lunes, 10 de octubre de 2016

SAM SELVON [19.239]


Sam Selvon

Samuel Selvon (Nació: San Fernando, Trinidad y Tobago, 1923 – Murió: Puerto España, 1994) es uno de los escritores más reconocidos de Trinidad y Tobago, así como uno de los pioneros en lograr acercar la literatura a la realidad lingüística de sus habitantes. Está considerado el padre de la literatura negra británica y el gran renovador de las letras antillanas. Tras abandonar Trinidad, Selvon se afinca en Inglaterra en los años cincuenta. A esta época corresponde Solos en Londres. Concluida su etapa en Reino Unido, donde permanece hasta la década de los setenta, Selvon se traslada a Canadá y trabaja en las universidades de Victoria y Calgary. Entre sus obras destacan: Solos en Londres, Moses Ascending y A Brighter Sun.

Premios:

Selvon was awarded two Guggenheim Fellowships (in 1955 and 1968),[8] an honorary doctorate from Warwick University in 1989, and in 1985 the honorary degree of DLitt by the University of the West Indies.[2] In 1969 he was awarded the Trinidad & Tobago Hummingbird Medal Gold for Literature, and in 1994 he was (posthumously) given another national award, the Chaconia Medal Gold for Literature.[8] In 2012 he was honoured with a NALIS Lifetime Achievement Literary Award for his contributions to Trinidad and Tobago's literature.[8]

Bibliografía:

A Brighter Sun (1952)
An Island is a World (1955)
The Lonely Londoners (1956)
Ways of Sunlight, short stories (1957)
Turn Again Tiger (1959)
I Hear Thunder (1963)
The Housing Lark (1965)
The Plains of Caroni (1970)
Those Who Eat the Cascadura (1972)
Moses Ascending (1975)
Moses Migrating (1983)
Foreday Morning (1989)
Eldorado West One, collected one-act plays (1989)
Highway in the Sun and Other Plays (1991)

Filmografía:

Pressure (1976), co-written with Horace Ové


Temor

Lo cierto es que
profundamente
me asusto de la vida:
la lucubración solitaria
(el mediodía tiene su
cavilación también.)
He descubierto que la incertidumbre
está trepando, acechante y listo;
estando pendiente del momento expuesto.

Soy pecador:
Eso es la verdad.
Y los pecadores son ellos que
saben demasiado o muy poco.
Porque soy pagano,
venerando las cosas inanimadas:
ser un rey durante un día, solo – ¿pues?

Temo que
la fe no sea suficiente,
pero esta vida no esté lleno.
Construyo unos dioses vagos pequeñines:
esos dioses vagos
en lo más profundo de la noche,
o del día superficial.
Pero todos ellos se precipitaron.

 Translator: Alexander Best 



Sueño

Perdí un sueño esta mañana
cuando me desperté,
y supliqué a la noche
para traerlo de nuevo.
Los tranvías roncos, en vano;
y aquellos que yo conocía
pasaban por un desconocido
separado a sí mismo…

En un desconcierto completo
averigüé a un méndigo en el parque
– una voz entusiasta por nada sino una voz –
y el reloj de la iglesia
hablaba alocadamente de
alguna hora de la tarde.

Pues entendí
el secreto del círculo cuadrado,
y miré la muerte de la Eternidad;
y dos por dos es igual a cinco.
Yo veía el Tiempo tambaleándose
y una puesta del sol
en el centro del cielo.

El méndigo escupió
sobre una hoja seca en el polvo…
El bufón era sordo,
entonces escuchaba
el vacío tremendo que yo contaba…
Pues me desperté.

 Translator: Alexander Best 



Consuelo

La reacción inmediata a la acción
no es la cosa auténtica
ni representa el hombre usual.
Una furia caliente a causa de un golpe;
un júbilo rápido después de un beso:
estos pasarán, y luego
llegará la verdad.

Y puede que sí – con la vida.
Esta existencia en un dos por tres,
dentro de la eternidad del Tiempo,
puede ser que sea la reacción;
y cuando nos moriremos
llegarán los ámbitos, las reflexiones más sabias:
la lucidez de la vida.

 Translator: Alexander Best 



El árbol guayacán

Para conseguir la vista esencial
de este árbol guayacán en el parque,
o sea, mirar las floraciones amarillas
parcheando lo azul del cielo tropica,
tengo que estar parado a cierta distancia.

Para agarrar una falta de vida
es pisar las flores tiradas sobre la hierba;
es mirar las últimas de la rama hasta el suelo:
una respuesta reluctante a la gravedad.

Únicamente son los niños que
entienden la belleza límpida;
con manos extendidas y ansiosas
tras las flores para bloquear un rato
su caída al suelo.
Parto de ellos
porque soy demasiado viejo para comprenderlo.

 Translator: Alexander Best 


Los cuatro poemas arriba están incluidos al volumen de 2012, The Poems of Sam Selvon, editado por Roydon Salick, con un prólogo de Kenneth Ramchand. La mayoría de la poesía de Samuel Selvon data de los años 40, antes de su emigración al Reino Unido. Durante las dos décadas que siguieron, Sr. Selvon se volvió reconocido por sus obras literárias: novelas, relatos cortos, dramas para la radio BBC, y ensayos. Pero empezó todo con algunos poemas inquisitivos y tiernos, escritos mientras vivía en la ciudad de Port-of-Spain donde trabajaba como corresponsal del periódico Trinidad Guardian.



Fear

To tell truth
I am deeply afraid of life,
The lonely lucubration
(Noon-day has its pensiveness
Too).

I have found uncertainty
Creeping,
Lurking just a little way off,
Waiting, watching for the
Unguarded moment.

I am a sinner.
That is the truth of it.
And sinners are those who
Know too much or too little.
For I am a pagan
Worshipping inanimate things:
King for a day, and then?

I am afraid
Faith might be insufficient,
Yet life might not be full.
I build little vague gods:
Those vague gods in the deep
Of night
Or of the shallow day.
But they all come tumbling
Down.



Dream

I lost a dream this morning
When I woke
And prayed the night
To bring it back again.
In vain the noisy trams;
And those I knew I passed
A self-estranged stranger…

In utter bewilderment
I probed the beggar in the park
(An eager voice for nothing
But a voice)
And the clock on the church
Spoke crazily of some time
In the evening.

And then I knew
The secret of the square circle,
And saw Eternity die
And two and two make five.
Saw Time staggering,
And a sunset
In the centre of the sky.

The beggar spat
On a brown leaf in the dust…
The fool was deaf
So he listened
To the tremendous nothingness
I spoke…
Then I awoke.


Consolation

The immediate reaction to action
Is not the true thing
Nor depicts the usual man.
Hot fury at a blow;
Swift joy at a kiss,
Will pass, afterwards
The truth will come.

So perhaps with life,
This split-second existence
In the eternity of Time
Might be the first reaction,
And when we die, will come
Wiser realms, soberer thoughts ––
The truth of life.



Poui Tree

To get the essential view
Of this particular
Poui tree in the park,
That is to say, to watch
The yellow blossoms patch
The blueness of the tropic sky,
I must stand some distance off.

To capture lifelessness
Is to trample on the flowers
Lying on the grass,
To look at the death-throes
From limb to earth,
The reluctant answer
To gravity.

Only children know
The pristine beauty,
With eager outstretched hands
After the flowers from the earth
To bar their fall
A little longer.
I leave them because
I am too old to understand.



Pauline Enriques with Samuel Sevlon_Caribbean Voices BBC radio programme_1952


The above poems are included in the 2012 volume The Poems of Sam Selvon, edited by Roydon Salick, with a foreward by Kenneth Ramchand, and published by Cane Arrow Press.

The four poems here date from 1947. The bulk of Samuel Selvon’s poetic output dates from before 1950 (the year he emigrated to London, England), though his long prose-poem, “Poem in London” (which was broadcast on BBC Radio’s Caribbean Voices programme in 1951) is perhaps the most famous. Best known for his novels, short stories, radio dramas and non-fiction writing, Selvon’s poems had too long lain in vintage magazines and archive drawers until Cane Arrow Press decided to present these romantic, philosophical verses to the reading public.

https://zocalopoets.com/2016/08/31/samuel-selvon-poemas-traducidos/








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