viernes, 24 de abril de 2015

MARTÍN ALMÁDEZ [15.756] Poeta de México


Martín Almádez

Nació en Guadalajara, México el 23 de julio de 1970, en el mero centro de la ciudad. Egresó de la carrera de letras hispánicas y culminó la maestría en literaturas del siglo XX, en la UdeG. Es colaborador de distintas revistas nacionales y del periódico local El informador.
Publicó los poemarios Cada vez que luna (1997) y Canto irrevocable (2003).



Conocen este poema?

Como un latente relámpago en este crepitar azul
mis pasos encuentran
el límite
solo para evocar tu amparo.
No sé de donde vengo
no me hace falta
un pasado
es la brisa o eres tú pájaro enardecido
quien me hace ir siempre
cruzando
lejos
la brújula del destino.
Que rían los chapuceros de la felicidad
mientras el fuego de esta luz que baña mi cuerpo
ofrece a los pies del mundo
en un solo lienzo
cielo
mar.
Vallarta eleva sus alas blancas
velero adormecido
ciudad entrampada
entre el fin
y el principio
aurora
o crepúsculo
orilla del oriente o del pacífico
así, como mano tendida
a b i e r t a
al origen de la casa
del espacio
del vacío
donde solo el silencio es canto
y la salida
la puerta

      



ULTIMÁTUM

Hemos sido llamados para atestiguar la caída
-así lo cantan las campanas y lo dicta el relojdicen
que la voz llegó con la aurora
gritan que el árbol se pudre entre sonatas celestes
las calles han desdoblado sus esquinas
llorando el azar de los transeúntes

todo se contempla desde el orificio de la tumba
donde duermen plácidamente los ojos de la luna

se ha estremecido la lira
la mar baila el son de laureles
y los sexos complacidos guardan la llave del umbral

el polvo nos ha convertido en su nombre






LO MÁS MISMO

A Silvia, por compartir este desafío


Decidimos apenas se consume la palabra
cambiarlo todo,
trajiste tus cuadros contenedoras ventanas
medí el espacio y el mueble quedaría en su justo volumen;
preferiste lámparas blancas y circulares por aquello de la fuga de energía.
La casa nueva se levantaba cada noche, caminata o llovizna;
deberían ser muebles de todas las edades compartidas,
viejos dijiste, viejos dije,
seremos dos viejos entre las anchuras de estos muebles
—recuerdo confesé—
y echaste a reír frente a la mesa resignada a lucir el centro de una sala
tan ajena
distante de la calle vacía.
Una chimenea intocable alumbrada por las viejas cosechas
de la cava
la cava,
dijiste,
la cava que en otros tiempos hubiera perdonado
y que a cada paso
blanco
y tinto
fuiste llenando.
Quién hablará de esta casa
que cuando estamos se queda sola,
que la lluvia se vierte en óleo magnético detrás del cristal por nuestros ojos deslumbrado.

La casa con fervor se construye,
un teléfono la suena y la hace suya
las sillas tan pensadas y elegidas me alertan que habitaba ya
desde antes, desde atrás de la noche
esta casa que se construye contra la voluntad del tiempo
sola y tan llena conteniendo la sonata de Mozart que se estira
y desliza por la tarde de sábado donde hemos decidido
apenas la palabra se consume
cambiarlo todo
hasta lo más mismo.

http://www.fomentar.com/Jalisco/Antologia/1970-1979.php








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