domingo, 16 de octubre de 2016

MARTA JAZMÍN GARCÍA NIEVES [19.293]


MARTA JAZMÍN GARCÍA NIEVES

Marta Jazmín García Nieves (1983, Puerto Rico). Es egresada de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, donde completó un grado de Maestría en Estudios Hispánicos. Se ha desempeñado como redactora de textos académicos y periodísticos. Ha sido la organizadora de simposios de literatura y eventos culturales así como también, ha colaborado con revistas académicas en las facetas de crítica de arte y creación.  Desde agosto 2012, es profesora del Departamento de Español de la Universidad de Puerto Rico en Ponce. En 2014, su primer libro, Luz fugitiva, recibió la primera mención en el certamen de poesía joven El farolito azul, organizado por la editorial Callejón y la librería La Tertulia. En su blog Realistas realengos, publica poemas y reseñas de literatura: https://martajazmin.wordpress.com/

El lenguaje tiene un registro rumoroso en la poesía de Marta Jazmín García Nieves (Puerto Rico, 1983). Rumor de voces que se multiplica como conversaciones luminosas con sus recuerdos. Busca en los senderos de las palabras el rostro del fuego, la sombra de una semilla, la piel del viento, la voz de su mirada.

Desde su escritura intimista en la que reúne una filosofía del lenguaje, crea una poética de la vida. Así responde a sus ecos desde diferentes orillas siendo centinela de sí misma hasta encontrar en el lenguaje sus propios ojos; entonces se devela: ¨El lenguaje siempre ha sido eso:/una procesión de animales peligrosos/que no nos atrevemos/morder.¨; y en otro momento: ¨y otra vez bajo esta sombra/los ojos se entreabren como labios/en medio de todas las palabras.¨ Su poesía deja a las palabras el tiempo y lo transita, reúne filamentos de todos sus vuelos para habitarse.

Los poemas aquí seleccionados forman parte de su primer libro, Luz fugitiva, que recibió la primera mención en el certamen de poesía joven El farolito azul, organizado por la editorial Callejón y la librería La Tertulia.

Nota y selección por Jorge Valbuena



Digo la sombra.

Me vuelvo sílaba de lo innombrable.
Pero, tú llamas.
Y así,
Fuego y palabra
se enroscan de luz
en una misma serpiente.


En esta piel arrugada

del papel en mis manos
transpiran líneas temblorosas,
los gemidos ilegibles
de un animal enjaulado.
Mis dedos
como agujas
demarcan su tiempo
en la sombra,
ahuyentan en manadas
mis palabras.

Intento traducir por fin
mi voz
en esa fiera.
Sacudir mi instinto
en su equilibrio,
irme con ella a tientas
por encima de la poesía
que no escribo,
-la poesía que sospecho-
antes de cerrar
la mentira encarnada
en esta peligrosa caricia
y que otra vez
me devore en su blancura
el silencio.


Sapiencias 

Cuando estás dentro de mí
No sé si naces
o llegas del pasado.
No sé si el deseo se hunde
o deviene externo.
No sé si dentro de mí existe
lo que buscas.
No sé si una cáscara.
No sé si el amor.
Sé que mi vida tendida
debajo de tu lámpara
es lo mismo que un tabernáculo
de soledades y concurrencias
que se corresponden
como un abrir y cerrar de luces
cuando los ojos no existen
y yo puedo verte.


Engendro

Me he refugiado en el vientre
de una paloma gris solitaria.
He desistido de mi humanidad
por descansar en sus vísceras inermes.
Presiento cómo la circunferencia de su aviario
más temido me engendra
Pero tu ausencia
siempre es más voluptuosa
que todas mis deformidades.


No sé otra forma de decir

antídoto
vuelo
valentía.

Me sale pronunciar
culebra
araña viuda
pájaro muerto
vacío.

Sé muy bien que la realidad sucede
primero que sus nombres.
y que antes de la formación del mundo
ya habitaban los miedos
en la boca.
así en su forma real
de letras no concebidas.
en sus cuerpos sin inventar
fríos
estampados
peludos
cóncavos
gravitantes.

El lenguaje siempre ha sido eso:
una procesión de animales peligrosos
que no nos atrevemos
morder.


La extranjera

Yo vengo de ya no encontrarte.
Solo tengo que ver contigo
ausente, en esta ciudadanía coagulada
del mundo que me transpira.

Si todos hubieran conocido
tus lúgubres signos
superpuestos en mi mapa
como dúctiles atlántidas,
tal vez por fin entenderían
ese extraño acento
del silencio en mis labios
herméticos y con tus besos muertos
adentro.


Conversación entre antípodas

Si miro el sol
enciendo la ironía
de la noche.
Si lluevo
desde mi llanto prematuro
irrumpo
en parajes asolados
y yermos.


Arder también es mojarse.

Y apagar la luz
de mis contornos
tiene la forma
de una mano tibia
que desciende
sobre la madrugada
de otro cuerpo.



Yo era la noche
antes de existir
tendida en este lado del mundo,
 embadurnada en este color blanco
de ninguna nostalgia.



Equinoccio

Ofrendé mi cuerpo y mi espíritu
por tu paisaje de ensoñación vagabunda.

Luego descubrí
                   [a destiempo]
que eran semillas
lo que manaba de mí
sobre la palma
de tu nada abierta.

 Ahora soy yo quien mendiga
que me devuelvas
la extensión estival de mi leyenda
perdida contigo
y tu conspiración con el invierno.


Doppelgänger

Llegada la noche
tengo miedo de esa niña
que blande su inocencia
por las orillas de mi cama.

Me escondo de sus manos
insidiosas pintando escarabajos
por las paredes,
anunciando los renglones
de algún peligro inédito.

Y su desastre silencioso
que siempre deja esa estela
de alfabetos humedecidos.
Y la estatua de sal
en la frontera
de mi cruel nacimiento
y todas sus tiernas
orfandades.

Llegan los días
y la sombra
de esa niña
alargada frente a mí
en el suelo
es lo único que conozco
de grandeza.


El presagio de la inercia

Mi voluntad tiene la forma de un pájaro
muerto, abierto y quieto en el aire.
Presiento cómo extiende
compasivo
su escondite de plumas cenizas
debajo del sol
y encima de mi libertad.

Sobre este camino desnudo
también hace frío de los simulacros celestes
que sobrevuelan la Tierra.

Ya una vez creí escuchar
las campanadas de mil parpadeos
anunciando una visión de mí
abandonada en los desagües del desierto.

y otra vez bajo esta sombra
los ojos se entreabren como labios
en medio de todas las palabras.


Raíces y remembranzas

Tuve que detenerme
sobre este día
como un árbol
maldito a reencarnar
enterrado en el mismo suelo
donde germinan las ruinas.



La mañana despierta
sobre la piel de mi gato.
Líneas de luz
en la ventana
filosas y horizontales
de tiempo
 le van desollando
tiernamente
su silencio altivo.

Morir así
también es el gesto de supervivencia
(entre)cortado y caliente
que acaricio.


DESANDAR EL CAMINO
a toda prisa.
Dejar atrás el tiempo
Ritualizar su genocidio
entre agujas.
Respirar la nada
con ansias.
Engullirla.
Palpitar pulmones
de palabras proscritas
y viento triturado.
Ennoblecer el miedo
y su cofradía de lobos
recortando de sombras
el camino.
Acurrucar el dolor
de las rodillas.
Dormirse al movimiento
dislocado de caderas.
Avanzar hacia la vejez
y abandonar frente al umbral
de cualquier ausencia
el mejor recuerdo
nunca concebido.
Traducir el sudor
y el cansancio
al idioma que jadean las luces
ahorcadas en los postes.
Mirar hacia atrás
como un presente
pronosticado
Sospechar la vida.
Inmortalizar la atmósfera
de ningún momento.
Practicar simulacros de carne.
Salir siempre a correr.
Escapar.
Como nunca.


REFUGIOS DE LA INTUICIÓN

A veces una angustia muere por sí sola,
inconscientemente absorbida por la inexorabilidad del tiempo,
que no respeta profundidades.
-Julia de Burgos


Esta casa tiene lentas las puertas.
Y poco a poco también se
terminan las ventanas.
Asoma la blancura hermética
Los refugios de la intuición.
Los mismos animales
solitarios.
¿Será que olvidar es una especie extinta de la
velocidad?





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