domingo, 7 de febrero de 2016

PAULA BOHINCE [18.083] Poeta de Estados Unidos


Paula Bohince 

Nacida en Pennsylvania, Paula Bohince asistió a la Universidad de Pittsburgh y la Universidad de Nueva York antes de publicar su primer libro de poemas Incident at the Edge of Bayonet Woods, inspirado en las experiencias y educación profesionales de Bohince en una zona rural. Ha ganado varios premios y becas por su trabajo, incluyendo ser nombrada Amy Lowell Poetry Traveling Scholar of 2010-2011.

Su segunda colección, The Children, se publicó en 2012. En la actualidad vive en Pennsylvania y sus nuevos trabajos se ofrecen a menudo en internet.

OBRA:

Poetry Collections

Incident at the Edge of Bayonet Woods. Louisville, KY: Sarabande Books, 2008.
The Children. Louisville, KY: Sarabande Books, 2012.
Anthology

Bloom V, Bolster S, Chipasula FM, et al, Eds. Global Poetry Anthology 2011. Montreal: Vehicule Press, 2012.



traducción de Fernanda Trías


LIRIOS Y SALTAMONTES

Cliente en una casa de cortesanas, cuadro
de lo masculino y femenino.
Los lirios se recuestan, lánguidos, rosa oscuro
el centro y más claras las extremidades.
El saltamontes, en su armadura, empuña la brizna
verde. La cercanía es éxtasis
suficiente. Un nostálgico soldado se arrodillará
junto a la cama de cualquier mujer, para volverse loco ante
la desnudez de la corola y cáliz.



UN NIÑO SUEÑA CON FANTASMAS

Porque los jóvenes son tan capaces
de morir, inseguros de qué es lo real en el mundo,
los fantasmas territoriales se aprovechan.
El tormento es real. La madre deja
la aguja de coser
y observa el clima cambiante en los rasgos
de su hijo. Es un teatro,
y una debilidad mirar, antes
de despertarlo. La emoción de un pez
que lucha en el anzuelo, desde un balcón de barco.




MONTAÑA Y RÍO EN LA RUTA DE KISO

En su piel de invierno la comadreja se echa
a soñar. La película muda
se congela. La nieve tiembla desde los hombros,
el animal parece dormido.
Ahora el paisaje queda sofocado,
sin manchas de fantasía.
El hielo en la insistencia azul
carece de emoción. Cuán hermosa
su ausencia, el vacío de los copos
cuando golpean, el silbido sordo de es, es, es…




FAISÁN DORADO Y PEONÍAS

El dorado oscuro y denso del caqui
el otoño o el permiso
denegado, él se cierra como bóveda
mientras las peonías son damas
en un sauna —blancas, expuestas,
grabadas en relieve blanco.
Su pechera un follaje aislado, mientras
las flores tienen amistad:
nubes cargadas, fragantes, en el calor
del verano. Noble, solitario, desea
que lo encuentren. Desea una señal de Somos
iguales, en el vello oscuro y denso.




CAZA DE LUCIÉRNAGAS

Del cielo negro y agrietado nacen
los latidos estivales de placer. La madre arroja uno
en la caja pequeña que trajo
para esto: goza y luego suelta. La hija,
extraña y familiar, es el retrato
de la experiencia original, cuando el entusiasmo dominaba las venas
antes de reducirse a un guiño efímero. Reminiscencia
de la niñez frente al río iluminado.




LA COSTA ROCOSA DE KOYURUGI

Olas fantasmas, como águilas. Garras descoyuntadas
atacan las rocas una y otra vez.
En el glosario del conflicto, no hay naturaleza
contra naturaleza, mientras el hombre libra
batalla infinita contra sí mismo o sus enemigos.
El pasado y futuro existen
solo en la paranoia, para realzar el escéptico
presente. Bordeado por el vacío.
Los árboles, como los niños, aprenden a vivir
a distancia, o sufren la consecuencia
de la circunstancia ajena.




Entering the Ouse

Read the Q & A
First the bad boots
give up their strength, then the toes lift
their anchors. The ankle
bones are broken,
and so on, until the bladder lets go, without
shame, and the genital
organ washes away, the ovum
and her fertile signals. A proxy pain
stands in for the larger
intangible.

Has nothing to do
with tufts of snow blown upon
the unforgiving surface,
but how I mistook the beauty of those particle
deaths, their of-the-world
stardom, as a kind of metaphysical river,
that if I looked long enough,
with enough reverence...

Let my waist, bled numb, stand in
for that miscalculation. And the severed
friendships in the current’s wake, the bloom
blown off the stricken
self. I saw formal water,
knowing my body wanted to go there.
My only child. How
I’ve betrayed you.

Source: Poetry (December 2010).



Chestnut Tree, Jardin des Tuileries

What sparrows come,
come briefly, briefly displacing
the nothingness.

Forgive me, they zeroed in,
landing impossibly, they ruffled
and pecked . . .

When they left,
when the tree is negated, I try
to love it no less,

remembering the imperial one
riding its uppermost limb,
a Napoleon.

This is the antidepressant.
What force dismissed the flock
as mysterious

as imagination, the tree entirely
symbolic now, the birds as
well, that fell and fell.



Hall of Mirrors, Versailles

Where gowns dizzied and whispered
and official footfalls diminished is my mother,
wet-eyed with cold. Schoolchildren
hold hands, in pairs, as they will not again.
Her own, how they suffered,
were sentenced, and she, she was ignorant,
mirrored, imperfect, spectacular.
Chandeliered, she looks at me through tears.

Stripped in woods, where birds sang
in spectral blue and carriage guards looked on.
Naked at the border. Reborn,
she is dressed in French clothing. White-
haired, in prison, wed to incomprehension.
She carried out the life she was given.







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