martes, 2 de febrero de 2016

DAVID JONES [18.054]


David Jones 

David Jones (01 de noviembre 1895 - 28 de octubre 1974), es a la vez un artista plástico y uno de los más importantes poetas modernistas británicos de la primera generación. Walter David Michael Jones nació en 1895 en Howson Road, Brockley, en Kent (ahora un suburbio al sureste de Londres).

Su trabajo recibe la influencia tanto de su original, Welsh y educación católica. TS Eliot le considera un excelente escritor, y el anatema (anatema) fue considerado por WH Auden como el largo poema más importante en idioma inglés del Siglo XX.




‘Though I sang in my chains like the sea’:
algunas reflexiones sobre poesía y poetas galeses

Por Richard Gwyn

Nacido dieciocho años antes que R. S. y asociado estrechamente con el grupo de escritores modernistas que incluía a James Joyce, Ezra Pound y T. S. Eliot (que fue el primero en publicarlo), mi tercer gran poeta galés del siglo XX es David Jones, nada de cuya obra, según me dicen, se ha traducido a español. Es una lástima, considerando que es, a mi parecer, el más logrado y revolucionario de los tres.

A diferencia del prodigio de Dylan, David Jones maduró tarde como escritor. Primero se forjó como pintor y grabador, muy al modo de su héroe William Blake, un poeta visionario con quien Jones bien podría compararse. Su primer poema, que abarca todo un libro, In Parenthesis, se publicó en 1937, cuando Jones tenía 42 años. Aunque era diecinueve años más joven, para esta fecha Dylan ya había publicado sus primeras dos colecciones.

David Jones reinventó la idea de Gales mucho más radicalmente que R. S. Thomas, que reflexionó al respecto sin cesar, con una mezcla de nostalgia y amargura, o que Dylan, que la utilizó como escenario o telón de fondo, aunque no le gustaba considerarse de ningún modo delimitado o definido por ella. La obra de Jones como artista creativo, tanto en la poesía como en la pintura, también estuvo marcada indeleblemente por sus experiencias en el Frente Occidental durante la Primera Guerra Mundial: a diferencia de muchos otros poetas, que participaron en la guerra dentro de las clases privilegiadas de los oficiales, Jones fue siempre soldado de infantería y peleó en las trincheras de Ypres y del Somme. Es un escritor contemplativo que aprovecha “una abundancia de registros sociales e históricos”; se trata de una poesía intimista, pero hecha para leerse en voz alta, “en voz alta y con determinación”. Escribió que la poesía es “the song of deeds” [“el canto de los hechos”], y sus grandes temas son la guerra y la encarnación como una exploración de la conciencia humana. Sus poemas están habitados por las voces de gente común, desde un centurión romano que custodia el Muro de Adriano hasta un joven soldado cockney que se hunde en el fango en Flandes.

Su segundo gran poema, que forma el libro The Anathemata, fue considerado por Eliot y Auden como el mejor poema extenso en lengua inglesa del siglo XX. El proceso creativo de Jones es de una variación y elaboración intrincadas, con el ojo del pintor para los detalles visuales y un oído agudo para los sonidos de la lengua hablada. Su poesía suele hacer evocaciones panorámicas de la prehistoria y entretejer los tiempos geológicos e históricos. Tanto In Parenthesis como The Anathemata están escritos como un collage de prosa y verso, y sus secciones narrativas a menudo compuestas por las voces de testigos individuales de un proceso histórico.

La visión del mundo de David Jones está insuflada por la noción de sacrificio, en particular el sacrificio de Cristo en un mundo plenamente cargado de sentido, propósito y esperanza incluso en lo más sombrío. Su práctica, según escribe en uno de sus ensayos, depende “del pasado” y “de la naturaleza” en igual medida: en su poesía, pasado y presente están siempre entretejidos, de un modo cercano a la concepción de Cavafis de que pasado y presente son elementos indistinguibles dentro de un mismo proceso recíproco. La relación de Jones con el pasado permite una relación casi sacramental con la naturaleza y la tierra, visible, por ejemplo, en su concepción del mito de Arturo y de la creencia celta en que Arturo, el rey, se identificaba con la tierra que habitaba, la “Isla de Bretaña”. Esto lo convierte, quizás, lo mismo en un romántico que en un moderno, con el artista enajenado y “desintegrado” en “el paso de una civilización a otra”. Y en su continua preocupación por el santuario de la naturaleza como fuente de renovación y regeneración, se puede considerar que prefigura las tendencias actuales de la ecoliteratura. Uno de sus últimas obras fue el extenso e inconcluso poema “The Sleeping Lord”, que concluye con una evocación precisamente de este tipo:


[El señor dormido (extracto)

Y sin embargo sigue durmiendo
                                   muy profundo es su sueño:
¿desde cuándo es el señor dormido?
¿son los húmedos helechos
                                   los faldones de sus sábanas?
¿el fruto enterrado del serbal
                                   lo protege de los males, o será
que él protege a las zarzas
                                   y moradores del bosque?
¿son los robles jorobados sus retorcidos custodios
                                   o será que esas ramas nudosas
se fortifican con su savia?
¿Pastan los potrillos negros
                                   sobre la curva de su hombro?
¿Son las colinas su sillón mullido
                                   o es él las colinas para
                                   arrellanarse?
¿Serán los valles soñolientos
                                   el mismo señor dormido,
                                   serán las quietas ondulaciones
sus miembros en reposo?
¿Será la configuración de la tierra
                                   el cuerpo surcado del señor,
y los escaprados riscos
                                   sus perneras abolladas?
¿Desaguan aún las hondonadas
                                   la sangre de sus heridas?
¿Espera la tierra que acabe el sueño del señor
                                   o es esta tierra gastada
el mismo señor que duerme?]



The Sleeping Lord (extract)

Yet he sleeps on
                            very deep is his slumber:
how long has he been the sleeping lord?
are the clammy ferns
                            his rustling valance
does the buried rowan
                            ward him from evil, or
does he ward the tanglewood
                            and the denizens of the wood
are the stunted oaks his gnarled guard
                            or are their knarred limbs
strong with his sap?
Do the small black horses
                            grass on the hunch of his
                            shoulders?
Are the hills his couch
                            or is he the couchant hills?
Are the slumbering valleys
                            him in slumber
                            are the still undulations
the still limbs of him sleeping?
Is the configuration of the land
                            the furrowed body of the lord
are the scarred ridges
                            his dented greaves
do the trickling gullies
                            yet drain his hog-wounds?
Does the land wait the sleeping lord
                            or is the wasted land
that very lord who sleeps?

      (1967)


In Parenthesis – Part 7, 
pages 183-186
(1937)

It’s difficult with the weight of the rifle.
Leave it–under the oak.
Leave it for a salvage-bloke
let it lie bruised for a monument
dispense the authenticated fragments to the faithful.
It’s the thunder-besom for us
it’s the bright bough borne
it’s the tensioned yew for a Genoese jammed arbalest and a
scarlet square for a mounted mareschal, it’s that county-mob
back to back. Majuba mountain and Mons Cherubim and
spreaded mats for Sydney Street East, and come to Bisley
for a Silver Dish. It’s R.S.M. O’Grady says, it’s the soldier’s
best friend if you care for the working parts and let us be ‘av-
ing those springs released smartly in Company billets on wet
forenoons and clickerty-click and one up the spout and you
men must really cultivate the habit of treating this weapon with
the very greatest care and there should be a healthy rivalry
among you–it should be a matter of very proper pride and
Marry it man! Marry it!
Cherish her, she’s your very own.
Coax it man coax it–it’s delicately and ingeniously made
–it’s an instrument of precision–it costs us tax-payers,
money–I want you men to remember that.
Fondle it like a granny–talk to it–consider it as you would
a friend–and when you ground these arms she’s not a rooky’s
gas-pipe for greenhorns to tarnish.
You’ve known her hot and cold.
You would choose her from among many.
You know her by her bias, and by her exact error at 300, and
by the deep scar at the small, by the fair flaw in the grain,
above the lower sling-swivel–
but leave it under the oak.

Slung so, it swings its full weight. With you going blindly on
all paws, it slews its whole length, to hang at your bowed neck
like the Mariner’s white oblation.
You drag past the four bright stones at the turn of Wood
Support.

It is not to be broken on the brown stone under the gracious
tree.
It is not to be hidden under your failing body.
Slung so, it troubles your painful crawling like a fugitive’s
irons.



David Jones. Excalibur en las tierras baldías.


"Yo estaba con Abel cuando le encontró su hermano,
bajo el verde árbol."


“Jones nunca superó la guerra, ni siquiera en el plano físico. Al igual que Hemingway, que elegía su mesa en la esquina de un restaurante para asegurar sus flancos y su retaguardia, alrededor de 1943, Jones dijo refiriéndose al tipo de cuadros que disfrutaba pintando: ”Siempre que puedo trabajo desde la ventana de una casa. Me gusta observar el mundo desde una posición relativamente bien resguardada”. 
El dibujo fue su vocación desde los cinco años.


Dibujo de David Jones, frente de La Bassée, marzo 1916


Paul Fussell, en su extraordinaria obra “La Gran Guerra y la memoria moderna”,  le describe así:
“singular genio moderno y de difícil definición, medio inglés, medio galés y, todo en uno, pintor, poeta, ensayista, grabador, portento del flolclore y la liturgia y adepto del mito, el ritual y el relato legendario…”

"Desnudo masculino", Tate Gallery, 1913.




Nacido en Brockley, Kent, en 1895, para 1914 David Jones ya había concluido sus estudios como delineante y diseñador en la Escuela de Arte de Camberwell.
En enero de 1915 se alistó en los Reales Fusileros Galeses, como Siegfried Sassoon y Robert Graves el año anterior, permaneciendo en el frente desde diciembre del mismo año hasta marzo 1918:
“Se consideraba a sí mismo un hombre “grotescamente incompetente [como soldado], […] la desesperación de la Compañía”.


La guerra le dejó “un impacto imborrable e inseparable de la idea de relato legendario medieval.”

En 1921, convertido al Catolicismo, entró en contacto con la comunidad artístico-religiosa de Ditchling, Sussex, que dirigía Eric Gril, escultor, grabador y tipógrafo.

Durante años practicó el arte del grabado y de la acuarela, trabajando posteriormente como ilustrador para Faber and Faber e imprentas privadas.
Su temática se centraba principalmente en las leyendas artúricas, puesto que “Malory fue siempre uno de sus autores favoritos”.


"Chart of sources for Arthurian legends", 1943 © The estate of David Jones

En 1937 publicaría "In Parentesis", un poema épico al que dedicó diez años, en el que se mezclan géneros, lenguajes y épocas, con alusiones literarias, entre otras a Shakespeare, Lewis Carroll, “La canción de Roland” y el poema galés del siglo VI “Preiddeu Annwn”. T.S. Eliot la calificó como “la obra de un genio”.

"Estudio de soldados jugando a los dados al pie a la Cruz", c. 1921. 
 © The estate of David Jones

Es el itinerario de un personaje central, el soldado John Ball, desde un mundo que “todavía es vegetal y mineral, todavía es inocente” hasta que “se torna animal” tras "la visión y el olor de los primeros cadáveres”, y a través de los cráteres provocados por las bombas: 
en el interior de uno de ellos hay “un piquete metálico en forma de sacacorchos, medio sumergido, como la oscura Excalibur, y al que ha retorcido un perverso conjuro.”

En un intento de mostrar “el poder de la guerra para eternizarse”, describe más adelante un “patio trasero urbano de la década de 1930”:
"La de los gallineros mal cuidados ubicados en desvíos, en lluviosos días laborables en los que la tierra baldía se junta con su entorno. Entre las ortigas y la basura hay cubos agujereados que rebosan de desechadas latas de carne, ruedas que se pudren, residuos de artículos de ferretería a los que el tiempo ha ido deteriorando poco a poco."



Pienso que estamos en el callejón de las ratas,
donde los muertos pierden sus huesos,
(…)
Puedes oir el silencio de aquello,
puedes oir las ratas en la tierra de nadie
excavando sus intrincaciones,
abriendo sus pacientes obras,
cras, cras cras,
cavando la tierra, con sus astutas patas similares a paletas;
redimen la hora de nuestra mezquindad para cavar su propio
   [paraíso anfibio.

Paul Fussell. "La Gran Guerra y la memoria moderna". Traducción de Javier Alfaya, Barbara McShane y Javier Alfaya McShane. Turner, 2006.

http://losarbolesinvisiblespoesiawwi.blogspot.com.es/2015/05/david-jones-excalibur-en-las-tierras.html






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