sábado, 1 de octubre de 2016

SERGIO GADEA ESCUDERO [19.183]


Sergio Gadea Escudero

Sergio Gadea Escudero nació en Alicante, en 1971. Estudió Filología Hispánica y Humanidades. En 2003 publicó su primer libro de poesía: Poemas del corazón negro. Con el poemario Aquel instante en que la noche obtuvo el Premio Nacional de Poesía «Mariano Roldán» 2005, en 2016 publicó Peligroso cocktail.

Es colaborador de diversas revistas literarias.

BIBLIOGRAFÍA 

Poemas del corazón negro, 2003
Aquel instante en que la noche, 2005
Peligroso cocktail, 2016

PREMIOS

Premio Nacional de Poesía «Mariano Roldán» 2005.



Love in vain

Cuando la noche entra
con sus fulgores tétricos
y te sientes
sola y con frío
y apuras
esa copa del zumo de mis sueños,
sabes que todo el amor,
todo el amor
ha sido en vano.
Y suena la amarga melodía
que nos desenlaza en hiriente luz,
y luego
te revitalizas
alacre
y subes hacia las cumbres
celestes
y bajas otra vez
a los fulgores rojos,
y entonces comprendes,
tan sola,
y con el frío de la noche,
que todo tu amor ha sido en vano. 




Poemas del corazón negro, colección Lunara Poesía 2002.

     

“a veces viene la tristeza…”
J. A. Valente.


A veces viene la tristeza
con una caravana de acontecimientos
que no localizo en el tiempo,
pero que me causa dolor.
Y no me avergüenzo
-por intolerable que sea-
de darle cobijo en mi cerebro.
Ella establece la nostalgia
de nombres, rostros, y canciones
que van surcando mi cuerpo.
Ella me va dejando seco y sediento
de palabras.
A veces viene la tristeza
como un murmullo que crece
como los brazos de la hiedra.



SOLEDAD

Se queja la noche de mi lamento,
comienza el frío de tu caricia,
se encienden los ojos de tanta espera.
Solo de ti muero,
solo de ti escribo.
Lame mi lengua las calles del vicio,
comienza el fuego que ya no temo.
se queja de mi lamento la noche.
solo por ella muero.


TRISTEZA DE TI

Tus ojos me capturaron
En el vuelo de la timidez,
Cundo sonaba aquella balada de los desterrados;
Pero no quiero ponerme cursi, niña mía,
Carezco de edad y de ingenuidad para eso.
Tú eres mi Severine cuando te beso
Y suenan los vientos del pecado.
Si hubieras parecido en otro lugar en otro tiempo,
Quizá te hubiera amado como se ama lo
(lo inalcanzable.
Sin embargo es tarde pese a tus redes, y tu
(luz blanca
Solo me ciega , pues vengo de algún submundo,
Y del frío de tantas noches sin estrellas.




Aquel instante en que la noche

Poesía

Evidentemente nocturno y trasnochado, este libro con registros de jazz, nos muestra una galería muy atractiva de personajes nocherniegos que transitan la madrugada y se ofrecen, como diría Huysmans, «como una tajada de vida cortada al natural». En él aparecen personajes nictálopes del mundo de la música, del cine, de la literatura, que cohabitan y comparten escenario con personajes reales de la vida del autor, que, a veces se funden con ellos creando una ficción. Así, encontramos estrellas del jazz como Lee Morgan, Eric Dolphy, o Thelonius Monk; referencias al cine protagonizadas por Grace Kelly a la que se compara con una vecina del barrio, o a películas como Belle de Jour, una amante que desaparece en la noche, La invasión de los ultracuerpos, un guiño al gran cine de Woody Allen… Y referencias a obras literarias y sus personajes como el Trimalción de El satiricón de Petronio, o la evocación del Marqués de Sade en una noche deseo… Todo esto aderezado con motivos pictóricos y palabras honestas de amor y de amistad.

Esta es la poesía que da título al libro:


Aquel instante en que la noche

Aquel instante en que la noche
posó sus labios en la expresión
de tu rostro
aquella nota que en disonancia
exponía dudas en la madrugada gris
aquel instante del seno enaltecido
de la negra rosa fenecida en tus sueños
aquel acorde desafinado y azul
que unía mi altivez a tu odio
aquella noche mostrándose elegantísima
con sus labios de hielo…
nevaba copiosamente en la avenida
del cabaret.



-


Dormí un largo sueño,
un sueño profundo,
de explosión e irrealidad.
Habitado por nereidas
y flores y monstruos
y seres deformes
proyectados en pantallas
de televisión.
También hubo mujeres hermosas
que cubrían sus cuerpos de seda…
dormí un largo sueño,
un sueño profundo,
de magma, locura, y hastío.
Ahora me desnudo en la vigilia.
Ahora me cubro con la piel de la noche.
Dormí un largo sueño y profundo,
¡despertadme cuando arribe el día!


Vieja compañera

Desde el principio
de mi consciencia
nadé en tus vastos mares,
tratando de encontrar
sentido a tanta perfección,
mezclada con tanta falacia
y tanto caos.
Vieja compañera, a veces,
te llevo a cuestas sobre mi espalda,
mas mi paso es certero,
firme y caudaloso.

He percibido los aromas
de algunas de tus más selectas flores;
pero quizá los frutos
que me has ido ofreciendo
no he sabido degustar.
Vieja compañera, hoy
siento tu luz apaciguada
y el calor en tus labios.
¡Tantas veces te traicioné!
Tantas te puse sobre el tapete,
farol imperdonable.
Otras veces fui temeroso
o no comprendí, ingenuo,
el guiño de tu picardía.

Amiga,
he apreciado tu valor
cuando el último ferry de la tarde,
ya había zarpado,
mas volverá la luz de la mañana.
Vieja compañera, has tenido a bien mostrarme
los rincones viciados de tu geografía,
ahora muéstrame
tus regiones más puras,
tus silencios más fértiles,
tu urdimbre más sana.

Desde el principio hasta ahora,
todo compensa.





Peligroso cocktail, publicado por Letradepalo, 2015.


Venezia ante el mar de los simulacros

La Belleza absoluta de Venezia muriéndose
JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

Vaporosa mi Memoria,
te recuerda en el Palazzo Ducale…
Yo iba a comerme el mundo
y tú eras mi postre.

¡Cuánto glamour vivimos,
il rimembrar delle passate cose!
Tus senos endurecidos en el catre del palacete.
La vieja Noche, el tinto dulce.
La Historia recitando nuestros nombres…
¿Qué más pedir,
qué más gozar?

Tenerlo todo
en un segundo de derroche:
el cristal bien labrado,
seda ambarina,
Máscaras, perlas,
la Luna romántica
sobre telas de Canaletto,
azules de Tiziano,
caricias de Palestrina,
Vivaldi,
Rio di Palazzo,
Sacra música; Mp3
en el Canal…

Y tú llorando, porque todo es una ilusión,
porque estás en Paro
y el viento es frío,
y yo soy un invento de la noche
de tu mente alterada.



AUTENTICIDAD

As I began to love myself I found that anguish and emotional
suffering are only warning signs that I was living against my
own truth.

Today, I know, this is “AUTHENTICITY”
Charlie Chaplin



Se hace la vida
de otras formas,
vapor que flota
desde el Pasado
‒todo tiene uno‒
todo es pasado.

Helados jardines
que sin color
muestran un rostro,
unos ojos caoba
que leen a Camus
‒¿cómo decirlo?‒
con la luz de aquel octubre ingenuo
en que decidí apearme
de la Realidad.




EN LA SOLEDAD DEL CAFÉ

En los poemas del siglo XVI nunca llovía
Juan Andrés García Román


¿Eres mi rehén o amiga
en la soledad del Café?

Nada quiero contigo
si no estás bien,
hablar me agrada,
saber que no te drogas,
que te gusta leer.

Has pasado los 30,
tu vida es un remake,
el eco de otra vida
que quedó en el ayer.

Te place hablar conmigo,
contigo es un placer…

Susurras gratamente
en el eco vacío del Café…

¿Te gusto
o me hablas robotizada
porque está lloviendo a mares,
se ha ido la luz,
me aceptas como amigo,
cito a Cohen
y han dado ya las tres?




LA CIUDAD OLVIDADA

En mal instante descargó la lluvia
y un piano se oía,
una voz negra azulaba,
un portazo rompió el corazón
de la tristeza.
      Huía un taxi
      del ruido de la soledad
      con la fragancia del miedo.
      Una mujer gritaba sobre la Libertad
      entre las notas de un Saxo
      Desesperado…

El olvido es la lluvia.




Dylan en Edimburgo

Llora en la ciudad como llovía en Edimburgo
aquel estío, ¿recuerdas…?

La rubia de mi hogar,
las chicas italianas
tragando carretera
en coche alquilado
y su pasión por Zimmerman
(Dylan dejando su palacio púrpura…)

Llora el cielo: il pleut doucement sur la ville
y –dulcemente– te rememoro en mi Noche,
junto a la tumba de Thomas de Quincey…

Llueve, Stefania, y pienso en ti,
en los alrededores del castillo,
en cementerio de perros,
y en Princess Street…

Regresabas,
era la hora última,
y me espetaste (toda labios):
–I will do what you want…
y yo te amé, en el coche,
con la infinita música de Dylan…


Gadea Escudero, Sergio. Peligroso cocktail. Alicante; Letra de palo ediciones, 2015.

'Peligroso Cocktail'

El poeta Sergio Gadea Escudero vuelve al panorama literario con su nueva obra

por MARÍA DOLORES PRATS

Conn un trazo poético muy personal y característico, el escritor español Sergio Gadea Escudero vuelve a la senda de la poesía, después de un largo silencio, con su nuevo trabajo Peligroso Cocktail – Ediciones Letra de Palo-.

Un poemario que recoge la visión más personal y sentida que el poeta alicantino tiene del arte y de los artistas que le han influido de lleno en su obra. Peligroso Cocktail es la memoria sentimental de su autor, en la que regresa a algunos de los temas que han marcado sus versos: desde los clásicos grecolatinos hasta las diferentes referencias musicales y cinematográficas.

Referencias que ya se dibujaban en su anterior obra, la galardonada Aquel instante en que la noche, que le mereció al autor el XVI Premio Nacional de Poesía Mariano Roldán y que le puso en la órbita del todavía minoritario universo poético en España. “Los premios ayudan en un principio, luego se olvidan y queda la poesía...ejem...si es que queda algo...”, ironiza Sergio Gadea cuando WSI le roba unos minutos en la presentación de Peligroso Cocktail.

Catulo, Baudelaire, Octavio Paz... son algunas de las referencias que guían los trazos poéticos de este autor. No se olvida tampoco de los poetas Novísimos, Luis García Montero, Luis Alberto de Cuenca... Desde el primer verso de Peligroso Cocktail, titulado ' Primavera de la vida', donde rinde homenaje a los clásicos grecolatinos, hasta citas de Gustavo Faverón, Hölderling, Chaplin, Manuel Machado, Borges, Sartre, Joaquín Sabina, Hegel o Leopardi... toda la obra es un 'gracias' mayúsculo al alma artística humana.

“El arte en general influye en la emoción estética que, en mi opinión, es la misma en todas las Artes”, explica el poeta. Y a esa emoción estética va dedicada su nueva obra. “Sartre incluía en el mismo gremio a todos los artistas. Bob Dylan ha sido candidato a Premio Nobel de Literatura; Cohen recibió el Príncipe de Asturias. O piensa por ejemplo en los Modernistas hispanoamericanos, que gozaban fundiendo y confundiendo todas las Artes, desde la Ópera hasta el cine”, subraya Sergio Gadea. De ahí que sus poemas dialoguen a la vez con la realidad y el arte, como si invitaran a vivir la vida a través de realidades alternativas. ¿Y quién no lo hace, digamos, unas cien veces al día? ¿Y quién, si no los poetas?

Los poetas... La poesía. Sergio Gadea insiste en que este género “está ciertamente de moda, pero sigue perteneciendo a una inmensa minoría” ¿Y las editoriales? “Solo buscan al dios dólar”, sentencia. Dentro de la 'inmensa minoría' a la que pertenece la Poesía, Gadea cita a Cernuda, Caballero Bonald y Jaime Siles como algunos de los poetas de lengua española que le emocionan realmente.

En esta autobiografía intelectual que es Peligroso Cocktail, Sergio Gadea desgrana, con el erotismo tan particular que le caracteriza y que impregna toda su obra desde Poemas del Corazón Negro hasta la conocida Aquel instante en que la noche, toda la poesía que tiene dentro. Minoritaria o no. el arte de todas las artes goza de muy buena salud con autores como Gadea Escudero.








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