domingo, 28 de diciembre de 2014

MARIN MĂLAICU-HONDRARI [14.356] Poeta de Rumania


Marin Mălaicu-Hondrari 

Nació el 29 de enero de 1971, en Sângeorz Bai, Bistrita-Nasaud, Rumanía. Es un poeta , escritor y traductor rumano .
Debutó con un volumen de poesía titulado El vuelo de la mujer sobre el hombre (Editura Eikon, Cluj, 2004), que fue galardonado con el Premio de Debut de la filial de Cluj de la Unión de Escritores de Rumanía. En 2006 publicó un volumen de prosa, titulado El libro de todas las intenciones (Editura Vinea, Bucarest), que le confirmó como una nueva e importante voz en el panorama literario rumano y que fue muy apreciado por importantes autores rumanos contemporáneos, como Mircea Cărtarescu. Además, ha publicado su poesía en las antologías Camera y La neagra. Vivió cinco años en España y ha traducido poesía de diferentes autores hispanohablantes, como Roberto Bolaño, para diversas revistas de literatura. En 2010 publicó un nuevo volumen de prosa, la novela Apropierea (Ed. Cartea Românească), un éxito tanto para la crítica como para el público.




Corazón oxidable

para CARDUMEN, una obra forjada en hierro de Mercedes Cano y Antonio Sobrino

Cardumen- mapa sinuoso de mis sueños, 
vértebras metálicas de un precipicio.
Soñé con peces de hierro
y con una voz que cambiaba a menudo
como la voz de un niño que está jugando solo.
No temo a las vicisitudes, 
decía la voz, 
soy el hierro- temo al aire.
Dejaré que mires el jardín (ahora derrumbado)
dejaré que salgas a la calle
incluso dejaré que te olvides de mi por un instante.
Ya sé que volverás
(soy el hierro- me equivoco una vez cada mil años).
Piensa cuantas veces mi forma parecía inconclusa.
Soy el cardumen del hierro.
Bajo y subo según una marea invisible.
Antes fui una tierra baldía.
Me iluminaron con llamas
me domaron a golpes.
No pienso vengarme.
Mi paciencia es infinita.
Mírame. Me volvieron voluble.
Te enseñaré mi corazón oxidable.






Immigrant song

1.

Entro en España bien afeitado , con la melena cortada:
la imagen fetiche de Occidente.
No he llegado para dedicarme al sol
tampoco al sur
ni a la mística luz de Andalucía.

Al atardecer, mucho antes que luna, centellean los carteles
la idolatría del comercio enciende el cielo.

Aquí, la luna alumbra a través de mil velos,
pero, a medianoche, si te abandonas a un instinto
que no pertenece a Oriente ni a Occidente
sino a la ubicuidad
puedes ver el árbol lleno de pájaros dormidos
(faltan la poca humildad y la sabiduría del rayo
cuando atraviesa el follaje).

¿Me convertiría en un poeta en traje de gala?
¿Aceptaría la gratitud burlesca del “perturbador”?
Mírame,
un moribundo asistiendo en la cabecera
de las tres culturas cordobesas moribundas.
Lavo mi cara con agua calcárea
así todos los días espeso la blancura del rostro de payaso.

Me duele la cabeza.
Me duelen los dientes.
Me duele el vientre.
Miento.
Y cuando no miento, altero el sentido.

Entre el Puente Romano y el Puente San Rafael,
el agua del Guadalquivir es más conmovedora que nunca.
Sus olas lodosas en delirio superan
la ola de calor, la ola de ilusiones.
Estoy en la cima de una oleada de ilusiones.
Mis dedos se han embrollado
en el pecho peludo de una noche sin fin,
noche libidinosa de ecos craneales.


2.

Calles que rehacen la memoria de Córdoba.
Calles estrechas como una mirada sesgada.
Memoria empacada a toda prisa.
Medias miradas escondidas detrás de los abanicos perfumados.
Tango y flamenco poniendo nostalgia en ojos y oídos viejos.
Y todo en el nombre del tiempo – esa obsesión del cuerpo.

He visto un hombre a punto de hablar solo
y mujeres con los labios calientes como la sangre del toro
con las miradas igual de desanimadas.

Estoy en un patio lleno de turistas conformes con la Unión
y con la obediencia del guía.
Escucho el cuento de la fuente.
Parece que ha vencido el discurso didáctico,
el zumbido de las cámaras digitales,
la obsesión del móvil.
El inventor de la agenda ha mandado hasta aquí sus representantes.

Fumo.
Cuando no sé qué hacer, fumo.
El susurro de la fuente se ha levantado hasta el cielo.
Son las nueve y veinte. Entonces son las diez y veinte.

(Después de más de 400 días entre extranjeros
ha regresado a su casa sin coche y con poco dinero).

Alguien dejó caer un llavero sobre las piedras romanas.
Aquí, donde hay tanta hermosura
también cabe mi sufrimiento.

(¿Por qué pasaría una hora más pensando en ella?
En aquel portal habría podido juntarme a Nerval
o con Celan en mitad del puente).

Ayer me traicionaron las manos.
Hoy me traicionan los pulmones.
La mente astuta y el alma rapaz se han juntado
en el nombre del numerador de cañas.
Cantante ciega, cantante de noche,
tintinea tus dineritos
mira, nos vamos cantando bajito.





La inexactitud del poema

hay un hombre y un sueño
y una mujer leyendo en voz baja un poema
para el hombre que la contempla.
mañana habrá despedida .

la mujer abre la ventana Rimbaud.
el hombre cierra la puerta Cortázar,
acude a la extracción de la piedra de la locura
cuando la mujer mira lentamente hacía Osa Mayor .
mañana habrá despedida .

sombra sobre sonrisas.
no hay manera de alargar la noche.
no hay manera de encontrar debajo de la cama
la cajita de cartón,
estos libros de su infancia que ya no sirve para nada:
mañana habrá despedida.
hay un hombre y una mujer que lo contempla.
ella piensa que mañana habrá despedida.
el sabe que no es más que una inexactitud del poema.




qué tendría que haber olvidado

una mujer recorre diez habitaciones
para huir del calor.

se desnuda junto a una colcha de lana.

un hombre la sigue y cierra sigilosamente
las contraventanas verdes.

es mediodía
en otro lugar oirían ratones.

sobre el cuerpo de la mujer caen rayas de luz
y fragmentos de encalado.

un perro ladra una vez.

Del volumen La două zile distanță [A dos días de distancia]
Editorial Charmides, 2011.





Sinécdoque

Cuando estás conmigo
no soy sino
un enamorado con problemas con la escritura. 
Lo sé, lo había dicho ya, 
robo de Dylan Thomas
pues no es que haya muchas opciones
y no me puedo detener
y soy extremadamente atento contigo
y descuidado con todo el mundo.

Nada ha conseguido separarnos
ni el terrorismo
ni los perros callejeros –es decir
los políticos y los chuchos marcados– 
ni el encarecimiento del Metro
ni las feministoides
ni la natura oprimida
que aún así no me importa
ni tu exmarido que amenaza con castrarme
ni las garrapatas
ni el códice Catolicus Ortodoxi Penticostalis.

Sólo cuando me quedo solo, 
cuando bajas
una sombra viene hasta mí
echa pestes
esconde los libros
mata a papá
después a mamá
siempre exactamente en este orden
siembra cizaña entre mis amigos
y cuando giras la llave en la puerta
procura esconderse en mi corazón
o en tus pendientes
lo que para uno como yo
es lo mismo.

Y a veces lo consigue, el asco.

Y entonces utilizamos la materia
de la que está hecha la cosa
en lugar de la propia cosa.







Mîine, pe vremea asta

Stau în bucătăria plină de fum
şi fumez şi tuşesc şi-mi trag nasul
(n-ai vrea să mă auzi acum)
citesc iarăşi cartea ta şi gîndurile-mi fumegă
şi nu ştiu cînd te voi revedea.

Atunci, cînd m-ai luat cu taxiul
eram nişte oase pline de frig
tăceam cu îndîrjire
rulam pe bulevarde
habar nu aveam pe unde sînt
şi-ţi strîngeam degetele pînă la os
şi noaptea cobora din cerul îngheţat.

„să nu mă muşti de încheietură,
ziceai,
acela-i locul morţii”
adunai la piept un şal şi trei flori
taxiul plecase demult
miezul nopţii se risipise printre beri
şi vin fiert şi scrumiere
iar noi eram tot mai convinşi că vom muri
mult nu mai aveam cum să o ducem
şi tu ai zis „să mergem într-un loc frumos
să găsim ceva curat
o încăpere caldă
să nu ne ia Dînsa aşa, direct din crîşmă
să ne punem şi noi nişte haine mai acătării
să ne mîngîiem puţin”.

…şi umbrele păsărilor lăsau pete întunecate pe covorul tău
peste parcarea scrutată de la pervaz

gînduri de noapte ale unei minţi melancolice
ţigară aprinsă de la ţigară
un cadavru într-o bucătărie plină de fum
la trei metri de pămînt
între betoane

mă întreb dacă dormi – eşti ca o cîrtiţă,
nu ştiu ce faci toată ziua
iar noaptea, cînd te ţin în braţe, sapi galerii –
şi tristeţea abureşte toate geamurile
şi toate paharele
şi pulverizează toate gesturile
şi organele toate
pînă cînd îţi spun:
dacă nici acum nu va ţine
dacă nici noi nu vom putea trăi împreună
atunci s-o ia naiba de viaţă
cu iubirea ei cu tot.




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