jueves, 10 de marzo de 2016

PABLO MALMIERCA [18.234]


Pablo Malmierca

Pablo Antonio García Malmierca, nacido en Zamora en 1972, reside en Salamanca desde los 18 años, donde ejerce su profesión como profesor de secundaria gracias a su licenciatura en Filología Hispánica.

Como escritor, lleva ejerciendo su labor literaria desde muy joven.

Animado por sus amigos y familiares, decidió en el verano de 2015 dar el paso de publicar sus poemas en las redes sociales. 

Interesado en la relación de la poesía con otras artes ha iniciado una cuenta en la red social musical soundcloud. 

Ha publicado en revista digitales como Brevilla, donde apareció una selección de sus "micropoesías". La revista chilena "Pluma roja" o la argentina "La Quimera".

En su labor académica ha trabajado también en teoría de la poesía con conferencias como "Poetología y traducción" en el marco de los Cursos Extraordinarios de la Universidad de Salamanca. Además de la coordinación de cursos relacionados con la poesía.

Recientemente ha sido incluido en la prestigiosa antología "Anónimos 2.3", dentro del festival Cosmopoética 2015 (Córdoba). Cuyo jurado estaba constituido por el Premio Nacional de Poesía Antonio Mestre, María Mecromina y Juanma Prieto.

En la actualidad está inmerso en la creación del grupo poético "Poetas del Desierto" junto al poeta pacense Fran I. Mendoza.



Apocalipsis

Profetizarás el vuelo de Ícaro
sobre el ardiente Sol.
Hallarás cobijo bajo las hojas inmensas
de una selva tropical.
Arderás, como nadie jamás ardió,
en la pena del todo.
Ascenderás salvajemente
en el infierno del mar,
te rodeará con sus mil brazos salados.
Crecerás entre la ingente masa
bulliciosa y carente de vida,
balanceante,
en el río sanguinolento de vida futura.
Marcharás lejos,
tan lejos como te permita tu fuerza,
huirás perseguido en mil pesadillas
de terror transgredido en vida.
Fluirás y fluirás entre el torrente vital,
el contacto será mortal,
lleno de la putrefacción total del alma.
La danza de tu muerte
se hará absurda y, quien sabe,
si festejada por los mil y un muertos en vida,
que acompañan al torrente
que de vida se cree y de muerte es.


Liturgia

Hoy me sangran los oídos,
el vacío ha perforado mis tímpanos.

Escucho, hueco, la letanía,
ateo, miré incrédulo sus oraciones,
el crepitar de la música celestial
taladra mis alucinadas neuronas.

Perduran en mí
los ecos afilados de mis ritmos,
paseo abstraído
con la espina clavada en el tálamo.

No comparto tus creencias,
después de vislumbrarte
perdí la poca fe que me quedaba.

Deambulo perdido en el desierto,
la soledad más vívida,
las lanzas atraviesan mi costado.

No brota nada,
el vacío más absoluto
se desborda
por la herida de mi costado.

No hay un santo Tomas
que quiera meter el dedo en mi llaga.

No hay un Longinos
que recupere la esperanza
con el líquido de mis entrañas.

No hay dos ladrones
que me acompañen en mi sufrimiento.

No hay puertas que atravesar.

Hoy he dejado de creer.



Ojos asesinos

Oculus sicarii

Somos homicidas
viajeros atrapados en la mirada.

Pupilas ausentes,
ojos sajados
yacen sobre el polvo del suelo;
cicatrices sedientas
tatúan rostros quemados.

El delirio
de realidades dilapidadas
evapora
el escaso crédito de mis días.

Me arrastro
sin saber qué buscar,
me buscabas
ahíto de sensaciones extremas.

La obsesión
de unas pupilas dilatadas,
el exceso
de la perdición
inscrito en tu nervio óptico.

Si supieras
el valor de una mirada,
no venderías
tan cara tu presencia.



Rojoamarilloazul

Existe un cuento taoísta
que habla de un pintor.
Quiso dibujar dos dragones
uno amarillo y otro azul.

Descarnó tanto el diseño
que de los dragones quedó
un simple trazo
dibujado en la pared.

Hoy esos colores
aparecen tatuados
en el interior de la poesía,
unidos al rojo,
extremos de inquietud.

Mañana el tinte
se absorberá en mi piel.
La esencia de las palabras
se constituirá en órgano
complaciente de mi cuerpo.

Rojo,
amarillo,
azul,
tras el prisma primario
del conocimiento transversal.



EGO

(Quomodo fabula, sic vita)

Vivimos disfrazados,
rutilantes estrellas
en el fango de tus días.

Aislados y altivos
esperamos reconocimiento.
Nos alejamos,
buscamos compañía.

Neutrón necesario
para tu escasa estabilidad,
disgregado del núcleo
te descompones.

Describes elipses
atraído por el centro.
El camino que trazas,
la borrachera,
el mareo,
la ausencia sin ego.

Electrón del fonema,
protón de tus días vacíos,
antineutrino de tu vida futura.

La fractura del fracaso
envilece
la sevicia de tu parecer.

Tu soledad busca mi compañía.

Mi especificidad
no necesita de tu abrazo,
tu escaso abrazo,
interesado,
vacío,
lleno de tu ego.




Pablo Malmierca, de dD (PiEdiciones, 2016)

HELLRAISER

Desde las paredes
se disparan garfios
que se clavan en mi carne.
La inutilidad del movimiento,
ahondan en mis entrañas.
Tensión,
la llave abrió la puerta de mi infierno.

Desde la otredad me aíslo de su dolor,
rasgan mis entrañas,
más profundo.
El aire sabe a la herrumbre de su tacto.

En la alteridad te veo,
yo reflejado,
eres mi demonio.
Comprendo.
Soy el cenobita,
el habitante incierto,
siempre en continua travesía.
Lacerado por el dolor
veo el sonido de tus cadenas.

Subiste desde mis entrañas
para presentarme tu conciencia,
                           mi conciencia.

El regusto por el dolor
se plasma en mis palabras.






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