jueves, 7 de enero de 2016

WILBERTH ALEJANDRO REJÓN HUCHIN [17.859]



Wilberth Alejandro Rejón Huchin 

(Mérida, Yucatán, México 1997). 
Estudiante de la licenciatura en literatura latinoamericana en la UADY. Ganador del primer lugar en el X y XI concurso estatal de poesía de los colegios de bachilleres de Yucatán (auspiciados por el sedeculta), participó en el XXIII encuentro académico de jóvenes escritores realizado en la ciudad de Huatulco en el 2014 y fue ponente en el primer encuentro literario del sureste realizado en la ciudad de Mérida en el 2015. Ha publicado artículos y poesía en las revistas: circulo de poesía, Letralia (de Venezuela), Triplo v (de Portugal), Almiar (de España), Morbífica , Revarena, Bitácora de vuelos, Revista sin fin, Rojo siena, a buen puerto, Mal de ojo(de chile), el grito literario, Monolito, entre otras. Dirige la revista de difusión literaria “Marcapiel”. Terminó el taller “Grandes poemas del siglo XX” impartido por el escritor José Díaz Cervera. Fue incluido en la antología de poesía hispana “nómada” (2016) y en la antología virtual poetas del siglo XXI.



PANTEÍSMO INORGÁNICO

Los diamantes del ultramar nacen de mi dama
menstruando un tiempo que no contiene latidos,
blando como la forma atiborrada de vahos desacelerando
el fruto perpetuo de la carne en el ayuno iridiscente,
mis bronquios son un circuito de espigas
donde bebe la mujer del instante toda sombra que se yergue.
Así,
los cinéticos universos sólo vieron
barros de lamentos
en la calefacción bondadosa
donde los labios de pieles
juntaron sus ramas atisbando
un bucólico ídolo
en el agua del reposo.


Canción del sueño

La nada se entreteje con los parpados del aire,
llueve como hilera entre el envés de los sueños.
Aquella hilera dulce de joyas y escamas
ya no acongoja tu vientre,
se ha vuelto salitre de luz,
impávido surco que se extingue de mareas.

Cierro la memoria.
En este borde flotan riscos que se extienden hasta el alma.
Flotan pies que se abren con las nubes,
Se detiene un círculo entre la niebla,
Dibuja sus manos con luciérnagas de agua.

Hay una ruina líquida detrás del sueño,
Tus cabellos se mecen,
Moléculas explotan en el incesto de los astros,
El ángel se incinera la vista con sal y opio.

Las hileras han vuelto, amor,
los días caen a mis espaldas,
Entran como silbidos en la migraña de la casa,
Y nosotros,
Otro pliegue entre el agua de tu sombra.


LAGO VOLÁTIL

Las mujeres saben que el sueño
descalzo sobre el umbral
no es una piel de algo
sino la espora deglutiendo
todo el paisaje inamovible:
la nieve que es líquido vientre
de flor eyaculada desde la superficie.
se vierten desde las bisagras
como un diluvio que consagra toda la
amputación del cardumen,
y piensan el latir desde una sombra que arrecia las nubes,
acarrean todo hasta ese arroyo
donde sangran las espigas,
dejando el todo al aire:
ciénega retratada.



NIEBLA DE SOL

Donde la boca del alba siembra tus labios
el agua corre hasta el caudal del sueño,
se desata toda tu piel hasta
callar la noche como un alma que gime
sobre los focos de aceite
que tiñen los espejos,
disipan todas las aguas en tu color
despertando en lienzos donde
los bondadosos racimos se abran
como la arena entre los ojos,
figuras de ángel se incrustan en los tallos
hasta que tu vientre anidando los poros
dispersos en los pastos de aire donde va nuestra vida
refracta una gota de ceniza
como todas las lecturas
del barro que transporta nuestra carne.



POEMA

Un tallo se derrama
verbalizando
los oídos que brotan
desde el ventanal
donde dialoga la luz.



MARIPOSA

Desde la luz sin pliegues
la mariposa nace
un cisne de cristal.




CRISANTEMO  

Cristalinos puentes brillan al final, 
la linfa parpadea refracciones inconclusas, 
en la nube de la luz ondea un surco, 
se agita inmóvil hasta borrar 
el cuadro  de las sangres. 



CANCIÓN DEL ÁNGEL

A susan

Soltarán sus primeras pestañas al amanecer en las ballestas de oro,
vendrán con su líquido florido a disparar el tiempo
bajo el manto de los peces que reposan el sueño,
entonces, collares intersticiales saldrán en busca de la orilla
con sus gemidos a espiral para clavar sus alas en los ojos de los niños,
dormir el prado que se incendia de algas al sepultar el charco
de los nervios.



Sin título I

La vida es un tenue coágulo que denota su luz.




Sin título II

El ángel busca su corazón en los pistilos de la niebla.




Sin título III

El ángel cortado de luz 
no logra conciliar el sueño 
de la niebla.



RETRATO DE OBSIDIANAS

Dentro  de la luz se prenden las formas,

las vísceras circundan las extremidades

de las jaulas deshojadas sobre la hoguera


de los hipocampos los cristalinos huesos


de los barcos transparentes,

 es la hora donde toda voz escucha lo que no contiene.



ANIMISMO PARCIAL


Los cuerpos emergen de los cristales, surcan su levitación,

escuchan las formas de la luz en racimos oblicuos que 
disienten.
crecen los torsos sobre la voz que los contiene,
por las aristas pasa lento el cosmos, deambulan
las resonancias del icono.

Se consume la hermenéutica en floraciones que tocan las puntas de la cicatriz parcial.

Voluta las marismas.



ALBA INCORPÓREO


I


Sangra la vertiente del agua eclipsada

sobre la cúpula del dragón foresto
que roe cualquier crepitación en los cascarones
de las agujas.


II


se repliegan las islas bajo la apócrifa obsidiana de la noche

al modular las esporas del sueño.


III


La ceiba palpa la trastocada arcilla

de los entes plùmbeos que ciñen estertor,

los dedos húmedos de la arena

penetran el líquido
del cuerpo volátil.

duerme la marea entre el perímetro amarillo.


voy sobre la bruma de las cristalerías digitales…






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