lunes, 13 de marzo de 2017

MANUEL ISIDORO CASTILLO VIZCARRA [20.029]


Manuel Isidoro Castillo Vizcarra

Nació en Arequipa, Perú en 1814, murió en la misma ciudad  en 1871, poeta que siguió la corriente romántica, el romanticismo  estuvo presente en él de forma innata, entre sus composiciones mas importantes estan: En la tumba de mis hijas, Canto al Misti, y el canto al Paraguay.

Castillo era arequipeño, y no podia dejar de cantar los recuerdos , la gloria y las tristezas de su tierra, no podia dejar de saludar al coloso que desde niño contemplo, cultivo las ciencias y las letras, afiliado al gobierno de Salaverry, peleo contra la confederación del general Santa Cruz, en 1869 publico sus Americanos y su Canto a Arequipa.

Murió  en el año de 1871 el 2 de mayo, el día del aniversario del glorioso combate ,...... la América toda le llora . La gloria que duerante su vida , le guiara por el áspero sendero que recorre el genio, se levanta ya sobre su tumba entonando el himno sublime de la inmortalidad. (Jorge Polar)




Canto al 2 de Mayo
Cantos sudamericanos - 1869



A...

Recuerdos de mi amor, surgid ahora
Como lampos de luz sobre mi frente,
Y, ante mis ojos, desplegad la aurora
Que ayer me acariciaba con su ambiente,
Traedme a la mujer encantadora
Que fue la estrella de mi amor ardiente
Y dio a mi corazón paz y ventura
Con sólo un rayo de su lumbre pura.

¿Qué se hizo tanto bien?... Se hundió en la nada
Y quedé solitario en el desierto;
La luz de mi esperanza está apagada,
El sol de mi ilusión está ya muerto,
Hoy giro en tomo de una tumba helada,
Cargando mi dolor con paso incierto,
Y mis recuerdos ¡ay! llevo conmigo,
Porque son en mi afán mi único amigo.

[En: Poetas de Arequipa.  Antología - Los clásicos.  Tito Cáceres Cuadros.  Arequipa : Instituto Cambio y Desarrollo CYDES, 1995,  p. 48]





A Melgar 

Yo seducido de tu voz divina,
pura como la brisa de los mares,
blanda como la aurora matutina,
triste como una tarde de pesares;
Yo que a mi corazón un ¡ay! calcina,
un ¡ay! muy parecido a tus cantares,
yo puse en tu ataúd, lleno de angustia,
de mi primer cantar una flor mustia. 


Oh ! tú, poeta de sublime canto,
¿por qué corrieron rápidos tus días,
y cesó de vibrar el laúd santo
con que al amor y a la virtud solías,
allá en el suelo que yo adoro tanto,
encantar con tus blandas armonías?
¿por qué, por qué Melgar, tu lira rota
no dejó al porvenir alguna nota?

[En: Poetas de Arequipa.  Antología - Los clásicos.  Tito Cáceres Cuadros.  Arequipa : Instituto Cambio y Desarrollo CYDES,  1995, p. 48]










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