lunes, 10 de octubre de 2016

ANSON GONZÁLEZ [19.241]


ANSON GONZÁLEZ

Anson Gonzalez, Catalizador y motivador de la literatura caribeña. Muy respetado poeta y editor de Trinidad Anson González, una figura clave en el movimiento de la poesía del Caribe de la década de 1960 y 70. Murió en Gales (Reino Unido), el 6 de septiembre de 2015, después de una larga enfermedad. Tenía 79 años. 

Anson Gonzalez no empezó a escribir sus propios poemas hasta 1984, aunque había encabezado un movimiento literario en su nación nativa – Trinidad y Tobago. Fundó la revista pancaribeña New Voices (Nuevas Voces) durante los años 70, y lanzó el evento anual Poetry Day (Día de la Poesía) en octubre de 1979. Fue coadyutorio también en la creación de la Writers’ Union of Trinidad y Tobago (Unión de Escritores de Trinidad y Tobago).

Es también uno de los fundadores de la Unión de Escritores de Trinidad y Tobago, y en 1979 se inició la celebración del Día de la Poesía que se celebra en octubre. Esto se ha convertido en un evento anual celebrado en toda la diáspora. En 2000, fue galardonado con el título de poeta laureado por el Círculo de Poetas de Trinidad y Tobago para los muchos pasos que ha realizado para las artes literarias. En 2015, Anson fue inscrito en el Registro Memoria del Mundo para el Caribe y América Latina, concede a través de Comité de la UNESCO *. 


Poemas en prosa:
del poemario Cruce de Sueño (Crossroads of Dream) (2003)


La misma dirección durante cuatro décadas – ¿estabilidad o inercia?

Un solo empleo desde la edad de dieciséis – ¿virtud o fracaso?

Nunca había residido or estudiado en el extranjero – ¿restringido o contento?

Su cacharro y él – juntos para veinticinco años.

La misma esposa, los mismos hijos para cuarenta años
– ¿un compromiso de larga duración o un terror de cambio?

¿Puede ir al próximo nivel, o siempre estará fijado a éste
pues lo encantará eternamente?

El mismo corazón – latiendo desde su nacimiento.



. . .


La araña Anansi se escabullía sobre el cielo de la habitación – como un ninja.

Silenciosamente se centró para capturar una panzada. Mientras concentrándose en su comida no se dio cuenta de la lanza que se preparaba para arponearle.

Él escuchó la oración halal; sintió las mantras kosher; las bendiciones baraka bashad.

Mientras tanto, el gigante estuvo listo para enviarle hasta su próxima encarnación.

No puedo viajar con la barriga hambrienta, pensó, y de repente dejó descender a sí mismo una distancia escarpada, y aterrizó el piso cerámico. Corriendo en piernas tambaleantes, él pasó zumbando hacia la oscuridad, desesperado por esquivar. Apresurándose, corriendo a las zonas oscuras – demasiado rápido por la araña – un guerrero sobrecargado de vejez.

Se escapó en un recoveco, aterrado pero vivo, y seguro hasta la próxima tentativa de comer.


. . .


Erupciona la hermosura antes del comienzo del tiempo de la cosecha y los retoños proclamando su plenitud. Borlas cónicas deslumbran el paisaje navideño de cañas de azúcar. Ellas brillan como los fuegos artificiales del Año Nuevo que saludan las mañanas de enero – fuegos que se cortan el chorro – aleatoriamente – después de una expresión efímera pero gloriosa, de deleite.

Pues, comienza el esfuerzo amargo, y la belleza se inclina por las cuchilladas de brazos golpeandos que le arrazan a ella en la causa de supervivencia.

Carretillas y remolques rodan, las ruedas de las fábricas gruñen, y el calor convierte en la riqueza la realidad. El hollín se difunde y cubre el lugar de belleza con la pátina del Hades. Del sitio de cremación, cercano, el humo oscurece el cielo.


. . .



Mientras sale a caminar al kiosco de diarios, la blancura de platino del sol baña el valle con las bendiciones. Los vecinos del hombre, sus cuatro rosas rojas se balancean con un resplendor al aire – como unos besos del bel alba. La neblina de las colinas se desvanecía como el aliento del dulce amante al momento de separación.

De pronto, el día parecía tan bendecido y espléndido:

Fue posible, casi posible, olvidar la amenaza a la seguridad de una confrontación entre el Gobierno y unos insurgentes aspirantes que habían amenazado nuestra urbanidad y seguridad una vez antes.

Fue un momento yuxtapuesto entre el sagrado y el vulgar. Él estuvo balanceando en el humbral de una emoción inexplicable, y reflexionó sobre un querido amigo. Cuando regresó, su esposa estuvo regando sus flores amadas para salvaguardarlas de las atenciones abrasadoras del ojo antillano al cielo.

Translator: Alexander Best




Prose poems from Crossroads of Dream (2003)



Same address for four decades – stability or inertia? One job since sixteen – virtue or failure? Never lived or studied abroad – limited or contented? His old car and he – together for twenty-five years. Same wife and children for forty years – longterm commitment or fear of change? Can he go into the next plane – or will he be attached forever to this one and haunt it eternally? Same heart beating beating from birth.


. . .


Anansi slinked on the ceiling like a ninja. He quietly settled in to capture a bellyful. Concentratin on his meal, he didn’t notice the pole preparing to spear him. He heard the halal prayer. He sensed the kosher incantations, the baraka bashad blessings, as the giant prepared to send him to his next incarnation. Can’t travel on hungry belly, he thought, dropping suddenly the precipitous distance, hitting the tiled floor, running on kilkitay legs, scurrying to the darkness, desperate
to escape. Scurrying, hurrying into the darkened areas, too fast for the age-encumbered warrior, to escape in a crevice, terrified but alive; safe till another attempt at feeding.


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Beauty erupts before croptime starts and ratoons announce their time of fullness. Conical tassels dazzle the Xmas canescape.

They shimmer like New Year’s fireworks on January mornings that go out desultorily after their short-lived but glorious expressions of delight. Then, bitter toil begins; beauty bows to the slash of striking arms that lay her low in the cause of survival.

Carts and trailers trundle, factory wheels grumble; heat converts reality to wealth. Soot spreads and covers beauty’s place with a patina of Hades. From the nearby cremation site smoke darkens the sky.


. . .


As he stepped out to go to the newsstand, the platinum whiteness of the sun bathed the valley with its blessings. His neighbour’s four red roses swayed resplendently in the air like beautiful dawn kisses. Mist on the hillsides was dissipating like a sweet lover’s breath at the moment of parting. Day suddenly seemed so blessed and glorious that one could almost forget the security threat in a confrontation between Government and some would-be insurrectionists, who had threatened our civility and safety once before. It was a moment juxtaposed between sacred and profane. As he balanced on the cusp of an inexplicable emotion, he though of his dear friend. When he returned, his spouse was watering her beloved flowers to save them from the scorching attentions of the Antillean eye in the sky.


Anson Gonzalez began writing poetry in 1984, though he had been involved in the arts – as founder and editor of The New Voices bi-annual journal during the 1970s. He was an important motivator and promoter of literary culture in the Caribbean – and in Trinidad & Tobago most especially. Poetry Day, observed every October, was an event launched by Mr. Gonzalez in 1979, and he also helped to form the Writers’ Union of Trinidad and Tobago. Survived by his wife Sylvia, T&T’s Poet Laureate died in 2015, in Cardiff, Wales, where his adult daughters have made their home.


https://zocalopoets.com/2016/08/






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