viernes, 19 de diciembre de 2014

AQUARELA DEL SOL PADILLA [14.272] Poeta de Venezuela



AQUARELA DEL SOL PADILLA
 
Nace en 1988 (Caracas-Venezuela). Estudió en el conservatorio de música Vicente Emilio  Sojo. Realizó  taller  de  fotografía  en  la Escuela Cristóbal Rojas. En el 2004 quedó seleccionada como ganadora del concurso Monteavila  editores mención  poesía.  Finalista  en  el XIX Concurso Nacional de  poesía  para  liceístas  2004 Casa Nacional  de  las  Letras Andrés Bello. Integrante en el 2005 del Circuito Liceísta de  las Letras. En el 2005 el certamen mayor de  las  letras publica  su poemario  “Acordes  del mañana”. Presente en la antología de poetas liceístas 2006 “Voces jóvenes en la mirada del mañana” editado por Nadie nos Edita editores. Invitada a  la Feria Internacional de La Habana y La Paz. Ha realizado diversos talleres en el área de escritura de guión literario. Participante del Festival Mundial de Poesía, Venezuela 2006.

Aquarela del Sol; un nombre armónico para ser poeta. Da vértigo asomarse a la reseña que sentencia que esta escritora venezolana nació en 1988. Y ahí está ella; resuelta, con el término sincero, lejos del arreglo floral. De frente a su tiempo, ahuyentando el balido de los escritores de moda, emergiendo de la marea que dictamina que no hay nada que decir, desoyendo el berreo afectado que baja de los salones. Ahí, justo ahí: mezclada entre la gente, Acuarela del Sol Padilla con un puñado de semillas en una mano y restos de tierra en la otra; cantando: que hay aún Evas que no agachan la cabeza.




Eva sale a buscar semilla

Algo de guerra tiene la golpiza en la casa
el no entender ese trozo de tierra que nos viste
agua marina nos recorre adentro

Algo de guerra tiene
embadurnarnos de plástico en vidrieras
recortarnos la piel como papeles
juzgar nuestra pequeñez morena y pobre

Algo de guerra tiene
matarnos la carne de los hijos
prohibirnos el pan que amasamos
la tierra que ancestralmente es nuestra

Algo de guerra tiene
convertir nuestra desnudez en pornografía
vendernos en portadas de revistas
tildarnos de bellas y pasivas
como intentando callar nuestra rabia de siglos
nuestra bronca de ahora

Algo de guerra tiene declararnos musas
a estas manos no les hace falta tinta para hacer poesía

Algo de guerra tiene
acostarnos al parir nuestros hijos
soledad en medio del llanto de ese niño que sólo es añoranza
de su nido

Algo de guerra tiene
la faldita de la escuela
la muñeca anoréxica
la cocinita de plástico, el lacito rosado
cerrar las piernas, no hablar en público, pedir permiso
siempre bajar la cabeza

Algo de guerra tiene
no tener nombre sino ser hija o madre o esposa de un hombre
ser el apellido

Algo de guerra tiene
no reconocerse en el espejo
imitar otras voces, otros cuerpos

Algo de guerra tiene este occidente de Evas esclavas
de dios y progreso

Mordemos la manzana
Pachamama tiene nombre de mujer

(En Festival Mundial de Poesía Venezuela 2006; 2006)







Me detuve a esperarte en los andenes
me puse las medias
abracé la almohada
y aún así no llegabas a mi lado...
 
Maña de inventarme nuevas formas de soledad.
 
 



Llegar a casa
 
Después de tanto recorrido
llegar a casa es un alivio
abrir la puerta
encontrar todo igual
como esperando mi regreso
recoger pasos no dados
transitar descalza
sobre la ausencia
ponerme el pijama guardado
encontrarme triste
abrazar la almohada
saberme triste
A veces llegar a casa
Suele ser un abismo…





Sin Contemplaciones / o de la esperanza
 
Generación amnésica
La tele nos enseñó cómo hacer el amor
Cuánto debía medir un cuerpo para ser deseado
 
Con nosotros hicieron el experimento vivo de los Pin y Pon
Convirtieron el amor en cursis corazoncitos de chocolate
Nos prohibieron odiar porque era malo
Crecimos creyendo que la vida es una pantalla gigante
Una vidriera sin ofertas
Realmente nos comimos el cuento de la cajita feliz
 
Patética generación de mamis y reclutas
Hemos visto tanta película gringa que ya no nos conmueve la muerte
Ayer un soldado inglés destrozaba un niño a patadas
No hubo game over nadie lo lamentó
 
Nuestros dioses ya no son de lluvia
Son representaciones móviles de la estupidez
El vacío nos da forma en cada paso que damos hacia la muerte absurda
Generación que nunca supo qué era verdaderamente estar vivo





El Gran Mordisco
 
Ir a comerme una manzana con Eva y plantarme indecente, poco refinada, frente a su cuerpo marino, rondarle su cabellera líquida y azul, rescatarla de ese viejo egoísta que se hace llamar todopoderoso. Sentarnos toda la tarde a comer manzanas, las más rojas, las más blandas y jugosas manzanas del supuesto pecado; comilonas, acostarnos frente al sol y celebrar la fiesta rebelde, de seguro Adán andará buscando hojas para taparse la desnudez, tan cobarde como siempre. Hablar en otro idioma nunca impuesto, quizás como los pájaros, como los peces o culebras, un idioma vegetal como esta tarde. Sacarle la lengua al mundo y reírnos eternamente, danzando como lluvia, empapando todo lo que sabe a flores. Plantarle otro árbol a la noche para que venga a recoger sus lunas redondas como naranjas. Las monjas arrugadas, tediosas, todas despavoridas huyendo de los conventos, gritando el fin del mundo ¡Eva planta árboles prohibidos con otra mujer desnuda! Adán se tapa los ojos, ¡Qué horror! El Papa seguro morirá de un infarto. No verá la rebelión desnuda y sin costilla de Adán. Eva y yo, descalzas entre las líneas de un libro bien aburrido, decidimos escapar con la mochila cargada de manzanas, para todas las Evas que esperan ansiosas el gran mordisco jugoso de la libertad.
Amén.
 
 


A confesión de pájaros…o un poema panfletario para Kobane

El vientre de las mujeres kurdas
preñado de la humanidad entera
no es de pan
ni de maíz

sus sexos son el comienzo del hombre
linaje de senos de carne poblaron la nación prohibida
sus bocas de arroz nacidas para morir de hambre

Ellas gritan un idioma que se perdió en las formas del tiempo para retornar
los campos naranjas vieron venir el ruido de la guerra necesaria

Los vientres en Kobane son de fuego
a plomo se hacen las tierras que poblarán sus hijos libres
no más llorar la ausencia del hombre de la guerra
estando abiertas todas las sombras de la muerte
será bienvenida cada mano que sepa llevar un fusil
será bienvenido cada aliento entregado al cultivo del mundo

La llenura de la luna está en la guerra desde ahora
y el canto hondo al amanecer
el mismo con que se siembra el suelo
las palabras con que nombraremos lo que vendrá
la libertad que por desconocida se desea

El vientre de las mujeres kurdas
llevan dentro la sangre como un volcán
han decidió cerrar las puertas de casa para volver a ella abriendo las ventanas para siempre
en cada vigilia asoman el pronunciamiento de la rabia
la anatomía circular del aire
verticalidad del árbol
y los himnos de la garganta hembra
espectadoras de dolor por siglos de líneas fronterizas

las generaciones de cadáveres en el vientre de las mujeres kurdas

ser la carne
ser la clase
ser el sexo
en nombre de la libertad

Los vientres de las mujeres kurdas
han abierto un hoyo sobre la tierra
quebrándola
a confesión de pájaros
han dejado tronar sobre los pies su canto










No hay comentarios:

Publicar un comentario