martes, 16 de febrero de 2016

ANTONIO SARMIENTO ANTICONA [18.121] Poeta de Perú


Antonio Sarmiento Anticona 

Nació en Chimbote, Perú, 1966, es poeta, crítico e investigador literario. Obtuvo el Primer Premio en los Juegos Florales de Poesía de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (1985). Ha publicado los poemarios “Metamorfoseo orgásmico” (1994), “Cantos de Castor” (1999), Ojo Madre (2000), “Tontas canciones de amor” (2002) “Técnicas de restauración poética” (2008) y “La soledad de Sigfrido” (2010), entre otros.

El poeta Antonio Sarmiento Anticona ha ganado el Premio Copé de Poesía 2015, por su libro “La colina interior”, poemario donde rescata sus recuerdos de infancia en el barrio de La Florida, sus vínculos iniciales con el mar y el terremoto de 1970 que destruyó la ciudad por completo. Sarmiento, un autor casi desconocido en el puerto, vive en Lima desde hace más cuarenta años, pero jamás ha olvidado sus raíces y por eso vuelve al lugar donde nació cada cierto tiempo a presentar un nuevo libro, a reencontrarse con sus amigos escritores o simplemente para aspirar la brisa del mar que un día dejó por razones de coyuntura.

En palabras del poeta Ricardo Ayllón, destacado difusor cultural del puerto, el premio otorgado a Sarmiento “llena de alegría no sólo a quienes nos sentimos sus compañeros de ruta, a quienes sabemos que para él la poesía es su principal razón de vivir, sino también a quienes recordamos que en Chimbote habitó siempre su emoción temática. Y esto es lo que trae buena parte de “Colina interior”, el libro con el que acaba de ganar, donde erige una estirpe que traspasa el tiempo y la palabra para ofrecer una versión íntima y autentica de nuestro puerto”.



POEMA DE "LA COLINA INTERIOR", DE ANTONIO SARMIENTO, LIBRO GANADOR DEL PREMIO COPÉ ORO 2015


En un punto sensible de mi frente en donde se plantea el poema,
inscribo este canto de todo un pueblo, de nuestros
astilleros extrayendo inmortales carenas
Saint-John Perse

(Tango)

Herido de muerte el baile
danzaba en los funerales del general
con su rito de máscaras antiguas
con la quilla casi hundida en la arena
las barcas gemían la muerte del general
sus mascarones de proa ardiente iban
a la zaga enlutados hasta la sentina
veintiún generales entorchados con
galones y charreteras se descubrían
para despedir al general
el baile quedó suspendido en un hilo…

Las primeras avanzadillas del poema
empezaron a tocar fondo en París
Ciudad-Flor/ con su hálito a espliego
de grande cielorraso con su luna europea
y un tango malevo
hizo olvidar los saraos de otrora
un tango eran las calles que hervían
de lemas y barricadas,
                                “Prohibido prohibir”
aullaban los carteles en mayo del 68,
y en las manifestaciones en un campo
de concentración para nudistas
se mordía la pólvora;
y los muchachos en la Florida
querían tener novias, jugaban
casino en las esquinas del Wembley
adornada de rosas y lupanares
y el amor corría por las calles en
un concierto erótico en verso azul
con las partituras extraviadas
y yo perdido
en la vermouth del domingo, solo,
en las últimas butacas suspirando por
el amor de Marilyn, viendo la misma
película del siglo revolviéndose en su jeta,
rayando el disco de acetato a mis doce
mientras los muchachos se deleitaban
entre colchas y frazadas

también tuvimos nuestro Mayo/
                     Mayo del 70 en La Florida
cuando la historia abrió el pico en la
implacable rueda de las asambleas
el proceso revolucionario de los
no alineados/ de los desalienados
la marcha universal del pueblo
que hizo temblar la tierra dura
-partida en dos con un cuchillo-
pero vinieron nuevos cambios
el frondoso ciclo de los charlatanes
con sus toscos aparejos discursivos
los huecos accesorios el poema,

y herido de muerte el baile
empezó a girar vertiginosamente
en los funerales del general invierno
mil barcas que cubrían la playa
de proa a popa contrastaban
con los trirremes del otoño
y fue enterrado entre las olas
el brazo invicto del general
como una guitarra trunca
la pierna doliente del general
y un tango en París tango
en La Florida tango en el ocaso
el poema dispara a diestra y siniestra
instrumentalísimo toque a discreción
esta es una grabación
una grabación
una grabación
una grabación
una grabación…



SARMIENTO, Antonio.  Cantos de castor.  Lima: Fondo de Fuego, 1999.   72 p  Col. A.M.



LA CENA

La noche es agradable 
para tumbarse en la hierba, 
y luego acostarse con las estrellas 
sobre un lecho seco de hojitas de seto.    
Eleanor extiende sus brazos en la tierra húmeda, 
él quisiera ser fruta o roca ávida
                                                 suturarlas. 
En cuclillas 
Ruth desata sus cabelos
                                                 junto al río 
y aggg perdió el apetito;
(las hormigas se tuestan bajo la sombra 
de sus glúteos torrenciales) 
de reojo Eleanor mira a las hormigas 
y se excita bárbaramente, 
los pelos se le crispan 
y exhala un débil quejido:
                    te amo, te amo.

Sin saberlo
el río satiriza la faz del cielo, allí
hay zigzag y excremento en las almas, 
una almeja enredada es la luna,
                                                y las estrellas 
son fritangas y hay leche derramada en los senos 
pequeños de una virgen compungida,

La cena está servida.



 A CEIA

A noite é agradável
para prostrar-se na relva,
e logo deitar-se com as estrelas
sobre um leito seco de folhas da cerca.
Eleanor estende os braços na terra úmida,
quisera ser fruta ou rocha ávida
                                                 saturá-las.
De cócors
Ruth solta os cabelos
                                 frente ao rio
e ahhh perdeu o apetite;
(as formigas se aquecem à sombra
de seus glúteos torrenciais)
de soslaio Eleanor mira as formigas
e se excita barbaramente,
os pelos crispam
e exala um débil queixume
                    te amo, te amo.

Sem sabê-lo
o rio satiriza a face do céu, ali
lia zig zag e excremento nas almas,
um molusco emaranhado na lua, 
                              e as estrelas
são frituras e há leite derramado nos seios,
pequenos de uma virgem compungida.

A ceia está servida.




SARMIENTO, Antonio.  El junco y la tormenta.   Lim: Edicones El Collar de la Paloma, 2004.  59 p  Capa: óleo de Sérvulo Gutiérrez.  Col. A.M. 



En EL JUNCO Y LA TORMENTA

Antonio Sarmiento muestra — a través de símbolos opuestos o antitéticos — la dicotomía instalada en la propia naturaleza humana: por un lado el arrobamiento y la docilidad visualizados en el árbol y, por otro, la fuerza desatada y pasional representada por la tempestad.   Detrás de todo el hombre enhiesto, envuelto en la vorágine de la existencia, va construyendo su mito personal.
Manuel Pantigoso



CAMPO

                    Óleo, 1984.

Una leve herida de pájaro
unas gotitas de antibiótico
de luna líquida en los pastizales
es el mej or método en Candem
para limpiar la visión de los bueyes
absortos en la nube del día

y contra los grandes vitrales
que disimulan mal sus ojerizas
de poniente en estado coloidal
asciende sobre el hongo mar
una bella música tallada en mi ventana
abierta y cabalgando hacia el infinito
como una luna de Klee ante la nada
con tejidos orgánicos y unicelulares

el mejor cuadro de caza



CAMPO
                               Óleo, 1984.

Uma leve ferida de pássaro
umas gotinhas de antibiótico
de lua líquida nas pastagens
é o método melhor em Candem
para limpar a vista dos bois
absortos na nuvem do dia

e contra os grandes vitrais
que dissimulam mal sua repugnância
do poente em estado coloidal
ascende sobre o fungo mar
uma bela música talhada em minha janela
aberta e cavalgando até o infinito
como a lua de Klee frente ao nada
com tecidos orgânicos e unicelulares

o melhor quadro de caça

(Tradução de Antonio Miranda)





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