sábado, 23 de enero de 2016

RICKEY LAURENTIIS [17.997] Poeta de Estados Unidos


Rickey Laurentiis 

Nació en el año 1989. Se crió en Nueva Orleans, Louisiana. Es el autor de Boy with Thorn, seleccionado por Terrance Hayes para el Premio de Poesía 2014 Cave Canem (University of Pittsburgh Press, 2015) y nombrado uno de los Top 16 Mejores Libros de Poesía por Buzzfeed. Es el destinatario en 2013 de Escritura Creativa, becas de la Fundación Nacional para las Artes y 2012 Ruth Lilly Beca de la Fundación de Poesía, sus otros honores incluyen becas o becas del Centro Atlántico de Arte, las Conferencia Pan PAN Escritores, la Canem Cave Fundación, la Fundación Civitella Ranieri en Italia, así como la Alonzo Davis Beca del Centro de Virginia para las Artes Creativas y de la canciller de Becas de Postgrado de la Universidad de Washington en St. Louis, donde recibió su MFA en Escritura.

Nombrado como uno de los diez mejores poetas de debut de 2015 por poetas y escritores de la revista y uno de los 31 poetas contemporáneos para leer por Buzzfeed, sus poemas han aparecido en varias revistas, incluyendo Boston Review, Callaloo, Estudios Feministas, Valla, Indiana Review, Jubilat, El Kenyon Review, The New Republic, The New York Times, Oxford American. Residente de Brooklyn, Nueva York, que actualmente enseña en la Universidad de Columbia.



Ningún Ararat

Al estilo de Carolyn Forché
NUEVA ORLEANS, 2005

Lo que viste es cierto. Yo estuve ahí. La ciudad peleó. La radio dijo que éste podía ser el grande, ¿pero quién sabía cómo creerlo? Nos juntamos. Me aferraba a la mano de mi madre. Me aferraba a mi madre que se aferraba a la mano de su madre. No lo soñé. Ruido terrible. Auillido terrible. No me despertó el aullido. Viento-contra-tierra terrible. Me desperté. Mejor regresa, dijo mi abuela. Te dormiste cuando pasó todo. Me desperté. Se reía. ¡Ah, lo deberías haber visto! Era de mañana. En cuanto puso la cabeza en la almohada, Tío Vernon se paró gritando “¡El techo! ¡La maldita tormenta se comió el techo!”. No lo soñé. Había una tormenta. Luego ya no. El día siguiente llegó como un martillo sobre vidrio. El cielo se sacudió las ropas y brilló. Te digo que era necesario: la violencia como prefacio de tanta belleza. La radio dijo quédense adentro, los diques están endebles, y el crimen —¿pero qué podía contener mis llamas? Exploré. Vi los árboles caídos (eran bellísimos), los cables caídos (bellísimos), y los vidrios rotos. Vi la vida que alguna vez tuve alzárseme como un globito. En la distancia, el Domo Brillante. Blanco como un ojo ardiente. Tenía la permanencia de un monte—Ararat, a donde llegó Noé. Dios mío, susurré. La radio había dicho que dios no existe.



Negro caballero

Oh vuela a casa, vuela
ROBERT HAYDEN

Hay ojos, incluso lentes, pero ni así pude ver
lo que el mundo ve al verlo.
Conocen una imagen de él que ellos mismos crearon.
Él conoce lo suyo: delineado de dedo a dedo,
cada miembro se ajustó, porque lo tuvo que hacer,
para por fin lograr el vuelo— 

aunque lo que se cree
de él es una apteridad, un hundimiento,
como cualquier revoltijo pantanoso en el que siempre pienso
podría jalar de nuevo el cuerpo encallado
de un niño, como cualquier boca que he añorado jalonearía,
como un luchador, la lengua del niño con la suya… 

Lo que un ojo no puede imaginar
no puede encontrar: no en la sangre, henchida en las rodillas tiesas
de un ciprés, no en definitivo en el sueño de algún soñante—
hagamos que hable su naturaleza.
¿Qué dirá aquí de él la increíble noche, a sus mil
lunas, ahora que puede levantársele a cualquier árbol, cuerda o sin, pero no temerle?




Gótico sureño

Sobre que los muertos tienen acceso
a todos los tipos de conocimiento,
algunos puros, otros malvados, especialmente lo que es
futuro, y la historia que permanece
una vez que retroceden las aguas, y revelan la tierra
que no puede rechazar o contenerla, y la tierra
que no es nueva, es índigo, es antigua, vivida
como todos los árboles que la cubren y visten están vividos,
pino sencillo, roble, gran magnolia, él dijo
que lo asustan, que lo que guardan en sus silencios
silencios: a veces un niño se resbalará
de su escalar, ahogará pero el mito sabe por qué,
a veces un niño se columpiará con las hojas.



Buenas noches

Ser edificado, ser cambiado.

*

Amar tras una herida.

*

Ahora que estoy roto, esa paz
Puede, con cuidado, inmiscuirse—

*

¿Pero dejarás que el Alfarero te rompa?

*

Sé que Dios no es un hombre
que llore, que rece “Paz
Quédate quieto” —rece ternura— a los vientos
Su eterna discusión
Con las olas. Ellos

*

Sólo son. Buenas noches.

*

Amar la herida, incluso.
Amarlo.

*

“Ningún arma, hecha
Contra mí puede prosperar”, se dice.
Significa: aquí está mi espada
La tengo, aunque ahora inútil—

*

Pero la cargo.

Traducción por Ana Laura Magis




CRESCENDO

NEW ORLEANS, LOUISIANA
AUGUST, 2005

But I'm trying hard to know what
is meant when we claim O silent night —
a night like this, when blown out is all
the blaze of the sky but not heat, not
dampness either, not even that star, alone,
like a crack in the firmament ( in the levees )
and what floods in, because only it can,
is a light to make light of until we can't—
then a breeze passes, with its humanlike
moan, since it's human I can know it, I hear it,
as I do the magnolia-shudder, the bird
-scatter, as I do the river: can't you hear it



Carnal Knowledge

I watched him, silent, beside me, take 
the rotten earth into his mouth, 
and, sober, with little shame, chew . . . 
In that altar between the gums of his teeth and his 
teeth, he worked the many tired leaves 
of it, downed, until it went ghost, not a thing 
at all really—or only liquid now: earth 
streaming from his lips, redone in bright 
terrible braids, pairs of them, and spat 
into a jar that could've been like prayer itself: 
how faith can be that one container, bare-breasted, 
which holds. I watched him, growing out 
to the heat of it, like a root. And though I knew 
this had something to do with power, I ignored it, 
for once being the thing that only looks at— 
eyes open, mouth ready, pregnant with the burn. 




Black Gentleman

O fly away home, fly away. 
— Robert Hayden

There are eyes, glasses even, but still he can't see
what the world sees seeing him.
They know an image of him they themselves created.
He knows his own: fine-lined from foot to finger,
each limb adjusted, because it's had to,
to achieve finally flight —

though what's believed
in him is a flightlessness, a sinking-down,
as any swamp-mess of water I'm always thinking of
might draw down again the washed-up body
of a boy, as any mouth I've yearned for would take down,
wrestler-style, the boy's tongue with its own ...

What an eye can't imagine
it can't find: not in blood, swollen in the stiff knees
of a cypress, not definitely in some dreaming man's dream —
Let's have his nature speak.
What will the incredible night of him say here, to his thousand
moons, now that he can rise up to any tree, rope or none, but not fear it?

Source: Poetry (July/August 2014).




I Saw I Dreamt Two Men

I saw I dreamt

Two men hoisted hung up not American the rope
Not closed on their breathing

But this rope tied them spine to spine somehow

Suspended
From the mood of a tree not American they were

African Ugandan Nigerian

Without a license a right to touch
The sin their touching incites

And I heard their names called out Revision

Or Die and You Must Repent
And Forget the Lie you Lily-Boys you Faggots

Called up from the mob

Of their mothers their fathers
With Christ in the blood who had Christ in the blood

Who sung out “Abide with Me”

This was my eyes' closed-eyed vision
This is what a darkness makes

And how did I move from that distance to intimacy

So close I could see
The four soles of their feet so close I was kneeled

Could lick

Those feet as if I was because I became
The fire who abided

I saw that I dreamt

Their black skin made blacker by my feeding
I thought Christ

Why did I think

Their black skin tipped blacker by this American
Feeding but just one shot up

A cry African it was

American O Lord abide with me
It was human lusty flat

You had to be in the hollow of it to taste it

You had to see how in such lack
Invention takes hold

They say some dreams come in the moment

Of waking
Stitched because daylight likes a story

That some dreams are extensions

Of an itch
Thief-walking the coral of the brain

I say

But I did feel that one blue mouth blow out
As I felt

The mood of that tree

As I saw the other turn away apart stay with silence
I stayed with southern silence

Source: Poetry (July/August 2014).




Southern Gothic

About the dead having available to them
all breeds of knowledge,
some pure, others wicked, especially what is
future, and the history that remains
once the waters recede, revealing the land
that couldn't reject or contain it, and the land
that is not new, is indigo, is ancient, lived
as all the trees that fit and clothe it are lived,
simple pine, oak, grand magnolia, he said
they frighten him, that what they hold in their silences
silences: sometimes a boy will slip
from his climbing, drown but the myth knows why,
sometimes a boy will swing with the leaves.

Source: Poetry (November 2012).







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