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martes, 2 de febrero de 2016

DAVID JONES [18.054]


David Jones 

David Jones (01 de noviembre 1895 - 28 de octubre 1974), es a la vez un artista plástico y uno de los más importantes poetas modernistas británicos de la primera generación. Walter David Michael Jones nació en 1895 en Howson Road, Brockley, en Kent (ahora un suburbio al sureste de Londres).

Su trabajo recibe la influencia tanto de su original, Welsh y educación católica. TS Eliot le considera un excelente escritor, y el anatema (anatema) fue considerado por WH Auden como el largo poema más importante en idioma inglés del Siglo XX.




‘Though I sang in my chains like the sea’:
algunas reflexiones sobre poesía y poetas galeses

Por Richard Gwyn

Nacido dieciocho años antes que R. S. y asociado estrechamente con el grupo de escritores modernistas que incluía a James Joyce, Ezra Pound y T. S. Eliot (que fue el primero en publicarlo), mi tercer gran poeta galés del siglo XX es David Jones, nada de cuya obra, según me dicen, se ha traducido a español. Es una lástima, considerando que es, a mi parecer, el más logrado y revolucionario de los tres.

A diferencia del prodigio de Dylan, David Jones maduró tarde como escritor. Primero se forjó como pintor y grabador, muy al modo de su héroe William Blake, un poeta visionario con quien Jones bien podría compararse. Su primer poema, que abarca todo un libro, In Parenthesis, se publicó en 1937, cuando Jones tenía 42 años. Aunque era diecinueve años más joven, para esta fecha Dylan ya había publicado sus primeras dos colecciones.

David Jones reinventó la idea de Gales mucho más radicalmente que R. S. Thomas, que reflexionó al respecto sin cesar, con una mezcla de nostalgia y amargura, o que Dylan, que la utilizó como escenario o telón de fondo, aunque no le gustaba considerarse de ningún modo delimitado o definido por ella. La obra de Jones como artista creativo, tanto en la poesía como en la pintura, también estuvo marcada indeleblemente por sus experiencias en el Frente Occidental durante la Primera Guerra Mundial: a diferencia de muchos otros poetas, que participaron en la guerra dentro de las clases privilegiadas de los oficiales, Jones fue siempre soldado de infantería y peleó en las trincheras de Ypres y del Somme. Es un escritor contemplativo que aprovecha “una abundancia de registros sociales e históricos”; se trata de una poesía intimista, pero hecha para leerse en voz alta, “en voz alta y con determinación”. Escribió que la poesía es “the song of deeds” [“el canto de los hechos”], y sus grandes temas son la guerra y la encarnación como una exploración de la conciencia humana. Sus poemas están habitados por las voces de gente común, desde un centurión romano que custodia el Muro de Adriano hasta un joven soldado cockney que se hunde en el fango en Flandes.

Su segundo gran poema, que forma el libro The Anathemata, fue considerado por Eliot y Auden como el mejor poema extenso en lengua inglesa del siglo XX. El proceso creativo de Jones es de una variación y elaboración intrincadas, con el ojo del pintor para los detalles visuales y un oído agudo para los sonidos de la lengua hablada. Su poesía suele hacer evocaciones panorámicas de la prehistoria y entretejer los tiempos geológicos e históricos. Tanto In Parenthesis como The Anathemata están escritos como un collage de prosa y verso, y sus secciones narrativas a menudo compuestas por las voces de testigos individuales de un proceso histórico.

La visión del mundo de David Jones está insuflada por la noción de sacrificio, en particular el sacrificio de Cristo en un mundo plenamente cargado de sentido, propósito y esperanza incluso en lo más sombrío. Su práctica, según escribe en uno de sus ensayos, depende “del pasado” y “de la naturaleza” en igual medida: en su poesía, pasado y presente están siempre entretejidos, de un modo cercano a la concepción de Cavafis de que pasado y presente son elementos indistinguibles dentro de un mismo proceso recíproco. La relación de Jones con el pasado permite una relación casi sacramental con la naturaleza y la tierra, visible, por ejemplo, en su concepción del mito de Arturo y de la creencia celta en que Arturo, el rey, se identificaba con la tierra que habitaba, la “Isla de Bretaña”. Esto lo convierte, quizás, lo mismo en un romántico que en un moderno, con el artista enajenado y “desintegrado” en “el paso de una civilización a otra”. Y en su continua preocupación por el santuario de la naturaleza como fuente de renovación y regeneración, se puede considerar que prefigura las tendencias actuales de la ecoliteratura. Uno de sus últimas obras fue el extenso e inconcluso poema “The Sleeping Lord”, que concluye con una evocación precisamente de este tipo:


[El señor dormido (extracto)

Y sin embargo sigue durmiendo
                                   muy profundo es su sueño:
¿desde cuándo es el señor dormido?
¿son los húmedos helechos
                                   los faldones de sus sábanas?
¿el fruto enterrado del serbal
                                   lo protege de los males, o será
que él protege a las zarzas
                                   y moradores del bosque?
¿son los robles jorobados sus retorcidos custodios
                                   o será que esas ramas nudosas
se fortifican con su savia?
¿Pastan los potrillos negros
                                   sobre la curva de su hombro?
¿Son las colinas su sillón mullido
                                   o es él las colinas para
                                   arrellanarse?
¿Serán los valles soñolientos
                                   el mismo señor dormido,
                                   serán las quietas ondulaciones
sus miembros en reposo?
¿Será la configuración de la tierra
                                   el cuerpo surcado del señor,
y los escaprados riscos
                                   sus perneras abolladas?
¿Desaguan aún las hondonadas
                                   la sangre de sus heridas?
¿Espera la tierra que acabe el sueño del señor
                                   o es esta tierra gastada
el mismo señor que duerme?]



The Sleeping Lord (extract)

Yet he sleeps on
                            very deep is his slumber:
how long has he been the sleeping lord?
are the clammy ferns
                            his rustling valance
does the buried rowan
                            ward him from evil, or
does he ward the tanglewood
                            and the denizens of the wood
are the stunted oaks his gnarled guard
                            or are their knarred limbs
strong with his sap?
Do the small black horses
                            grass on the hunch of his
                            shoulders?
Are the hills his couch
                            or is he the couchant hills?
Are the slumbering valleys
                            him in slumber
                            are the still undulations
the still limbs of him sleeping?
Is the configuration of the land
                            the furrowed body of the lord
are the scarred ridges
                            his dented greaves
do the trickling gullies
                            yet drain his hog-wounds?
Does the land wait the sleeping lord
                            or is the wasted land
that very lord who sleeps?

      (1967)


In Parenthesis – Part 7, 
pages 183-186
(1937)

It’s difficult with the weight of the rifle.
Leave it–under the oak.
Leave it for a salvage-bloke
let it lie bruised for a monument
dispense the authenticated fragments to the faithful.
It’s the thunder-besom for us
it’s the bright bough borne
it’s the tensioned yew for a Genoese jammed arbalest and a
scarlet square for a mounted mareschal, it’s that county-mob
back to back. Majuba mountain and Mons Cherubim and
spreaded mats for Sydney Street East, and come to Bisley
for a Silver Dish. It’s R.S.M. O’Grady says, it’s the soldier’s
best friend if you care for the working parts and let us be ‘av-
ing those springs released smartly in Company billets on wet
forenoons and clickerty-click and one up the spout and you
men must really cultivate the habit of treating this weapon with
the very greatest care and there should be a healthy rivalry
among you–it should be a matter of very proper pride and
Marry it man! Marry it!
Cherish her, she’s your very own.
Coax it man coax it–it’s delicately and ingeniously made
–it’s an instrument of precision–it costs us tax-payers,
money–I want you men to remember that.
Fondle it like a granny–talk to it–consider it as you would
a friend–and when you ground these arms she’s not a rooky’s
gas-pipe for greenhorns to tarnish.
You’ve known her hot and cold.
You would choose her from among many.
You know her by her bias, and by her exact error at 300, and
by the deep scar at the small, by the fair flaw in the grain,
above the lower sling-swivel–
but leave it under the oak.

Slung so, it swings its full weight. With you going blindly on
all paws, it slews its whole length, to hang at your bowed neck
like the Mariner’s white oblation.
You drag past the four bright stones at the turn of Wood
Support.

It is not to be broken on the brown stone under the gracious
tree.
It is not to be hidden under your failing body.
Slung so, it troubles your painful crawling like a fugitive’s irons.


*



David Jones. Excalibur en las tierras baldías.


"Yo estaba con Abel cuando le encontró su hermano,
bajo el verde árbol."


“Jones nunca superó la guerra, ni siquiera en el plano físico. Al igual que Hemingway, que elegía su mesa en la esquina de un restaurante para asegurar sus flancos y su retaguardia, alrededor de 1943, Jones dijo refiriéndose al tipo de cuadros que disfrutaba pintando: ”Siempre que puedo trabajo desde la ventana de una casa. Me gusta observar el mundo desde una posición relativamente bien resguardada”. 
El dibujo fue su vocación desde los cinco años.


Dibujo de David Jones, frente de La Bassée, marzo 1916


Paul Fussell, en su extraordinaria obra “La Gran Guerra y la memoria moderna”,  le describe así:
“singular genio moderno y de difícil definición, medio inglés, medio galés y, todo en uno, pintor, poeta, ensayista, grabador, portento del flolclore y la liturgia y adepto del mito, el ritual y el relato legendario…”

"Desnudo masculino", Tate Gallery, 1913.




Nacido en Brockley, Kent, en 1895, para 1914 David Jones ya había concluido sus estudios como delineante y diseñador en la Escuela de Arte de Camberwell.
En enero de 1915 se alistó en los Reales Fusileros Galeses, como Siegfried Sassoon y Robert Graves el año anterior, permaneciendo en el frente desde diciembre del mismo año hasta marzo 1918:
“Se consideraba a sí mismo un hombre “grotescamente incompetente [como soldado], […] la desesperación de la Compañía”.


La guerra le dejó “un impacto imborrable e inseparable de la idea de relato legendario medieval.”

En 1921, convertido al Catolicismo, entró en contacto con la comunidad artístico-religiosa de Ditchling, Sussex, que dirigía Eric Gril, escultor, grabador y tipógrafo.

Durante años practicó el arte del grabado y de la acuarela, trabajando posteriormente como ilustrador para Faber and Faber e imprentas privadas.
Su temática se centraba principalmente en las leyendas artúricas, puesto que “Malory fue siempre uno de sus autores favoritos”.


"Chart of sources for Arthurian legends", 1943 © The estate of David Jones

En 1937 publicaría "In Parentesis", un poema épico al que dedicó diez años, en el que se mezclan géneros, lenguajes y épocas, con alusiones literarias, entre otras a Shakespeare, Lewis Carroll, “La canción de Roland” y el poema galés del siglo VI “Preiddeu Annwn”. T.S. Eliot la calificó como “la obra de un genio”.

"Estudio de soldados jugando a los dados al pie a la Cruz", c. 1921. 
 © The estate of David Jones

Es el itinerario de un personaje central, el soldado John Ball, desde un mundo que “todavía es vegetal y mineral, todavía es inocente” hasta que “se torna animal” tras "la visión y el olor de los primeros cadáveres”, y a través de los cráteres provocados por las bombas: 
en el interior de uno de ellos hay “un piquete metálico en forma de sacacorchos, medio sumergido, como la oscura Excalibur, y al que ha retorcido un perverso conjuro.”

En un intento de mostrar “el poder de la guerra para eternizarse”, describe más adelante un “patio trasero urbano de la década de 1930”:
"La de los gallineros mal cuidados ubicados en desvíos, en lluviosos días laborables en los que la tierra baldía se junta con su entorno. Entre las ortigas y la basura hay cubos agujereados que rebosan de desechadas latas de carne, ruedas que se pudren, residuos de artículos de ferretería a los que el tiempo ha ido deteriorando poco a poco."



Pienso que estamos en el callejón de las ratas,
donde los muertos pierden sus huesos,
(…)
Puedes oir el silencio de aquello,
puedes oir las ratas en la tierra de nadie
excavando sus intrincaciones,
abriendo sus pacientes obras,
cras, cras cras,
cavando la tierra, con sus astutas patas similares a paletas;
redimen la hora de nuestra mezquindad para cavar su propio
   [paraíso anfibio.

Paul Fussell. "La Gran Guerra y la memoria moderna". Traducción de Javier Alfaya, Barbara McShane y Javier Alfaya McShane. Turner, 2006.

http://losarbolesinvisiblespoesiawwi.blogspot.com.es/2015/05/david-jones-excalibur-en-las-tierras.html [de Esther González]  






sábado, 14 de noviembre de 2015

HEATHER DOHOLLAU [17.500] Poeta de Gales

Crédito de la foto: ©Xavier Dubois 



Heather Dohollau 

(Treherbert, Gales, 1925 – Saint Brieuc, Francia, 2013). Ser una poeta británica de expresión francesa es tan sólo una de las múltiples paradojas que encerraba su vida. En la voz elegante de Dohollau subyace la mirada paciente y sosegada que apacigua la euforia y sin embargo la incita. Una mudanza de espacio trajo en la vida de Heather otra de lengua, habitante de islas y rincones, madre de siete hijos y vital reivindicadora de su libertad, nacional y privada, su obra deambula.

A Heather Dohollau le interesa la verticalidad, la perspectiva, la distancia; todos los elementos que estructuran el paisaje. La forma, el volumen, lo que no está, lo que desaparece salvo por un atisbo de la vista. Los poemas de Dohollau están imbuidos de un sentido del asombro y de una serenidad que se expresa en imágenes inusitadas, inquietantes, delicadas y a veces oraculares. Una presencia extraña, otra, divina, vibra en sus versos. A su poesía le interesa la desaparición: no lo desaparecido, sino el momento de transición en el que se pierde de vista lo que está. Y del choque de ese sitio de luz confrontada consigo misma se desprende una forma tangible de transparencia.



Texto y traducción: Víctor Bermúdez

Poemas de Las lágrimas de Cartago
de Heather Dohollau



El plato de la madre

En la mesa frente al mar
comiendo ojos
al borde de los sueños
en el balcón angosto
donde se hace vértigo
el espejo incierto
de un cielo sin sobras

plato ofrenda
nutrir del vacío el día
antes de compartir la flor
del plato de la madre
ese en el que la vida
se aleja de lo próximo
en la alcoba iluminada



Morning glory

Olivos e higueras de Berbería
sobre una tierra plana hasta el muro del mar
la mano alzada de Dios en una seda de silencio
azul de volubilis gloria de la mañana y de la tarde
miradas enlazadas de vuelta hacia la orilla amada
risas claras y espuma inmortal



Cementerio marino

Blancura de muerte
piedras alzadas sobre la cabeza
y a los pies de las mujeres
que han velado
esta península
donde la puerta del mar
es su entrada
allí donde estamos
entre los cardos musicales
y los huesos de la luz
rodeados de rocas insignias



Plaza del Cairo

Una pequeña plaza
a la sombra de los árboles
que trenzan en el cielo
un techo murmurante
para los pájaros profetas

sobre un suelo de silencio
el tiempo pasa
y los dedos disciernen
bajo el abrigo de las palabras
la redondez de un instante




La barca de los pájaros

Nunca en el ancla
bajo el acantilado de las palabras
entre ascenso y caída
hacia el azul de abajo
y un cielo que se inclina
más allá de los árboles

Ícaro perpetuo
la cabeza en el agua
y los pies que arden
por un recuerdo del sol

queda la salvadora red
del canto de los pájaros
la presencia alada
de un soplo suspendido

y los velos alzados por la luz
para mantener el rumbo
sobre una estrella ausente



Las lágrimas de Cartago

Perlas negras de fuegos extintos
— El cristal de los anillos
encontrados en esta playa de memoria extensa
y allá donde se enrollan como gato que duerme
— Negrura que lleva felicidad
temblaba una lágrima



La rosa de los vientos

En inglés el guía decía: a wind-flower
y yo veía una anémona de madera frágil
en lugar de este rastro en la piedra del suelo
de una rosa de los vientos en los pétalos agudos de distancia
de flechas viniendo de lejos hacia el blanco inmóvil
de una nada vacía de la polvadera de todo




Sidi bou saïd

Los callejones de un laberinto de claridad
una plegaria blanca y azul
que se eleva y desciende
por las puertas selladas
las entradas en zigzag
como la voz de un muecín
hacia el centro oculto
y por todos lados flores
como espejo de una fuente
sobre las pendientes del aire



(Versión original en francés)

Les larmes de carthage (1966),
du Heather Dohollau


Le plat de la mere

A table devant la mer
Mangeant des yeux
Au bord des rêves
Sur l’étroit balcon
Où turne en vertige
L’incertain miroir
D’un ciel sans reste

Assiette offrande
Nourrir du vide le jour
Avant le partage fleur
Du plat de la mère
Celle dont la vie
S’en va au loin du proche
Dans la chambre claire



Morning glory

Oliviers et figuiers de Barbarie
Sur une terre plate jusqu’au mur de la mer
Main levée de Dieu dans une soie de silence
Bleu de volubilis gloire du matin et du soir
Regards enlacés de retour vers le rivage aimé
Rires clairs et écume immortelle



Cimetière marin

Blancheur de mort
Pierres levées à la tête
Et aux pieds des femmes
Qui ont donné suite
Dans cette presqu’île
Où la porte de la mer
Est son entrée
Là où nous sommes
Parmi les chardons musiciens
Et les os de la lumière
Entourés de rochers porte-noms




Place du Caire

Une petite place
A l’ombre des arbres
Qui tressent au ciel
Un toit murmurant
Pour les oiseaux prophètes

Sur un sol de silence
Le temps passe
Et les doigts discernent
A l’abri des mots
Une rondeur d’instant



La barque des oiseaux

Jamais à l’ancre
Sous la falaise des mots
Entre montée et chute
Vers le bleu d’en bas
Et un ciel qui se penche
Par delà les arbres

Icare perpétuel
La tête dans l’eau
Et les pieds qui brûlent
D’une mémoire du soleil

Reste le filet sauveur
Du chant des oiseaux
La présence ailée
D’un souffle suspendu

Et les voiles levées de lumière
Pour maintenir le cap
Sur une étoile absente



Les larmes de Carthage

Perles noires de feux éteints
— Le verre des bagues
Trouvées sur cette plage de longue mémoire
Et là où elles s’enroulent comme chat qui dort
— Noirceur qui porte bonheur
Tremblait une larme




La rose des vents

En anglais disait le guide : a wind-flower
Et je voyais une frêle anémone des bois
Au lieu de ce tracé dans la pierre du sol
D’une rose des vents aux pétales aigus de distance
De flèches venant de loins vers la cible immobile
D’un rien vide de la poussière de tout



Sidi bou saïd

Les ruelles d’un labyrinthe de clarté
Une prière blanche et bleu
Qui monte et descend
Par les portes scellées
Les entrées en chicane
Comme la voix du muezzin
Vers le centre caché
Et partout des fleurs
En miroir d’une source
Sur les pentes de l’air







 .





miércoles, 11 de noviembre de 2015

GUTO DAFYDD [17.469] Poeta de Gales


Guto Dafydd

(Carmarthenshire, Gales  1990; vive en Pwllheli con su mujer e hija) 

(Traducción directa del galés de Luciana Cordo Russo)

Trabaja para la Welsh Language Commissioner’s Office. En 2014 ganó la National Eisteddfod Crown. Publicó dos novelas y Ni bia’r awyr, un libro de poemas.



Ruiseñor

Señoría, ¿por qué no ponías bajo el sello
de la Ley de Hywel a tu Ruiseñor?
Dafydd ab Edmwnd 1

Nuestros arpistas 
no están dispuestos a pelear en pubs,
ahora.

No son como Siôn,
que hirvió en una esquina de una taberna
pegajosa con olor a sudor, aserrín y cerveza,
sus dedos tropezando torpemente
sobre las cuerdas tensas de su temperamento.

Ellos no
arrojan banquetas
ni se lanzan a pelear como hombres locos;
sus manos de música de cuerdas  2
no se cierran en puños
para golpear salvajemente. Ellos no
deben mirar, ni por un segundo,
el cuerpo que se enfría rápidamente, demasiado ensangrentado.

Siôn fue ahorcado
en una parte de la tierra entre dos órdenes,
donde se enfrentaban dos leyes,
dos pueblos como el agua y el aceite
que amenazaban fundirse en uno.

Fue ahorcado
según una ley no comprendida;
y nuestros arpistas conocen de que hablamos,
ahora.



Eos

Y swydd, pam na roit dan sêl
i’th Eos gyfraith Hywel?
Dafydd ab Edmwnd


Dydi’n telynorion ni
ddim yn dueddol o gwffio mewn pybs,
bellach.

Dydyn nhw ddim fel Siôn,
fu’n berwi yng nghornel tafarn
oedd yn stici gan oglau chwys, llwch lli a chwrw,
a’i fysedd yn baglu’n flêr
dros dannau tyn ei dymer.

Dydyn nhw ddim
yn taflu’r stolion
a ffrwydro i’r ffeit fel dynion o’u co;
dydi eu dwylo cerdd dant
ddim yn clymu’n ddyrnau
i daro’n wyllt. Dydyn nhw ddim
yn gorfod edrych, mewn eiliad,
ar gorff yn oeri’n rhy waedlyd, sydyn.

Crogwyd Siôn
mewn darn o dir rhwng dwy drefn
lle roedd dwy gyfraith yn ymrafael,
dwy genedl fel oel a dŵr
yn bygwth toddi’n un.

Fe’i crogwyd
yn ôl deddf nad oedd yn ein dallt ni;
ac mae’n telynorion ni’n nabod y teimlad,
bellach.




En los baños del Maes Carafanau  3

No nos vemos los unos a los otros aquí, en nuestra hilera
de retretes, sino que sólo escuchamos lo de la noche anterior 
–como el eco de una fiesta despiadada en la carpa de al lado–
en exclamaciones mutuas, en la queja
y en el suspiro de alivio. Se puede adivinar,
por resoplidos, que anoche hubo cerveza y hubo curry, 
o apenas 
una ensalada modesta y congelada de la casa rodante.
Nos regañamos a nosotros mismos, todos juntos,
cuando escuchamos las primeras voces malvadas del Maes B  4 
venir a meterse a nuestros baños inmaculados. No importa.
Por ahora, miramos las paredes blancas con carteles,
y escuchamos por un momento otra vez
la respiración grosera de los otros cubículos,
sentimos el esfuerzo conjunto antes de sonreír,
terminamos de limpiar, echamos un vistazo al papel y apretamos el botón
y sonreímos: porque qué es el eisteddfod sino acostumbrarse
a compartir la experiencia vital sin vergüenza, 
y dejar ir nuestras trabas y nuestro miedo al tanque séptico
en el campo,
¿dónde hay una ducha fría?




Yn nhoiledau’r Maes Carafanau

Welwn ni mo’n gilydd yma, yn ein rhes
eisteddog, dim ond clywed y noson cynt –
fel adlais o barti diedifar yr adlen drws nesa –
yn ebychiadau’r naill a’r llall, yn y grwgnach
a’r ochneidio rhyddhad. Gellir dyfalu,
o sniffian, a fu neithiwr gwrw a chyri
ynteu bodloni
ar salad gweddus o ffrij y garafán.
Twt-twtiwn i ni’n hunain, gyda’n gilydd,
pan glywn y lleisiau afrad cyntaf o Faes B
yn dod i dresmasu’n ein toiledau glanwaith ni. Dim ots.
Am rŵan, edrychwn ar y waliau gwyn posterog,
a gwrando am eiliad eto
ar anadlu rhegllyd y ciwbiclau eraill,
sawru’r cyd-ymdrechu cyn gwenu,
gorffen sychu, cymryd cip ar y papur a fflysho
a gwenu: achos be ydi Steddfod heblaw dod yn ddefodol
i rannu profiad hanfodol heb gywilydd,
a gollwng ein rhwystredigaeth a’n hofn i danc septig
ar gae
lle mae cawod oer yn aros?



Libro Rojo de Hergest  5

Exhibición de los Cuatro Libros, Biblioteca Nacional de Gales,
15/02/2014

¿Podemos ir a la Biblioteca, amor, a respirar sobre el vidrio,
a apoyar nuestras narices en los cristales limpios
que hay entre nosotros y la magnificencia del rojo?
Ven, amor, a intentar contar las páginas,
a aprobar discretamente la elegancia de la tapa
y a contarnos historias sobre el tumulto negro de la tinta.

Pero, para que el libro te robe el aliento
entre el zumbido de los aires acondicionados, 
cuidado con creer que esto es lo que iba a suceder.
A causa de las cosas que no llegan a pasar
podemos detenernos a contemplar acá
la lengua purificada en elegías y relatos 
por nuestro mero coqueteo:
un sirviente lanza su luz al suelo;
la moda amanerada del noble mueve su manga   6
después de la caza pobre; pongamos el libro en el armario.

Cuidado con creer que nosotros mismos somos inevitables;
nuestros besos no han sucedido todavía: 
no hay nada entre nosotros. Nuestros relatos no se crearán
a sí mismos; los poemas de nuestro amor no se compondrán
en armonía7 a partir del aire sin que nosotros rompamos el silencio.

Entonces, amor, ¿podemos hablar de vino blanco seco,
amar una tarde de domingo y chorizo en las playas?
¿Podemos susurrarnos al oído
y dejar que la historia se vuelva tradición para los dos?
¿Podemos murmurar odas descuidadas en alabanza bajo las luces de la calle,
y envolver todo entre espléndidos lienzos rojos?



Llyfr Coch Hergest

Arddangosfa’r Pedwar Llyfr, Llyfrgell Genedlaethol Cymru,
15/02/2014

Gawn ni fynd i’r Llyfrgell, cariad, i anadlu ar y gwydr,
pwyso’n trwynau ar y glendid
sy rhyngon ni a’r godidowgrwydd coch?
Tyrd, cariad, i drio cyfri’r tudalennau,
chwibanu’n ddistaw ar goethder y clawr
ac ynganu straeon o drybestod du’r inc.

Ond, wrth i’r llyfr ddwyn dy anadl
yn hymian trydan y cyflyryddion aer,
gwatsia gredu bod hyn yn bownd o ddigwydd.
Yn sgil damweiniau na ddaru ddigwydd
y cawn ni sefyll yma’n syllu
ar iaith ein fflyrtio wedi’i phuro’n
farwnadau a chwedlau:
gwas yn gollwng ei gannwyll yn y gwellt;
chwiw chwil uchelwr yn cau’i bwrs
ar ôl helfa giami; lluchio’r llyfr i wardrob.

Gwatsia gredu’n bod ninnau’n anochel;
dydi’n cusanau ni ddim wedi digwydd eto –
does dim byd rhyngom. Wnaiff ein chwedlau ni
mo’u creu eu hunain; wnaiff cerddi’n cariad
ddim cynganeddu o’r aer heb inni dorri gair.

Felly, cariad, gawn ni sôn am win gwyn sych,
caru pnawn Sul a chorizo ar draethau?
Gawn ni sibrwd yng nghlustiau’n gilydd
a gadael i’r stori droi’n draddodiad i ni’n dau?
Gawn ni slyrio awdlau blêr yn fawl dan olau’r stryd,
a chau’r cwbl rhwng cynfasau godidog, coch?


1 Dafydd ad Edmwnd, poeta que floreció entre 1450 y 1490, ganó el trono de poesía en el eisteddfod de 1451. Era considerado como la principal autoridad en lenguaje y métrica. Si bien la mayor parte de sus composiciones tratan sobre temas amorosos, compuso el poema “Marwnad Siôn Eos” [Elegía de Juan el Ruiseñor] para su amigo el arpista Siôn, ahorcado por matar a un hombre durante una reyerta en una taberna, pena capital de acuerdo con la ley inglesa. Dafydd expresa, así, su sentimiento antiinglés y, en especial, la imposibilidad de recurrir a la ley galesa, que hubiera permitido resolver el conflicto mediante el pago de una compensación a la familia del muerto.

2 Cerdd dant es un arte poético-musical tradicional de Gales, en el cual un solista recita poemas acompañado por un arpista.

3 El Maes Carafanau o campo de las casas rodantes es un espacio familiar dentro del predio del Eisteddfod (el festival nacional galés de música y poesía) destinado a albergar carpas y casas rodantes de los participantes y asistentes al festival.

4 El Maes B es el campo de la juventud dentro del Eisteddfod, donde acampan los más jóvenes y se realizan conciertos a la noche.

5 El Libro Rojo de Hergest es uno de los manuscritos galeses medievales más importantes. Se lo ha llamado ‘biblioteca en un solo volumen’ debido a la cantidad y variedad de composiciones que contiene. Las cubiertas rojas de cuero le dan nombre al códice. 

6 Estos dos versos presentan características clásicas de aliteración y rima interna imposibles de reproducir en castellano. Expresan, de este modo, la “purificación” del lenguaje en la literatura anunciado en los versos anteriores.

7 Cynghanedd (literalmente, “armonía”) es un sistema de intrincadas correspondencias sonoras de aliteración consonante y rima interna que constituye la característica más distintiva de la poesía galesa.








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