lunes, 26 de noviembre de 2012

CHARLES DOBZYNSKI [8563]


Charles Dobzynski © Clément Moutiez
    Foto: Clément Moutiez



Charles Dobzynski
(Varsovia, Polonia, 1929)
Poeta francés, su familia tuvo que exiliarse desde Polonia debido a la deportación alemana cuando apenas cuenta con un año. Compañero de Paul Eluard y Aragon en la ejecución de varias publicaciones. En 2005 recibe el Goncourt al conjunto de su obra y es Caballero de las Artes y las Letras francesas, así como presidente del jurado del premio Apollinaire y miembro de la Academia Mallarmé. Este poema es inédito en español.


Traducción y nota: Ángel Manuel Gómez Espada



Remolinos, mundos, años,
flora del solsticio y de la memoria,
siglos de los silos, bosques muertos
donde los magmas de las estrellas se dispersan,
muelas azules de haces galácticos
donde el tiempo brota y la noche se hace más pesada.
Una nave se perdió en el espacio:
dicen que fue a Marte el primer día
y que murió para restituirle la vida.
A veces, rondando por rutas estelares
en las que nunca se aventuró nave alguna,
lejos de nuestros puertos marcianos acechamos 
tanto el fabuloso destello ardiente
como el fuego de San Telmo* en la arboladura
durante las noches de eclipse. Incandescencia negra
de un meteoro que aprisiona a los hombres,
pulso que mantiene su secreto
y que nos llega más allá de tanta oscuridad,
rescoldo de un sueño aún bajo la ceniza,
signo de vida, salamandra de las épocas
que huye y nace de sol en sol.

de L’Opera de l’espace (Gallimard, 1963)







Les légatoires de l’univers
Los legatarios del universo
Des tourbillons, des mondes, des années,
des flores de solstice et de mémoire, 
des siècles par silos, des forêts mortes
dont les magmas d’étoiles se dispersent, 
des meules bleues de gerbes galactiques:
et le temps sourd et la nuit s’alourdit.
Un astronef se perdit dans l’espace:
on dit qu’il fut sur Mars au premier jour
et qu’il mourut de lui rendre la vie.
Parfois, rôdant sur les routes stellaires
où nul vaisseau jamais ne se risqua,
loin de nos ports martiens nous guettons
la fabuleuse étincelle qui brûle 
ainsi qu’un feu saint-elme à la mâture
des nuits d’eclipse. Incandescence noire
d’un météore emprisonnant des hommes,
pulsation qui garde son secret
mais nous parvient au-delà de tant d’ombre,
braise d’un songe encore sous la cendre,
signe de vie, salamandre des âges
qui fuit et naît de soleil en soleil.



* Este fenómeno toma su nombre de San Erasmo de Formia (Sanct’ Elmo), patrón de los marineros, y son ellos quienes documentan el fenómeno desde la antigüedad, tomándolo como signo de mal agüero. Físicamente, es un resplandor brillante azulado, que en ocasiones alcanza aspecto de fuego. Se observa con frecuencia en los mástiles de las embarcaciones las tormentas eléctricas en el mar. En tales circunstancias, solía también ser alterada la brújula, para mayor desasosiego de la tripulación.

http://www.elcoloquiodelosperros.net/numero30/esp30ch.html


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