasión de fingir.
Los hombres estaban esperando la putrefacción de la carne
Laderas de huesos humillaban sus pies
Y eran sonoros los besos en las bocas equivocadas.
Por eso nunca podré ser igual que tú.
El crepúsculo estallaba en mil aullidos
Los perros formados ladraron sus cadenas
poderosos, conscientes, verdaderos,
lo seríamos siempre en otro tiempo
aquí hay un cementerio fijo, constante, extendido ante mis ojos.
Y a fin de cuentas, el fin. No somos tan diferentes.





VII.

Damn it, sweet Little girl

Le hubiera esperado.
La soledad. Los cáñamos abiertos en dos.
El clavo introduciéndose en la carne,
Firme, tibio.
A pesar de los gritos,
de las calles sin nombre, le hubiera esperado.
Con la conciencia fija en la esquina tórrida
y una mano apretando mi muñeca.
Así se hace, dulce niña. Continúalo así.
Me besaba porque no aguantaba tanta extensión para la tristeza.
Abrazó la carne justo aquí en este punto que se hunde.

La madrugada corre ahora apagando recuerdos.



VIII.

Intermedio

Para vencer es necesario morir desmemoriado:
mi padre solia fingir la esperanza,
ahora hilos de negra baba penden de su boca



IX.

Si Stanley Kubrick fuera un poema
Los labios bien cerrados.
Los ojos bien cerrados.
Los sentidos bien adentro.
Demasiada muerte del pulso en la sien.
Uno se da cuenta del dolor
cuando cada palabra empieza por ayer
y nace esa urgencia precipitada
de sentir la calidez debajo de la piel,
la hinchazón que busca el litigio de las manos.
Los ojos bien cerrados.
El pulso en las muñecas,
el otro pulso en las muñecas.
Los años puestos en los balcones.
Las miradas de las bestias sacadas a paseo,
pero la certeza de que alguien te aprieta la mano justo aquí,
al otro lado,
la soledad y las vísceras,
tanto material para olvido.
Mudos, descenderemos en el remolino



X.

Autorretrato[1]

La niña que vive en mi seno
a veces se pliega hasta las rodillas,
con los hombros vastos,
porque tiene complejo de Atlas.

La sombra de la niña que soy
me sorprendió ya mujer, ante un espejo,
adiestrando jirones de pelo
con esa gravedad que da la súbita conciencia de ser.

¿Era yo aquella niña que parece muerta
o es ella, la más viva, que señala lo muerto que está todo ya?
A veces me pliego, sí, y la interrogo
queriendo saber de qué hablan los muertos

Y ella grita entonces que no,
desdoblándose en voces, que no,
que no puede más, que ya basta
con tanta insurrección.
Ilustración: Manuel Jiménez, artista e ilustrador. The BlueNail 

[1] Poema que aparece en Donde Veas, poetas ganadores de Ucopoética. La Bella Varsovia, Septiembre 2015.




XI.

El ángel de la casa [1]

El centro ruge. Los muslos se frotan ateridos,
yo me celebro: no hay ocasión para el encuentro.
El tacto, como de costumbre, suele llegar tarde
y se hace imposible esperar unas manos de hambre:
una es curva dúctil contra un cuerpo de mármol. Y calla
porque ha de callar, entre pudorosas sedas y cadencias luctuosas,
lo que es consabido, un secreto barrido a voces:
la espera del ángel de la casa siempre ha sido dura;
también hay muerte tierna más allá de esta piel.

[1] Poema publicado en Donde Veas, poetas ganadores de Ucopoética. La Bella Varsovia, Septiembre 2015.



XII.

Pecunia opus magnum mundi
(Dinero gran obra del mundo)

Aylan será el niño kurdo que muera mañana frente a otras costas,
el árabe que morirá setenta años en la costa.
El venezolano  que seguirá muriendo sin llegar nunca a alguna costa.
Aylan es el miedo humano, y todos los muertos de la familia humana.

Los antiguos lo sabían,
por eso pusieron dos monedas en nuestros ojos,
por eso danzaban en torno a nuestro cuerpo lleno de oro
para que nuestro cuerpo no pereciera, indefenso, a orillas del gran río.



XIII.

Hay guerras ocultas.

alguien toca la puerta
te han despertado de un sueño
en el que morías.
Cuatro hombres tiraban de
tus extremidades

y una jeringuilla brillaba en la palma de la mano.




XIV.

                                                                  (Varsovia, septiembre)

Siempre hay algún elemento de vergüenza ajena
en leer literaturas extranjeras
su historia no te pertenece
nunca te ha pertenecido
no es tu bilis igual que la suya
y el rencor o el odio tienen otros nombres propios
que suenan a marzenia, miasto, o a calle vacía.
y sin embargo las llagas saben igual en los puentes

y todos los pájaros se mueren callados en los ojos.






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