domingo, 7 de febrero de 2016

VINCENT TORO [18.091]


Vincent Toro 

Poeta, dramaturgo, actor, director y profesor universitario procedente de Puerto Rico. 
Posee una Maestría de Bellas Artes en Escritura Creativa por la Universidad de Rutgers. Varias publicaciones recientes incluyen poemas suyos como Chorus (MTV Books), The Waiting Room Reader II (CavanKerry Press), y el Kweli Literary Journal. La puesta de su obra 21 está en la cartelera del Repertorio Español de New York. El recorrido de Vincent tanto en verso como en escena está iluminado por el legado político y experimental de los poetas de América Latina. Actualmente está embriagado con los textos de Raúl Zurita, Roberto Juarroz, Salgado Maranhão y Daisy Zamora.

Toro fue director del programa de teatro del Centro Cultural Guadalupe en San Antonio, Texas del 2006 al 2011. Fue profesor de escritura en la organización Gemini Ink de San Antonio, The Teachers and Writers Collaborative en Nueva York y el Proyecto Dreamyard Drama en el Bronx. Su obra “Oil on Canvas” obtuvo el 2do lugar en la Competencia Nacional de Obras Latinas ‘MetLife Nuestras Voces’ 2009 y se presentó en el Centro Guadalupe, en el Teatro La Tea y en Repertorio Español. Su obra “The Teacher’s Lounge” se presentó en el Teatro La Tea y en The Point en el Bronx. Sus creditos de dirección incluyen “Topdog/Underdog” de Susan Lori-Parks en The San Pedro Playhouse (obtuvo el Premio Golden Globe al Mejor Director por la Ciudad de San Antonio), “King of Shadows” de Roberto Aguirre-Sacasa en el Centro Guadalupe y “Caravan of Death” de Carmen Rivera en el Programa de Teatro NJIT-Rutgers en Newark, Nueva Jersey. 


traducción de Guido Herzovich y Ana Yvelyse

Tallan un sendero circular en tu jardín delantero.
Socavones rosados se ocultan en tu
botiquín. Exaltas las batidoras rotas como sofismas
garabateados por académicos ya jubilados.
Tu vida se convirtió en un rompecabezas tímido,
un barranco de embargos,
una pescadería abandonada.
El mundo te ha acusado de no ser un mundo,
de amar canciones sin sentido,
y contestaste criando hijos para que desplieguen algún día
carreteles de cinta roja a través de ciudades de cera.
La promesa de comprar sin culpa
cuaja como chicle
bajo un pupitre de madera.
El mundo te ha acusado de no ser un mundo.
Replicas con un discurso de aceptación
escrito por hermosos gángsters. Vives bajo
el peso de acuerdos erigidos
como minaretes. Te cortejan derrumbes
con un hospicio de cajas registradoras
desiertas y altares de historieta.
Tus jóvenes pulmones se contraen en presencia del cedro y la ceniza.
El mundo te ha acusado de no ser
un mundo y contestas ofreciendo a tus huéspedes
queso de máquina y globos de nieve.
Insistes en que te hablen de sus planes para el verano.
Ensuciaron tu sendero
con peajes y órdenes de citación.
Cavas trincheras al ras rodeando la mesa de la cocina.
Los trabajadores instalan una pared de dientes
de yeso en tu bañera. El mar se divorció de ti
y se llevó el perro. El mundo
te ha acusado de no ser un mundo,
de desoír las voces
que mantienen unidas las costuras
.
de tu chaqueta, y contestaste
con suspiros derrotados, el tipo de suspiro
que hace de las viudas huérfanos.
Muy pronto heredarás
el polen de mil gardenias arrancadas de raíz
mientras esperas que la luz del sol
aprenda tu apodo.


*

Libro de sueños portoriquesco

Computadora

-Con manos humanas que te molestan cuando intentás tipear significa que te vas a perdonar un error que nunca quisiste cometer.
-Que te canta como Héctor Lavoe significa que tu hija mayor llegará a ser Directora de Arbustos de un parque de diversiones en la ruina.


Vaquita de San Antonio

-Arrastrándose sobre el capó de tu auto significa que vas a heredar una colección inmensa de mapas incompletos.
-Nadando en un plato de sopa significa que te vas a olvidar del cumpleaños de tu esposa después de olvidarte que no estás casado.


Un mango

-Comerte uno mientras un chimpancé dobla tu ropa limpia significa que la Dirección de Impuestos va declararte muerto y ofrecerle a tu mamá un reintegro que le pedirán después que devuelva.
-Uno con patas que te persigue a través de una botánica significa que tu ropa pasó de moda.


Una tarta

-Tartas de arándano gigantes que desaparecen y reaparecen al azar significa que van a renovar un edificio en la esquina sur de tu cuadra.
-Una tarta de pera olvidada en mitad de una autopista significa que un pariente muerto quiere que le devuelvas la botella de Presidente que te dieron para Navidad.


Arenas movedizas

-Hundirse en arenas movedizas que huelen a coliflor quemado significa que en tu noche de bodas el fotógrafo se va a olvidar de sacar la tapa en el momento del beso.


Cuartos

-Pintados para que parezcan una playa urbana significa que te van a dar un ascenso importante en un trabajo por el que no cobras.
-Con los muebles en el techo significa que vas a recibir un título honorario por tu investigación sobre los hábitos de sueño de DJs estrella.
-Un aula del tamaño de un cancha de fútbol (conocido por gringos como una cacha de soccer) donde el ordenanza de la escuela se burla de ti significa que te vas a ganar un viaje con todo pago a Tucumcari, Nuevo México.


Una ardilla

-Una ardilla que lleva un globo con la cara de Emma Goldman significa que te dejarán una calamidad de moños en tu guantera la segunda noche.


Agua

-Un vaso de agua significa que quieres renunciar a tu trabajo para convertirte en producto registrado de la imaginación.
-Una laguna barrosa significa que quieres renunciar tu trabajo para convertirte en producto registrado de la imaginación.
-Un océano significa que quieres renunciar tu trabajo para convertirte en producto registrado de la imaginación.
-Una piscina inflable significa que quieres renunciar tu trabajo para convertirte en producto registrado de la imaginación.
-Una sola lágrima significa que quieres renunciar tu trabajo para convertirte en producto registrado de la imaginación.


*



Ecfrástica Fibonacci para “El nacimiento de una ciudad” de Angel Rodriguez-Diaz

Tu
mapa
está hecho
de hojas quemadas
y de alas de pájaro carpintero.
Las décadas hacen levitar las mesadas
que fregaste. La equinácea que te grabaste en el pecho crece
sin raíces que la contengan. Respiras sábanas sin lavar, no pides nunca las llaves del convento.

Tu
mapa
es reducido
para ajustarse
a tus expectativas.
Expulsado de la geometría
del mito, el rumor se vuelve corona y máscara. Decoras el
alambrado y los paneles de yeso agrietado con reliquias familiares de Aztlán. Lo que posees lo criaste tú.

Tu
mapa
está esparcido
junto con cartas
a la familia, albaricoques secos,
camionetas abolladas y hombres cansados
que trabajan demasiado y beben en exceso. La ceniza de cedro
congestiona los pulmones que usas para soplar los cirios comprados en la botánica del barrio.

Tu
mapa
está estropeado
por fronteras
que se vuelven un filtro
histórico, separando la barbarie
de la voluntad. Misiones y malls invaden tus quintitas envueltas
por el sol, donde las flores batallan y proliferan los murales como incendios hambrientos.



*


Sonata recursiva para piano y plumero

Agua rosa allá arriba,
el cielo negro retrocede hacia
autopistas inclinadas y coartadas sin crimen.
Dedos chamuscados pican ojos de vitral
confundiendo la lengua de las máquinas con serenatas.
Brokers y comerciantes le dan vueltas
a la cosa y desaparecen, contratan
videntes del cajón de ofertas para revelar
colores no descubiertos. Académicos analfabetos desfilan por
carpas de circo de hechos
esotéricos que los adictos a la ficción
han vuelto obsoletos. Los niños crían
a sus padres para volverse un bazar de
espejos rasguñados ocultándose
a la mirada de otros espejos.
Quedan
protegidos
una vez que se declaran
indefensos, indefensos
una vez que se declaran
protegidos.
Son
la mirada de otros espejos,
espejos que se esconden de
sus padres para convertirse en un bazar de adictos
a la ficción rasguñados. Los niños crían
hechos que han vuelto obsoletos
las carpas de circo de colores
esotéricos no descubiertos. Académicos analfabetos desfilan por
videntes del cajón de ofertas para revelar
la cosa y desparecen, contratan
brokers y comerciantes para darle vueltas
confundiendo la lengua de las máquinas con serenatas
chamuscadas. Dedos pican ojos de vitral,
carreteras inclinadas y coartadas sin crimen.
El cielo negro retrocede hacia el
agua rosa allá arriba.



*



jadeos. suspiros. un tobillo doblado sobre un muslo. te pones colorado.      una descarga. los labios se extienden como las alas de una paloma. piel cosechada. campo arado. una tarde parcialmente nublada. un desnudamiento. una sensación incómoda. un calor inesperado. cuentas de sudor como cuentas de un rosario. una curvatura imperfecta. una pared voluptuosa. la punta roja de un palillo frotado contra el pedernal. una mirada fija. desapegada. una nariz con arraigo en un mentón. crema aplicada a una pata.       una pata sacrificada para un banquete. un secreto trazado en una arruga carnosa. una promesa desapegada. una muñeca girada a contrareloj. un estremecimiento. una chuchería cae a la caída. dos campanillas conjugadas como un verbo. tu aplomo volátil. una pose felina. cerradura y llave, unidas. una puerta sin goznes abierta dos veces. oasis. agua sorbida por la lengua de un perro. un ritmo silencioso. un latido desincronizado. una pestaña esculpida como un pavo real. cuatro piernas entrelazadas como un cesto de mimbre. deslizando. piruetas sin gracia. botones cosidos a un chaleco turquesa. uñas recortadas y picos recortados. corrientes concurrentes de arroyos paralelos. un pulso distante. succión subliminal. aliento de una risa, resucitado. sus mejillas, almohadas. una puerta corrediza. un tintero agrietado. una mano ahuecada confundida con una red de seguridad. un titubeo. una rescisión.

un susurro.
un apretón.
un temblor.

una clave de sol. un corazón leporino. un circulo roto. una montaña interrumpida por un valle. apegada. desapegada. apegada. desapegada. un attaché lleno de ciruelas maduras. un olor ascendente. un gemido sinfónico. un teléfono desenchufado. una flexión. aflicción. una tensión. extensión. trueno dulce y retorcido. un puño apretado. un labio mordido. restos de vela sobre una vitrola muerta. una inundación. una descarga. una corriente de aire. una abertura.        un cierre sin relación. huevos rotos en el piso de una cocina. un ataque puntual. una partida. el puño chamuscado de un fumoir. dos estéreos transmitiendo la misma radio. una refracción. un desdoblamiento. un desenmascaramiento. una pregunta en el tintero. una contracción. una contradicción. una purificación. un devenir. un respiro, desapegado. una muerte, apegada. la huella de un pulgar sobre una pelvis. una promesa, desapegada. un seno, desapegado. un robo de perlas pergeñado. una uva arrancada. una naranja, pelada. un charco en la entrada. una almohada estrujada. una fuga canturreada. un sendero de cieno rosado. desapegado. un sopor. una piel. una polilla y un frasco amoratado. una matrioshka que canta. un acertijo inseminado en un vientre azul.  una convocatoria. un desconcierto. un plato de higos secos. un aro perdido. un reflujo. un eco. un temblor.

                  Una pintura al óleo
                  En la sala de estar
                  Lista para colgar.





  Belly bronzed bikini wasteland
        of jello buck shots
                keg stands and nights
        that last three days
                        jacuzzi swirl of spray tanned glam
the gleam of soaked shirts and vomit
                            as the spring breakers
                bump stumps bury plastic pints in sand
        littering the boardwalk
                           with pizza grease
They lift their middle fingers to the sun
                        flash their cameras
        tops and gold cards
                        a slick arrhythmia
                bobbing to the monotone
        of bass heavy dance
                        anthems Funneling
                down their throats
gallons of distilled cane
        venerating glass bottles
                bearing the name of Captain Morgan was a sunburnt cyclone
                                                                                                famous for plundering
                                                                                                    Panama and for cutting clean
                                                                                    off any finger with a gold
                                                                                                ring on it He could empty
                                                                      a bohio faster than any tsunami could
                                                                                                making sport of torturing
                                                            slaves and puncturing their
                                                                      women He took pleasure in hacking
                                                                                                                off the limbs of village
                                                    children while those he shackled were mining
                                                                                    for his gold These deeds
                                                                      earned him knighthood from the English crown
                                                    They say before his death he gutted
                                                                                    three of his men so they could guard
                                                                                                            his treasure in the afterlife
                                                                      and that today he still sails
                                                                                                the Atlantic as a phantasm
                                                                                    chasing down the descendents
                                                    of his enemies snuffing them in their
                                      dreams by drowning them in rum


GRATUITOUS SUPER BOWL POEM

for Mike Webster, 1952-2002

Were math still a function
he could execute, he might
round it up to twenty five
thousand times that he dug
his cleats into the dirt
at the line of scrimmage.
He might recall that each
huddle was followed by two
snaps: the first as his wrists
flicked the pigskin through
his oak-like ankles, followed
half a second later by the other
snap when his helmet cudgeled
his pate. Less than a decade
after his retirement he could hold
no thought much longer than most
plays last from hike to down.
His frontal region abraded, scar
tissue piled up behind his ever-
widening glabella like an offensive
line working against the clock.
Buried beneath the lesions near
his parietal bone, hidden inside
the calcified creases of his motor
cortex gleams reflections
of the four rings he reaped
by mistaking his mug for ram’s
horns, his sons’ voices chipped
off and collected in muddy
pockets between eroding
sutures. Those last years of life
his sentences fell like fumbled
passes. Without any savings
or medical insurance he had
to set his own rotten teeth
into his gums with crazy glue,
used electrical tape to hold
together two ramshackle
femurs. Fans on the street
might brush by him, nudging
him to share a locker
room fable, until he halted
them by pleading for someone
to help him figure out where
he lived. Even shaving
and brewing coffee became
tasks as impenetrable
as his shoulders once were
whenever he aimed them
like howitzers toward the end
zone. Swathed in a jersey
that swayed him to believe
he was steel, he left the field
as a hobbling mausoleum
decimated from two hundred
Sundays spent sacrificing
his skull to the gridiron
for a job that paid him above
the going market rate
to delete himself.





.

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