miércoles, 17 de octubre de 2012

PABLO THIAGO ROCCA (8075)



Pablo Thiago Rocca nació en 1965 en Montevideo. Es poeta e investigador y crítico de arte. Director del Museo Figari (Uruguay). Ganó el Premio nacional de literatura en ensayo de arte (2004) y el Premio Municipal de poesía (2008). Ha publicado los libros de poesía: “Poemas y otras mentiras” (1987), “El cuerpo y su sombra” (1998), “Los suburbios de dios” (2000), “Túneles para viajar por la carne” (2004), “Nada” (2009) y el disco compacto “Piedra Plana” (2002) en co-autoría con el músico Fernando Pareja. Actualmente vive en Salinas, en las afueras de la capital, sobre la costa del Río de la Plata.



epistolario

los domingos intercambiamos parientes
como cartas / esos trajecitos ocres que nos ponen
para ir de visita / son como sobres de manila
y nuestros ojos / lamidas
estampillas
así atravesamos el fuego de los siglos
para llegar a una chacra de melilla
comer dulce de higo y dejarnos besar
por tías hermanas de algún
diluvio
yo no sé que hago
al pie de un muro
con los bolsillos llenos de manos y los puños
cerrados sobre una legión
de hormigas
la tarde sofoca las palabras
del domingo / las tías incendian
un té benigno
los perros tampoco saben
lo que pasa

(poema inédito 2010)






faros

siempre fuman
todos fuman en las fotografías
esos detenidos poetas surrealistas
– ahora sostengo en mis manos
una de breton dalí y eluard –
fumar parecería ser su principal actividad
no escriben nunca no existen imágenes
de cuando apuntalan sueños
fuman: sellan un pacto con el silencio
– seguro componen apenas duermo
abandonados los vicios en la lectura pródiga
en el humo blanco de sus versos –
ellos
los incandescentes
se apagaron como estrellas de plástico
sólo las colillas de sus cigarros refulgen
pequeños faros girando
en la inconstante eternidad de los sueños

(Del libro Nada, Estuario editora, Montevideo, 2009.)






papeles

(puerto mont / marzo 1996)

al primer empapelado / con un flaco motivo de
racimos verdes / han sobrepuesto otro / tanto más
frugal aún: una trenza brava / anudada al plano
cuadricular de su monotonía
pero sobre este empapelado han adherido
un tercero: / listón de guirnaldas violetas
abierto a la nada / como una eterna aurora
ahora podemos ver los tres papeles / emparentados
por la humedad que / con diseño de explosión o de
liquen / los corroe y los demanda
porque estamos tendidos / desnudos / y nos agitamos
entre sábanas habitadas por poblaciones activas de
chinches envueltos en un ramo de luz sucia / que nos
llueve leve y mortalmente / como orina en los ojos
hotel buenavista
aquí se puede soñar por poco precio: la ciudad se
extiende / amarilla bajo el balcón / y la mañana es un
viejo mapa arrugado / otro viejo papel arrugado que
desprecian los mendigos / y luego viene ese papel
de tus ojos / con el que me miras / y un papel que no
vemos / vano / donde ya todo está escrito

(Del libro los suburbios de dios, ediciones de la Crítica, Montevideo, 2000.)





romanía

mientras desayuno en el hotel / colazione libera
inclusa / todas las mañanas veo a un ciego que
me escucha comer / paseando su oscuridad entre
las mesas

sin gafas / lleva los ojos bien apretados / como si
no quisiese ver / como si intentara recuperar algo
entrañablemente escondido

pasea a veces / con las manos en los bolsillos
o tanteando las mesas con la punta de unos dedos
flacos / tiene la edad de sus pensamientos / el pelo
negro llovido sobre la frente / la camisa blanca
y discreta

no es una historia alegre la de este ciego / he oído
cómo lo retan / no llego a comprender bien por qué niñez
lo he visto sentado solo / sumido en una contemplación
oscura y silenciosa / no sé qué cosa busque
entre las mesas / amanteladas de un rosado
pálido que / sin duda / le haría estremecer

tiene la edad de un terrible advenimiento / el pelo
negro incrustado en la sien / la camisa tenue y
modesta / no lleva bastón en mano / conduce
de memoria este destino / porque conoce el hambre
de los turistas indiscretos

(De Los suburbios de dios, 2000)





recuerdos de hospital

veo cicatrices
largas como avenidas
en sus parques se detiene a pensar el recuerdo

la señora de la sala 400 enseña su tajo ancestral:
una cesárea más antigua que su cuerpo
y el niño extiende la mano y toca:
la cicatriz es un túnel por donde pasan silencios

toda la noche manaba sangre y luego
fue de día:
el hospital es más blanco
que lo negro peor

entonces vi asomarse el sol en la ventana
y el mundo giraba
sentado en su silla de ruedas

y vi Señor
que estaba
todo todo todo 
lleno de ombligos

De Túneles para viajar por la carne (2004)






el día que caetano murió

cuando lennon murió alguien
depositó su cuerpo en el lecho del río
para que la música lo tomara
(pero no lo hizo)

cuando charly parker expiró
un borracho
te habló al oído sin parar
durante treinta años

cuando picasso se detuvo
las mujeres los toros las rosas
y todas las bestias
descansaron

cuando mateo murió
no nos pusimos de acuerdo

cuando patroclo descendió a su sangre
aquiles unció su cuerpo desnudo
(para que kavafis escribiera
el poema)

cuando caetano veloso ríos de esperma
y un arco iris de fuego

cuando tiziano ascendió al cielo
de sus pinturas
las mujeres olvidaron
fundamentalmente cómo posar

cuando marley cayó
nunca nadie lo supo

cuando manoel de barros soñó
por primera vez para siempre
sólo las hormigas plagiaron su tumba
(etcétera)

De Nada





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