viernes, 22 de enero de 2016

PABLO JIMÉNEZ GARCÍA [17.990]


PABLO JIMÉNEZ GARCÍA

Pablo Jiménez García (Navalmoral de la Mata, Cáceres 1943), cursó en Plasencia estudios de Humanidades y Filosofía y, simultáneamente, estudios superiores de Piano en el Conservatorio Nacional de Música de Madrid. A los diecisiete años ingresó como administrativo en la banca privada, ocupación  que ha mantenido hasta su jubilación. Reside en Madrid desde 1962.

Participó como ponente en el I Congreso de Escritores Extremeños (Cáceres, 1970) y, como musicólogo, durante 1986 llevó a cabo un programa en Radio Cultura (Universidad Politécnica de Madrid). De 2006 a 2008 firma en la revista de poesía Nayagua la sección titulada la soledad sonora, donde especula sobre relaciones entre música y poesía mediante poemas seleccionados y comentados ad hoc.

Círculos, es su último libro, ganador del Premio Leonor de Poesía 2014 y editado por la Exma. Diputación Provincial de Soria.

Tiene además publicados los siguientes poemarios: La luz bajo el celemín (Madrid, Colectivo 24 de enero, 1978), Cáceres o la piedra y otras soledades (Delegación Ministerio de Cultura, Cáceres, 1981), Descripción de un paisaje (Premio Ciudad de Badajoz, 1981), El hombre me concierne (Premio Ciudad de Toledo, 1985), Destiempos y moradas (Premio Ciudad de Irún, 1986), La voz de la ceniza  (Beturia ediciones, Madrid 2004), Prosas para habitar la noche (Colección abeZetario, Insitución Cultural el Brocense, 2005), Figuraciones (cuadros de una exposición) (Premi Tardor, Castellón de la Plana, 2012) y Deducida materia (Beturia Ediciones, Madrid, 2013).

El gran poeta moralo del momento y que, en ciertos aspectos, guarda cierto paralelismo con Sánchez Pascual, como sus inicios formativos. Aunque, a diferencia de éste, tras superar una etapa de descanso regresó con bríos más tarde, etapa fructífera ésta en que se halla en la actualidad.

Nació en Navalmoral de la Mata (Cáceres) el 2 de abril de 1943 en el seno de una modesta familia morala (su padre, Urbano Jiménez Millanes, era ferroviario; y su madre, Isabel García Nuevo, se dedicaba a las labores del hogar, como tantas mujeres entonces). Al igual que su hermano, el filósofo Antonio Jiménez (profesor universitario, gran especialista en la figura y obra de Urbano González Serrano), fallecido hace pocos años.

Cursó sus primeros estudios en el colegio de la Vía de Navalmoral. Pero a los 10 años se traslada a Plasencia (Cáceres), en cuyo Seminario, y en régimen de internado, estudia Humanidades y Filosofía. Simultáneamente realiza estudios superiores de Solfeo y Piano en el Conservatorio Nacional de Música de Madrid.

Pero abandona la preparación religiosa y se traslada a la capital de España, incorporándose a la vida laboral trabajando en el sector bancario, hasta su jubilación. Y en Madrid reside desde entonces.

Centrándonos en el tema literario, muy joven le premian y editan sus primeros sonetos (Seis soledades para un amor soñado, en “Alforjas para la poesía”); y publica sus primeras poesías, en los años sesenta, en la revista “Poesía española” (dirigida por el recordado José García Nieto).

Fue ponente, junto a José María Bermejo, en el Primer Congreso de Escritores Extremeños celebrado en Cáceres en 1970. Mediada la década de los setenta, fue cofundador y miembro del “Colectivo 24 de Enero”; junto con los poetas Javier Villán, Emilio Sola, Francisco Portes, Eduardo Ruiz y Javier Martínez Reverte, en memoria de los abogados laboralistas asesinados en la calle Atocha de Madrid. También es socio de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles.

En 1978 publica su primer libro de poesías, “La luz bajo el celemín“, editado por dicho Colectivo –“24 de Enero”– en Madrid; y que en marzo de 1979 presenta en su pueblo natal.

Su segunda obra, “Cáceres o la piedra y otras soledades”, que editó la Delegación Provincial del Ministerio de Cultura de Cáceres, es presentada en 1981.

Ese mismo año escribe su libro “Descripción de un paisaje“, con el que obtuvo el “VI Premio de Poesía de la Ciudad de Badajoz”, dotado con 100.000 pesetas (600 € actuales) y convocado por el Ayuntamiento de esa ciudad [1] y editado después –1982– por la institución cultural “Pedro de Valencia” de la Diputación de Badajoz.

En junio de 1982, Pablo Jiménez lo presenta en Navalmoral, acompañado por importantes personalidades como don Ricardo Senabre (que fue mi profesor de Lengua y Literatura en el Colegio Universitario de Cáceres), Pureza Canelo (Premio Adonáis en 1970) o Teófilo González (Delegado de Cultura entonces, que siempre ha sido su gran apoyo, dada la amistad que se profesan desde la infancia).

Comienza 1985 cuando, en enero, Pablo Jiménez consigue otro premio literario: ahora el Rodrigo de Cota de la ciudad de Toledo de Poesía, con su libro de poemas “El hombre me concierne” (Toledo, 1985).

Un año después –1986–, logra el Premio de Poesía “Ciudad de Irún” con “Destiempos y moradas” (San Sebastián, 1986).

Época en la que desarrolla su faceta de musicólogo en el programa de Radio Cultura, de la Universidad Politécnica de Madrid. Y, a lo largo de varios años, firma la sección “La soledad sonora” en la revista Nayagua del Centro de Poesía José Hierro, relacionando sus grandes pasiones, música y poesía.

En abril de 2001 Pregonó la Semana Santa morala, en cuya intervención nos transportó a los años de su infancia y a los festejos sacros de entonces.

Tras un lapsus editorial sin publicar, en 2004 resurge como el Guadiana con “La voz de la ceniza” [2], publicado en Madrid por Beturia Ediciones (Madrid, 2004), de cuya asociación radicada en Madrid y que tiene como objetivo dar a conocer la cultura extremeña. Obra en la que se mezclan los sonetos con la rima libre, los recuerdos del pasado con las vivencias del presente, las evocaciones a la música con los sentimientos y sensaciones personales.

No pasó el tiempo, no; pasó el amor
y con él la materia que lo hacía
reconocible. O no pasó el amor
y sólo el tiempo del amor pasó.
O quizá no, quizá sí pasó el tiempo
por sobre mí con todo y sus caballos

El 20 de febrero de 2006 (unos días después que en la Institución Cultural “El Brocense”, de Cáceres), se presentó en la Fundación Concha de Navalmoral un nuevo libro de poemas de Pablo Jiménez, “Prosas para habitar la noche”, editado poco antes por la Diputación de Cáceres (Institución Cultural “El Brocense”, Cáceres, 2005), en la colección “AbeZetario” que dirige el moralo Teófilo González Porras[3]. Jiménez recordaba que el acto le había permitido volver a la biblioteca Concha, “de la que saqué tantísimos libros y donde nació mi amor a la literatura”.

En el evento, el autor señaló que “ha tratado de exponer a las dos personas que llevamos dentro, realizando una especie de monólogo que luego se convierte en dialogo entre ambas personalidades, ‘como el doctor Jeckyll y mister Hyde’. Se trata de versos blancos, que lógicamente no tienen rima, con un ritmo de vaivén“, indicó Jiménez.

Seis años después, en febrero de 2012, Pablo Jiménez logra el primer premio del “Tardor de Poesía” de Castellón con el libro “Figuraciones (cuadros de una exposición)”. El poeta moralo se impuso a las casi doscientas obras que concurrían a la XVII edición del Premio que está organizado por “Amigos de la Naturaleza” y patrocinado por el Ayuntamiento de Castellón, la Diputación Provincial y la Fundación Dávalos-Flétcher. El galardón está dotado con 9.000 euros de premio y la publicación de la obra. En la final se impuso a obras como “El camino de vuelta”, “Actores secundarios”, “Entre galaxias” y “Sed de sal”.

Cuando presenta la obra en Navalmoral, en junio de ese año, la nostalgia le envolvió cuando los informadores locales le preguntaron qué suponía presentar un libro en su pueblo natal. Un lugar del que lleva muchos años ausente y donde apenas le queda familia, pero que aseguró sigue llevando muy dentro del corazón en forma de recuerdos de sus paseos por los Cerros o de sus lecturas interminables en la biblioteca de la Fundación Concha donde, precisamente, se presentaba ‘Figuraciones’.

Sobre el libro dijo que “es un trabajo riguroso, en el que me he empleado a fondo para intentar probar que las artes son todas una y la misma: la música, la poesía, la pintura… En este caso, la pintura es la excusa para hablar del hombre y de las cosas que le interesan” (dedicando algunos poemas a ciertos pintores).

Al año siguiente (12 de diciembre de 2013), coincidiendo con el segundo seminario sobre ‘La literaria extremeña en el aula’ que impartió el Centro de Profesores y Recursos de Navalmoral –entre cuyos ponentes figuraba el poeta moralo–, en la Sala de Exposiciones de la Fundación Concha tuvo lugar la presentación del poemario titulado “Deducida materia”, novena obra de Pablo Jiménez. En el acto intervinieron Maricruz Mateos –por la Fundación Concha–, Teófilo González Porras y Aránzazu Vicente –directora del CPR de Navalmoral–. Obra en la que afloran, como tantas veces en su obra, sus recuerdos de niñez en Navalmoral:

Julia virgenmaría cruz de mayo
Julia el abuelo el cubo de los higos la cerca
Julia tomillo y brezo Corpus Christi
Julia yunta de bueyes a la tarde
Julia parva las eras siesta botijo…

Y, en octubre de 2014, nuestro poeta gana con la obra ‘Círculos’ el “XXXIII Premio Leonor de Poesía”, dotado con 10.000 euros, convocado por la Diputación de Soria. En el acta, el Jurado ha reconocido el trabajo de Jiménez García “por su capacidad para captar lo poético en lo cotidiano, al tiempo que invita al lector a formar parte de su universo creativo“.

Esperamos que ese trabajo, aún en imprenta, nos vuelva a deleitar como los anteriores. Mientras elabora nuevas obras.


[1] El jurado del Premio estuvo integrado por personajes tan destacados en el mundo literario como Juan Manuel Rozas, Salustiano Masó, Jesús Delgado Valhondo, Ángel Sánchez Pascual y Antonio Regalado Guareño.
[2] Como en su primera obra, de nuevo vuelve a utilizar en sus títulos las connotaciones o metáforas evangélicas.
[3] Esta obra ocupa la letra “O” mayúscula, de los 24 que ya lleva esa colección del Brocense desde que comenzó en el 2002.




Pablo Jiménez, “Círculos”, Diputación Provincial, Col. Leonor, Soria 2015. Premio Leonor 2014.


(A-a)

Sustancia
del ensueño: quimera,
desnudez, sumisión.
Descamino el orgullo
hacia el deslumbramiento.
Solo en la negación y su estricta blancura
el rostro del milagro se desvela.
Hay un itinerario
para cada propósito:
si luz, la celosía de los párpados;




B -a)

Alígera,
inhóspita al tesón de los perfiles,
espuma de alas, noche.
Intacta, desdeñosa
de los ecos que, siendo sino sombras,
se proclaman rotundos.
Alfa y omega, síntesis,
cero que pone
médula y rostro a cuanto vive o toma
del pensamiento vida.
Palabra:
absoluto inasible.








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