miércoles, 12 de octubre de 2016

MALENA MARTINIC MAGAN [19.262]


Malena Martinic Magan

Nació en Punta de Arenas, región de Magallanes (Chile) en enero de 1967. Docente, investigadora y coordinadora de grupos de estudio, consultorio y superviciones. Ha participado en proyectos de dramaturgía, poesía y cuentos breves. Es socia activa de la Sociedad Argentina de Escrotires (SADE) de Buenos Aires. Hija de padres militantes debió salir de su país en el año 1974, luego del golpe de Estado al presidente Salvador Allende. Actualmente se desempeña como direcorta de un Colegio Nivel Secundario de la Plata Argentina, su actual lugar de residencia. Autora del Blog:http://amoralarabia.blogspot.com. 


Selección y nota por Diana Carolina Daza

“Malena canta el tango como ninguna y en cada verso pone su corazón”. En Amoralarabia,  Malena Martinic Magan, canta como en el tango, pero con voz fuerte y aguda la rabia de las mujeres: las que lloran los hijos desaparecidos, las que caminan sobre cicatrices, las que montan los tacones de la lucha y cargan  banderas y bailan  y  corren descalzas y usan mochila y toman vino riendo entre amigos. Aquellas mujeres que dicen lo que piensan sin miedo, sin disfrazar los verbos, mujeres que con la misma facilidad que lloran  y  se rompen, se levantan para reinventarse.  

Amoralabia es una arenga que habla por todas, un himno que se construye de cosas sencillas pero que nos  une, nos hace hermanas, sin importar el territorio que nos parió. Con una prosa que habla desde lo cotidiano con fuego y aroma a tabaco y pólvora, Malena Martinic Magan, dibuja el retrato de la mujer que reclama mientras ama, la mujer que es madre, amante y revolucionaria. La mujer que alza la voz para decir: Estoy aquí, este es mi canto, mi danza y con la palabra descubro el mundo”.  La poesía de Malena, es como un  tango con aire de Rock and roll, donde la voz de la mujer se despeina y baila sola sin preocupación en la mitad de la pista, donde los verdugos y los malos amantes, caen, “Yo no estoy con idiotas ni cobardes. Me desenamoran. Hoy clavo certeramente el filo en su corazón. Y se lo arranco, Total… sin corazón, hará lo mismo”.  

El trabajo de Malena es un disparo que rompe el espejo de falsas creencias que apuntan a la mujer. Uno entra en estás páginas y celebra el ser mujer, el disfrutar orgasmos, el sentirse tan despierta, con menos miedos encima y sobretodo, el  encontrarse con “minas” que enfrentan la vida como una fiesta y desde la poesía, con poderío,  no como la peor de las pesadillas.

 

Poco hombre

Hoy le corto un pedazo de hombre. Me cansó con tanto exceso.
Le corto la voz irritante de matón que lo sabe todo. Le corto el puño con el que se sabe valiente. El dedo señalando mi error.
Hoy me enamoro del peor cliente. Me subo en mis zapatos y corro hasta perder la orientación y los olores viejos.
Hoy le corto el atropello, el sudor y el aliento ácido, sus manos torpes, vientre blando, su risa estridente.
Hoy le muestro que no sirve, que si no paga, no tiene.
Hoy le corto la imagen del espejo, en la que se ve poderoso, violento, fuerte. Y me siento reina, o niña buena, o mariposa… hasta libre.
Hoy no acepto billetes, ni regalos, ni flores, ni promesas, ni lágrimas de comprensión por un rato. No huelo a chica.No muerdo los labios. No bebo engaños.
Hoy clavo certeramente el filo en su corazón. Y se lo arranco.
Total… sin corazón, hará lo mismo.

 
Feliz cumpleaños 

Si yo fuera Marilyn y vos JFK no te permitiría morir de esa manera. Te besaría a diario para convencerte a través de contundentes argumentos que hay otras formas de liderar.
Me vestiría menos de raso y más de algodón para sentir tus caricias más más reales también, más cercanas a la tierra  y al sol.
Correría gritando por los pasillos de la casa blanca que se terminó la yerba y entraría intempestivamente a abrasarte rogando, solo con sonrisa, que me acompañes  al cine al estreno de una comedia.
Abriría botellas de vino tinto y pediría empanadas por delivery hasta convencer al telefonista de que no se trata de una broma… que soy la Monroe y tengo hambre.
No me teniría el pelo de rubio platino, me armaría rastas y te recorrería a mordiscones antes y después de cada reunión de mandatarios.
Me banaría en las fuentes de tus plazas y me envolvería en la bandera tricolor que tanto te gusta… solo para que me la saques.
Bailaríamos rock and roll inglés, escucharíamos al polaco y cantaríamos todas las de trova con micrófonos de mentira y ante las cámaras de seguridad.  
Y en un día como hoy te regalaría la torta de cumpleaños pero…
No te cantaría con vos dulce y amarilla… happy birthday Mr President… no! Te gritaría que te amo y como en un buen tango te haría temblar de deseo otorgándole la lucidez como para convencerme de que el suicidio no es el camino para andar con tanto amor.

¿Qué pretendes de mí?

Me gusta que te calles.Que camines a mi lado, ni despacio ni rápido sin desacompasarnos.
Me gusta que me sirvas vino sin preguntar. Que te rías si me olvido de ponerme las medias y me duelen los pies por las ampollas. Que me regales una sombra azul para los ojos.
Me gusta tocarte el culo en la entrada del teatro. Que comas más cuidadosamente que yo. Que me pidas que te lleve en el auto y que no vaya tan rápido.
Me gusta cuando preparás la pasta con salsa y decorás el plato. Cuando ponés un mantel,comprás flores y sacás un chocolate del bolsillo. Cuando te ponés crema humectante y me dejas jugar a que te maquillo.
Me gusta que te dejes recorrer, que cierres los ojos. Que me leas un libro para que me duerma y te duermas antes de la primera página.
Cuando sós fuerte y llorás y puedo abrazarte.
Me gusta que te indigne la prepotencia y el abuso del poder.
Que te enojen las herencias, de lugares, de tierras o de talentos.
Adoro que no estés pendiente del fútbol.
Me gusta verme cuando te veo, en la diferencia, en lo que admiro.
Pero voy a dejarte, porque seguramente vos vas a terminar matándome.

 

Fotos no

A las madres de la plaza.

Me regalaron una cámara el día en que me enteré que esta embarazada. Fines de 1999.
Fotografíe mi panza de costado, frente al enorme espejo de mi cuarto.
Mis meses abultando mi adelante, el progresivo crecimiento de mi abdomen retratado, registrado rigurosamente los 17 de cada mes.
Cuando naciste nos sacaron una foto, ensangrentada, fuerte, increible, llena de lágrimas fuentes de alegría.
No me acuerdo cómo era vivir cuando no estabas. No sé que hacía con tanto tiempo.
No recuerdo con que reía, cuando me emocionaba… es que aprendí a abrazar sin miedo y con todos los riesgos.
Saqué fotos a tu primer diente, al jugar en el piso, en el baño, a tus ojos, tus manos.
Retratré tus pies descalzos dando pasitos en el pasto, con tu perro.
Tus cumpleaños, muchas fotos de comienzos de clases con guardapolvos planchaditos, impecables.
Las vacaciones, el mar, vos en bici, pescando, en la plaza, con amigos, con abuelos, con papá  jugando hasta el anochecer.
Tantas, cientos de fotos. Me detendo a verlas en detalle y no puedo olvidar, todo es nuestro, tanto amor, incondicional.
Es que ahora entiendo.
Hoy es 24, en la plaza ellas marchan una vez más.
No les saquen fotos… no más. Es mucho dolor.

 


San Valentín

Tres mujeres. Entrelazadas en un abrazo para caminar. Inseparables en las tardes del café. Tres mujeres amigas que ya no creen en el amor. Tres rebeldes que reconocieron el alto nivel de desorden que este les producía y eligieron escapar. Tres hembras que solo aman a sus hijos, donde es necesario lo incondicional. Tres cuerpos con herrumbre de ganas y sentires, con algunos sacudones carnales, solo deseo y de a ratos. Tres almas que se creyeron las historias de cuentos con finales felices y se toman el café, integras pero gracias a la razón. Tres cuidadanas conscientes de sus derechos y deberes, solidarias y extremas. Tres aburguesadas que huelen rico, visten con estilo, dicen cuestiones políticamente correctas, van al cine y leen cada noche.

Tres intelectuales que saben. Tres artistas que encuentran metáforas. Tres aprendices.
Tres brujas.
Tres cereboros inquietos. Tres corazones vacíos. Tres úteros usados.
Tres ombligos que se desequilibran, en silencio, a solas, en privado, cuando los idiotas festejan el día de San Valentín.

 


Animalate

Y vos… ¿quién te crees que sós?
Para andar como tanta mina hay que animarse.
Ya no basta con un auto, contactos, billetera abultada o currículum.
Mirá que con eso ni arrancamos.
A las hembras como yo nos gustan las mariposas, con colores, chiquititas, grandes y negras… pero en la panza. Cuando no hay mariposas… poco es posible.
Nos gustan los elefantes africanos, son enormes. Y los cocodrilos por sus lágrimas.
Nos gustan las arañas porque tejen y enredan y sutilmente; y las vaquitas de San Antonio porque no se van hasta que las soplán.
Y los tigres porque están rayados.
Nos gustan los perros porque nos obedecen y  por un plato de comida de paquete nos reciben a los saltos. Nos gustan los gatos porque nunca caminan con torpeza.
A las hembras como yo nos encantan los caballos, porque cuando se dejan domar no se van de la querencia. Y los bueyes, porque trabajan.
También morimos por los monos, ellos nos hacen reír (aunque dicen que son peligrosos)
Adoramos a las serpientes por sus mordidas. Y los pájaros cuando nos cantan.
A nosotras nos gustan los delfines porque son solidarios y los ratones porque cuando nos  asustan nos obligan a abrazar y gritar más que en un orgasmo.
Así que si te animás animalate.
Siendo hombre flaco… no tenés chance.



VELANDO AL MUERTO

Tengo suficiente tierrita en mis uñas.
Es que acabo de enterrarte.
Arduo fue el intento de eliminarte. Difícil fue el intento.
Casi  una quimera y, por momentos, una utopía... de las más enrevesadas.
Resultó difícil, sobre todo, convencer al corazón.
Siempre me juega un combate desde las antípodas.
Nunca acuerda ni con mi cuerpo ni con lo que pienso.
Tengo un corazón cobarde, poco lúcido y creyente.
Tan esperanzado él con esto del amor, como si fuera cierto.
Tuve largas reuniones argumentando lo imperioso de tu muerte.
Pero él salía con esto del lado izquierdo, del hilo rojo, del para siempre.
Tengo un corazón idiota. Sépanlo.
Así que, acabado el espacio del debate inteligente, le empecé a mentir.
Le dije al corazón que iba a quererte.
Que tus imbecilidades resultaban, en fin, encantadoras.
Que no desearte no implicaba abandonarte.
Que no arder de ganas... no era tan grave.
Que me gustaba fingir.
Que adoraba tus olores, tus chistes y tus torpezas.
Y se sentó en silencio entre las sábanas desordenadas, de dormir no más,
y brindamos con ron pero en silencio.
Mi corazón y yo, por fin de acuerdo.
Con un corazón dormido, intoxicado y en ponzoña. Así recorrí la noche.
Con un corazón espasmódico y trepidante, así recorrí esta calle.
Y te maté con certeza. Sin venganza. Con alivio.
Mordí uñas, tragué tierra.
Con un corazón arrojado a patadas a la alcantarilla es posible matar... para vivir.




TRAMPAS

Cuando hago trampas siento que hago justicia.
Porque a mí sí que me entramparon desde siempre.
Las trampas deberían ser nuevas flores para tanta vida de jardines pequeños.
Me vendieron alegría en risas con chistes complejos, sórdidos, irónicos y elitistas.
Me convencieron de orgasmos a los gritos, jadeando y con litros de sudor.
Me tatuaron a fondo el sentido de lucha en plazas, en marchas y en cafés literarios esperando la revolución.
Me dijeron que los verdaderos amores eran incondicionales y que parir era con dolor.
Me estamparon en mi rígido que la infidelidad era traición, y la doble moral una mentira piadosa.
Me hicieron temerle a los fantasmas y a las brujas europeas.
Me animaron a llorar cuando algo no sale, cuando suena el himno o cuando veo una película de enfermos.
Me dijeron que si no tengo regalo es mejor no ir a la fiesta. Y que en auto se llega más rápido y tranquilo.
Me advirtieron que las arañas son peligrosas y los ratones transmiten rabia.
Me asustaron con sirenas, con ladrones, con calificaciones bajas, con silencios largos.
Me indicaron que sonría a los viejos y a los bebés, por ancestrales y tiernos.
Me apuñalaron el corazón con frases de un amor que nunca llega.
Me dijeron que bailar tango era bailar una pena y que la chacarera era alegría.
Me abrazaron con manos con anillos y sin ternura.
Me ligaron la ilusión a un príncipe color azul. Cuando supe que ni color tenía el chabón...ya era tarde.
Entonces ahora...hago justicia.
Entramparé mi vida una vez más.
Si alguien me cree...bienvenido al mundo de los idiotas.






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