miércoles, 28 de enero de 2015

PAVEL UGARTE CÉSPEDES [14.588] Poeta de Perú


PAVEL UGARTE CÉSPEDES

(Cusco, La Convención, Perú  1985).
Antropólogo y poeta nacido en La Convención el 10 de abril de 1985. Entre sus influencias destacan Carlos Oquendo de Amat, Alberto Hidalgo, Javier Heraud, Jorge Kun y los poetas del Movimiento Kloaka en la década de los 80´s. Es parte de las antologías “Tratado de la página en blanco” (Ministerio de Cultura, Cusco 2012) y “Convergencias/Muestra de Poesía Peruana Contemporánea” (Editorial Río Negro, Lima 2011).  Ha publicado los libros “Vermut” (Compilación del Premio Nacional de Poesía Javier Heraud 2012); “Rareza Dura” (2012) y “Animal Urbano y la Otra Ópera” (2011) presentado el mismo año en la III Feria Internacional del Libro en Arequipa. Plaquetas como Cementerio de Hallazgos (2009), Animal Urbano en la Noche Mineral (2007) entre otras, forjaron imágenes poéticas que aletean en un mundo simbólico, andino y marginal. Ha participado también de la redacción de los guiones museológicos del Museo de sitio de “Puca Marka” en Cusco y el “Lugar de la Memoria” en Huancayo. Recientemente, su trabajo literario ha sido considerado parte del Patrimonio Cultural Inmaterial cusqueño en la edición del libro “Cusco: Colores y Matices” publicado por la Municipalidad Provincial del Cusco en junio del 2014. Su próxima selección de textos inéditos titula “Andesground” y “Cima y Abismo del Retorno”. Encontramos artículos y ensayos suyos en la red, así como en diversas publicaciones tanto en el Cusco como a nivel nacional.



Nervadura del retorno

En la pena del que todo lo deja vuelvo,
relojes tripulan el acorde diario
y llueven arpas en copas de árboles elevados
anticipando luz en este laberinto esmeralda,
el excedente natural de la mirada
no permite heredar apatía, cuando
pulidos en la breve purificación de la mañana
yacen insepultos los glaciares hollados por la fiebre.

Regreso en el crucero de obsidiana
para imaginar el sexo de las sirenas
en deltas fluviales
donde el verde a decenas
siembra estelas cálidas
al frisar de riveras,
expuesto a la muerte y la belleza
placen añoranzas
enfilándose pedestales,
ramajes comulgando en aguacero
sin temer al tiempo
ni a embalses narcóticos
por las metáforas del arte
que reconcilian mi pasado remoto
con la danza de elementos naturales
dejando huellas cardinales
quebradas y laderas genuflexas
al beso del sol desde su anda celeste
eco de mi primer llanto
en el dolor purísimo de esta nostalgia.




Al oeste de mi cuerpo

Un domingo
preciosamente dorado
pasa largo
sobre las miradas
atónitas de
millones de primates
que cercan las ciudades
donde viven
y tienen sueños
abrumadores del pasado;
su memoria es vana
obedeciendo solitariamente
para el aplauso del circo
y las letras de poetas
sediciosos
sobriamente preocupados
en la fuga de la noche.




Afonía

Sabía que concluiría
este mensaje mucho luego
de haber empezado allá
por los años noventa y tantos supimos
temprano del dolor inmerecidamente,
luego de la tartamuda en la década anterior
meciendo cunas y violencia en su estridencia
rostros de miedos severos, esperamos el silencio
en el cruel adagio del dolor al mudo.



Reencuentro

La piel expuesta y convexa de su espalda
guía mi mano inducida por el pánico
escénico que no me deja rimar en pistas de baile.
Somos dos franjas incoloras que más tarde
empacarán sustraídas a la bruma de la cordillera
inmejorable para delatar las prendas que en desgano
vestimos, corriendo hastiados de un día a otro
en sirenas funéreas cuando ajenos a la sorpresa
nos despedimos para esperar volver a vernos.




Alusivo a la distancia

Ella baila para mis penas
y burila estas pupilas
franqueando el abismo
o leyendo mis comisuras
las veces de embarcar
viajes solitarios
con parches de hielo
al aire sano
bajo estrellas púrpura
en la distancia de un espejo
la distancia de un mito
y la distancia de una flor de papel
prensada por las entrañas
de los libros que soportan
aún, más callados.




Perdido en la lóbrega

Al anochecer careciendo de forma
enmudezco porque amo el infinito,
después de todo,
anticipo en la ausencia
de mi cuerpo desnudo de nombre
se escuche esta voz
como el canto de las aves
                  ocultas en la oscuridad.




Diferendo nocturno

No encuentro maldad en mis disquisiciones
ni error en la idealización de un primate en la niebla.
Si la música se va de las manos y de la órbita
austral que circunda los faros, quién guiará
el plumaje del viajero si dejan su frías
costillas a la suerte de un cometa, me pregunto
mientras fieros redimidos del brebaje aluvial de la quimera
observan tal galope desde el amor que se subleva.






ADDENDA PARA UNA DESPEDIDA 


1no

En el vocabulario de las despedidas
quisiera decirte que ha pasado un año
con la misma tarde y dureza tierna
que en definitiva no me permitía escribirte.

Los nidos metálicos deben suponer
a la errante luna inquieta que a su malabar
nos distanció pues no se inmutan en su ausencia,
vacíos deben sufrir lo que nosotros
en tórrido plural, llaves siniestras, cronogramas
para la desdicha, llamadas con mensajes
cinéticos de inusual forma balística
en el año que repite
nuestros rudos encuentros en las figuras
de inocentes para el sorber de tu lengua
por la cual desenfundé palabras
mientras las aves con sus cabezas
simulan el badajo de una campana de luz
enfermiza, la luz de la resignación
la polémica gutural de tu credo
fruto imposible de la distancia
así, al ver el mar de puro borracho
apenas se es un cuero a curtir
un fósil post-moderno en la frontera.




d2s

Es amigable el sol que se abre como un relicario,
estarce el esmalte de lo escrito
en silencio hasta hoy. Deseo sepas
no he sido el héroe de todas mis edades,
espero no juzgues
mi andar torpe y brusco pues empeoró
cuando me perdiste el rastro, por favor
no recrimines al soldado que desde la azotea
acribilla tu ciudad, él la conoce mejor que tú
y me anticipó la rúbrica de tu despedida y una mina
en la que estalló la pausa. 



tr3s

Advertiste mi reacción de perro
al que pisan la cola y me abriste
tu jardín de par en par, en agradecimiento
te llevé a donde ahora sueñas
agitando las cuerdas
al aura de una golondrina…
He demorado un año es cierto pero
cada edad tilda sus maravillas
y las mías enmudecen al danzar de alegres demonios.



cu4tro

Rocé tu ira con los rombos
de mis pies morenos porque te molestó
inhale mixtura para la naturaleza
de mi pecho que reunía timbales
acogedores para muchas manos
pocas veces las tuyas. Naufrago
y coqueteo con la lluvia en señal
de despedida pero al viento te amé
y por eso no se puede ser infeliz.



c5nco

En este tren de suspiros
que desaíran la distancia yo
evoco tu cuerpo
con mi sueño beluga
en el profundo océano,
duelen las trampas de la boca
bajo el constelar oscuro
que alcanza al pasado
con los clavos que se hicieron
humo en mi cabeza y el abandono
de las zanahorias quebradas en mi estómago,
sin embargo, no pienso arder esperando
me alcances un vaso con agua
y he de beber las supersticiones de un florero
que calcina sus colores a favor del carbón
de las manchas que acentuaron el galopar felino
para nuestras felpas. Nublado al precipicio
te tuve entre mis brazos como una guitarra
de voz quebrada, no creo por eso
deberte perdones, pues nunca quise
dejarte sola.



6eis

Desde la vigilia de la amapola esperé durante
noches y resolví sencillamente ir a beber agua
con las manos del río que me vio nacer. Sediento
he burlado las ensangrentadas carreteras
por las que nunca fui a verte, como hasta hoy
a ti sólo puedo llegar volando al aullido de mamíferos
románticos que poetizan las costas del pacífico,
imagina los nudos de altura que elevó mi garganta
en mañanas que antes de conocerte odié, ahora imagina
el retorno al origen de mi semilla donde las copas
de miles de ojos limpios verdean desde siempre
las esperanzas de una tierra habitable al coro
de riveras impredecibles, entiende,
la tarde se cobija
en los árboles y la hierba desolada, pero he salido
de las brumas que no permitían despedirme,
he querido tocarte, de alguna manera…







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